CAPÍTULO 30
1 Grandes bendiciones prometidas al que se arrepiente. 11 El mandamiento no es demasiado difícil. 15 Se ofrece la muerte y la vida al pueblo.


1SUCEDERA que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieras en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,
2 y te convirtieras a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.
4 Aun cuando tus desterrados estuvieron en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;
5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.
6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
7 Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
8 Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
9 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,
10 cuando obedecieras a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieras a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.
12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?
13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?
14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieras,
18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.
19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.


1.
Te arrepintieres.
Literalmente, "los trajeres de vuelta a tu corazón". "Si las meditas en tu corazón" (BJ). Nótese la misma expresión en 1 Rey. 8: 47. Como paso preliminar a la restauración al favor de Dios, deberían meditar en las causas de su exilio y en su relación con Jehová (ver Lev. 26: 40; Deut. 4: 29, 30). 1073
2.
Y te convirtieres.
"Si vuelves" (BJ). También debía haber un abandono del pecado y un retorno al culto de Jehová (ver Neh. 1: 8, 9). La sinceridad se reflejaría en la obediencia.
3.
Hará volver a tus cautivos.
"Cambiará tu suerte" (BJ). Compárese con Sal. 14: 7; 85: 1-3; 126: 1, 4; Eze. 16: 53. La liberación del cautiverio del pecado es más importante que la liberación del cautiverio físico (ver Sal. 41: 4; Jer. 3: 22; 17: 14; Ose. 14: 4; Mat. 13: 15).
4.
Las partes más lejanas.
El profeta Nehemías hace referencia a la promesa de este versículo (Neh. 1: 8, 9). Ver expresiones similares en Deut. 4: 32; Sal. 19: 4; Isa. 13: 5. Jehová no desecharía a su pueblo; como individuos nunca los ha rechazado. La dispersión habría de ser su castigo. El castigo divino siempre ha tenido un propósito específico. Una vez logrado ese propósito, Dios se vuelve a su hijo, ofreciéndole la restauración y la ayuda necesaria para lograrla (ver Job 23: 10; Ose. 6: 1-3; Heb. 12: 11).
5.
Te hará bien.
Ver en Jer. 32: 42, 43 la forma en que el Señor se proponía cumplir esta promesa.
6.
Circuncidará ... tu corazón.
Compárese con Lev. 26: 41; Jer. 31: 33. Circuncidar el corazón significa avivar la percepción espiritual y enternecer la conciencia.
7.
Sobre tus enemigos.
El arrepentimiento genuino trastrueca la maldición que sigue a la rebeldía. No existe entre Dios y el pecador ninguna separación tan ancha y tan profunda que no pueda cerrarse al punto cuando el pecador se vuelve a Dios. El gozo de Dios es completo cuando una persona se vuelve a él, porque entonces pueden derramarse sobre ella las bendiciones del cielo. Es el pecador empedernido quien debe sufrir la maldición plena del pecado.
8.
Tú volverás.
Deshacer el camino hecho, como cuando se vuelve de un viaje. Esta expresión se usa en forma figurada para representar al que se vuelve a Dios con humilde arrepentimiento (ver Isa. 10: 21; 19: 22; Jer. 4:l; 15: 19; 18: 11; Eze. 18: 23; etc.).
9.
Y te hará ... abundar.
Cuando una persona ama a Dios y obedece su voluntad (ver Juan 14: 15), porque se deleita en los requerimientos de Dios (ver 1 Juan 5: 3), los principios divinos pasan a ocupar un lugar de honor en su corazón (ver Sal. 40: 8). Esto permite que Dios vigorice el alma y la vida de esa persona, y añada bendiciones materiales (ver Deut. 28: 63; Jer. 32: 41; Mat. 6: 33).
10.
La ley.
De torah, que se refiere en general a la voluntad revelada de Dios. Los judíos también aplicaban este término al Pentateuco, y aun a todo el AT.
11.
No es demasiado difícil.
"No son superiores a tus fuerzas" (BJ). Ver Gén. 18: 14; Deut. 17: 8; Jer. 32: 17, 27; etc.
12.
¿Quién subirá?
Posiblemente los vers. 12 y 13 citen un dicho. Debe entenderse que no se le exige al hombre emprender una tarea sobrehumana, ni realizar un largo y penoso viaje, ni procurar ascender al cielo a fin de entender la voluntad de Dios para el hombre. Por medio de su profeta Moisés, Dios había revelado con claridad sus intenciones al pueblo de Israel. Sus justas exigencias habían sido escritas; el hombre estaba plenamente informado. Compárese con el argumento del apóstol Pablo (Rom. 10: 5-13).
14.
Muy cerca de ti.
Moisés no sólo había declarado la voluntad de Dios verbalmente, sino que también la había escrito. Compárese con la defensa de Pablo (Hech. 20: 26, 27; Fil. 1: 8).
20.
El es vida para ti.
"En eso está tu vida" (BJ). En amar a Dios estaría la vida de Israel. Llevar una vida inspirada y dirigida por el amor de Dios es heredar la vida eterna. Las posibilidades de vida para cada hombre se reducen finalmente a dos. Una es amar a Dios con todas las facultades. El resultado final es la vida en toda su plenitud, una vida que acaba en la inmortalidad. La otra alternativa es desacatar la buena voluntad de Dios, dedicando la vida a las cosas de esta tierra. Una vida que transcurre persistentemente de esta forma, lleva a la muerte eterna. Estas alternativas constituyen una exhortación para cada hombre y cada mujer que llega al mundo. Aquí termina el cuarto discurso de Moisés.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
15 CS 599
16-18 SR 171
19 PR 290
19, 20 PP 500 1074