CAPÍTULO 32
1 Visión de Jacob en Mahanaim. 3 Envía un mensaje a Esaú. 6 Teme la llegada de Esaú. 9 Ora pidiendo liberación. 13 Envía un presente a su hermano. 24 Lucha con un ángel en Peniel, y recibe el nombre de Israel. 31 Jacob queda cojo.

1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
2 Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es éste; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;
5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus Ojos.
6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él
también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.
7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.
8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará. 416
9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;
10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.
12 Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.
13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
16 Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.
17 Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrara, y te preguntaré, diciendo: ¿De quién eres? ¿y a dónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?
18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.
19 Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallarais.
20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.
21 Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.
22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.
24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.
27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.
32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.


2.
Mahanaim.
Que significa "doble campamento", o "doble hueste", se refiere a dos grupos de ángeles, uno que avanzaba delante de él y otro que lo seguía. El aspecto de ellos debe haberle recordado a Jacob la visión de la escalera de Bet-el cuando huía de Canaán. Entonces los ángeles que ascendían y descendían habían representado para él la protección divina y la ayuda que iban a ser suyas durante su viaje y su estada en una tierra extranjera. Ahora la compañía angélica nuevamente le aseguró la ayuda divina, esta vez en anticipación de su temido encuentro con Esaú y también como una renovación de la promesa de llevarlo de regreso a salvo hasta su tierra natal. Puesto que Jacob vio a los ángeles mientras viajaba, no pueden haberle aparecido en un sueño, Sin embargo, no es clara la forma de la revelación.
Una ciudad notable fue fundada más tarde cerca del lugar donde aparecieron los ángeles (Jos. 13: 26, 30; 21: 38; 2 Sam. 2: 8, 12, 29). Algunos la identifican con la actual Majna, a unos 20 km. al noroeste de Dierash, la antigua Gerasa. 417
4.
Mi señor Esaú.
Desde Mahanaim, Jacob envió mensajeros a su hermano Esaú. Después de la huida de Jacob de Beerseba, Esaú parece haberse trasladado temporariamente hacia el sudeste, a la tierra de Seir, o Edom, cuyos habitantes autóctonos, los horitas, fueron más tarde desposeídos por él. Los mensajeros debían hacer una clara distinción entre "mi señor Esaú" y "tu siervo Jacob". Su tarea era reconciliar a Esaú, principalmente poniendo énfasis en la humildad de Jacob una admisión tácita de su culpa y del hecho de que éste abandonaba toda pretensión a la herencia. Al hacer resaltar que volvía con gran riqueza, Jacob no se estaba jactando sino que más bien estaba mostrándole con claridad a Esaú que no volvía con la intención de participar en el patrimonio. Siendo él quien había cometido la falta, Jacob comprendía que el primer paso hacia la reconciliación debía ser dado por él. Teniendo esto en cuenta, añadió a su mensaje una expresión de la esperanza de que Esaú lo perdonaría y lo aceptaría en términos amistosos.
6.
Viene a recibirte.
El que Esaú fuera acompañado por 400 hombres armados es una evidencia de que se había convertido en un poderoso caudillo. Quizá ya había comenzado a vivir por la espada (cap. 27: 40).
Si la enemistad de Esaú hacia su hermano se había suavizado durante los años, parece que él nunca mencionó ese hecho a sus padres, con el resultado de que Rebeca no había podido cumplir su promesa de llamar a Jacob (cap. 27: 45). La incertidumbre de este último en cuanto al propósito de su hermano, y la ansiedad ocasionada por el informe de los mensajeros, lo alarmaron en extremo. La razón de Esaú para ir al encuentro de Jacob llevando esos hombres armados era, primero, impresionar a Jacob con el debido respeto hacia su poder superior; en segundo lugar, asegurarse un entendimiento satisfactorio y, en tercer término, emplear la fuerza si hubiera sido necesario, a los efectos de resguardar sus propios intereses. Estaba preparado, en otras palabras, para cualquier eventualidad.
7.
Distribuyó el pueblo.
Temiendo lo peor, Jacob dividió su gran familia y numerosos rebaños en dos campamentos. Es fácil culpar a Jacob de falta de fe y confianza en Dios. Sin embargo, su bien meditado comportamiento en tales circunstancias adversas es una demostración de sano juicio. Estando completamente indefenso, no quería hacer el menor alarde de fuerza.
9.
Dios de mi padre Abraham.
Notable por su sencillez y energía, esta oración modelo expresa todo lo que es esencial en una petición tal: (1) verdadera humildad, (2) reconocimiento de la misericordia de Dios, (3). súplica por protección de un peligro inminente, (4) repetición de promesas pasadas, (5) aprecio por ayudas recibidas.
10.
Pasé este Jordán.
Parece que Jacob estaba cerca del lugar donde había cruzado el Jordán en su fuga 20 años antes. El contraste entre su pobreza anterior y su prosperidad actual lo aceptó como una demostración de la bendición de Dios y el cumplimiento de su promesa de Bet-el. Entonces él lo había cruzado con las manos vacías, tan sólo con la bendición de su padre y la promesa de Dios. Ahora, 20 años después, volvía a la tierra de su nacimiento con una gran familia y grandes posesiones. Cualquiera de los "dos campamentos" (vers. 7) habría sido suficiente para hacerlo un hombre próspero.
11.
La madre con los hijos.
Literalmente, "la madre sobre los hijos". La imagen es de una madre que se arroja sobre sus hijos para protegerlos con su propio cuerpo para que no sean muertos. Jacob sabía que, si su hermano era provocado, no vacilaría en matarlos a todos. Temía lo peor.
12.
Como la arena.
Ese fue el sentido, aunque no las palabras exactas, de la promesa de Bet-el (cap. 28: 14), la que había comparado el número de los descendientes de Jacob con el polvo de la tierra. Antes de eso, la simiente prometida de Abrahán había sido comparada con el polvo de la tierra (cap. 13: 16), las estrellas del cielo (cap. 15: 5), y la arena de la playa del mar (cap. 22: 17).
13.
Durmió allí.
Aunque confiando en la protección del Señor, Jacob no descuidó ningún medio de reconciliación con su hermano. Habiendo levantado su campamento para pasar la noche en el lugar donde había recibido la noticia de que Esaú se aproximaba, eligió un regalo considerable que consistía en más de 550 cabezas de ganado y ovejas. Las envió por adelantado a Esaú en varias manadas, como un "presente" de su "siervo" Jacob. La clasificación de los animales elegidos era típica de las posesiones propias de un nómada (Job 1: 3; 42: 12). La proporción de animales 418 machos y hembras probablemente se basaba en lo que la experiencia había mostrado que era deseable para los propósitos de la cría.
16.
Cada manada de por sí.
La división del regalo de apaciguamiento de Jacob en varias manadas separadas, que seguían a intervalo una a la otra, tenía el propósito de realizar un efecto acumulativo y, por lo mismo, impresionar más. Cada manada era en sí un regalo valioso.
23.
Hizo pasar el arroyo a ellos.
Más temprano en la mañana, Jacob había enviado su presente a Esaú. Al aproximarse la noche, mandó todo lo que tenia, familia y posesiones para que cruzaran el Jaboc, deseando pasar la noche a solas en oración. El Jaboc, llamado hoy en día Nahr ez-Zerqa, "el río azul", es un tributario oriental del Jordán. Fluyendo por un profundo cañón, entra en la corriente mayor unos 40 km. al norte del mar Muerto.
24.
Quedó Jacob solo.
Jacob había quedado en la orilla norte del río para poder estar solo con el fin de buscar a Dios en oración. En ese momento, su acostumbrada astucia no tenía valor. Sólo Dios podía ser de ayuda para mitigar la ira de Esaú y salvar a Jacob y su familia.
Luchó con él un varón.
Que el antagonista de Jacob no era un ser humano ni un ángel común se infiere de que Jacob habló de él como de Dios (vers. 30). El profeta Oseas también se refiere a él como a Dios pero, además, como a un ángel (Ose. 12: 3, 4). Este visitante celestial no era otro sino Cristo (PP 196, 197). Una aparición tal de Cristo en forma humana no es extraña ni única (Gén. 18:1). En cuanto al "tiempo de angustia para Jacob", ver com. de Jer. 30: 7.
25.
El sitio del encaje de su muslo.
El luchador desconocido empleó únicamente la fuerza de un ser humano en su lucha con Jacob. Pensando que su asaltante era un enemigo mortal, Jacob luchó como si hubiera estado haciéndolo por su vida. Pero al aproximarse el alba un simple golpe, dado con fuerza más que humana, fue suficiente para dejar inválido a Jacob, y él se dio cuenta de que su antagonista era más que humano.
26.
Déjame.
El ángel procuró retirarse antes de que despuntara el día, pero no dio ninguna razón para hacerlo. Los comentadores han sugerido un deseo de su parte, ya fuera de impedir que otros contemplaran la escena o quizá para evitar que Jacob lo viera.
No te dejaré.
El golpe que lo dejó inválido y la voz divina habían convencido a Jacob de que aquel con quien había luchado durante horas era un mensajero del cielo. Habiendo procurado desesperadamente por varias horas la ayuda divina, Jacob sentía que no podía permitirle que se fuera sin primero recibir la seguridad del perdón y la protección que anhelaba. Esto pidió como una dádiva completa, comprendiendo que no tenía nada que ofrecer a cambio. No propuso una transacción; suplicó porque su situación era sencillamente desesperada. La ayuda que necesitaba sólo podía provenir de Dios. Por primera vez en su vida comprendió que sus propios recursos eran inadecuados. Desde su nacimiento, cuando había tomado a su hermano por el talón, hasta sus últimos años en Harán, cuando había sido más astuto que su tío Labán (Ose. 12: 3, 4), Jacob había enfocado la solución de los problemas de la vida mediante métodos cuestionables de su propia iniciativa. Ahora era un hombre cambiado. Si bien en lo pasado había confiado en su propia sabiduría y fuerza, ahora había aprendido a confiar completamente en Dios.
28.
No se dirá más tu nombre.
El gran cambio espiritual que había sobrevenido a Jacob fue entonces simbolizado por un cambio de nombre que indicaba la naturaleza de su nueva relación con Dios. Los nombres de Abram y Sarai habían sido igualmente cambiados (ca. 17: 5, 15), y desde entonces las Escrituras siempre los llaman por su nuevo nombre. Pero en la historia posterior de Jacob, sus nombres viejo y nuevo se usan más o menos indistintamente. Israel, el nombre nuevo de Jacob, llegó a ser el nombre de la nación que salió de su cuerpo. Para él el cambio de nombre, como el cambio de su carácter, fue mucho más significativo que lo que el del nombre de ellos había sido para sus abuelos. Representó su transformación de un "engañador" de hombres en un "vencedor de Dios". El nuevo nombre, ostensiblemente una promesa de victoria física, habría de ser un recordativo perpetuo de la completa renovación espiritual que se había efectuado.
Jacob.
En cuanto al significado del nombre Jacob: "el que toma por el calcañar" o "engañador", ver com. de cap. 25: 26.
Sino Israel.
Una combinación de yisra[h], "él lucha" o "él rige", de sárah, "luchar" o "regir", y 'El, "Dios". Sin la interpretación 419 acompañante dada por Dios mismo, el nombre podría traducirse "Dios lucha" o "Dios rige". Pero el propósito del significado es explicado por Dios como "El lucha con Dios" o "El prevalece sobre Dios" o "El rige con Dios".
El honroso nombre de Israel habría de ser de allí en adelante el recordativo de esa noche de lucha. Tal como se aplica a los descendientes de Jacob, implicaba la transformación de carácter que Dios procuró en ellos y su papel señalado de gobernar con Dios. El nombre fue transferido primero a sus descendientes literales, y más tarde a su posteridad espiritual, todos los cuales también debían ser vencedores como él lo había sido (Juan 1: 47; Rom. 9: 6).
Has luchado con Dios y con los hombres.
Literalmente, "contendido [šaritha, también de šarah] con Dios y con los hombres". Evidentemente esto se refiere a la lucha nocturna de Jacob con Dios, y a sus largas luchas con Esaú y Labán. De todo esto él finalmente había salido victorioso. Ello era particularmente cierto en el caso de su experiencia de la noche anterior, de la cual salió como un hombre nuevo, vencedor sobre el engaño, la falta de honradez y la confianza propia. Era un hombre transformado (1 Sam. 10: 6, 9).
29.
Tu nombre.
Quizá el saber que se había encontrado con el Señor y hablado con él cara a cara podría haber asustado a Jacob o haberlo inducido a un júbilo personal tal que pudiera opacar la lección mucho más importante que debía aprender de esa vicisitud. La bendición de despedida del Ángel debía ser suficiente.
30.
Peniel.
Así como Jacob había dado el nombre de Bet-el al lugar donde vio a Dios en un sueño (cap. 28: 19), y Mahanaim al lugar donde un grupo de ángeles se le apareció en el camino (cap. 32: 2), ahora perpetuó el lugar de su encuentro personal con Dios mediante un nombre que significa el "rostro de Dios". Ciertamente era un milagro el que hubiera visto a Dios cara a cara y continuara viviendo (Exo. 33: 20; Juec. 6: 22; Isa. 6: 5).
Fue librada mi alma.
Esto es, "estoy preservado y estaré preservado". Estas palabras son un eco de la nueva fe de Jacob. En cualquier cosa que le sucediera, siempre que estuviera dentro de la voluntad de Dios, tenía la confianza de que una mano divina lo preservaría de todo mal. Aun las cosas que, en el momento en que ocurrieron, le parecieron ir contra él, resultaron ser providenciales (cap. 42: 36). Peniel fue el punto decisivo de la vida de Jacob.
31.
Peniel.
"Penuel" (BJ). Algunos expositores han sugerido que Penuel fue el nombre original del lugar y que Jacob lo cambió a Peniel, alterando una vocal. Lo más probable, sin embargo, es que Penuel fuera una forma antigua de la misma palabra. El nombre aparece otra vez en Juec. 8: 8, 9, 17 (BJ); 1 Rey. 12: 25 (VVR), y también en una lista egipcia de nombres de ciudades palestinas. Su ubicación exacta no ha sido determinada definitivamente. Algunos eruditos lo han identificado con el Tulul ed-Dahab, sobre el Jaboc, a unos 11 km. al este del Jordán. Otros lo buscan algo más lejos hacia el este.
Cojeaba.
Al igual que Pablo, que siglos más tarde llevó una "espina" en la carne (2 Cor. 12: 7), Jacob se apartó de la escena de la suprema experiencia de su vida llevando un recuerdo de su conflicto y victoria. Aunque cojeó probablemente todo el resto de su vida, en su alma liberada Jacob disfrutó de las más ricas bendiciones de Dios. Cada lucha de esas deja sus cicatrices. Del mismo modo que Jacob, cada fiel creyente, al pasar por su propia experiencia de Peniel, puede esperar llevar algún recordativo de su lucha intensa contra sí mismo, contra sus tendencias heredadas y malas inclinaciones. Aun nuestro Señor Jesucristo lleva las señales del fiero conflicto por el cual pasó mientras estaba en la tierra, y ellas continuarán por la eternidad. Las nuestras se desvanecerán y serán olvidadas (2 Cor. 4: 17; Isa. 65: 17). Al paso que nuestras cicatrices son el resultado de nuestra lucha contra el yo, las huellas de los clavos en las manos de Cristo provinieron de un conflicto a nuestro favor contra los poderes de la oscuridad.
32.
Tendón que se contrajo.
Es desconocido el significado de la palabra hebrea traducida "contrajo". La traducción de la VVR se basa en la LXX, enárksen, " se hizo débil", "quedó entumecido" o "fue dislocado". Quizá debiera traducirse "cadera", con lo que la frase se leería: "el tendón de la cadera". Los judíos ortodoxos se abstienen de comer esa parte de cualquier animal usado como alimento; pero cómo esa parte de la anatomía de Jacob pudo identificarse como el "tendón" que "se contrajo", no se sabe a ciencia cierta. Aunque no se menciona en ningún otro pasaje del AT, el Talmud judío definidamente 420 considera esta costumbre como una ley cuya violación ha de ser castigada con varios azotes (Tratado de Jolin, Mishna, 7). Puesto que los judíos en los tiempos antiguos no distinguían claramente a qué "tendón" se refería, hoy se entiende como que se aplica al tendón interior y nervio de la zona del anca de los animales sacrificados para alimento.
El relato de los vers. 24- 32 contiene tres puntos de interés especial para cada judío. Le explica a él por qué es llamado israelita, y remonta este nombre a un antepasado distante que luchó con Dios para que pudiera llamarse tal. Señala con interés a una aldea que de otra manera sería insignificante, Peniel, donde sucedió el hecho. Finalmente, indica el origen de la costumbre de no comer cierto tendón sino más bien considerarlo con respeto.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-32 PP 194-202; SR 92-99
2 PP 195; SR 92
4-7 PP 195
6, 7 SR 92, 93
8-12 SR 93
9-11 PP 195
10 SR 97
18, 19 PP 195
23 CS 674
24 CS 168, 674; DMJ 17; PE 283; SR 407
24, 25 PP 196; SR 94, 95
24-28 PP 208; PVGM 138
25 CS 675; DMJ 17, 56, 117
26 CM 111; COES 129; CS 168, 675, 677; DMJ 17, 117; DTG 169; FE 232; 1JT 44; MM 203; OE 269; PP 197,200; 1T 144; 4T 444; Te 216; 3TS 389
26-28 SR 95
28 CS 675; DMJ 117; FE 232; PP 197; 3TS 379
28,29 Ed 142
29, 30 SR 95
30 CS 680; DTG 83; 4T 444
31 DMJ 56