La epístola del Apostol San Pablo a los

Colosenses

CAPÍTULO 4

1 Exhortación a ser fervientes en la oración 5 y a comportarse sabiamente con aquellos que aún no han llegado al conocimiento de Cristo. 10 Saludos y deseos de prosperidad para todos.

1 AMOS, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.
2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,
4 para que lo manifieste como debo hablar.
5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
7 Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y conservo en el Señor,
8 el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones,
9 con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.
10 Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle;
11 y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.
12 Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.
13 porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis.
14 Os saluda Lucas el médico amado, y Demas.
15 Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.
16 Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.
17 Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.
18 La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.


1.
Amos.
Ver com. Efe. 6: 9.
Haced.
"Dad" (BJ). Gr. paréjÇ, "ofrecer a", "suministrar", aquí en una forma que implica "de vuestra parte".
Lo que es justo.
El amo no debe ser movido por meros caprichos. El esclavo tiene, como ser humano, derechos inalienables. Estos derechos deben ser respetados, y sus necesidades básicas, suplidas.
Recto.
Gr. isót's, "equidad", "justicia", "trato imparcial" (ver Lev. 25: 39-43; Deut. 15: 12-14; com. Gál. 3: 28; Efe. 6: 9).
Siervos.
Gr. dóulos (ver com. Rom. 1: 1; Efe. 6: 9).
También vosotros tenéis un Amo.
El amo no es más que un mayordomo de Cristo. La riqueza que posee y su capacidad para manejar sus asuntos le fueron dadas por su Señor celestial. Esta filosofía es la prolongación de la regla de oro, la cual se proyecta en las relaciones entre el amo y sus siervos. En realidad, Pablo está diciendo: "Tratad a vuestros esclavos como quisierais que os trate vuestro Amo celestial". Cf. Mat. 23: 8; Efe. 6: 9.
2.
Perseverad.
Gr. proskarteréÇ (ver com. Rom. 12: 12). Cf. com. Efe. 6: 18; 1 Tes. 5: 17.
Velando.
La admonición del apóstol destaca la necesidad de una vigilancia continua en la oración. Debemos estar continuamente en guardia para que el adversario no nos distraiga, y para que no dejemos de estar alertas y nos cansemos. 225
Con acción de gracias.
O "en agradecimiento". Cf. com. Efe. 6: 18; ver com. 1 Tes. 5: 18. La oración y la vigilancia siempre deben hallarse junto con la gratitud a Dios. Diariamente necesitamos ayuda y conducción; sin embargo, tenemos mucho por lo cual siempre debiéramos estar agradecidos.
3.
Orando... por nosotros.
Ver com. Efe. 6: 19. En su Epístola a los Colosenses, Pablo incluye a sus colaboradores en su pedido de oraciones intercesoras.
Puerta para la palabra.
Puerta para la predicación. Compárese con la figura de una puerta en Hech. 14: 27; 1 Cor. 16: 9; 2 Cor. 2: 12. Las oportunidades para predicar el Evangelio son consideradas como puertas completamente abiertas para que el predicador penetre con las buenas nuevas. Pablo deseaba ser liberado, pues la predicación del Evangelio estaba estorbada porque él estaba preso. Sabía que sólo Dios podía sacarlo de la cárcel, y por eso quería que los creyentes de Colosas intercedieran ante el cielo para que el Señor interviniera. Una oración tal uniría a los creyentes de Colosas en las grandes empresas del Evangelio y los impulsaría a una mayor actividad.
Misterio de Cristo.
Ver com. Rom. 11: 25; cf. Efe. 3: 3-6. El misterio de Cristo es el misterio que Cristo ha revelado. Los vastos propósitos de Dios son desconocidos para el hombre, excepto lo que Cristo ha revelado.
Preso.
Pablo estaba preso porque predicaba el misterio de Cristo. Había sido apresado en Jerusalén como resultado directo de la hostilidad de los judíos hacia el mensaje que él predicaba.
4.
Para que lo manifieste.
O "revelarlo". Lo que daba a conocer era el "misterio". El gran anhelo de todo predicador es revelar claramente esta verdad del Evangelio.
Como debo hablar.
O "como es necesario que yo hable". El propósito de Dios era que Pablo predicara el Evangelio sin impedimentos en países lejanos y cercanos; pero como estaba preso no podía cumplir esa comisión (cf. 1 Tes. 2: 18).
5.
Andad.
Gr. peripatéÇ, "andar", "comportarse"; "Portaos" (BJ); "proceded" (BC). La manera de vivir del cristiano, incluso sus relaciones con Dios y el hombre, se incluyen en esta palabra (ver com. Efe. 2: 2).
Sabiamente.
Es decir, con sabiduría cristiana práctica (cf. com. Prov. 1: 2-3).
Con los de afuera.
O con los que no son cristianos. Cf. 1 Cor. 5: 12; 1 Tes. 4: 12. La ambición del verdadero discípulo de Cristo debe ser la de buscar discípulos entre "los de afuera". El método más eficaz para hacerlo es mediante el ejemplo de una vida cristiana virtuosa. No hay argumentos posibles contra esta clase de vida.
Redimiendo el tiempo.
O "procurándoos el tiempo oportuno" (ver com. Efe. 5: 16). "Aprovechando bien el tiempo presente" (BJ).
6.
Sea vuestra palabra.
La forma cristiana de vivir y las palabras del cristiano, corren paralelas. Esto es especialmente verdadero en sus relaciones "con los de afuera" (vers. 5). No sólo las palabras sino la manera en que se las pronuncia y aun el tono de la voz, hacen una impresión para bien o para mal en aquellos con quienes trata. Debe, pues, ser precavido en sus palabras y en su comportamiento.
Gracia.
Gr. járis (ver com. Rom. 3: 24), que aquí podría definirse como "bondad", "amabilidad". Cuando Jesús habló, los que estaban en la sinagoga del pueblo donde vivía quedaron impresionados por sus "palabras de gracia"; "palabras llenas de gracia" (Luc. 4: 22, BJ, BA, NC). Las palabras del cristiano deben llevar consigo el poder y la influencia del cielo.
Sazonada con sal.
La sal le da sabor al alimento. Aquí significa lo que hace atrayente y estimulante la conversación y agradable al oído. Lo opuesto sería el habla fuera de lugar, insípida o descuidada (ver com. Mat. 12: 36). Cuando el cristiano abre la boca deben fluir palabras agradables, provechosas, edificantes.
Responder a cada uno.
La responsabilidad de los cristianos es estar "siempre preparados para presentar defensa... ante todo el que os demande razón de la esperanza que ay en vosotros" (ver com. 1 Ped. 3: 15). El testimonio personal es una parte esencial de vida cristiana. Para testificar eficazmente es esencial que nuestras palabras sean de la naturaleza que aquí se describe.
7.
Todo lo que a mí se refiere.
Cf. Fil.1: 12. Pablo suponía que los colosenses tendrían interés en los detalles de su encarcelamiento.
Tíquico.
Ver com. Efe. 6: 21.
Consiervo.
Título honorífico, pues coloca Tíquico al nivel de Pablo. Esto que concierne a Tíquico no se menciona en Efe. 6: 21. 226
En el Señor.
Tíquico ejercía su ministerio según la voluntad del maestro y bajo la influencia de Cristo. La voluntad del Maestro era el elemento permanente y activo que mantenía unidos a sus siervos; y, sin duda, Tíquico estaba feliz de estar unido a un Maestro tal, de tener comunión con sus siervos y cumplir las órdenes del Señor.
8.
El cual he enviado.
Cf. Efe. 6: 22. Tíquico era el portador de la carta de Pablo a los colosenses y también de un mensaje personal del apóstol.
Para que conozca lo que a vosotros se refiere.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "para que sepáis nuestra situación" (ver BJ, BC, BA, NC). Esto concuerda con lo que Pablo dice en el vers. 7 y con la afirmación paralela de Efe. 6: 21. Tíquico debía explicar a los miembros de la iglesia de Colosas cómo le iba a Pablo; debía animarlos a continuar en la senda cristiana, y quizá tenía que conseguir ayuda financiera para sostener a Pablo en la prisión.
Conforte vuestros corazones.
Ver com. Efe. 6: 22.
9.
Onésimo.
Esclavo fugitivo procedente de Colosas, que se había convertido en Roma por la obra misionera de Pablo (ver com. File. 10).
Amado y fiel.
Onésimo había sido antes indigno de confianza; ahora su vida había cambiado completamente.
Uno de vosotros.
Onésimo era de Colosas, y como cristiano ahora pertenecía a la hermandad de los creyentes (ver com. Gál. 3: 28; cf. File. 10-12).
Os lo harán saber.
Pablo les confió a Onésimo y a Tíquico el mensaje que debía ser entregado oficialmente, para mostrar que tenía plena confianza en la conversión e integridad del primero.
10.
Aristarco.
Compañero de Pablo, oriundo de Tesalónica (Hech. 27: 2). Había compartido con el apóstol los episodios del tumulto de Efeso (Hech. 19: 29). Cuando la delegación apostólica viajó de Corinto a Jerusalén, es posible que Aristarco llevara la ofrenda de Tesalónica a la iglesia madre de Palestina (Hech. 20: 4). También acompañó a Pablo, por lo menos en parte del camino, cuando el apóstol viajó como preso de Jerusalén a Roma (Hech. 27: 2). En File. 24 está incluido entre los "colaboradores" de Pablo.
Compañero de prisiones.
Algunos han conjeturado que Aristarco voluntariamente había decidido compartir las penalidades de la prisión de Pablo para poder socorrerlo. Se afirma que los romanos lo permitían.
Sobrino.
Gr. anepsiós, "primo". La traducción "sobrino" quizá refleje el texto de la Vulgata, consobrinus, que podría significar "sobrino", pero, en otro sentido, también "primo" (BJ, BC, BA, NC).
Una diferencia de opinión acerca de Juan Marcos hizo que Pablo y Bernabé se separaran una vez (Hech. 15: 36-40); pero después de esa separación, Bernabé, primo de Marcos, lo tomó bajo su cuidado. "Bajo la bendición de Dios y la sabia enseñanza de Bernabé, se transformó en un valioso obrero" (HAp 138). Pablo reconoció con alegría el gran cambio, y después aceptó a Marcos como a uno de sus "colaboradores" (File. 24; cf. 2 Tim. 4: 11).
11.
Jesús, llamado Justo.
Es la única vez que se menciona este nombre en la Biblia, aunque "Justo", como "sobrenombre", aparece en Hech. 1: 23; y en Hech. 18: 7 figura "uno llamado Justo".
De la circuncisión.
Es decir, judíos. Se refiere a cristianos de origen judío.
12.
Epafras... uno de vosotros.
Epafras era natural de Colosas. Había trabajado allí y quizá también en Laodicea y Hierápolis. El había informado a Pablo acerca de la situación de su iglesia de origen (cf. cap. 1: 7-8). Es obvio que había permanecido en Roma más tiempo del que había planeado al principio, para poder ayudar a Pablo en su ministerio. Se une al apóstol al enviar saludos.
Siempre rogando encarecidamente.
Mejor "que siempre lucha por vosotros" (cf. cap. 1: 29). Aunque Epafras se había quedado en Roma, no había olvidado a los creyentes de su iglesia. Se esforzaba en favor de ellos intercediendo en oración.
Perfectos y completos.
O "maduros y cumplidos". Algunos MSS dicen "maduros y plenamente convencidos", pero la evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "maduros y cumplidos". El cielo considera como perfecto al cristiano que, por la gracia de Dios, ha alcanzado la meta en cada etapa de su conocimiento y experiencia crecientes (ver com. Mat. 5: 48).
En todo lo que Dios quiere.
Ver com. cap. 1: 9. Comprende todo el designio de Cristo para la salvación de los suyos.
13.
Solicitud.
Mejor "ardua labor" o "sufrimiento". 227 "Se toma mucho trabajo por vosotros" (BC, NC).
Laodicea... Hierápolis.
Estas dos ciudades estaban en el valle del Lico, a unos 10 km de distancia entre sí. Esas iglesias quizá fueron establecidas aproximadamente al mismo tiempo que la de Colosas, y sin duda Epafras las atendía como a la iglesia de Colosas. Acerca de Laodicea, ver pp. 105-106; com. Apoc. 3: 14.
14.
Lucas.
Hay una biografía de Lucas en el t. V, pp. 649-650; cf. com. Hech. 16: 10. La compañía de Lucas era siempre un motivo de consuelo y fortaleza.
Demas.
Sólo se menciona aquí y en 2 Tim. 4: 10 y File. 24. En ese momento Demas sin duda era fiel; pero después se produjo un cambio. Durante su segundo encarcelamiento, Pablo se lamentaba: "Demás me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido" (2 Tim. 4: 10).
15.
Laodicea.
Ver com. vers. 13. Sin duda había frecuentes relaciones entre los creyentes de las tres ciudades próximas, situadas en el valle del Lico.
Ninfas.
No se sabe nada más en cuanto a esta persona, ni se sabe el género del nombre Ninfas. Algunos MSS dicen: "Ninfas y la casa de él"; otros dicen: "Ninfas y la casa de ellos", pero la evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "Ninfas y la casa de ella", sugiriendo así que se trataba de una mujer. Es obvio que la persona en cuestión estaba llena de celo por la causa de Dios, que generosamente ofrecía su cómodo hogar para las reuniones de los creyentes de la pequeña iglesia de Laodicea.
16.
Haced que también se lea.
Una costumbre como ésta debe haber sido general entre los cristianos primitivos. La historia testifica que los escritos del NT eran copiados y recopiados, y que tenían amplia circulación.
La de Laodicea.
No significa que la epístola hubiese sido escrita en Laodicea, sino que fue escrita a Laodicea, y que desde esta ciudad debía devolverse a Colosas. Para los colosenses era, entonces, "la de Laodicea". Respecto a la identidad de esta epístola no se sabe nada definido. Muchos sostienen que "esta carta" es la Epístola a los Efesios. Pablo escribió Efesios aproximadamente por el Mismo tiempo que escribió Colosenses. Ambas fueron confiadas a Tíquico, como mensajero (cf. Efe. 6: 21; Col. 4: 7); pero esto es sólo una conjetura. En cuanto al problema del autor de Efesios, ver t. VI, pp. 991-992.
17.
Arquipo.
Sólo se menciona aquí y en File. 2. En Filemón aparece muy cerca de los nombres de Filemón y Apia. Los comentadores han considerado que Apia era la esposa de Filemón, y Arquipo quizá era hijo de ellos. Esto coincidiría con la declaración que hace Pablo aquí (ver com. "Ministerio"). Pablo llama a Arquipo "compañero de milicia", y menciona la iglesia que está en la casa de Filemón, de la cual Arquipo pudo haber sido un dirigente (File. 2). Filemón, como Ninfas, evidentemente había abierto su casa para que los hermanos se reunieran allí, y Arquipo lo acompañaba en su ministerio ocupándose de algún cargo.
Ministerio.
Gr. diakonía (ver com. Rom. 12: 7). Podría referirse al cargo de diácono (Rom. 12: 7). Indica un servicio que se presta (Hech. 12: 25), y podría incluir las funciones de pastor o anciano. Se exhorta a Arquipo a que continuamente esté atento a sus deberes y que los cumpla con todo empeño y con solícita dedicación.
Recibiste en el Señor.
Pablo le recuerda a Arquipo que el Señor le había confiado su servicio. En el ministerio evangélico, como era de rigor con los sacerdotes en el AT, "nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios" (Heb. 5: 4).
18.
La salutación... de Pablo.
Es evidente que en este punto Pablo tomó la pluma de manos de su amanuense, y escribió sus saludos de despedida (ver com. 1 Cor. 16: 21; Gál. 6: 11). Esta expresión demuestra su afecto y añade un toque de legitimidad y autoridad personal a su carta.
Acordaos de mis prisiones
Sin duda Pablo menciona estas circunstancias para despertar la simpatía y el amor de los colosenses. Ellos se darían cuenta de que él, aunque estaba encadenado en la prisión, los recordaba. Sentirían que se renovaba el afecto de Pablo por ellos y la intercesión del apóstol en favor de sus hermanos en Cristo.
La gracia sea con vosotros.
Cf. 1 Tim. 6: 21; 2 Tim. 4: 22. En cuanto al significado del saludo, ver com. Rom. 1: 7.
Amén.
La evidencia textual tiende a confirmar (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. (No la incluyen la BJ, BC, BA y NC.) Según la BJ (nota) es una añadidura de la Vulgata. 228
En la RVA se agregaba: "Escrita de Roma a los Colosenses; enviada con TichTco [Tíquico] y Onésimo". Esta añadidura no está en los manuscritos antiguos; no es parte del registro inspirado.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2 CC 97; CMC 288; MeM 16
5 CE (1967) 72; 1JT 411; PVGM 277
5-6 2T 317
6 CM 428; CW 19; DMJ 61; HAd 395; 1JT 532; MeM 117; OE 128, PVGM 271; 1T 648; 2T 317, 338; 4T 135; 3TS 372
7-14 HAp 363
10 HAp 351
10-11 HAp 138
14 CH 498; Ev 396; HAp 363; 2JT 490; MC 100 231