La epístola del Apostol San Pablo a los

Efesios

CAPÍTULO 4
1 Pablo exhorta a la unidad, 7 y declara que Dios dio diversos 11 dones a los hombres, para que su iglesia pudiera ser 13 edificada, y 16 crecer en Cristo. 18 Los llama a apartarse de la impureza de los gentiles, 24 a vestirse del nuevo hombre, 25 a desechar la mentira y 29 toda palabra corrompida.

1 YO PUES, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
5 un Señor, una fe, un bautismo,
6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo a la alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.
9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, 1019 ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,
21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contrastéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

1.
Yo pues.
Con este versículo comienza lo que podría denominarse la sección práctica de la epístola, aunque el apóstol Pablo no consideraba la doctrina y la práctica como algo separado de la fe. La teoría y su aplicación están entretejidas en la trama de la presentación que hace Pablo del gran tema acerca de la unidad de los creyentes. Sin embargo, en esta sección se presentan exhortaciones especiales respecto a los deberes y privilegios del cristiano debido a la gracia recibida y a las responsabilidades mutuas entre los creyentes. El énfasis se coloca aquí más en los efectos que en las causas de la vida espiritual.
Preso.
Ver com. cap. 3: l.
Que andéis como es digno.
Ver com. Efe. 2: 2; cf. Efe. 2: 10; 5: 8, 15; Col. l: 10. Es imposible ser plenamente digno de nuestro llamamiento; pero podemos colocarnos continuamente bajo la dirección de Dios. El Señor no nos ha llamado porque somos dignos; la dignidad viene después del llamamiento. Si dependiera de una dignidad innata, Dios no llamaría a ningún hombre. Cuando el hijo pródigo reconoció que era indigno de ser llamado hijo de su padre, estaba expresando la confesión de todo pecador arrepentido (Luc. 15: 19). Se exhorta a los efesios, que en un tiempo eran extranjeros y advenedizos, pero que habían sido incorporados para formar un solo cuerpo con el antiguo pueblo de Dios y recibido las promesas, a que presentes alguna evidencia de ese cambio que es fruto de la bondad divina. Caminar por la senda cristiana significa más que una simple preocupación por diferentes actos externos de conducta; depende de la actitud o condición interna que da origen a la motivación que impulsa los actos de conducta.
2.
Humildad.
Gr. tapeinofrosúne, "humildad de corazón", y "modestia" (ver como Hech. 20: 19). La idea de "humildad" no era tenida en gran estima entre los pueblos no cristianos. En escritos seculares, tapeinofrosúne y las palabras relacionadas con ella significaban degradación o envilecimiento del espíritu; pero el cristiano ensalzó el sentido del término haciéndolo significar humildad abnegada. El Maestro se describió a sí mismo, en relación con el yugo que sus seguidores deben asumir, como "manso y humilde de corazón" (Mat. 11: 29). La orden de andar en toda humildad es dura para el corazón inconverso, pues está en contra de cada impulso natural del espíritu humano.
Mansedumbre.
Gr. praót's (ver Gál. 5: 23; cf. com. Mat. 5: 5, donde se usa el adjetivo afín praús). El que es humilde acepta ser perjudicado por causa de otros y se somete a las dificultades de la vida con resignación cristiana y esperanza. Sin esta cualidad tan esencial 1020 para la unidad de la iglesia, pronto se producirán divisiones. Como la mansedumbre es la negación de la agresividad aun ante la provocación, no puede existir sin humildad.
Soportándoos.
Gr. anéjomai, "sufrir", "soportar", "tolerar".
Paciencia.
Gr. makrothumía (ver com. Rom. 2: 4; Gál. 5: 22). La paciencia es la esencia de la resignación en toda circunstancia y desde todo punto de vista. La paciencia es una cualidad divina que Dios ha demostrado que posee a través de los miles de años de pecaminosa rebelión de los ángeles y los hombres. Se produce en el hombre como no fruto del Espíritu. Esta palabra se usa frecuentemente para describir la paciencia divina (Rom. 2: 4; 1 Tim. l: 16; 2 Ped. 3: 15).
En amor.
La paciencia sólo se manifiesta en un corazón que ama.
3.
Solícitos.
O "esforzándose de veras".
La unidad del Espíritu.
Pablo da por sentado que ya existe esta condición para la unidad proporcionada por el Espíritu, y, en consecuencia, insta a que sea mantenida mediante el ejercicio de las virtudes que ha enumerado. El apóstol procede en seguida a presentar siete asuntos que producen esta unidad, cuyo "vínculo" es la paz.
4.
Un cuerpo.
Ver coro. cap. 1: 23; 2: 15-16. El artículo "un" o "una" se repite siete veces en este pasaje (cap. 4: 4-6). El tema del apóstol en estos versículos es la unidad. Hay muchos miembros, pero sólo un cuerpo (ver com. 1 Cor. 12: 12-14). El cristiano no es un peregrino solitario; pertenece a un organismo viviente, la familia de Dios. Esta unidad reemplaza en el corazón del cristiano al Estado, al club y aun a la familia, como el objeto supremo de su afecto.
Un Espíritu.
A este Espíritu, el cual fue enaltecido ante Nicodemo como poder regenerador (Juan 3: 5), se hizo referencia en el vers. 3. Todos los dones, los frutos y las gracias de la vida del cristiano, provienen del Espíritu que mora íntimamente en la vida personal de los creyentes, y de esta forma, por extensión, en la iglesia. El Espíritu elimina las divisiones que hay en todo ser humano, las desarmonías íntimas que convierten la vida de muchos en verdaderos campos de batalla. La desunión es un indicio cierto de la ausencia del Espíritu Santo.
Una misma esperanza.
La esperanza ante la exhortación de Dios al corazón humano: la esperanza de salvación y de la manifestación de nuestro Señor (Tito 2: 13). El establecimiento final del reino es la esperanza que proporciona una base firme para la paz, la alegría, el valor y el buen ánimo. El Espíritu vivifica esta esperanza (cf. Efe. 1: 13-14), la cual, a su vez, unifica a los creyentes y llega a ser verdaderamente una "esperanza viva" (1 Ped. 1: 3). Esta esperanza conduce necesariamente a un cambio total en la vida del creyente, porque "todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo" (1 Juan 3: 3).
De vuestra vocación.
Es decir perteneciente a vuestra vocación e inseparablemente unido a ella. El llamamiento divino engendra esperanza.
5.
Un Señor.
Ver. com. 1 Cor. 8: 6. Este es el supremo propósito de la lealtad. Quienes se someten plena y fielmente al mismo Señor, no están enemistados el uno con el otro. Dios es Señor por creación y por recreación. Toda autoridad se fundamenta sobre él. 1, a entrega completa a Dios es un requisito; pero esta entrega puede producir supremo gozo al cristiano. "Sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos" (1 Juan 2: 3).
Una fe.
Pablo parece referirse a la fe en Cristo como Salvador personal, y no a la fe como credo o sistema doctrinal (cf. com. Rom. 1: 5). Hay sólo un medio de salvación: la fe (ver com. Gál. 2: 16). Los judíos y los gentiles entrarían en el "cuerpo" (Efe. 4: 4) por el mismo camino (Rom. 3: 29-30).
Un bautismo.
El bautismo por inmersión simboliza adecuadamente la muerte y la resurrección; además, significa purificación y separación, y un testimonio público de la unión del creyente con el cuerpo de Cristo. Los que son así iniciados en la iglesia visible crecen a la semejanza de la muerte y resurrección de Cristo (Rom. 6: 3-5).
6.
Un Dios y Padre de todos.
Ver com. 1 Cor. 8: 6. De nuestro Padre proviene toda unidad. El hecho supremo que puede describir el corazón humano es que Dios es un padre en quien se puede confiar, un verdadero amigo para el ser humano. Los hombres han clamado siempre por alguien a quien dirigirse confiadamente en medio de un mundo hostil.
Sobre todos.
Dios reina soberanamente sobre todo lo creado.
Por todos.
En griego se emplea la preposición día, cuyo significado es más amplio que 1021 el de la preposición "por". En este caso día puede significar "a través" o "entre". De acuerdo con la primera posibilidad, varios comentadores han sugerido que las palabras diá pánton, "a través de todos", se refieren al poder divino en acción ("que actúa por medio de todos" [BC]); de acuerdo con la segunda posibilidad, a la omnipresencia divina (ver com. Sal. 139).
En todos.
Esta expresión indicaría nuevamente la íntima relación personal que el Dios soberano y omnipresente tiene con cada uno de sus hijos.
7.
A cada uno.
Existen un orden y un propósito bien definidos en la distribución de responsabilidades y talentos a cada persona (cf. Rom. 12: 6). Cada don contribuye con su característica particular a la unidad de la iglesia. No hay lugar para el orgullo en los que poseen muchos dones, porque su responsabilidad es también mayor. Tampoco hay lugar para los celos de quienes han recibido menos talentos, pues sólo son responsables del desarrollo de lo que han recibido (ver PVGM 262 -263; MJ 307; 2T 245; 3JT 303-304).
En Efe. 4: 7-13 se describe la diversidad de dones en la iglesia. Pablo se ocupa más ampliamente del tema en 1 Cor. 12. Compárese con la enseñanza de Jesús en la parábola de los talentos (Mat. 25: 14-30; PVGM 261-300). Hay variación no sólo en los dones sobrenaturales que Dios da a los hombres para propósitos y ocasiones especiales, sino también en las facultades espirituales que son corrientes en diferentes personas.
8.
Dice.
Una cita de Sal. 68: 18. En cuanto al significado de la expresión original, ver com. Sal. 68: 18 y la Introducción a este salmo.
Subiendo.
Pablo aplica las palabras del salmista a la ascensión de Cristo. Destaca que la ascensión del Salvador es la garantía de su poder de dar a los hombres los dones del Espíritu (cf. com. 1 Cor. 15: 12-22).
Llevó cautiva la cautividad.
El término griego aijmalÇsía puede significar la idea abstracta de "cautividad" y también el sustantivo concreto "cautivos"; ambos significados se complementan. De acuerdo con la primera, Cristo, mediante su victoria en la cruz y su ascensión, llevó "cautiva la cautividad" del pecado; según el segundo sentido posible significaría "llevó cautivos a cautivos". En este segundo caso el salmo se estaría refiriendo a enemigos cautivos del rey de Israel. "Llevó cautiva la cautividad" probablemente se refiere a los muertos (cautivos) que fueron resucitados cuando Cristo resucitó (Mat. 27: 51-53; cf. PE 184, 190-192; DTG 730). La cadena de la muerte fue quebrada. Los cautivos de Satanás fueron liberados por el poder de Cristo que implica liberación, resurrección y victoria.
Dio.
En el texto hebreo y en la LXX, Sal. 68: 18 dice "recibió" y no "dio". Pablo, autor inspirado, está adaptando la declaración del salmista a la obra de distribución de dones espirituales que Cristo hizo inmediatamente después de su entrada triunfal en los cielos.
9.
Subió. . . descendido.
La ascensión de Cristo implica su anterior descenso (cf. Juan 3: 13). El hijo de Dios no sólo descendió a la tierra, sino que vivió las mismas profundidades de las experiencias humanas, haciendo de esta manera más sublime su ascensión al trono de gloria.
Primero.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece la omisión de esta palabra.
Las partes más bajas de la tierra.
Se puede entender esta frase como que se refiere a la tierra considerando a ésta en aposición con "partes más bajas", o a "infierno" (hád's, ver com. Mat. 11: 23), adonde se dice que fue el alma de Cristo cuando murió (Hech. 2: 31; ver t. V, 895). La última interpretación se referiría especialmente a la muerte y entierro de Cristo. La humillación de Cristo fue lo que produjo su ensalzamiento (Fil. 2: 5-11). Por medio de esa experiencia se convirtió en un Sumo Sacerdote comprensivo y eficaz, familiarizado con todas las vicisitudes de la vida humana incluso la muerte (Heb. 2: 14-18; 7: 25-27).
10.
El mismo.
Descendió hasta lo máximo; pero su "ensalzamiento" fue mucho mayor que su humillación voluntaria (cf. Efe. l: 10, 20-23).
Por encima de todos los cielos.
Quizá sea la expresión Figurada para expresar la magnitud del ensalzamiento de Cristo. Los judíos hablaban de siete cielos, y Pablo se refirió al tercer cielo (2 Cor. 12: 2).
Llenarlo todo.
Algunos sostienen que el apóstol está hablando de la omnipresencia de Cristo; que Cristo como hombre había aceptado las limitaciones propias de la humanidad, pero que después de la resurrección estuvo en condiciones de otorgar sus dones y prodigar su gracia con gloria y poder ilimitados; 1022 que él es la Luz del mundo, el Sol de justicia que alcanza con sus rayos vivificantes hasta el más oscuro rincón. Otros sostienen que el apóstol habla de Cristo que llena todo en el sentido de que él es la cabeza del cuerpo, "la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (Efe. 1: 23). Toda bendición conocida por el hombre proviene de él.
11.
Apóstoles.
Ver com. Hech. 1: 2; 1 Cor. 12: 28. Pablo no está diciendo que ciertos dones fueron dados a los hombres para que llegaran a ser apóstoles, sino que quienes recibieron los dones fueron a su vez entregados a la iglesia. La iglesia recibía a hombres debidamente capacitados para las funciones en su ministerio. Cf. Rom. 12: 6-8.
Profetas.
Ver com. Gén. 20: 7; Mat. 11: 9; 1 Cor. 12: 10. Los profetas exponían y explicaban la voluntad de Dios que les había sido dada a conocer por medios sobrenaturales. Se los menciona juntamente con los apóstoles en Efe. 2: 20; 3: 5. La predicción del futuro no es tarea esencial del "profeta", ni es parte de todos los mensajes impartidos por los profetas (Hech. 15: 32; 1 Cor. 14: 3). El don de profecía fue indispensable para la fundación de la iglesia en los tiempos del NT, y es el guía constituido para la iglesia remanente (Apoc. 19: 10).
Evangelistas.
Gr. euaggelistós, "predicador del Evangelio", sustantivo relacionado con el verbo euaggelízÇ (ver com. Hech. 8: 4). Un euaggelistós no estaba circunscrito a localidad determinada, sino que pregonaba su testimonio en diferentes lugares. Probablemente no ejercía la autoridad plena de los apóstoles (Hech. 21: 8; 2 Tiro. 4: 5). Parece que el ministerio de los evangelistas era principalmente para los paganos, mientras que los pastores y maestros servían a las congregaciones de cristianos.
Quizá se pregunte por qué Pablo no menciona aquí la obra de los obispos, diáconos y otros. Aparentemente Pablo se refiere a quienes sobresalían por haber recibido dones del Espíritu con el propósito de enseñar más que de administrar; pero esto no implica superioridad o inferioridad en ningún sentido. Los diversos ministerios no se excluyen entre sí.
Pastores y maestros.
La estructura de esta frase en griego sugiere que Pablo desea hablar de dos fases de una misma función. Todo buen ministro es maestro. La función pastoral del ministerio se presenta en Juan 21: 16; Hech. 20: 28-29; 1 Ped. 5: 2-3; etc., y la misión como docente en Hech. 13: l; Rom. 12: 7; 1 Tiro. 3: 2 y muchos otros pasajes. Cristo fue el gran Pastor-Maestro que pastoreaba y enseñaba a su grey.
12.
Perfeccionar.
Gr. katartismós, "habilitación", "perfeccionamiento". El verbo katartízÇ se usa en Mat. 4: 21 en relación con el remiendo de las redes, y en Gál. 6:1 para referirse a la restauración de quienes habían sido sorprendidos en alguna falta. Cf. com. 1 Cor. 1: 10. Los dones tenían el propósito de "remendar" a los santos y unirlos entre sí. El acto de "perfeccionar" implica, como el contexto lo sugiere, un ministerio organizado y un gobierno eclesiástico.
Obra del ministerio.
U "obra de ministrar", "obra de servir", que incluye toda clase de ministerio y servicio dentro de la iglesia. Los que dirigen la iglesia no deben enseñorearse de la grey, sino servirla. Este es el propósito inmediato del don.
Edificación.
La iglesia debe ser edificada tanto en su carácter espiritual como en su crecimiento.
13.
Hasta.
Los cargos que hay en la iglesia serán necesarios y continuarán hasta el establecimiento del reino de Dios.
Lleguemos.
o"alcancemos", "logremos".
Unidad.
Palabra relacionada con la fe y con el conocimiento; es decir, unidad de fe en Cristo y unidad de conocimiento acerca de él. La fe debe siempre asociarse con el conocimiento.
Conocimiento.
Gr. epígnÇsis, "conocimiento" espiritual desarrollado (ver com. cap. l:17). "Conocimiento pleno" (BJ); "pleno conocimiento" (BC).
Varón perfecto.
U "hombre maduro". Se refiere no tanto al hombre individual como a la iglesia, la cual debe llegar a un estado de unidad orgánica, plenitud y madurez, en contraste con la pueril inmadurez que se sugiere en el vers. 14. La semejanza a Cristo es la meta que debe alcanzar tanto el individuo como la iglesia (Rom. 8: 29). Negarse a crecer es un pecado mayor que la inmadurez; es el resultado del engreimiento y de ideales mezquinos.
Estatura.
Gr. h'likía, "edad", "generación"; "madurez" (BJ, BC, NC). Aquí resalta la idea de madurez. Cf. Luc. 2: 52; 12: 25.
Plenitud de Cristo.
Ver com. Efe. 1: 23; 3: 19; cf. Juan 1: 14, 16. Sólo Cristo tiene la estatura perfecta y es el único hombre perfecto 1023 y completo. Se nos exhorta a que participemos de esta naturaleza. Todas las funciones de la iglesia y las mercedes del Espíritu se dan con ese propósito.
14.
Niños.
Gr. npios, "niño", "infante", "párvulo". Cuando Pablo utiliza esta palabra en sentido figurado casi siempre le da un significado negativo (cf. 1 Cor. 3: l; 13: 11; Gál. 4: 1, 3; Heb. 5: 13), aunque también puede tenerlo en forma positiva (cf. n'piázÇ en 1 Cor. 14: 20). Pero para Pablo llegar a ser como niños no es la principal característica, pues según el apóstol significa crecer y madurar como cristianos. Debemos ser como niños (paidíon, Mat. 18: 2-4) en humildad y disposición para creer, pero no en impulsividad ni inmadurez. El propósito de los dones del Espíritu es que los hijos de Dios puedan desarrollarse espiritualmente. No hay espectáculo más triste que el de una persona mayor en la cual el crecimiento físico y mental se haya detenido en la niñez.
Fluctuantes.
Literalmente "sacudidos por las olas". La falta de firmeza, asociada muy a menudo con la juventud, no debe ser una característica del creyente, sino la paciencia, la firmeza y la estabilidad (cf. Sant. 1: 6; Heb. 13: 9). Los que siempre están buscando algo nuevo y son atraídos por ideas sensacionalistas, ponen un fundamento débil para la vida de la iglesia. Las especulaciones teológicas y filosóficas que se aventuran más allá de los límites legítimos, también producen inestabilidad en la convicción y en el carácter.
Viento de doctrina.
O "viento de enseñanza". Pablo no menosprecia la doctrina o la teología como una expresión sistematizado de conocimiento acerca de Dios, sino que advierte contra la indecisión, incertidumbre y vaguedad que tan a menudo acompañan a la reflexión teológico. El apóstol también se refiere sin duda a las vanas especulaciones que con frecuencia caracterizan los debates religiosos. Ambas tendencias son elementos perturbadores en la vida de la iglesia.
Estratagema.
Literalmente "juego de dados"; "azar"; "engaño"; "trampería" (BC). Los "vientos de doctrina" están calculados para engañar como cuando un jugador novicio es víctima de un astuto tahúr. Cuando los dados han sido cargados no es posible ganar; muchas veces lo que parece ser la enseñanza de Cristo, en realidad no lo es. En su exhortación final a los ancianos de Efeso, en Mileto, Pablo les advirtió que entrarían en medio de ellos "lobos rapaces" (Hech. 20: 29), y parece que ese tiempo ya había llegado para la iglesia. La integridad en la enseñanza de la verdad es tan esencial como la honradez en la práctica de ella.
Que para engañar emplean. . . las artimañas del error.
Literalmente "hacia [o para] la astucia de engañar". Su único propósito es el engaño.
Astucia.
Gr. panourgía, "astucia", "malicia" (cf. Luc. 20: 23; 1 Cor. 3: 19).
15.
Siguiendo la verdad.
Gr. al'théuÇ, "decir la verdad", "mantener la verdad". La idea básica del término griego es ser veraz, decir la verdad; seguir la verdad y no las doctrinas engañosas contra las cuales Pablo ha amonestado (cf. Gál. 4: 16). El sencillo espíritu de sinceridad y veracidad es una efectiva salvaguardia contra los engañosos vientos de doctrina (Juan 3: 21; 8: 44; 18: 37; 1 Juan 1: 8; 2 Juan 4).
En amor.
El amor y la verdad son inseparables. La verdad debe ser exacta en las ideas y amable en el modo en que se expresa (cf. Gál. 4: 16). Pero el amor no equivale a transigir con el pecado o excusarlo. Ningún apóstol era más específico que Pablo en su condenación de los transgresores; sin embargo, el amor inundaba su corazón mientras presentaba la verdad. El amor era precisamente lo que lo obligaba a exponer la verdad (cf. Efe. 3: 17-19).
La cabeza.
Así como el árbol proyecta sus raíces hacia dentro de la tierra en busca de alimento y humedad, así también el hijo de Dios busca diariamente en Cristo su fuerza y sustento para su crecimiento espiritual. La unión con Cristo es la causa y el resultado del crecimiento. El es la cabeza de cada ser humano y también de la iglesia (1 Cor. 11: 3).
16.
Bien concertado.
Cf. cap. 2: 21. El crecimiento en Cristo asegura que la vitalidad del Salvador fluirá a todos los miembros del cuerpo, los cuales están estrechamente relacionados entre sí. De esta manera podrán trabajar juntas personas cuyos dones son muy diferentes.
Unido.
Una cooperación continua y mutua entre cada uno de los miembros asegura solidez y fortaleza. La compleja estructura crece al estar en relación con el poder que suministra la cabeza.
Actividad propia.
Gr. enérgeia, "poder habilitante", "función", "acción". "Energía" deriva de enérgeia. Cada parte tiene una función 1024 esencial que desempeñar. Cada miembro debe ser activo en la función que cumple.
Cada miembro.
La idea esencial es de unidad y crecimiento coordinados por medio de la íntima relación con la cabeza (cf. Col. 2: 19).
Recibe su crecimiento.
El origen del crecimiento es la cabeza; pero cada parte o miembro tiene una obra que llevar a cabo para que se pueda crecer. El crecimiento tiene dos asertos: el aumento numérico de la iglesia y el desarrollo individual en dones espirituales.
Edificándose.
Ver com. vers. 12.
17.
Requiero en el Señor.
Las exhortaciones a las que se debe prestar atención tienen que ser entendidas a la luz de la idea ya expuesta de Cristo como cabeza de la iglesia y origen del poder para una vida correcta. Pablo no expresa aquí sólo su opinión personal. Está profundamente convencido de lo que está por enseñarles. Respecto a afirmaciones similares, ver Hech. 20: 26; Rom. 1: 9; 2 Cor. 1: 23; Gál. 5: 3; Fil. 1: 8; 1 Tes. 2: 5.
Andéis.
Ver com. cap. 2: 2, 10.
Otros gentiles.
Literalmente "el resto de los gentiles". La evidencia textual (cf. p. 10) establece la omisión de "otros". El apóstol insta a los creyentes a ser diferentes de los gentiles. Los efesios habían sido una vez gentiles; pero ahora pertenecían al "Israel de Dios" (Gál. 6: 16).
Vanidad.
Gr. mataiót's (ver com. Rom. 8: 20). La idea no es de arrogancia, sino de metas frívolas y vanos propósitos. El gentil sin Cristo vaga por la vida descuidadamente, sin propósito ni esperanza. En Rom. 1: 21-32 Pablo traza un cuadro de plena depravación el cual sobreviene cuando el hombre se abandona a su "vana" (matáia) imaginación. Esta degeneración ha ocurrido en el centro rector de la naturaleza humana -la mente-, hasta el extremo de que las facultades racionales se entregan a los frutos de la imaginación mal orientada o desorientada. Esta vanidad no sólo carece de valor, sino que es degradante.
18.
Entendimiento entenebrecido.
El apóstol se refiere a la ceguera del intelecto. La oscuridad a menudo simboliza tinieblas espirituales (Juan 3: 19; Hech. 26: 18; Col. 1: 13; 1 Tes. 5: 4-5; 1 Juan 1: 5-6). La mente natural ha sido corrompida por el pecado no sólo en su percepción moral sino en sus facultades racionales, por lo tanto está incapacitada para comprender la verdad espiritual. La razón por sí sola es completamente ineficaz para captar las verdades espirituales que son necesarias a fin de que exista una relación salvadora personal con Dios.
Ajenos.
Ver com. Efe. 2:12; cf. Col. 1: 21. Esta palabra, y el vocablo griego del cual s ha traducido, sugieren una unión o comunión anterior. El hombre, que una vez estuvieran en íntima comunión con su Hacedor, está ahora separado de la vida de Dios, es decir d la vida que proviene de él (1 Juan 5: 11). Separación de la vida de Dios significa la muerte espiritual: la pérdida de la vida eterna.
Ignorancia.
Su ignorancia no era el resultado de incapacidad intelectual, sino de un carencia moral por la cual podían ser considerados responsables. La ignorancia de la voluntad de Dios no es excusa cuando se ha tenido la oportunidad de conocerla. Dios no pasa por alto una ignorancia culpable (cf. Hech. 17: 30).
Dureza.
Gr. p^rÇsis, "ceguedad", "endurecimiento", "dureza", "embotamiento". La idea principal es de callosidad e insensibilidad espiritual (cf. Rom. 11: 25). En Rom 1: 21 Pablo describe cómo ocurre este endurecimiento. De este pasaje y del que come tamos se deduce que el hombre se propina sí mismo esta situación deplorable.
19.
Se entregaron.
Significa una entrega voluntaria. Hay una profunda diferencia entre los que han caído debido a los engaño del diablo y los que deliberadamente se entregan a la autoridad del maligno. Compárese con "Dios los entregó a la inmundicia" (Rom. 1: 24). Pero debemos recordar que esta "entrega" de Dios es siempre posterior la elección voluntaria del pecador dejando por el camino del mal; la "entrega" de Dio nunca precede a la elección humana en favor del pecado. Las cumbres más elevadas par el bien o las simas más profundas para el m se alcanzan por el poder de la voluntad, según se incline en una u otra dirección.
Lascivia.
Gr. asélgeia (ver com. Rom. 13: 3), palabra que indica una completa y temeraria entrega a la concupiscencia. La naturaleza humana abandonada a sí misma la misma ahora que entonces.
Avidez.
Gr. pleonexía, "deseo de tener más" "codicia". Pleonexía comúnmente se relación con impureza (cf. Efe. 5: 3, 5; Col. 3: 5).
20.
Aprendido. . . a Cristo.
Aquí se presenta un agudo contraste con la vida del pagano. Esta frase no se usa en ninguna otra par "Conocer a Cristo" es una expresión más 1025 común (2 Cor. 5: 16; Fil. 3: 10; 1 Juan 4: 7). Aprender "a Cristo" no es sólo saber algo acerca de él; es relacionarse íntimamente con su ministerio y obra de Sacerdote, Profeta, Rey, Abogado y Mediador, y haber incorporado en la vida cotidiana los beneficios de su obra expiatorio. Cuando Jesús dijo "aprended de mí" (Mat. 11: 29) se estaba presentando a sí mismo como el ejemplo, no como el gran maestro, sino como el objeto único de nuestra fe y conocimiento.
21.
Si en verdad.
O "dando por sentado que" o, "ya que". La construcción sintáctica griega presenta la condición como verdadera. Además, el énfasis se halla sobre el pronombre "le". Los efesios lo habían oído como las ovejas oyen la voz de su pastor, y por lo tanto estaban moralmente obligados a obedecerlo.
Por él.
O "en él" (BJ, BC). Es decir, recibieron el conocimiento acerca de Cristo mediante una unión vital con él.
Verdad.
Acerca del concepto de verdad, ver com. Juan 8: 32. Jesús declaró que él mismo era la verdad (Juan 14: 6). Toda verdad estaba encarnada en la persona de Jesús. Lo que nos relaciona con la verdad acerca del Salvador no es tanto una especulación filosófica o teológica en cuanto a él, sino una íntima relación personal con el Redentor y la recepción de su gracia.
Jesús.
El uso de este nombre solo es muy raro en las epístolas; comúnmente se dice "Jesucristo", "Señor Jesús" o "Cristo Jesús". Cuando aparece solo se está tratando de destacar al Jesús histórico, encarnado, crucificado, resucitado y glorificado en los cielos. El fue la revelación de Dios, y por lo tanto el depósito viviente de toda verdad. La cristiandad permanece en pie o se desmorona según la actitud que adopte ante la historicidad d los sucesos de la vida de Cristo. Pablo hace girar todo alrededor de la idea de que Dios en un momento determinado del tiempo en una forma única, se unió con la humanidad en la persona de Jesús, verdadero hombre.
22.
Manera de vivir.
Gr. anastrof "conducta", "comportamiento", "proceder". En cuanto al verbo afín anastréfÇ, ver com. cap. 2: 3. La antigua "manera de vivir" ya fue descrita en cap. 4: 17-19. Debemos despojarnos de una vez y para siempre de la antigua naturaleza pecaminosa, y no debemos nunca volverla a recibir, sino revestimos de la nueva naturaleza en Cristo (ver com. vers. 24). El manto de justicia debe reemplazar a los trapos de inmundicia de la justicia propia.
Viejo hombre.
Ver com. Rom. 6: 6; cf. Col. 3: 9. Esta expresión significa más que los viejos actos o hábitos; incluye la mente y naturaleza humana en donde se origina todo acto. El hombre viejo ha muerto (Rom. 6: 6) y no debería permitírsela volver a vivir.
Está viciado.
Literalmente "que se corrompe" (BJ, BC). La connotación de la palabra indica una continuidad o corrupción progresiva de la condición del "viejo hombre". El pecado es un factor que desintegra la vida, un cáncer que crece en el cuerpo espiritual.
Deseos engañosos.
Literalmente "las concupiscencias de la seducción" (BC); un contraste con la "verdad" (vers. 21). Si los hombres se dieran cuenta de la esclavitud y la corrupción que les acarrea el pecado, éste aparecería como es en realidad: algo espantoso. Sin embargo, su verdadero carácter está oculto hasta que esclaviza a sus víctimas. Los deseos de la carne son engañosos porque prometen felicidad, pero causan tristeza; prometen libertad, pero esclavizan; prometen que el pecador quedará inmune de los resultados de hacer lo malo, pero sólo traen destrucción.
23.
Renovaos.
El pecado es un intruso, un destructor de la pureza original del hombre. A pesar de los siglos de degradación que han transcurrido, el hombre aún muestra algunos rasgos de la creación original de Dios; pero por medio de la obra del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento y la santificación, "el viejo hombre" (vers. 22) puede ser creado de nuevo a la semejanza de Cristo. En el alma y en la familia humana hay una profunda grieta que sólo puede ser cerrada por el poder y la influencia restauradora del Señor Jesucristo.
El espíritu de vuestra mente.
Esta renovación no es un cambio superficial de opinión o la aceptación de un nuevo concepto doctrinal; se trata de un cambio profundo que afecta la naturaleza de la mente y los principios que la gobiernan.
24.
Nuevo.
Gr. kainós, "nuevo, diferente" (ver com. Efe. 2: 15). Vestirnos con la nueva naturaleza o nuevo "hombre" no es algo que podemos hacer por nosotros mismos, no es simplemente una persona renovada. Dios es el poder activo de esta nueva creación; pero 1026 este cambio no se efectúa sin el consentimiento y la cooperación del ser humano (DMJ 120).
Creado.
Ver com. Efe. 2: 10; cf. 2 Com. 5: 17.
Según Dios.
Dios es el ideal según el cual es modelado el nuevo hombre (Mat. 5: 48), y debido a que el "nuevo hombre" es en realidad un retorno al estado humano original, esto significa la restauración de la imagen de Dios en el alma (Gén. 1: 27; Ed 121; cf. Col. 3: 10).
Justicia.
Gr. dikaiosún' (ver com. Mat. 5: 6).
Santidad.
Gr. hosiót's, "piedad", "santidad"; palabra que sólo aparece una vez más en el NT, en Luc. 1: 75. En cuanto al adjetivo hósios, "santo", "piadoso", ver com. Hech. 2: 27; 13: 34.
25.
Mentira.
Gr. pséudos, "mentira", "falsedad", "infidelidad'. El engaño acarrea la corrupción del alma del engañador, causándole frecuentemente más daño que al engañado. Los que son seguidores de Aquel que es verdad, ¿cómo pueden proceder en todo de otra manera que no sea de acuerdo con toda integridad? No se concibe que el cristiano se aproveche de otra persona en una transacción comercial, ni que distorsione las informaciones conocidas, ni que propague falsas impresiones mediante frases a medias o indirectas, ni que haga promesas cuando no tiene la intención de cumplirlas, ni que divulgue chismes y rumores.
Hablad verdad.
El apóstol cita a Zac. 8: 16. Decir la verdad es para el cristiano más que un hábito; es parte de su misma naturaleza.
Miembros los unos de los otros.
La mentira tiende a destruir la unidad de la hermandad; el engaño pone a un miembro en contra del otro (cf. 1 Cor. 12: 15). No puede haber verdadera unión entre los seres humanos a menos que sea sobre la base de una absoluta confianza (cf. Zac. 8: 16).
26.
Airaos.
Una cita de Sal. 4: 4, tomada de la LXX (vers. 5). Los comentadores difieren en sus opiniones acerca de si el texto hebreo de Sal. 4: 4 debe ser traducido "temblad" (RVR, BJ) o "airaos" (LXX, y la cita de Pablo). En griego "airaos" y "no pequéis" están en imperativo. Se han dado varias explicaciones para evitar las implicaciones negativas que podría tener la orden a airarse; pero ninguna de ellas es satisfactoria. La explicación más sencilla parece ser la de considerar que la ira de la cual se habla en este pasaje es una justa indignación. El cristiano que no se indigna frente a las injusticias y los extravíos voluntarios, puede ser también insensible frente a algunas otras situaciones que debieran incumbirle. El papel más importante de una justa indignación es estimular a los hombres en su batalla contra el pecado. Jesús nunca se airó debido a alguna ofensa personal, pero sí ante sutiles desafíos lanzados contra Dios e injusticias cometidas contra seres humanos (ver Mar. 3: 5). La ira es justificable cuando se dirige contra la conducta equivocada, pero sin ninguna animosidad contra el culpable. Ser capaz de separar estos dos elementos es un triunfo magnífico en la vida del cristiano.
No pequéis.
El griego claramente indica que estamos frente a una orden. Se da esta advertencia para evitar que una ira justificable produzca reacciones de resentimiento personal, venganza y pérdida de dominio propio. Se ha comentado con razón que "a veces hacemos bien en airarnos, pero hemos confundido esas veces".
No se ponga el sol.
Se nos provee de una salvaguardia contra el abuso de la justa indignación. Aun cuando el pecado debe producir siempre indignación, el abrigar resentimientos destruye el alma. Una prueba razonable para descubrir la verdadera naturaleza de la indignación que sentimos consiste en comprobar si nos resulta fácil orar en favor de la persona cuyo mal proceder ha causado nuestra ira.
Enojo.
O "irritación", "exasperación", el mal espíritu de resentimiento personal en que puede convertirse Fácilmente aun la ira justificada.
27.
Lugar.
Es decir, "ocasión", "oportunidad". Cf. Rom. 12: 19.
Diablo.
Gr. diábolos, "calumniador", "difamador" (ver com. Mat. 4: l). Pablo sólo utiliza la palabra diábolos en sus últimas epístolas (cf. 1 Tim. 3: 6-7, 11; 2 Tim. 2: 26; 3: 3; Tito 2: 3), mientras que en las primeras el término que emplea comúnmente es satanás (Rom. 16: 20; 1 Cor. 5: 5; 1 Tes. 2: 18; 2 Tes. 2: 9, excepto en 1 Tim. 1: 20; 5:15). La ira a la que se refiere el vers. 26 da oportunidad al diablo para enemistar entre sí a los miembros del cuerpo de Cristo. Por eso se advierte de no dar oportunidad al diablo para que lleve a cabo sus tentaciones.
28.
No hurte más.
Pablo está hablando en general a conversos procedentes del paganismo. 1027 Además del acto directo de apoderarse de la propiedad ajena, existen muchas formas en las cuales podemos hacernos culpables de este pecado, como por ejemplo por medio de una fraudulenta o astuta transacción comercial. Por lo tanto, la orden de Pablo puede aplicarse también a los que se llaman cristianos. El robo se esconde tras muchos disfraces solapados; pero siempre es una violación del mandamiento básico de amar al prójimo.
Trabaje.
Se puede discutir si el robo es causa o efecto de la holgazanería; pero no hay duda de que el trabajo es su remedio. Pablo prohibe no sólo un mal. Si es verdad que "la naturaleza aborrece el vacío", es igualmente cierto que un hábito que se abandona debe ser reemplazado por otro (cf. Mat. 12: 43-45). El ocio y el robo tienden a marchar juntos, así como el trabajo y la honradez comúnmente tienden a ir de la mano.
Haciendo con sus manos.
Pablo dio un ejemplo de trabajo manual (Hech. 20: 34), imitando a su Maestro que también trabajaba con sus manos en el banco de carpintero. El trabajo honrado físico o mental es esencial para la felicidad del hombre. Ningún cristiano debe ser mantenido por otros si puede sostenerse a sí mismo. En el trabajo arduo hay valor terapéutico. La instrucción paulina es psicológicamente correcta y espiritualmente verdadera (cf. Rom. 12: 11).
Para que tenga qué compartir.
Hay otra razón para esta exhortación al trabajo. Muchos no pueden sostenerse por su edad avanzada o debido a estar incapacitados por otra razón, y esto da la oportunidad de demostrar la unidad, que es el tema de la epístola. Para el cristiano es un privilegio dar a los que están en necesidad, los cuales perecerían sin esa ayuda. El cristiano no debe ganar dinero sólo por ganarlo. La remuneración del trabajo honrado debe ser recibida y repartida dentro del espíritu de la mayordomía cristiana. El creyente trabaja para poder ayudar a otros después de haber cumplido su obligación con la sociedad de sostenerse a sí mismo. El cristiano vive en marcado contraste con el ladrón.
29.
Corrompida.
Gr. saprós, "podrido", "corrompido", "pútrido". Saprós describe un árbol malo en Mat. 7: 17, y en Mat. 13: 48 se aplica a los peces no aptos para la alimentación, y que eran desechados. Las palabras impuras demuestran que el corazón está corrompido, "porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mat. 12: 34). Las groserías, las bromas y los cantos obscenos y aun la conversación frívola e intrascendente, deben estar ausentes de la vida del cristiano. La verdad es que indican que no se ha producido el proceso de la regeneración.
La que sea buena.
No basta que el cristiano se abstenga de un lenguaje impropio; sus palabras deben ser constructivas y útiles. Jesús amonestó contra el uso de palabras ociosas (Mat. 12: 36), o palabras sin un propósito bueno.
Para la necesaria edificación.
Literalmente, para la "edificación de la necesidad". Compárese con la traducción "para edificar según la necesidad" (BJ). El lenguaje del cristiano no siempre debe ser de carácter severo o serio, sino edificar en todo momento, ser constructivo, para que los hombres sean mejores de lo que eran antes de que oyeran sus palabras. En el vers. 28 se enseña que la obra del cristiano debe ser para el beneficio de otros, y aquí se enseña que sus palabras deben ser benéficas para sus prójimos. El lenguaje áspero no es el único que corrompe, sino también las palabras que difunden egoísmo, malicia, crítica o son de doble sentido. Nuevamente el apóstol parece tener en cuenta el tema de su epístola: la unidad. Lo que no edifica, destruye; por lo tanto, debe ser descartado. Cf. 1 Tes. 5: 11-14.
Gracia.
Gr. járís, que aquí probablemente significa "beneficio". "Que sea conveniente para. . . hacer el bien a los que os escuchen" (BJ); "para favorecer a los oyentes" (NC). Cf. com. Rom. 3: 24.
30.
Contristéis.
Gr. lupéÇ, "causar dolor", "causar tristeza". Este imperativo griego puede traducirse "no sigáis contristando", o "dejad de contristar". La personalidad del Espíritu Santo está aquí claramente definida: sólo las personas pueden entristecerse. En cuanto a cómo el Espíritu Santo puede ser contristado, ver com. Mat. 12: 3 l.
Sellados.
En un pasaje anterior (cap. l: 12-13) se dice que los creyentes fueron sellados "en Cristo"; aquí se afirma que son sellados por el "Espíritu Santo" (ver com. Efe. l: 13; cf. 2 Cor. 1: 22). Acerca del significado del sello, ver com. Apoc. 7: 2. La recepción del Espíritu Santo en la conversión es la refrendación divina de que el creyente es aceptado, que la aprobación celestial descansa sobre su elección y su vida cristiana. 1028
Para.
Se espera que el creyente persevere y sea glorificado. Esto sólo ocurrirá si retiene "firme hasta el fin la confianza y el" gloriarse "en la esperanza" (Heb. 3: 6). El acto del sellamiento no garantiza para siempre la salvación, pues es posible pecar contra el Espíritu Santo y así perder el derecho a la redención (ver com. Mat. 12: 3 l; cf. com. Heb. 6: 4-6). El pecado imperdonable es la culminación de una serie de actos con los que se ha entristecido o contristado al Espíritu Santo. Por esta razón es importante no cometer ni un solo acto de esa naturaleza.
Redención.
Ver com. cap. 1: 14.
31.
Amargura.
Gr. pikría, "amargura"; "acritud" (BJ). En sentido metafórico puede referirse al temperamento, carácter o disposición del ser humano. Una persona amargada siempre está oponiéndose a sus prójimos, impidiendo así que haya unidad con ellos (cf. Hech. 8: 23; Rom. 3: 14). Una enumeración de pecados semejantes se presenta en Col. 3: 8.
Enojo, ira.
Gr. thumós kai org. Thumós denota un estado mental pasajero de exaltación y furia; org, una condición permanente de resentimiento y enemistad (cf. com. Rom. 2: 8).
Gritería.
Gr. kraug "grito", "clamor", "gritería". La disputa entre fariseos y saduceos acerca de la doctrina de la resurrección fue una kraug (Hech. 23: 9).
Maledicencia.
Gr. blasf'mía, "blasfemia", "injuria", "difamación". Los gritos y afirmaciones enfáticas pronto se convierten en difamaciones que son un esfuerzo por arruinar la reputación de otros. Todos los males mencionados en este pasaje tienden a perturbar la unidad del conjunto de creyentes, pues crean barreras entre los que deberían sentirse mutuamente atraídos en virtud de la ciudadanía celestial que tienen en común.
Malicia.
Gr. kakía (ver com. Rom. 1: 29). Algunos perciben un orden natural en la enumeración de Pablo: la amargura pronto se convierte en un enojo explosivo y arrebatado; el enojo se transforma en una persistente ira; la ira conduce a una vulgar gritería; la gritería siempre está acompañada de injurias o difamaciones. Todo esto se origina en una malignidad satánica albergada en el corazón humano; por lo tanto debe ser completamente eliminado, pues forma parte de las obras de la carne (Gál. 5: 19-2 l).
32.
Benignos.
Gr. jrestós, "gentil", "bondadoso". La sencilla amabilidad o gentileza (jr'stót's.) es una de las características positiva más profundas que hablan en favor del cristiano; es un fruto del Espíritu (Gál. 5: 22). benignidad es lo opuesto de la malicia d Efe. 4: 3 l. La conversión transforma la malicia en benignidad mediante una alquimia espiritual.
Misericordiosos.
Gr. éusplagjnos, "misericordioso", "compasivo". Esta palabra se traduce "compasivos" en 1 Ped. 3: 8. Compárese con la expresión "entrañable misericordia" (Col. 3: 12), lo cual equivale a considerar con ternura las debilidades y necesidades de otros. Una actitud de insensibilidad e indiferencia ante el sufrimiento, es completamente incompatible con el espíritu cristiano (cf. Luc. 6: 36; Fil. 2: 4; 1 Ped. 3: 8).
Perdonándoos.
La benignidad y la misericordia son de poco beneficio a menos que sean la expresión de un espíritu perdonador. La benignidad, si no produce perdón puede ser sólo una especie de cortesía o urbanidad. El espíritu perdonador es mucho más que un ideal o que una virtud; es una decidida actitud del corazón y de la mente.
El Señor Jesús es el único Modelo que debemos seguir (Mat. 6: 12; Luc. 6: 36). El perdón fue comprado a un precio infinito; pero a los seres humanos nada les cuesta, excepto el sacrificio del orgullo personal al perdonar a otros. Nuestro perdón tiene que ser medido o comparado con el perdón divino (cf. Mat. 18: 32-33); un hecho que es tanto más sorprendente cuanto más meditamos en él.
En Cristo.
Se repite otra vez la frase clave de la epístola (ver com. cap. 1: l).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 3JT 423
1-3 MeM 40; RC 65
1-6 2JT 80, 104
3 MeM 284; 5TS 271
3-5 CS 429
5 5TS 269
7 MeM 38; PVGM 114
7-8 PVGM 263
8 DTG 730; PE 190
8-16 8T 176
11-12 MM 249; 8T 170 1029
11-13 DTG 329; 2JT 78, 529; MeM 39; 3T 446; 6T 243; TM 26
11-15 TM 49
12-13 CS 11; TM 412
13 CC 66; CH 594; CM 375; COES 32, 118, CS 523; Ev 248; FE 167, 199; HAd 190, 269; HAp 41, 231; 1JT 236; 2JT 18, 96, 98, 100, 187, 222, 238; 3JT 87 310, 354, 382; MeM 104; MM 32; MJ 15, 42; OE 300; SC 280; 3T 446, 559, 4T 367, 556; 5T 252, 309
13-14 HAp 374
14 Ev 266; 1JT 167, 462; 2JT 101; OE 306 393; 5T 80
15 CC 66, 75, 80; EC 479; 1JT 131; 2JT 203; 3JT 360; PVGM 46, 70; 3T 46; 4T 367; TM 292
16 7T 131, 174; TM 24
17-18 HAp 375
17-19 5T 171
18 DTG 712; 1JT 489; 2T 138
19 1T 189
22-24 Ev 234-235; 4T 92
23 FE 182
24 CMC 32; Ed 24; MC 120; 2T 484
25 Ed 278
26 TM 98
28 CMC 128; PE 57, 95; 1T 206
29 DMJ 61; HAd 395; MeM 117; OE 128; PVGM 272; 2T 302, 316
30 CH 561; 1JT 25, 238, 334; 2JT 122; MJ 385, 429; OE 103; 3T 73; 4T 410, 491, 493; 5T 120, 310; 8T 56
32 DMJ 97-98; MeM 242; PE 26