ISAÍAS

CAPÍTULO 14
1 La misericordioso restauración de Israel llevada a cabo por Dios. 4 Su triunfante escarnio contra Babilonia. 24 El propósito de Dios contra Asiria. 29 Palestina es amenazada.
1 PORQUE Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, 208 y se juntarán a la familia de Jacob.
2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.
3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!
5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;
6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.
9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada;
19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
24 Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado;
25 que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
28 En el año que murió el rey Acaz fue esta profecía:
29 No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora.
30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.

1.
Piedad de Jacob.
En este capítulo continúa la profecía del cap. 13, referente a la caída de Babilonia (cap. 13: 1; cf. cap. 14: 28). Isaías recibió este mensaje en el año 716/715 (vers. 28; t. II, p. 79). La caída de Babilonia en manos de los medo-persas daría como resultado la liberación Y restauración del pueblo de Israel, al cual los babilonios habían tomado cautivo. Poco después de conquistar a Babilonia, Ciro proclamó su memorable edicto, en el cual autorizaba a los judíos para que regresaran a su patria y reconstruyeran el templo (2 Crón. 36: 22-23; Esd. 1: 1-3).
Extranjeros.
Es decir, gentiles. En este pasaje, Isaías introduce uno de sus temas preferidos: la gran reunión de gentes de todas las naciones para servir y adorar al verdadero Dios (ver p. 30). Vez tras vez habla de esto (cap. 44: 5; 54: 2-3; 55: 5; 56: 4-8; 60: 1-5; etc.). Esta profecía se cumplió parcialmente en los tiempos del AT (ver p. 31), y más plenamente en la gran cosecha de gentiles que se unieron al pueblo de Dios en los tiempos apostólicos (Hech. 10: 1-2, 48; 11: 18; 13: 46-48, etc.). Se está cumpliendo también hoy, cuando personas de todas las naciones llegan al conocimiento del Evangelio.
2.
Pueblos.
El rollo 1QIsª de los Manuscritos del Mar Muerto dice "muchos pueblos".
Señorearán.
Si los judíos hubieran servido diligentemente a Dios después de regresar de Babilonia, finalmente, según el plan divino, hubieran llegado a gobernar el mundo (ver p. 32). Y andando el tiempo todos los hombres se habrían reconocido como hermanos, y habrían adorado al Señor regocijándose en su salvación. Pero otra vez, después del cautiverio, Israel no alcanzó el ideal que Dios tenía para él (ver p. 34), y por esto nunca llegó a gozar de los gloriosos privilegios que podría haber tenido. Pero cuando los santos triunfen al final de la historia de este mundo, el pueblo de Dios de todas las edades se enseñoreará sobre sus enemigos (Dan. 7: 14, 18, 27).
3.
Te dé reposo.
Así como los israelitas habían sido esclavos en Egipto, también estarían cautivos en Babilonia; y así como Dios les dio descanso después de su servidumbre en Egipto, también les concedería reposo después de su cautiverio en Babilonia. La tierra prometida habría sido ese lugar de descanso, pero Israel, por causa de sus pecados, otra vez no pudo entrar en el reposo prometido. Por lo tanto, esta promesa está reservada para el Israel espiritual que se reunirá de entre todas las naciones y será liberado del último intento de Babilonia para esclavizar al mundo. El pueblo de Dios finalmente hallará "reposo" en la Canaán celestial, la tierra renovada.
4.
Proverbio.
Heb. mashal, palabra que la RVR traduce "proverbio" 16 veces, "parábola" 11 veces, "refrán" 8 veces, "discurso" 2 veces (ver t. III, p. 957). En vista de que la palabra mashal aquí se refiere a toda la sección comprendida en los vers. 4-28, y no sólo a la exclamación del vers. 4, es preferible hablar de "parábola" o "discurso" (cf. Núm. 23: 7; Job. 29: 1; Eze. 17: 2). Para comprender la aplicación de esta sección a la Babilonia literal, compárese Isa. 13: 1 con cap. 14: 28 (ver com. cap. 13: 4; 14: 1). Cuando el pueblo de Dios fuera liberado del cautiverio (cap. 14: 1-3), se burlaría de su opresor con estas palabras. Ver com. cap. 13:4 para la aplicación a la Babilonia simbólica.
El rey de Babilonia.
El que tenía la principal responsabilidad en la política babilónico. En el com. vers. 12 se estudia el título de "rey de Babilonia" como designación simbólica de Lucifer.
La ciudad codiciosa de oro.
Toda esta frase se traduce de la palabra madhebah, la cual se suponía que provenía del arameo dahab, "oro". En hebreo "oro" es zahab. Por esto los eruditos pensaban que la interpretación tradicional era incorrecta, pues no había razón de emplear una palabra aramea habiendo una hebrea equivalente. Se sospechaba que más bien el problema era un error de copia, en la cual se habían confundido las letras r y d, que son muy parecidas (ver p. 16), y que el texto original era marhebah, "terror", "insolencia". La traducción de la LXX, las versiones siríaca y los tárgumes apoyaban tal teoría. El hecho de que en el rollo 1QIsª se lea marhebah parece confirmar esta idea. Por lo tanto, es correcta la traducción "Cómo se acabó el opresor y pasó la vejación" (NC); "Cómo ha acabado el tirano, cómo ha cesado su opresión" (BJ, nota). En estas traducciones se mantiene claramente el paralelismo, característico de la poesía hebrea. Ver com. 13: 19 y nota adicional de Dan. 4.
5.
El báculo.
El báculo y el cetro simbolizan el poder. El Señor quebrantaría del todo el poder de Babilonia (ver com. cap. 13: 19-22).
6.
Que hería a los pueblos.
Babilonia que 210 con su furia, "con . . . golpes sin parar" hería a las naciones (ver también Jer. 50: 23), y las gobernaba con ira, sería sometida a la ira, y herida con golpe tras golpe, hasta que finalmente no pudiera recuperarse.
7.
Toda la tierra.
Aquí se presenta la paz que existiría una vez que el rey de Babilonia hubiera desaparecido (vers. 4). Y en forma figurada también representa la situación que existirá cuando el gobierno de Satanás haya concluido (ver com. cap. 13: 4). Sólo entonces la tierra estará "en reposo y en paz". La destrucción de Satanás traerá alegría y regocijo al pueblo de Dios, porque entonces la opresión del maligno habrá terminado y los redimidos heredarán la tierra renovada para reinar allí para siempre. Toda la tierra, que por tanto tiempo ha gemido bajo la maldición de la impiedad, simbólicamente se regocija cuando es liberada del poder del opresor.
8.
Los cipreses.
Heb. berosh, "enebro", "ciprés". En lenguaje altamente simbólico se compara al "rey de Babilonia" (vers. 4) con un árbol (cf. Dan. 4: 11, 22; Juec. 9: 8-15; Eze. 31: 16). Los otros árboles del bosque se regocijan cuando este presumido y arrogante "árbol" es cortado. Los monarcas asirios se jactaban de haber cortado los bosques y de haber dejado desolado el país (Isa. 37: 24). De la misma manera, los ejércitos de Babilonia devastaron los países conquistados (Jer. 25: 11). Hay regocijo universal cuando acaba la obra destructora. Compárese con el regocijo de los "apóstoles y profetas" cuando caiga la Babilonia simbólica (Apoc. 18: 20; cf. Apoc. 19: 1-6).
No ha subido cortador.
Puesto que ya nadie tala los árboles, los bosques de la tierra se alegran por su liberación.
9.
Seol.
Heb. she'ol (ver com. Prov. 15: 11), morada figurada de los muertos. Este vocablo se traduce "sepulcro" (VM) en el vers. 11. El "Seol", personificado, se levanta para saludar al rey de Babilonia. Los muertos dan la bienvenida a su victimario, quien una vez esclavizó a los pueblos y envió a otros a la muerte. En forma figurada, los poderes del mal han sido quitados de sus tronos en la tierra, y han descendido a las tinieblas de la muerte (cf. Apoc. 20: 10, 14). Ezequiel emplea el mismo simbolismo (Eze. 32: 18-32). Compárese con Isa. 24: 22; Apoc. 6: 15-16; 19: 20.
10.
Como nosotros.
El rey de Babilonia, que había hecho matar a tantos, a su vez sería muerto. Satanás (ver com. vers. 4, 12), que ha llevado a tantos a la ruina y la muerte, finalmente deberá caer bajo el imperio de la muerte (Apoc. 20: 10). El autor de la muerte gustará su amargo fruto.
11.
Tu soberbia.
Toda la soberbia y la ostentación del maligno se desvanecen en la frialdad y la oscuridad de la tumba. El que una vez fuera poderoso rey de Babilonia y caudillo de las huestes impías (ver com. vers. 4, 12), es completamente humillado en el polvo. Aquí se ridiculiza la necedad de la arrogancia y del orgullo (cf. Sal. 2: 1-4).
Arpas.
Ver t. III, p. 35.
Gusanos.
Heb. rimmah, "cresa" o larva de insecto. Cuando descansara en el Seol, el orgulloso rey de Babilonia tendría larvas por colchón y gusanos (tole'ah, término general con el cual se describen varios tipos de gusanos y larvas) por cobertura.
12.
Lucero, hijo de la mañana.
Heb. helel ben shajar, "el que brilla hijo de la mañana". El nombre helel, del verbo halal ("dar luz", "brillar"), como también sus equivalentes en los otros idiomas semíticos, era comúnmente aplicado al planeta Venus, el astro matinal, a causa de su brillo sin igual. Venus es el más luminoso de todos los planetas, y cuando alcanza su máximo esplendor, es siete veces más brillante que Sirio, la más refulgente de todas las estrellas fijas. En circunstancias propicias, Venus puede verse a simple vista a mediodía, y de noche proyecta una sombra. En la LXX, helel se traduce como hesfóros "portador del alba" o "estrella matutina", nombre común entre los griegos para designar a Venus cuando aparecía por la mañana.
El nombre Lucifer deriva del latín, y así aparece en este pasaje en la Vulgata. Significa "portador de luz". Parece que fueron Tertuliano, Jerónimo y otros padres de la iglesia los primeros que aplicaron este nombre a Satanás. En la Edad Media se usó comúnmente con este sentido. En 2 Ped. 1: 19 Cristo aparece como fosfóros, "lucero de la mañana" (RVR), literalmente, "portador de luz". En Apoc. 22: 16 se lo llama "estrella resplandeciente de la mañana" (RVR), literalmente "estrella matutina", "Lucero radiante" (BJ). Cuando se aplican a Satanás estos nombres, helel, heosfósros, Lucifer, etc., indican la excelsa posición que una vez ocupó en el cielo, junto a Cristo; y también insinúan que todavía es rival de Cristo. Ninguna de estas denominaciones es nombre propio, aunque todas 211 han llegado a tener este sentido. Más bien son términos atributivos que denotan la excelsa posición desde la cual cayó Lucifer. Esta descripción se aplica a Satanás antes de su caída, cuando, después de Cristo, era el ser más poderoso del cielo y ejercía autoridad sobre toda la hueste angelical. Se ofrece una descripción más amplia en Eze. 28: 12-19. Ahí se lo presenta como "rey de Tiro".
Cortado fuiste.
Con referencia a la guerra entre Cristo y Satanás, en la cual éste fue derrotado y, expulsado del cielo, "fue arrojado a la tierra". Ver Apoc. 12: 7-9 y com. Eze. 28: 16-18.
Debilitabas a las naciones.
Compárese con los vers. 4-6, 9-11.
13.
Junto a las estrellas.
Ver com. Job 38: 7. El deseo de exaltarse a sí mismo ocasionó la caída de Lucifer. Antes de su caída era el más hermoso y más sabio de todos los ángeles celestiales. Se enorgullecía sobremanera por el honor que Dios le había conferido, pero aún procuraba mayor gloria para sí.
Monte del testimonio.
Heb. har-mo'ed, "monte de la asamblea", o "Monte de la Reunión" (BJ). Compárese con la expresión "monte de Dios" en el pasaje paralelo de Eze. 28: 16. Lucifer aspiraba a colocar su trono en el "monte de la congregación", pero el Señor lo arrojó del "monte de Dios". El "rey de Babilonia" era pagano, y en la mitología pagana los dioses se congregaban en algún alto monte, donde decidían los asuntos de la tierra. El rey de Babilonia (ver com. Isa. 14: 4) intentaría usurpar el control de los dioses, es decir, tener la autoridad suprema sobre los asuntos terrenales. Como rey de la Babilonia simbólica (ver com. vers. 4), Satanás también aspiraba imponer su voluntad en las decisiones celestiales, es decir, a gobernar el universo de Dios.
Los lados del norte.
En el Sal. 48: 2 se declara que el monte de Sión está en "los lados del norte", es decir al norte de la parte principal de la ciudad. Se suponía que Anu, el más importante de los antiguos dioses de Babilonia, tenía su trono en el tercer cielo. Su constelación estaba situada entre las estrellas polares, alrededor de las cuales todas las demás parecían girar. La mitología pagana con frecuencia representaba a los dioses reunidos en concilio sobre una montaña, en un lugar lejano situado hacia el norte. Algunos piensan que Isaías empleó esta figura para describir las jactanciosas pretensiones de Lucifer (vers. 12), "rey de Babilonia" (vers. 4). El nombre Baal-sefón (Exo. 14: 2) significa, literalmente, "Baal del norte".
14.
Semejante al Altísimo.
Lucifer aspiraba a ser semejante a Dios en posición, poder y gloria, pero no en carácter. Deseaba para sí el homenaje que la hueste angélica sólo rendía a Dios. Aunque no era más que un ser creado, pretendía recibir el honor que sólo debe darse al creador. En vez de procurar que Dios fuera supremo en el afecto de las huestes angélicas, buscó para sí mismo el primer lugar en el afecto de los ángeles.
15.
Seol.
Heb. she'ol. Simbólicamente, el reino de los muertos (ver com. vers. 9). Satanás sería derribado desde la excelsa posición a la cual aspiraba hasta las más bajas profundidades, y allí sería olvidado (cf. Luc. 10: 18; Apoc. 12:9). Nótese en Isa. 14: 4-19 la serie de marcados contrastes entre el ensalzamiento y la completa humillación.
Los lados del abismo.
Literalmente, "las partes recónditas del pozo". Aquí el "abismo" es sinónimo de "seol", la región simbólica de los muertos. Con este sentido es común en el AT usar el término hebreo bor, "pozo" (Isa. 24: 22; Eze. 31: 14, 16, etc.).
16.
Los que te vean.
Se repite aquí la figura de los vers 9 y 10. Los "muertos", los "príncipes de la tierra", los que llegaron al "abismo" antes de Lucifer (vers. 15), lo contemplan atónitos, mientras él desciende al seol para hacerles compañía. Debe recordarse que en toda esta sección se emplea un lenguaje enteramente figurado (ver com. vers. 4).
¿Es éste aquel varón?
Ver com. vers. 10.
17.
Asoló sus ciudades.
Una descripción literal de las conquistas babilónicas (ver com. vers. 4, 6). Cuando Dios estaba a punto de crear este mundo, Lucifer, "rey" de la Babilonia simbólica (ver com. vers. 4), deseó ser consultado. Creía que era capaz de mejorar la obra de Dios, y por eso prometió una existencia más excelsa a los que le siguieran. Pero cuando consiguió el dominio de este mundo lo único que hizo fue transformarlo en un lugar desolado y maldito. Finalmente todos verán que Satanás ha convertido el mundo en un vasto y triste desierto, muy diferente del hermosísimo mundo que salió de la mano de Dios (Gén. 1: 31). Los resultados inevitables del gobierno de Satanás son desolación y muerte, no vida ni gozo.
La cárcel.
El rey de Babilonia (ver com. 212 vers. 4) mantenía a sus cautivos en completa sujeción. Compárese este proceder con el del rey de Egipto (Exo. 5: 2). El rey de Babilonia finalmente sufriría el mismo castigo que había infligido a otros. Así también Lucifer, rey de la Babilonia simbólica, en actitud desafiante se niega a liberar a los cautivos que mantiene en la cárcel de la muerte (Judo. 9).
18.
En su morada.
Es decir, en su tumba (ver com. vers. 19). Los impíos muertos en la segunda venida de Jesús permanecerán en sus sepulcros durante mil años, cada uno "en su morada" (ver cap. 24: 22 y Apoc. 20: 1-2, 57).
19.
Echado eres en tu sepulcro.
Debido al odio que se le tenía al "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4), se le negaría una sepultura honorable (cf. 2 Crón. 24: 25). Durante los mil años mencionados, Satanás, rey de la Babilonia simbólica, experimentará una muerte en vida. Alrededor de él están todos los impíos muertos, pero él mismo ni siquiera puede hallar la paz de la muerte. Para él no hay alivio de la angustia del remordimiento y del horror que ha acarreado a la tierra. Es un muerto que vive y para quien una fosa común sería una morada demasiado honrosa. Compárese con Isa. 14: 9-11.
Al fondo de la sepultura.
Literalmente, "a las piedras del pozo". Ver com. vers. 15.
20.
No serás contado.
Ver com. vers. 19.
Mataste a tu pueblo.
Ver com. vers. 6. Cuando el hombre pecó, Satanás se convirtió en el príncipe de este mundo y gobernante de los pecadores, pero en estos miles de años de su gobierno sólo ha logrado devastar este mundo y matar a sus habitantes. En lugar del honor y de la gloria que tan afanosamente buscó, se ha convertido en objeto de desgracia y vergüenza completas.
21.
Preparad sus hijos para el matadero.
Esto es, los "hijos" del "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4). Compárese con Joel 3: 9-17. La muerte y la destrucción serán, similarmente, la suerte final de todos los "hijos" de iniquidad. Satanás mismo y todos sus malos ángeles serán finalmente devorados por las llamas y reducidos a cenizas (Eze. 28: 16-18; Mal. 4: 1, 3; Apoc. 20: 9- 10).
Por la maldad.
Ver com. Eze. 18: 2.
22.
Babilonia.
Tanto el "rey de Babilonia" (ver com. vers. 4) como Satanás, "rey" de la Babilonia simbólica, se ensalzaron a sí mismos (Dan. 4: 30, 37; Isa. 14: 13). El nombre Babilonia viene de un vocablo que significa "puerta de Dios" (ver com. Gén. 10: 10; 11: 9), pero se convertirá en puerta del infierno. En lugar de ser literalmente gloriosa, Babilonia se convertiría en un objeto de vergüenza. Su suerte final sería ignominia y afrenta, y no gloria ni honor. Nombre y residuo, parentela, hijo y nieto, posteridad y descendencia, todo desaparecería de la famosa ciudad del pasado. Ni un solo habitante quedaría vivo para perpetuar el nombre de ella. Lo mismo ocurrirá al fin con la Babilonia espiritual (Apoc. 18: 4, 21-23).
Hijo y nieto.
"Posteridad y descendencia" (VM), "hijos y nietos" (BJ).
23.
Escobas de destrucción.
Se compara a la orgullosa ciudad con residuo y basura que deben ser barridos. Babilonia ha contaminado la tierra, y no tiene derecho de permanecer donde pueda seguir ofendiendo al hombre y a Dios. El mundo será más limpio después de que esta inmundicia haya sido barrida. Con estas palabras concluye la "profecía sobre Babilonia".
24.
De la manera que lo he pensado.
El largo mensaje dirigido contra Babilonia es seguido por un corto pronunciamiento contra Asiria (vers. 24-27). Asiria estaba acostumbrada a hacer lo que le placía. Creía que podía imponer su voluntad en todo el mundo mediante la fuerza de sus ejércitos. Pero Dios deseaba enseñarle que era la voluntad divina, y no la de Asiria, la que regía en la tierra. Ningún propósito que se oponga a la voluntad divina puede prevalecer.
25.
Al asirio.
Estas palabras se refieren al tiempo cuando Senaquerib invadió a Judea y envió parte de su ejército para que sitiara a Jerusalén. Su yugo pesó sobre el país por un tiempo, pero finalmente Dios lo quebrantó y libertó a su pueblo.
26.
La mano.
Cuando Isaías captó en visión la grandeza de Dios, también comprendió la insignificancia del hombre. En ese tiempo, toda la tierra estaba aterrada por el poderío asirio. Pero Isaías vio que Jehová era quien había medido "las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo"; que ante él las naciones son "como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas" (cap. 40: 12, 15). Sólo aquel que conoce a Dios puede comprender claramente los asuntos del mundo. "Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos de nada, y que lo que no es" (Isa. 40: 17). Para aquel 213 que viera a Dios sentado en su trono eterno, Asiria ya no era motivo de siniestros presagios ni temor. En el tiempo de prueba máxima, cuando la fuerza asiria parecía estar a punto de liquidar a Judá, el pueblo necesitaba machismo un mensaje de ánimo como éste.
27.
¿Quién la hará retroceder?
Isaías vio la mano de Dios extendida para castigar a Asiria y a las otras naciones de su tiempo. Sabía que no había ningún poder ni en el cielo ni en la tierra que pudiera detenerla. Cuando Dios se propone algo, su voluntad se cumple, no importa cuál sea el deseo del hombre (Núm. 23: 19; Job 9: 12; Isa. 43: 13; Dan. 4: 32, 35). Con estas palabras concluye el mensaje contra Asiria.
28.
En el año.
Aquí comienza otra profecía corta, dirigida esta vez contra Filistea (vers. 28-32). Acaz murió alrededor del año 715 a.C. Su hijo Ezequías le sucedió como rey.
29.
Filistea toda.
Ver com. Exo. 15: 14.
Áspid.
Víbora. De una víbora común saldría una serpiente aún más mala y venenosa, y de ésta a su vez saldría una serpiente voladora. Es como si el viento engendrara al torbellino o del chacal naciera un dragón.
30.
Los pobres serán apacentados.
Entretejida con la profecía del castigo de Filistea se encuentra una promesa de prosperidad para los pobres y menesterosos de Judá. Esta había de ser la obra de Cristo, el Hijo perfecto del rey de Judá (cf. Sal. 72: 2-4). Los "primogénitos" de los pobres son los que heredan doble porción, no de riqueza, sino de pobreza.
Tu raíz.
De la raíz de Judá saldría un Rey que salvaría, pero la raíz del adversario de Judá, contra el cual se habla aquí, sería destruido por hambre. Judá sería herido por sus adversarios, pero quedaría un remanente que volvería y sería salvo (cap. 10: 20-21; ver com. cap. 7: 3). Por otra parte, el remanente de los enemigos de Judá perecería.
31.
Toda tú, Filistea.
El profeta divisaba un tiempo cuando Filistea ya no sería más (ver com. vers. 29). Toda la nación sería destruida. Como humo que sale del norte, algún castigo caería sobre Filistea. Los invasores babilónicos llegaron a Palestina desde el norte para castigar al país (Jer. 1: 14; 4: 6; 6: 1, 22; Eze. 1: 4). Compárese con Jer. 47: 2, donde, un siglo más tarde, nuevamente se predice para Filistea la destrucción desde el norte.
Humo.
Quizá el humo de las ciudades y aldeas, incendiadas por un ejército en marcha.
No quedará uno solo.
"No hay rezago entre sus huestes" (VM). Esto quiere decir que el ejército enemigo avanzaría en "apretadas haces" (NC), sin desertores ni rezagados, y como un solo hombre caería sobre su víctima, Filistea.
32.
Los mensajeros.
Quizá se refiera a una delegación real enviada para consultar al profeta, quien ahora da su respuesta. Luego de haber entregado sus mensajes de destrucción contra Asiria, Babilonia y Filistea, naturalmente surgiría la pregunta acerca de la suerte de Judá. La respuesta se da sin vacilar: "Jehová fundó a Sión", y por lo tanto Sión no tiene nada que temer.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-6 CS 718
4 PR 378
7 CS 732
12 CS 727; DTG 402; PP 530; SR 25,427
12-14 CM 29; 2JT 307; PE -145; SR 14; 1T 293
12-17 CS 717
13-14 CS 548, 558; DTG 13-14; PP 13
14 DTG 402
18-20 CS 718
23 Ed 172; PR 391
24-28 PR 259
26-27 Ev 52