Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a los TESALONICENSES

CAPÍTULO 3

1 Pablo pide las oraciones a su favor, 3 manifiesta la confianza que tiene en ellos, 5 y ruega a Dios en su favor; 6 les da diversos preceptos, especialmente a huir de la pereza y las malas compañías, 16 y concluye con oración y saludos.

1 POR lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,
2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.
3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.
5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.
7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,
8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;
9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.
10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
13 Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
15 Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.
16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
17 La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo.
18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.


1.
Por lo demás, hermanos.
Cf. com. Fil. 3: 1; 1 Tes. 4: 1. Estas palabras dan comienzo a la conclusión de la epístola de Pablo.
Orad por nosotros.
El apóstol acaba de registrar una oración en favor de sus conversos, para que fueran confirmados y consolados (cap. 2: 17). Ahora les ruega que ellos, a su vez, lo recuerden a él y a sus compañeros (cf. 2 Cor. 1: 11; Fil. 1: 19; 1 Tes. 5: 25). Pablo siempre sentía su insuficiencia y comprendía su necesidad del poder divino (ver 2 Cor. 2: 16; 3: 5).
Palabra del Señor.
Pablo no sentía egoísmo alguno cuando pidió las oraciones de los tesalonicenses. Lo único que anhelaba era que la Palabra de Dios se difundiera mediante su ministerio y el de sus colaboradores.
Corra.
Gr. tréjÇ, "correr", aquí en sentido metafórico. Parece que en la ciudad de Corinto la Palabra de Dios no estaba "corriendo" tan rápidamente como lo deseaba el apóstol. Quizá encontraba una firme oposición de parte de los judíos (ver com. 1 Tes. 3: 7). Bien puede ser que en respuesta a las oraciones unidas de los tesalonicenses, le fue dada a Pablo una visión reanimadora, y más tarde fue liberado de un complot de los judíos para poner fin a su obra en esa ciudad (Hech. 18: 9-17). El permaneció en Corinto durante un año y medio y fundó una iglesia importante. En condiciones normales, "la palabra del Señor" vivificada por el Espíritu Santo hace rápidos progresos. Es "viva y eficaz" (Heb. 4: 12). "Velozmente corre su palabra" (Sal. 147: 15). Crece y se multiplica (Hech. 12: 24). 286
Sea glorificada.
La Palabra del Señor es glorificada en las vidas transformadas de los que son guiados por ella. El Evangelio es embellecido por las vidas piadosas aun de los cristianos más humildes: esclavos convertidos que no estafaban, sino que eran completamente honrados y fieles en el servicio que prestaban (Tito 2: 9-10; cf. com. Mat. 5: 16).
Como lo fue entre vosotros.
Pablo recordaba el gozo con que los tesalonicenses recibieron el Evangelio y la eficacia que tuvo en ellos (1 Tes. 2: 13).
2.
Seamos librados.
Gr. rúomai, "rescatar". Aunque este segundo pedido tiene un sabor netamente personal, el apóstol no se preocupa en primer lugar por su seguridad personal, sino que desea estar seguro de que sus compañeros en la tarea de evangelización queden en libertad para continuar con su piadosa obra.
Perversos.
Del adjetivo griego átopos; literalmente, "fuera de lugar", y por lo tanto "impropio", "malo", "equivocado". En el texto griego está precedido por el artículo definido. "Los hombres perversos" (BJ, NC). Esto significaría que Pablo se está refiriendo a un grupo específico de adversarios, sin duda los judíos que se unieron para atacarlo y llevarlo ante Galión, el procónsul romano (ver com. Hech. 18: 9-17). Esos judíos eran más perversos que muchos paganos porque obstinadamente resistían el testimonio de las Sagradas Escrituras y los milagros efectuados por el Espíritu Santo como demostración del poder de Dios. Algunos de ellos aun llegaron a veces hasta el punto de blasfemar (Hech. 13: 45).
No es de todos la fe.
Probablemente sea una referencia a los judíos incrédulos que rechazaban la fe cristiana. Los tesalonicenses habían creído con prontitud, pero no debían sorprenderse de que no sucediera lo mismo con todos los demás. Quienes se han entregado completamente al mal tienen sus conciencias cauterizadas (1 Tim. 4: 2). Algunos que cierran del todo su mente ante la evidencia demostrada en su corazón por el Espíritu Santo, se colocan más allá del alcance del Evangelio. Cuando el Señor demostró indiscutiblemente su divinidad mediante sus maravillosas obras en la carne, hubo algunos que insensibilizaron hasta tal grado su corazón para no aceptar que él era el Mesías, que atribuyeron su poder milagroso a Satanás. El Señor les advirtió que estaban en peligro de cometer el pecado imperdonable, más aún, que quizás ya lo habían cometido. Algunos que aún no han llegado hasta ese punto se han endurecido tanto por los afanes de este mundo, que el Evangelio no puede penetrar en su corazón, así como la buena semilla no puede arraigarse en la tierra pisada junto al camino (Luc. 8: 5, 12). Necesitan que el terreno de su corazón sea arado por un sincero arrepentimiento, para que la Palabra pueda arraigar en ellos y dar fruto de fe (ver Ose. 10: 12).
3.
Fiel es el Señor.
Frente a la infidelidad del hombre, especialmente la de los judíos que dieron la espalda a la verdad de Dios, contrasta la invariable fidelidad del Señor (ver com. 1 Cor. 1: 9). Pablo podía testificar personalmente que se puede confiar en Dios, porque le había prometido su liberación en Corinto, y cumplió su promesa (Hech. 18: 9-17).
Afirmará.
Gr. st'rízÇ, "confirmar", "establecer", "fortalecer". Pablo ya había orado para que sus conversos fueran confirmados (cap. 2: 17); ahora expresaba su confianza de que así sería.
Guardará del mal.
Literalmente "os guardará del maligno". La referencia puede ser al mal en general, o a Satanás, el maligno (cf. Mat. 13: 19, 38; Efe. 6: 16; 1 Juan 2: 13-14; 3: 12; 5: 18). En esta epístola corresponde que la referencia sea a Satanás, pues Pablo ha hecho resaltar la obra del maligno y de sus agentes (ver com. 2 Tes. 2: 3-12). El apóstol asegura a sus lectores que el Señor a quien ellos servían, los protegería fielmente aun de sus peores enemigos.
4.
Confianza... en el Señor.
El pensamiento de la infidelidad de otros hace que Pablo tenga en cuenta la necesidad de los fieles tesalonicenses. Pero aunque el apóstol está animando a creyentes humanos, aclara que la base de su confianza está "en el Señor" y no en los hombres (cf. Gál. 5: 10 ).
Hacéis y haréis.
Una exhortación presentada en forma atrayente. Pablo tiene órdenes específicas para los tesalonicenses, pero con todo tacto expresa su convicción de que ya están haciendo lo que él les pide, y que continuarán haciéndolo. Sus órdenes provenían de Dios, y ellos las habían aceptado como tales y habían recibido el poder del Espíritu de Dios para cumplirlas (1 Tes. 2: 13). El apóstol creía que el Señor, que había comenzado una buena obra en sus vidas, la terminaría y los 287 prepararía para su gloriosa aparición (cf. Fil. 1: 6).
Lo que os hemos mandado.
No se especifica en este versículo qué había mandado el apóstol, pero sus órdenes se enumeran en los vers. 6-15.
5.
Encamine.
Gr. kateuthúnÇ, "dirigir en línea directa", "guiar correctamente". Es parte de la petición de Pablo: "El Señor encamine".
Corazones.
Gr. kardía, que aquí incluye la mente, sede de la inteligencia (cf. com. Rom. 1: 21; 10: 10; Efe. 1: 18). Necesitamos que el Señor guíe continuamente nuestro razonamiento y nuestras emociones. Ha prometido hacernos recordar las verdades que se nos han enseñado, revelarnos su significado y guiarnos para que comprendamos completamente su voluntad (Juan 14: 26; 16: 13).
Al amor de Dios.
Estas palabras definen la primera de dos áreas hacia las cuales Pablo desea que sus lectores dirijan el corazón. Son posibles dos interpretaciones: (1) que sean encaminados al amor de Dios; (2) que puedan llegar a poseer el amor de Dios, o a compartirlo. Por analogía con las palabras finales del versículo, es preferible la segunda alternativa.
Paciencia.
Gr. hupomon' (ver com. Rom. 2: 7; cf. com. Heb. 12: 1). Puede significar la paciencia manifestada por Cristo, o un ánimo semejante al de Cristo; sin embargo, el contexto hace posible aplicar el propósito de la oración de Pablo al tema particular de esperar con paciencia el regreso del Salvador.
6.
Os ordenamos.
Pablo comienza ahora a registrar sus órdenes específicas para los tesalonicenses (cf. com. vers. 4). En su primera epístola había exhortado a la iglesia para que amonestara a los fanáticos que había en ella (1 Tes. 5: 14). Parece que su exhortación sólo tuvo un éxito parcial, pues ahora recurre a medidas más severas y da órdenes (cf. com. 1 Tes. 4:2, 11).
Nuestro.
En cuanto al significado de la frase, "en el nombre de nuestro Señor", ver com. Hech. 3: 6; 1 Cor. 5: 4. Pablo invoca el nombre del Señor en apoyo de las órdenes que está dando a los creyentes (cf. com. 1 Tes. 4: 2; 2 Tes. 3: 12).
Apartéis.
Gr. stéllomai apó, "mantenerse lejos", "apartarse de", "retirarse". El hecho de que los miembros más fieles de la iglesia interrumpieran su trato íntimo con los que andaban mal, debía dar como resultado que estos últimos volvieran en sí, se avergonzaran (vers. 14) y abandonaran sus malos caminos. Este era un paso necesario en la disciplina eclesiástica (cf. Mat. 18: 15-18), pero no era una excomunión. Esa medida final estaba reservada para las faltas más graves (ver com. 1 Cor. 5: 5).
Todo hermano.
La instrucción dada por Pablo era abarcante; todos los casos estaban comprendidos.
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
Enseñanza.
Gr. parádosis (ver com. cap. 2: 15).
7.
Vosotros mismos sabéis.
Cf. palabras similares en 1 Tes. 2: 1-2, 5; 3: 3; 5: 2.
Imítarnos.
Gr. miméomai, "imitar". Compárese con el uso de esta palabra en Heb. 13: 7; 3 Juan 11. La enseñanza que Pablo y sus compañeros habían dado no quedó perturbada por ninguna inconsecuencia en las vidas de ellos. El ejemplo presentado ante los tesalonicenses había sido digno (cf. com. 1 Cor. 4: 16; Fil. 3: 17). Pablo podía instar a los cristianos a que lo imitaran porque él imitaba a Cristo (1 Cor. 11: 1). Si pensaban en la conducta humilde y cuidadosa de Pablo, semejante a la de Cristo, iban a saber lo que el Señor exigía de ellos. Todo ministro debe vivir de tal manera que su vida concuerde con su enseñanza.
No anduvimos desordenadamente.
Este andar desordenado al cual alude Pablo (vers. 6), parece ser fruto de la fanática idea de que como el Señor estaba por volver, era demasiado tarde para seguir con las ocupaciones de todos los días. Los que estaban dominados por ese pensamiento, quizá propugnaban el principio de la comunidad de bienes en la iglesia por razones de conveniencia propia, para aprovecharse del trabajo de otros. Pablo condenaba a esos perturbadores insolentes (vers. 11), pero primero recordaba a los hermanos que el ejemplo de él había sido positivo. Con la frente alta podía referirse a su laboriosa vida, conocida por ellos.
8.
De balde.
Compárese con 2 Cor. 11: 7-9, donde Pablo se jacta de no haber sido una carga para los corintios.
Con afán y fatiga.
Ver com. 1 Tes. 2: 9. Estas palabras destacan cuán cuidadosos eran Pablo y sus compañeros de presentar el debido ejemplo ante la gente para evitar todo posible motivo de crítica.
Día y noche.
Ver com. 1 Tes. 2: 9.
Ser gravosos.
Gr. epibaréÇ, "pesar encima", 288 "ser una carga". Pablo no quería ser una carga para los tesalonicenses.
9.
Derecho.
Gr. exousía, "derecho", "autoridad" (ver com. Juan 1: 12; Hech. 1: 7). El apóstol deseaba aclarar que no se oponía a un ministerio sostenido por la iglesia. En otro pasaje enseñó la obligación específica de la iglesia de sostener a los llamados por Dios para ministrar a sus miembros (1 Cor. 9: 9-14). Apreció las dádivas que le enviaron los filipenses para su sostén, y las llamó un sacrificio aceptable, "agradable a Dios" (Fil. 4: 17-18). Pero en Tesalónica renunció al derecho que tenía de ser sostenido por la iglesia para dar a los miembros un ejemplo digno de imitar.
Ejemplo.
Gr. túpos, "imagen", "figura" (ver com. Rom. 5: 14).
Imitaseis.
Gr. miméomai (ver com. vers. 7).
10.
Cuando estábamos con vosotros.
Cf. com. 1 Tes. 3: 4; 2 Tes. 2: 5.
Os ordenábamos.
Son admirables los alcances de las enseñanzas dadas por Pablo a los tesalonicenses. En el corto tiempo que estuvo con ellos parece que abarcó todo tema vital y aplicó sus enseñanzas a las necesidades inmediatas de ellos. Por eso, estando ausente, podía referirse a las órdenes que personalmente les había dado.
No quiere trabajar.
Es evidente que Pablo se está refiriendo a los que, anticipando el regreso inmediato de Cristo, se oponen a ocuparse en un trabajo normal afirmando que era innecesario en vista de la prontitud de la segunda venida.
Tampoco coma.
El apóstol se opone brevemente al razonamiento de los fanáticos con una concisa declaración que puede haber sido común en los días del apóstol, o que pudo haberse originado con él. Este fallo suyo también tiene valor ahora. El trabajo es una bendición; la ociosidad, una maldición (ver DTG 52; PVGM 293). Dios proporciona alimento para los animales, pero éstos deben buscarlo. A Adán se le dijo: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Gén. 3: 19). El Maestro, "el carpintero" de Nazaret, nos dio un digno ejemplo (Mar. 6: 3). El cristiano debe hacer todo lo que pueda para no ser una carga para otros. Debe trabajar para que, además de sostenerse a sí mismo, pueda ayudar a los necesitados (Efe. 4: 28).
11.
Porque oímos.
Parecería que Pablo había recibido noticias poco antes de Tesalónica, y estaba escribiendo en cuanto a una situación entonces presente.
Algunos de entre vosotros.
Aunque el apóstol hacía responsables a los tesalonicenses por la situación de su iglesia, sin embargo no incluía a todos en su condenación pues reconocía que la dificultad se limitaba a "algunos".
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
No trabajando... entremetiéndose.
En griego hay un evidente juego de palabras que podría corresponder a "no ocupados, sino ocupándose en lo que no les importa". "No ocupados en ningún trabajo, sino ocupados en mariposear" (BC). Los entremetidos se ocupan de cosas sin importancia, en lo que no les concierne, en lo ajeno y no en lo propio. El trabajo honrado es el mejor remedio para tales personas, pues los que son cuidadosos en el cumplimiento de sus deberes, no tienen ni tiempo ni inclinación para inmiscuirse en asuntos ajenos (cf. com. 1 Tes. 4: 11; 1 Tim. 5: 13-14; 1 Ped. 4: 15). Los chismes y la maledicencia son el pasatiempo favorito de los ociosos y entremetidos. El resultado es una doble maldición que es peor para el chismoso que para los que perjudica (ver 2JT 83, 252-253; 5T 176; Ed 231).
12.
Por nuestro Señor Jesucristo.
En esta exhortación llena de tacto que añade Pablo, no sólo presenta la autoridad del Señor sino que sugiere que aquellos a quienes es dirigida están dentro del redil. El apóstol siempre anhelaba mantener dentro de la iglesia a todos los que querían permanecer dentro de ella; pero además deseaba que vivieran de acuerdo con las normas establecidas.
Tabajando sosegadamente.
Cf. com. 1 Tes. 4: 11. La exhortación se refiere a una vida consecuente, piadosa y sosegada, de trabajo útil, en contraste con la de un chismoso entremetido. El verdadero cristiano se ocupa de sus deberes callada y modestamente, es diligente en sus actividades y sirve al Señor (ver Rom. 12: 11); de modo que, como Pablo, no procurará depender de otro sino que se esforzará por ganarse el pan cotidiano (cf. com. vers. 8).
13.
Hermanos, no os canséis.
El apóstol se dirige de nuevo a la iglesia en conjunto (cf. vers. 6), incluso a los miembros fieles que no habían sido engañados por los fanáticos perturbadores. Los hijos de Dios no deben cansarse ni desanimarse en su determinación de hacer el bien debido a presiones, ya sean internas 289 o externas. Cf. com. Gál. 6: 9-10, donde se refiere a la obra de ayudar a los necesitados. El hecho de que haya haraganes, imprevisores e indignos que aspiran a que la iglesia los sostenga, no debe ser un motivo para que se sequen completamente las fuentes de la generosidad cristiana. La iglesia necesita de la bendición que proporciona el ayudar a sus pobres. Es un privilegio compartir nuestras bendiciones materiales con los menos afortunados, y ser así mutuamente útiles (ver 2 Cor. 8: 14; 9: 7-12; 3JT 404; MB 42-45).
14.
No obedece a lo que decimos.
Pablo deseaba que la iglesia comprendiera que la epístola estaba llena de autoridad. Era la Palabra inspirada por Dios, escrita en el nombre del Señor. Exigía obediencia. Los miembros debían ayudar a apoyar sus instrucciones.
No os juntéis con él.
Ese deliberado ostracismo practicado por los cristianos leales, tenía que ser un remedio eficaz. Los culpables se verían más fácilmente a sí mismos como otros los veían, y se avergonzarían. Este avergonzamiento por su reprobable conducta los induciría a arrepentirse, y serían salvos.
15.
No lo tengáis por enemigo.
Esta palabra de advertencia es muy necesaria en la iglesia, pues es fácil que los cristianos sean duros en su juicio de un hermano culpable.
Como a hermano.
Pablo no quería que el culpable fuera excomulgado. Deseaba que aún fuera considerado como hermano, y que se lo amonestara como tal. Si la disciplina tenía el efecto esperado, sería sensible ante el consejo fraternal y estaría listo a interpretar nuevamente la verdad en forma equilibrada. Este proceder no es fácil para ninguna de las partes, pero es el ideal por el que debe luchar la iglesia.
16.
Señor de paz.
En 1 Tes. 5: 23 Pablo habla del "Dios de paz" refiriéndose al Padre, cuyos atributos comparte el Hijo. El título "Príncipe de paz" se aplica proféticamente al Mesías, (Isa. 9: 6). En los Evangelios se muestra a Cristo impartiendo paz a sus seguidores (Juan 14: 27; 16: 33; 20: 19, 26). El apóstol Pablo describe a Cristo como "nuestra paz" (Efe. 2: 14). Pablo reconoce que sólo un Cristo tal podía traer verdadera paz a los conturbados corazones de los tesalonicenses.
Siempre.
El apóstol deseaba que sus conversos disfrutaran de la paz de Cristo en todo momento, no importa cuán difíciles pudieran ser sus situaciones.
En toda manera.
Es decir, en toda forma necesaria.
Todos vosotros.
El apóstol incluye en esta oración a toda la iglesia de Tesalónica, a los miembros obstinados e indóciles no menos que a los más fieles. Deseaba que la presencia del Señor habitara continuamente con todos ellos (cf. 1 Tes. 5: 26; 2 Tes. 1: 3; 3: 18). La presencia divina en el corazón de cada creyente será la mejor garantía de paz para la iglesia en la tierra y del gozo de la paz eterna en el mundo venidero.
17.
Salutación.
Gr. aspasmós (ver com. Col. 4: 18; 1 Tes. 5: 26). La referencia es a la bendición de despedida (2 Tes. 3: 18); pero el saludo tiene un significado mayor, puesto que fue escrito por la misma mano de Pablo (cf. com. 1 Cor. 16: 21; Gál. 6: 11; Col. 4: 18; File. 19). El autógrafo personal no era raro en las cartas dictadas, pero puede haber tenido un significado especial en esta epístola en vista del posible peligro de que se falsificaran cartas (ver com. 2 Tes. 2: 2). Aun cuando no existiera ese peligro, ver el saludo escrito de puño y letra haría que la carta fuera recibida en Tesalónica más afectuosamente.
Signo.
Gr. s'méion, "señal" (ver com. Luc. 2: 34). Se refiere no tanto al saludo como al hecho de que fue escrito por la propia mano de Pablo.
En toda carta.
Esto demuestra que Pablo tenía la costumbre de firmar de puño y letra todo lo que escribía, aunque no lo mencione específicamente en cada carta.
18.
La gracia de nuestro Señor.
Cf. Rom. 16: 24. En cuanto al significado de la frase, ver com. Rom. 1: 7. Cf. com. 1 Tes. 5: 28.
Amén.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA, BC y NC.
En la RVA aparecía esta nota: "La segunda Epístola a los Tesalonicenses fue escrita de Atenas". Es una añadidura que no forma parte de la carta original. Esta Epístola fue escrita en Corinto, ver pp. 232-233. 290
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-5 HAp 217
8 1T 447
8-9 HAp 280
10 CMC 128; MB 208; PVGM 193
10-12 HAp 280
11 HAp 212
12 HAp 217
13 2T 445; 3T 210; 9T 220
15 HAp 217

Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los TESALONICENSES
INTRODUCCIÓN
1. Título.
En los manuscritos griegos más antiguos el título de esta epístola es sencillamente, Pros Thessalonikéis A ("A [los] Tesalonicenses I"). El título más largo, "Primera Epístola del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses" (RVR), es un desarrollo posterior.
2. Autor.
La epístola da a entender que proviene de Pablo, Silvano (Silas) y Timoteo (cap. 1: 1); sin embargo, básicamente es obra de Pablo (cap. 3: 1-2, 6-7; 5: 27). Está incluida entre las cartas de Pablo en la lista más antigua de libros del NT: el Canon de Muratori (170 d. C.). Los antiguos escritores eclesiásticos -Ireneo (c. 130-c. 202), Clemente de Alejandría (m. c. 220) y Tertuliano (c. 160-c. 240)- consideraban que Pablo era su autor. La personalidad y el estilo del apóstol Pablo saturan toda la epístola, pues a través de ella se manifiestan el amor por sus conversos y la preocupación del apóstol por su bienestar espiritual. El énfasis que se pone en las grandes virtudes espirituales de la fe, el amor y la esperanza, es claramente paulino (cf. 1 Cor. 13: 13). Los eruditos por lo general concuerdan en que Pablo fue el autor de la epístola. Acerca de la fecha cuando se escribió, ver t. VI, pp. 105-106.
3. Marco histórico.
Tesalónica era una ciudad importante, capital de la segunda división de Macedonia (ver com. Hech. 17: 1). Estaba situada en el extremo norte del golfo Termaico, llamado ahora golfo de Salónica. Por esa ciudad pasaba la "Vía Ignaciana", que unía el Oriente con Roma. La situación geográfica favorable y el excelente puerto de Tesalónica se combinaban para hacer de ella un centro comercial de gran importancia. Quizá por esta razón allí vivía una gran colectividad judía y había una sinagoga (Hech. 17: 1). La ciudad, que ahora se denomina Salónica, es uno de los centros comerciales más importantes del norte de Grecia. Además, es de interés arqueológico, pues el arco triunfal bajo el cual pasaba la antigua Vía Egnatia aún se encuentra en pie como un recordativo de la gloria y del poder de la antigua Roma.
Pablo estuvo en Tesalónica por primera vez durante su segundo viaje, inmediatamente después de haber salido de Filipos (Hech. 16: 40; 17: 1). Como el método de evangelismo del apóstol era predicar primero en las ciudades importantes, y convertirlas 232 después en centros para la propagación del Evangelio en los pueblos y aldeas circundantes, él y sus colaboradores fueron directamente desde Filipos a Tesalónica, sin detenerse para predicar en Anfípolis ni en Apolonia (ver com. Hech. 17: 1). Pablo sabía que primero debía ganarse la simpatía de los judíos de Tesalónica, y por eso fue a la sinagoga tres sábados sucesivos y presentó las grandes verdades del Evangelio a sus compatriotas. Los maltratos que acababa de sufrir en Filipos no lo habían amedrentado, y con el poder del Espíritu Santo presentaba las profecías mesiánicas del AT y mostraba su cumplimiento en Jesús. Algunos de los judíos creyeron (Hech. 17: 4), de "los griegos piadosos gran número" (ver com. Hech. 17: 4) aceptaron su mensaje, y entre los creyentes de Tesalónica también había "mujeres nobles no pocas" (Hech. 17: 4).
Es probable que los misioneros hayan continuado su obra durante más tiempo que las tres semanas que aquí se mencionan, pues Pablo cuenta que trabajaba "de noche y de día" para sostenerse mientras predicaba el Evangelio (1 Tes. 2: 9), y en su carta a los filipenses se refiere a las dádivas que le enviaron mientras estaba en Tesalónica (ver com. Fil. 4: 16). El éxito del ministerio del apóstol no tardó en convertir la envidia de los judíos en un intenso odio que produjo luchas e hizo que Pablo tuviera que dejar la ciudad (Hech. 17: 5-10). Después de los primeros tres sábados que predicó en la sinagoga, parece que Pablo continuó su obra en la casa de Jasón (Hech. 17: 7). Tuvo éxito, según puede deducirse, especialmente entre los griegos, pues la iglesia de Tesalónica parece haber estado mayormente compuesta por gentiles (ver com. 1 Tes. 1: 9; 4: 5).
La violencia de la turba instigada por los judíos obligó a las autoridades romanas a ocuparse de la predicación de Pablo; pero los magistrados no aceptaron la acusación de que el apóstol era culpable de traición por presentar la doctrina del futuro reino de Cristo. Es evidente que Pablo y sus compañeros no fueron oficialmente expulsados de Tesalónica, ni que se les impidió volver a la ciudad, pues el apóstol creyó necesario explicar a la iglesia por qué no había regresado (cap. 2: 17-18), y también porque Timoteo regresó a esa ciudad (cap. 3: 2). Pero parece que los cristianos pensaron que era mejor que Pablo y sus compañeros salieran de la ciudad en ese momento. De allí fueron a Berea, ciudad que estaba a unos 70 km al sudoeste. En Berea, Pablo predicó otra vez en la sinagoga, y tuvo un éxito mucho mayor entre esos judíos que amaban las Escrituras. Las noticias de esa nueva actividad del apóstol pronto llegaron a los judíos de Tesalónica, quienes se dispusieron a una acción inmediata. Se apresuraron a ir a Berea, y de nuevo instigaron a la turba contra los misioneros (Hech. 17: 10-13). Los amigos de Pablo lo enviaron a Atenas, pero sus compañeros se quedaron en Macedonia. El apóstol anhelaba intensamente recibir la ayuda de ellos en Atenas, y allí los esperó (Hech. 17: 16). Parece que Timoteo se unió a él más tarde en Atenas, y Pablo entonces lo hizo regresar a Tesalónica para que animara a los nuevos creyentes y le trajera noticias de la situación de ellos (1 Tes. 3: 1-2, 6). Es probable que Silas se haya quedado en Macedonia, pues cuando Timoteo volvió a Grecia, Silas lo acompañó y ambos se unieron con Pablo en Corinto, adonde el apóstol había ido después de una corta permanencia en Atenas (Hech. 18: 1, 5).
Cuando Pablo recibió el informe de Timoteo, escribió su primera carta a los tesalonicenses. En algunos manuscritos que se remontan al siglo V se dice al fin de la epístola, que fue escrita en Atenas. Esta suposición quizá se basa en lo que se registra en 1 Tes. 3: 1-2; sin embargo, parece claro (cap. 3: 6) que 1 Tesalonicenses no fue escrita sino hasta después de que Timoteo regresó de Macedonia, y según Hech. 18: 1, 5 Pablo estaba entonces en Corinto. Por lo tanto, parece que lo más razonable 233 es afirmar que 1 Tesalonicenses se escribió en Corinto. Generalmente se ha considerado que esta epístola es la primera de las cartas de Pablo que se han conservado (ver t. VI, p. 105). Tal vez fue, con la posible excepción de la Epístola de Santiago, el primer libro del NT que se escribió. En cuanto a la fecha de 1 Tesalonicenses, ver t. 1, p. 106.
4. Tema.
Esta epístola está iluminada por un radiante resplandor de amor intenso (cf cap. 1: 2-4; 2: 7-8; 3: 6-7). El apóstol estaba muy agradecido por el informe de Timoteo en cuanto a la fidelidad de los tesalonicenses y su tierna consideración por él; entonces se apresuró a alabarlos por sus nobles virtudes de fe, amor y esperanza. Sentía el vehemente deseo de visitarlos, pues, mientras estuvo con ellos, no había tenido suficiente tiempo para instruirlos plenamente en las verdades del Evangelio.
Timoteo también debe haber informado al apóstol acerca de ciertos problemas. Algunos tesalonicenses estaban apesadumbrados por sus seres amados que habían muerto desde que habían recibido el mensaje evangélico, pues temían que esos difuntos no pudieran tener parte en la gloriosa resurrección cuando volviera el Señor. Otros se habían fanatizado con el segundo advenimiento, sosteniendo que no debían trabajar sino esperar la venida del Señor en ociosa expectativa. Había quienes estaban volviendo al mundo, y se hallaban en peligro de sumirse en la inmoralidad. Otros se sentían inclinados a proceder por su cuenta y no deseaban reconocer a los legítimos dirigentes de la iglesia. Necesitaban ayuda "los ociosos,... los de poco ánimo,... los débiles" (cap. 5: 14). Si hubiese sido posible, el apóstol se hubiera apresurado para dar instrucciones personales a esos amados creyentes. Más de una vez trató de volver, pero Satanás lo "estorbó" (cap. 2: 18), y por eso tuvo que contentarse con escribir una carta a esa iglesia.
El tema de la epístola es la piedad práctica en vista del regreso de Cristo. El glorioso advenimiento del Señor es la doctrina que más se destaca (cap. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 23). Otras doctrinas mencionadas son la muerte y la resurrección de Cristo (cap. 4: 14), la resurrección de los justos (vers. 13-16), las recompensas y los castigos futuros (cap. 4: 17; 5: 3), la existencia personal y la obra activa de Satanás (cap. 2: 18), y la doctrina de la redención, que incluye elección y santificación (cap. 1: 4; 4: 3-7).
5. Bosquejo.
I.Saludos, 1: 1.
II. Reseña del ministerio a los tesalonicenses y relaciones con ellos, 1: 2 a 3: 13.
A. Agradecimiento por su fiel testimonio, 1: 2- 10.
1.Gratitud por su obra, 1: 2-4.
2.Reseña de su fructífera aceptación del Evangelio, 1:5-10.
B. Pablo recuerda su ministerio en Tesalónica, 2: 1-16.
C. Esfuerzos de Pablo para volver a visitar a sus conversos, 2:17-20.
D. Timoteo enviado en lugar de Pablo, 3: 1-13.
1.Propósito de la visita de Timoteo, 3: 1-5.
2.Informe de Timoteo y su efecto en Pablo, 3: 6-13.
a. El informe, 3: 6.
b. Gozo de Pablo por el informe, 3: 7-9.
c. El continuo deseo de Pablo de visitar la iglesia, 3:10-11.
d. Oración de Pablo por sus conversos, 3: 12-13.
III. Instrucciones y exhortaciones, 4: 1 a 5: 28.
A. Introducción, 4: 1-2.
B. Verdadera santificación corporal, 4: 3-8. 234
C. Amor fraternal de los tesalonicenses, 4: 9-10 p. p.
D. Admoniciones a la laboriosidad, 4: 10 ú. p.-12.
E. Los muertos cristianos y la resurrección, 4: 13-18.
1. La gloriosa esperanza de la resurrección, 4: 13-14.
2. Las circunstancias de la resurrección, 4: 15-16.
3. La traslación de los justos vivos y de los resucitados, 4: 17.
4. Los creyentes deben consolarse mutuamente con esta seguridad, 4: 18.
F. La incertidumbre en cuanto al tiempo de la venida de Cristo, 5: 1-11.
1. La súbita venida del día del Señor, 5: 1-3.
2. Los creyentes deben estar preparados, 5: 4-11.
G. Admoniciones finales, 5: 12-22.
1. En cuanto a los siervos del Señor, 5: 12-13.
2. En cuanto a conservar la unidad en la iglesia, 5: 14-15.
3. En cuanto al regocijo, la oración y la gratitud, 5: 16-18.
4. Diversas admoniciones, 5: 19-22.
H. Bendición final y pedidos, 5: 23-28.
1. Deseo de una santificación completa, 5: 23-24.
2. Pedidos y saludos, 5: 25-27.
3. Bendición, 5: 28.
CAPÍTULO 1
1 Pablo hace saber a los tesalonicenses cuánto los recuerda en sus oraciones y da gracias a Dios por ellos, 5 y también cuán convencido estaba él de la sinceridad de su fe y conversión a Dios.
1 PABLO, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,
3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
4 Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;
5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
6 Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.
8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
1.
Pablo.
La epístola comienza con los saludos acostumbrados (ver com. Rom. 1: 1). El 235 apóstol no tenía necesidad de presentar una extensa introducción pues era bien conocido para sus lectores, y quizá sólo había transcurrido poco tiempo desde que había estado con ellos (ver p. 232).
Aunque Pablo asocia a Silas y a Timoteo con él, es evidente que el apóstol es el único autor de la epístola (cap. 2: 18; 3: 5; 4: 13; 5: 1, 23, 27). Pero al escribir continúa teniendo en cuenta a Silas y a Timoteo, y con frecuencia usa verbos en plural en los cinco capítulos de la epístola (cap. 1: 2; 2: 2; 3: 1; 4: 1; 5: 12). Sus dos compañeros sin duda apoyaban todas las admoniciones que el apóstol escribió en nombre de ellos.
Silvano.
Conocido con el nombre abreviado de Silas (ver com. Hech. 15: 22, 34, 40). Había estado con Pablo en Filipos (Hech. 15: 40-41; 16: 12, 19), lo había acompañado a Tesalónica (Hech. 17: 1, 4), había sido enviado con él a Berea (Hech. 17: 10) y había permanecido en esa ciudad después de que Pablo tuvo que salir para Atenas (Hech. 17: 14). Posteriormente volvió a reunirse con el apóstol en Corinto (ver com. Hech. 18: 5; cf. 2 Cor. 1: 19). Se lo menciona antes que a Timoteo quizá por ser mayor y por haber estado asociado con Pablo durante más tiempo.
Timoteo.
Transliteración del Gr. Timótheos. Ver com. Hech. 16: 1. Era del distrito de Derbe y Listra, había acompañado a Pablo en el segundo viaje misionero (Hech. 16: 1-3) y había participado del ministerio de Pablo en Filipos, Tesalónica y Berea (ver com. Hech. 17: 14). El joven evangelista había sido enviado a la congregación de Tesalónica, y su informe de la condición de la iglesia fue el motivo inmediato que influyó en Pablo para escribir la epístola (1 Tes. 3: 1, 6).
Iglesia.
Gr. ekkl'sía (ver com. Mat. 18: 17). Pablo dirige su carta al conjunto de creyentes de Tesalónica, similares a los que en otros pasajes llama "santos" (Rom. 1: 7; etc.). No menciona a los principales dirigentes de la iglesia como lo hace en su Epístola a los Filipenses (cap. 1: 1).
Tesalonicenses.
La costumbre de Pablo (Rom. 1: 7; 1 Cor. 1: 2; 2 Cor. 1: 1; Efe. 1: 1; Fil. 1: 1; Col. 1: 2) era nombrar la ciudad en la cual se reunía una determinada iglesia, pero aquí y en 2 Tes. 1: 1 se dirige a "los tesalonicenses". Es difícil apreciar una diferencia significativa en este trato diferente; sin embargo, algunos han sugerido que, de esta manera, Pablo tenía el propósito de incluir no sólo a los que residían en la ciudad sino también a los que estaban comprendidos en una zona más amplia. No se sabe cuán numerosa era la iglesia de Tesalónica; según Hech. 17: 4 se deduce que su feligresía inicial era grande.
En Dios.
La iglesia puede existir únicamente si está fundada "en Dios" y si sus miembros están unidos con él (cf. com. Rom 1: 7; Efe. 1: 1; Fil. 1: 1).
Padre.
Cf. com. Rom. 1: 7. En cuanto al significado de la paternidad de Dios en este pasaje, compárese con los saludos de Pablo en otras epístolas.
En el Señor Jesucristo.
Así se indica que la iglesia existe no sólo en virtud de su unión con Dios sino también debido a su unión con el Hijo (ver com. Rom. 8: 1; 1 Cor 1: 2). El doble título "Señor Jesucristo" refleja la cristología de Pablo, y su comprensión de la naturaleza de Cristo. Sabía que su Maestro era el Señor y que el Salvador era divino-humano(ver com. Fil. 2: 5).
Gracia.
Gr. járis (ver com. Rom. 1: 7)
Paz.
Ver com. Rom. 1: 17
De Dios.
En algunos MSS antiguos se omite el resto de este versículo, comenzando con las palabras "de Dios". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. 10 ) por el texto como aparece en la RVR, reconociendo que posiblemente pudo haberlas añadido algún copista posterior que las tomó de 2 Tes. 1: 2. Esta parte final la omiten la BJ, BC, BA y NC.
2.
Damos siempre gracias.
Ya sea que Pablo use el verbo en plural refiriéndose únicamente a sí mismo, o escribe también en nombre de Silas y Timoteo, el significado es claro. Cuando él y sus compañeros recibieron el informe de Timoteo en cuanto a las condiciones reinantes en Tesalónica, se llenaron de agradecimiento y expresaron su gratitud a Dios que obraba mediante ellos.
Por todos vosotros.
El tacto de Pablo se trasluce en las páginas de su epístola. No quería que nadie se sintiera omitido; procuraba que todos estuvieran incluidos en sus saludos; hacía cuidadosas enumeraciones cuando mencionaba personas por nombres (ver com. Fil. 1: 4; cf. Rom. 16: 1-15; Col. 4: 7-17).
En nuestras oraciones
O "al orar". Esta 236 frase define la palabra "siempre". Sin duda Pablo y sus compañeros tenían ciertas horas fijas dedicadas a la oración, y entonces intercedían por los cristianos de Tesalónica mencionándolos en forma individual, y ocupándose de su bienestar.
3.
Acordándonos sin cesar.
Pablo recordaba lo que él había visto en Tesalónica y lo que después Timoteo le había informado (cap. 3: 6). El recuerdo continuo del carácter cristiano de los miembros de iglesia y de sus frutos era la razón para que su mención de ellos en oración siempre tomara la forma de agradecimiento a Dios.
Delante del.
Los nuevos creyentes de Tesalónica, que sufrían persecuciones, vivían en la presencia de Dios. Su fe, amor y esperanza eran genuinos no sólo delante de los hombres sino también a la vista de Dios, el Escudriñador de los corazones. Pablo también puede haber pasado del pensamiento de la salvación mediante Cristo al día del juicio, cuando los tesalonicenses comparecerían delante de su Hacedor sin ningún motivo para sentir temor.
La obra de vuestra fe.
Pablo se concentraba en tres destacadas virtudes que poseían los tesalonicenses: fe, amor y esperanza. En Col. 1: 4-5; 1 Tes. 5: 8 y especialmente en su célebre exposición sobre el amor (1 Cor. 13), destaca estas tres virtudes como los elementos fundamentales del carácter cristiano. Aquí se ocupa de las evidencias externas de esas virtudes, pues habla de lo que observó cuando estuvo en medio de ellos y lo que ahora recuerda. "Obra de vuestra fe" es una expresión que se refiere a las actividades espirituales o temporales inspiradas por la fe. Esta frase revela la naturaleza práctica de la verdadera fe que se manifiesta mediante obras de carácter cristiano.
Trabajo.
Gr. kópos, "dificultad", "trabajo", lo que denota intenso esfuerzo unido a empeño y dificultades. "Trabajo de. . . amor" significa aquí el esfuerzo que impulsa el amor y que voluntariamente acepta y soporta dificultades y penalidades por la salvación de otros. Pablo se regocija, pues como la iglesia estaba expuesta a múltiples maltratos sus miembros se prestaban ayuda mutua con esfuerzos diligentes y sacrificio. Esa amante solicitud por el bienestar ajeno, así como la ardiente fe de ellos, era una prueba convincente de que su conversión era genuina (HAp 212).
Constancia.
Gr. hupomon', "paciencia", "perseverancia" (ver com. Rom. 2: 7).
Esperanza.
Pablo se refiere a una paciente perseverancia sostenida por la esperanza que deriva de la fe cristiana. Esta esperanza no es un optimismo vago sino "esperanza en nuestro Señor Jesucristo"; es decir, esperanza centralizada en Cristo, la esperanza de salvación en el Redentor (cap. 5: 8-9), la esperanza de su pronta venida para la liberación de ellos (1 Tes. 4: 13-18; cf. Tito 2: 13). Su paciencia y firmeza derivaban de la esperanza. En vista de la gloria futura, podían soportar su sufrimiento con más regocijo. La esperanza es el ancla del alma (Heb. 6: 19).
4.
Conocemos.
Referencia a un hecho que se da generalmente por sentado (cf. com. Rom. 3: 19).
Hermanos.
Este término se usa 19 veces en esta epístola, en singular o plural, para mostrar el gran afecto de Pablo por los cristianos de Tesalónica.
Amados de Dios.
Comprende el amor del apóstol y el de Dios por los creyentes de Tesalónica (cf. Rom. 1: 7; 2 Tes. 2: 13).
Elección.
Gr. eklog', "el proceso de elección" (ver com. Rom. 9: 11). Dios había elegido a los creyentes de Tesalónica para la salvación mediante "la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad" (2 Tes. 2: 13). El apóstol no está hablando de la elección final o absoluta de la iglesia entera, como se deduce de su expresión posterior de temor de que algunos de ellos pudieran haber sido vencidos por la tentación y el trabajo de Pablo hubiera sido en vano (1 Tes. 3: 5). Un estudio más amplio de la elección y la predestinación aparece en com. Juan 3: 17-19; Rom. 8: 29; 9: 11; 11: 5; Efe. 1: 4-14; 3: 11. En las Escrituras no hay ninguna declaración que apoye la enseñanza de que Dios ha predestinado a algunas personas para la vida eterna, de lo cual se deduciría fácilmente que Dios ha predestinado al resto de la humanidad para la fatídica destrucción eterna. La doctrina bíblica de la elección implica la voluntad de Dios y la del hombre en acción conjunta.
5.
Evangelio.
Gr. euaggélion (ver com. Mar. 1: 1). Pablo está hablando del Evangelio que le había sido confiado a él y a sus compañeros (1 Tes. 2: 4), y que ellos proclamaran fielmente. En la sinagoga de Tesalónica Pablo abrió las Escrituras del AT y predicó de un Mesías que sufriría y moriría por los pecados de la humanidad, pero que sería resucitado 237 de los muertos; por lo tanto, Jesús era el Cristo (Hech. 17: 2-3; HAp 182-184). El poder de ese Evangelio fue demostrado por las muchas vidas que fueron transformadas al ser aceptado (Hech. 17: 4).
En palabras solamente.
El apóstol empleaba palabras para transmitir el Evangelio, pero la manifestación de ese Evangelio no terminaba sólo con palabras. Estas eran acompañadas con manifestaciones de poder espiritual.
Sino también.
Esta expresión, añadida a la precedente, destaca el contraste entre "palabras" y "hechos" inspirados por el Espíritu.
Poder.
Gr. dúnamis (ver com. Luc. 1: 35). Ver com. 1 Cor. 2: 4; 4: 20, donde se contrasta "palabras" con "poder". Aunque el período del ministerio de Pablo en Tesalónica fue breve (Hech. 17: 1-4), dio lugar a muchos milagros y manifestaciones del poder del Evangelio, aun cuando se dan pocos detalles en el registro sagrado.
Espíritu Santo.
La frase "en el Espíritu Santo" implica que el Evangelio llegó a los tesalonicenses mediante la acción del Espíritu, en una atmósfera condicionada por el Espíritu, de manera que verdaderamente podría decirse que la influencia del Espíritu Santo saturó toda esa acción. De ese modo Pablo rehuyó aceptar que cualquier mérito personal fuera responsable del triunfo del mensaje evangélico.
Certidumbre.
Es decir, "persuasión" o "convicción". El Evangelio fue predicado persuasiva y convincentemente porque Pablo y sus compañeros sabían que recibían poder del Espíritu Santo.
Como bien sabéis.
Pablo recurre al conocimiento personal de los tesalonicenses en cuanto al comportamiento de los que habían sido misioneros entre ellos. Un hombre debe tener la conciencia limpia antes de referirse a su propia conducta. Pablo nunca sintió temor de referirse a su propia conducta entre sus conversos. Las diversas referencias que hizo a la vida que vivió en Tesalónica (cap. 2: 1-2, 5, 9-11) podrían significar que algunos estaban tergiversando su comportamiento y tratando de debilitar su influencia. El hizo frente a esas tergiversaciones afirmando que no sólo los sermones sino también las vidas de los evangelistas predicaban el Evangelio, y que esto había sido hecho para el bien de los mismos tesalonicenses.
6.
Imitadores.
Cf. com. 1 Cor. 4: 16; Efe. 5: 1. Pablo presenta el hecho de que llegaron a ser imitadores del Señor como una razón adicional para saber que Dios los había elegido para la salvación. Pablo había predicado con el poder del Espíritu Santo, y los tesalonicenses también habían recibido el mensaje con gozo del Espíritu Santo. Por lo tanto, sentían grandes deseos de cumplir la voluntad de Dios.
Del Señor.
Pablo no había dejado a los tesalonicenses sólo un ejemplo humano. También les había ayudado para que fueran imitadores de su Señor. El apóstol siempre procedía así (cf. 1 Cor. 11: 1); y por eso, cuando sus conversos quedaban privados de su compañía personal, podían continuar con sus ojos puestos en Cristo, el ejemplo perfecto.
Recibiendo.
Del verbo griego déjomai, que implica recibir con buena voluntad, dar la bienvenida; "abrazando" (BJ); "acogiendo" (BC).
Tribulación.
Gr. thlípsis (ver com. Rom. 5: 3). Los miembros de la iglesia de Tesalónica se hicieron cristianos en medio de una gran oposición (Hech. 17: 5-9; 1 Tes. 2: 14). En la iglesia primitiva la conversión generalmente demandaba valor personal y mucha abnegación, pues con frecuencia los nuevos conversos eran cruelmente perseguidos (ver com. Mat. 24: 21). Esa persecución era en realidad una bendición, pues servía para refinar y purificar a la iglesia y hacía que sus miembros disfrutaran de una comunión más íntima con Cristo (HAp 211-212). Aunque la aflicción era dura, no desanimaba a los conversos; al contrario, su sufrimiento estaba acompañado por el gozo impartido por el Espíritu Santo (cf. Gál. 5: 22).
7.
Ejemplo.
Gr. túpos (ver com. Rom. 5: 14). Esos creyentes habían puesto por modelo de su vida a los apóstoles y al Señor. A su vez se habían convertido en modelos o ejemplos para que los imitaran otros cristianos. Eran un ejemplo en cuanto a la firmeza con que seguían el cristianismo y el celo con que divulgaban sus enseñanzas. El buen ejemplo de los tesalonicenses inmediatamente después de su conversión, destaca la calidad de su testimonio cristiano.
Macedonia y. . . Acaya.
Las dos provincias en que fue dividida Grecia cuando quedó bajo el dominio romano en el año 146 a. C. (ver t. VI, el mapa frente a p. 33). El testimonio de Pablo demuestra cuán ampliamente se propagó la influencia de los fieles tesalonicenses 238 entre otros cristianos.
8.
Divulgada.
Del verbo griego ex'jéÇ, "proclamar", "resonar", "ha resonado" (BJ, BA, BC).
Palabra del Señor.
Es decir, el Evangelio que los tesalonicenses habían recibido con tan buena voluntad y que a su vez estaban transmitiendo a otros (HAp 207-208).
En todo lugar.
Tesalónica era una gran ciudad comercial, desde donde eran llevados los informes de estos fervientes cristianos no sólo a otras partes de Grecia, sino también a países distantes. Pablo estaba entonces en Corinto, puerto marítimo de mucha actividad, por lo tanto, fácilmente podía recibir informes de las labores de sus conversos.
Fe en Dios.
La mayoría de estos creyentes antes habían sido paganos (vers. 9). Ahora demostraban por medio de sus vidas cristianas consecuentes y también con su celo misionero, que tenían una fe verdadera en Dios y en su mensaje evangélico. Su testimonio era tan inconfundible que no era necesario que Pablo y sus compañeros le añadieran algo. Los tesalonicenses difícilmente podían recibir una mejor alabanza.
9.
Ellos mismos.
Es decir, los que enviaron su informe al apóstol. Por su propia iniciativa, esas personas refirieron a Pablo el gran cambio que se había efectuado en Tesalónica debido a su ministerio. Este testimonio era aún más valioso que cualquier otro que dieran los mismos tesalonicenses.
Convertisteis de los ídolos.
Pablo acababa de regresar de Atenas, donde "su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría" (ver com. Hech. 17: 16); por lo tanto, estaba muy impresionado por la forma en que los tesalonicenses habían abandonado sus ídolos para volverse al Dios verdadero.
A Dios.
Compárese con la expresión "fe en Dios" (vers. 8). Los tesalonicenses habían dado la espalda a los ídolos y estaban frente a Dios.
Servir.
Gr. douléuÇ, "ser esclavo", "prestar obediencia" (cf. com. Rom. 1: 1). La flexión del verbo griego da el sentido de algo continuo: "seguir siendo esclavo".
Verdadero
Gr. al'thinós, "genuino", "real". Se contrasta al Dios viviente y real con los ídolos falsos e inconscientes. Pablo y sus conversos comprendían la inapreciable superioridad de la religión cristiana viviente sobre todas las otras religiones.
10.
Esperar.
O "continuar esperando".
De los cielos.
Cf. com. Fil. 3: 20. El propósito de la vida de los conversos de Pablo era doble: servir a Dios y esperar el regreso de Cristo. El apóstol pone un énfasis constante en esta epístola en la magna doctrina del segundo advenimiento de nuestro Señor (1 Tes. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 23). ¡Qué influencia tan eficaz había tenido esta "esperanza bienaventurada" (Tito 2: 13) en las vidas de los creyentes de Tesalónica! Vivían esperando el retorno de su Señor. Sin embargo, no esperaban ociosamente, pues combinaban la actividad con su espera. Eran tan ardientes en su esperanza de ser prontamente liberados de sus perseguidores mediante la intervención gloriosa de su Señor, que temían que la muerte privara a alguno de ellos del gran gozo de reunirse con él personalmente (cf. HAp 209).
Su Hijo.
Esta es la única vez que en esta epístola se menciona a Cristo como el Hijo de Dios, lo que contrasta en forma llamativa con las frecuentes referencias que hay en Romanos y Gálatas (Rom. 1: 3-4; Gál. 1: 16; etc.).
Al cual resucitó.
En su Epístola a los Romanos el apóstol presenta la resurrección de Jesús como una prueba de que Cristo es el Hijo de Dios (ver com. Rom. 1: 4); y en ésta, que probablemente es la primera de sus epístolas, no vacila en seguir el mismo razonamiento, reconociendo a Cristo como el Hijo de Dios resucitado.
Nos libra.
Mejor "nos está librando". Es cierto que el acto vital de la liberación se realizó en el Calvario, pero el proceso de la liberación es continuo, y sólo se completará con la segunda venida de Cristo, cuando los que hayan aceptado la obra del Salvador serán salvados para siempre de las garras del pecado (cf. com. Mat. 1: 21; Rom. 11: 26).
La ira venidera.
El uso del artículo "la" indica una manifestación particular del desagrado divino, de su "ira" (ver com. Mat. 3: 7; Rom. 1: 18).
En cuanto al significado de "ira" (org'), ver com. Rom. 2: 8; cf. com. Rom. 1: 18. El Evangelio libra de la ira venidera (Rom. 5: 9). A los que creen su mensaje y aceptan sus estipulaciones, se les concede vida eterna, y la ira de Dios no permanece más sobre ellos (ver com. Juan 3: 36; 5: 24; 1 Juan 3: 14). 239
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-3 HAp 207
5 MM 307
6-10 HAp 2O8
7-8 MeM 125; MM 307
9 Ev 163
CAPÍTULO 2
1 Cómo fue llevado y predicado el Evangelio a los tesalonicenses, y cómo fue recibido. 18 Razón por la cual Pablo estuvo ausente de ellos y por qué sentía tantos deseos de verlos de nuevo.
1 PORQUE vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.
3 Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;
11 así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,
12 y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,
16 impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
17 Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;
18 por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.
19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?
20 Vosotros sois nuestra gloria y gozo. 240
1.
Vosotros mismos.
Pablo se extiende ahora en el razonamiento ya comenzado (cap. 1: 5). Otros voluntariamente habían testificado del formidable éxito de la obra de Pablo y sus colaboradores en Tesalónica (ver com. cap. 1: 9); pero el apóstol ahora recurre extensamente a lo que recordaban los mismos tesalonicenses. Cada ministro del Evangelio debe comportarse de tal manera que pueda basarse en el testimonio de sus feligreses si es atacado calumniosamente.
Visita.
Es decir, la visita evangelizadora de Pablo y sus compañeros (cf. Hech. 17: 1-4; 1 Tes. 1: 9). Los conversos de Tesalónica conocían mejor que nadie lo que significó esa visita misionera en sus propias vidas.
Vana.
O "vacía" (ver com. 1 Cor. 15: 10). Los cristianos tesalonicenses eran una prueba inequívoca de la verdad de lo que decía Pablo.
2.
Habiendo antes padecido.
Probablemente sólo unos pocos días después de que Pablo y Silas fueran azotados en Filipos, comenzaron su obra en Tesalónica (ver com. Hech. 17: 1).
Ultrajados.
Muchos de los creyentes sin duda habían presenciado los latigazos de los romanos (cf. Gál. 6: 17). El apóstol sintió profundamente la injusticia del ultraje que sufrieran públicamente al ser azotados, siendo ciudadanos romanos, sin un juicio previo (ver com. Hech. 16: 37).
Tuvimos denuedo.
Gr. parr'siázomai, "hablar con franqueza", "tener valor", "aventurarse a". Después de un castigo tan terrible como el que los evangelistas habían soportado, unos impostores (ver com. vers. 3) no hubieran tenido valor para continuar inmediatamente su obra en un lugar cercano.
En nuestro Dios.
Pablo reconoce que su osadía no era el resultado de un valor natural; provenía de Dios. Los apóstoles estaban predicando "el Evangelio de Dios", y el Señor mismo les había proporcionado el valor necesario para su intrépida proclamación.
Evangelio de Dios.
Es decir, el Evangelio que tiene su origen en Dios.
Gran oposición.
Mejor "en mucho conflicto" (ver com. Fil. 1: 30). Quizá sea una referencia a una lucha interna, como en Col. 2: 1.
3.
Exhortación.
Gr. parákl'sis, "consuelo", "consolación" (ver com. Rom. 12: 8, 15: 4; Fil. 2: 1). Una referencia a la predicación de los evangelistas. El Evangelio presentado por los apóstoles en la forma más atrayente posible produjo consuelo en los gentiles, que habían vivido en un paganismo sin esperanza, y tuvo influencia en sus corazones y en sus mentes.
No procedió de error.
Pablo niega categóricamente las calumniosas acusaciones de sus enemigos, quienes los acusaban de ser ilusos, de estar movidos por motivos siniestros y de usar métodos solapados. El y sus compañeros no eran fanáticos extraviados. Su predicación no provenía de engaños o de doctrinas erróneas. Por el contrario, se basaba en la infalible Palabra de Dios. En su interpretación de esa Palabra eran guiados por el Espíritu de verdad.
Impureza.
Gr. akatharsía, "impureza", vocablo usado comúnmente para referirse a falta de castidad (ver com. Rom. 1: 24). Sin embargo, muchos intérpretes piensan que aquí se usa en sentido figurado: impureza mental, vileza de motivos, es decir, codicia. Pablo y sus compañeros no eran movidos por codicia o voracidad.
Engaño.
Gr. dólos (ver com. Rom. 1: 29). Aquí se trata de la forma de trabajar. El mensaje no fue dado en una forma engañosa sino con plena sinceridad. El "verdadero israelita" no tiene engaño en su boca (Juan 1: 47; Apoc. 14: 5).
4.
Aprobados.
Gr. dokimázÇ (ver com. Rom. 2: 18; Fil. 1: 10). Otra flexión de este verbo se ha traducido como "prueba" al fin de este versículo.
Para que se nos confiase.
Los corazones de los apóstoles habían sido juzgados o probados por Dios, y ellos habían sido aprobados o considerados idóneos para que se les confiara la responsabilidad de presentar el mensaje evangélico. Pablo consideraba esa mayordomía como un depósito sagrado, un "tesoro en vasos de barro" (2 Cor. 4: 7). Predicaba consciente de que estaba ocupado con el mensaje de Dios para los hombres, un mensaje para el cual Dios lo había escogido en forma especial (Hech. 9: 15; 2 Cor. 3: 5-6).
No como para agradar a los hombres.
El apóstol estaba tan empeñado en agradar a Dios, que cumplía con su misión prestándole muy poca atención a las opiniones de los hombres (ver 1 Cor. 4: 3-4, Gál. 1: 10). Esto no quiere decir que no tenía en cuenta los sentimientos o prejuicios de los hombres, pues era cuidadoso en no ofender a nadie innecesariamente (ver 1 Cor. 9: 19-23). Su propósito no era agradar a los hombres para ganárselos por engaño, sino que quería tener la 241 aprobación de Dios y atraerlos a su Hacedor.
Prueba nuestros corazones.
Ver com. "aprobados"; cf. com. Rom. 8: 27.
5.
Palabras lisonjeras.
Para probar que su propósito no había sido agradar a los hombres, Pablo recuerda a sus conversos cuán bien sabían ellos que cuando les habían predicado nunca habían recurrido a lisonjas para hacer que el Evangelio fuera aceptable. En las vidas de los tesalonicenses se necesitaba una obra radical de reforma. Las lisonjas habrían fomentado su complacencia propia e impedido ver sus necesidades. Estos apóstoles de Cristo no predicaban cosas halagüeñas como lo hacían los falsos profetas (ver Isa. 30: 10; Eze. 13: 10).
Ni encubrimos.
Gr. prófasis, "pretexto". Ver com. Fil. 1: 18. "Ni con pretextos" (BJ). Los apóstoles no aprovechaban su misión para enriquecerse; al contrario, eran sumamente cuidadosos para no dar ocasión de que se los acusara de avaricia. Pablo podía dar testimonio de que no había codiciado "ni plata ni oro ni vestido de nadie" (Hech. 20: 33; cf. 2 Con 12: 14).
Dios es testigo.
Un solemne y reverente juramento (cf. com. Fil. 1: 8). Pablo podía recurrir a los recuerdos personales de los tesalonicenses como testimonio de que ni él ni sus compañeros los habían lisonjeado; pero en cuanto a sus motivos, sólo podía recurrir a Dios. De ese modo niega con todo énfasis toda acusación de que él y sus compañeros habían trabajado para beneficiarse con ganancias personales.
6.
Ni buscamos gloria.
Pablo no afirma que nunca recibió gloria u honores de los hombres, sino que nunca los había buscado a propósito. Su vida testificaba en forma consecuente la veracidad de su afirmación (cf. Hech. 20: 19; 2 Cor. 4: 5). Ni los gentiles ni los cristianos podían acusarlo con razón de ser un hombre interesado.
Seros carga.
El griego dice "pudiendo ser"; es decir, teniendo la autoridad de imponerse. "Imponer nuestra autoridad" (BJ, BA); "Presentarnos con autoridad" (BC). Como mensajeros y enviados del Rey celestial, los misioneros eran dignos de respeto y sostén, y podrían haber presentado exigencias muy pesadas.
Apóstoles.
El uso de este título demuestra que Pablo consideraba que Silas y Timoteo también eran miembros del apostolado cristiano (cf. com. Rom. 16: 7; 1 Cor. 4: 9).
7.
Tiernos.
Gr. 'pios, "bondadoso", "considerado". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por n'pios, "niño", "menor". Aunque la evidencia externa se incline por n'pios, el sentido concuerda mejor con 'pios.
Nodriza.
El apóstol, dominado por su amante desinterés, se compara con una nodriza que cuida con todo cariño a sus "hijos" aun cuando no sea la verdadera madre, pues les ha dedicado completamente todo su amor. Los evangelistas no eran exigentes con los tesalonicenses, "como teniendo señorío sobre. . . la grey" (1 Ped. 5: 3), sino que se preocupaban mucho por el bienestar de sus conversos.
8.
Tan grande es nuestro afecto.
Gr. homéiromai, "desear ardientemente", "anhelar". Continúa la figura de la nodriza que amamanta. Se ha destacado la ternura (vers. 7); aquí se pone énfasis en el amor. Así como la nodriza o madre está dedicada a impartir afecto hasta el punto de dar su vida por su "hijo", así también los misioneros estaban dispuestos a darse por entero. El apóstol está descubriendo su corazón y manifestando su profunda dedicación a sus primeros conversos de Macedonia.
Entregaros.
Gr. metadídÇmi, "participar", en el sentido de compartir algo con otro.
Evangelio de Dios.
Ver com. vers. 2.
Vidas.
Los conversos de Pablo no podían dudar de su palabra, pues habían sido testigos de la intrepidez de los misioneros, quienes no habían vacilado en poner en peligro hasta sus vidas.
Muy queridos.
Pablo y sus compañeros les habían cobrado un profundo afecto a los nuevos cristianos a medida que trabajaron en favor de ellos y observaron su firme determinación por Cristo frente a una gran oposición. Este sentimiento se acentuó al orar fervientemente por ellos, primero para que aceptaran el mensaje y después para que pudieran permanecer firmes en la verdad.
9.
Os acordáis.
Pablo recurre a lo que conocían personalmente los tesalonicenses de sus labores entre ellos (cf. vers. 1-2).
Trabajo.
Gr. kópos (ver com. cap. 1: 3).
Fatiga.
Gr. mójthos, "labor dura y difícil", penalidades", "angustia". Kópos y mójthos también se usan una tras otra en 2 Cor. 11: 27 y 2 Tes. 3: 8 (ver com. respectivos).
Trabajando.
Gr. ergázomai, "trabajar", generalmente para recibir pago. Pablo se refiere a su trabajo en la fabricación de carpas 242 (ver com. Hech. 18: 3).
De noche y de día.
Pablo tuvo siempre el propósito de sostenerse a sí mismo, pues había decidido proclamar el Evangelio gratuitamente. No quería que nadie tuviera motivo de acusarlo de que predicaba para beneficiarse materialmente. Trabajaba para no ser una carga para su congregación (ver com. 1 Cor. 4: 12; 2 Cor. 11: 9; 1 Tes. 2: 6).
10.
Vosotros sois testigos.
Después de que el apóstol refuta eficientemente las tres principales acusaciones de sus enemigos- (1) que él y sus compañeros eran unos ilusos fanáticos, (2) que sus motivos eran egoístas e impuros, y (3) que su bondad y aparente solicitud eran sólo para encubrir su engaño (vers. 1-9)- recurre de nuevo a lo que ya sabían los tesalonicenses, recordándoles que eran testigos de la conducta de ellos, sus ministros. Conocían mucho más a los misioneros que sus acusadores; por lo tanto no debían ser impresionados por informes calumniosos.
Y Dios también.
Pablo recurre otra vez a Dios (ver com. vers. 5) para justificar sus motivos, los cuales no podían ser vistos por los hombres. Esto significa que cuando la ocasión lo demande, podemos poner a Dios como testigo de la veracidad de lo que decimos, y que siempre debemos vivir de tal manera que legítimamente podamos recurrir al Señor.
Santa.
Gr. hosíÇs, "piadosamente", "de una manera que agrada a Dios". La vida santa de un verdadero cristiano, su actividad pía y reverente hacia su Hacedor, tiene una profunda influencia en la actitud del creyente para con sus prójimos, los hijos de Dios.
Justa.
Gr. dikaíÇs, "con estricta justicia". Este adverbio es afín del adjetivo díkaios (ver com. Mat. 1: 19).
Irreprensiblemente.
Gr. am'ptÇs, "intachablemente". Adverbio afín del adjetivo ámemptos (ver com. cap. 3: 13).
Nos comportamos.
"Fuimos" o "llegamos a ser"; se usa aquí con el sentido de "actuamos" o "nos comportamos".
11.
Sabéis.
Cf. "os acordáis" (ver coro. vers. 9).
Como el padre.
En el vers. 7 Pablo usa la figura de una madre nodriza para describir la actitud tierna y amante de los evangelistas para con sus conversos; ahora emplea la parte que desempeña un padre piadoso en la crianza de un hijo, como una ilustración de la obra infatigable de ellos en la edificación de la experiencia cristiana de los nuevos conversos. Pablo y sus compañeros exhortaban a todos a ser fieles, reanimaban a los desanimados y solemnemente exhortaban y amonestaban a los que daban señales de estarse apartando; pero todo eso se hacía con ternura y amor.
Exhortábamos y consolábamos.
A esto se añade "os encargábamos" (vers. 12). Estos tres verbos describen los tres principales aspectos de la obra de cada ministro cristiano.
12.
Anduvieseis.
Gr. peripatéÇ (ver com. Efe. 2: 2; cf. Col. 1: 10; 1 Juan 1: 6). El propósito de la continua obra de los apóstoles era capacitar a esos nuevos cristianos para que vivieran vidas dignas de los hijos del Padre celestial. Si se vive de otra manera se deshonra a Dios, y hasta se da motivo para que su nombre sea blasfemado por los incrédulos (cf. com. Rom. 2: 24).
Que os llamó.
Mejor "que os llama", o "que continúa llamándoos". En cuanto al significado del llamamiento de Dios, ver com. Rom. 8: 28, 30; 1 Cor. 1: 9; Gál. 1: 6.
Su reino.
En cuanto a la naturaleza de este reino, ver com. Mat. 4: 17; 5: 3; 6: 10, 13; Mar. 3: 14; cf. com. 1 Cor. 6: 9. Pablo se refiere al reino presente de la gracia de Dios. Cuando los cristianos se convierten, son llamados al reino de la gracia de Dios (ver com. Col. 1: 13).
Gloria.
Ver com. Juan 1: 14; Rom. 3: 23. El reino presente de la gracia culminará con el reino eterno de la gloria de Dios, en el cual entrarán los creyentes con gozo, poseyendo realmente esa ciudadanía cuando Jesús vuelva para congregarlos allí (cf. Mat. 24: 31). Pablo amonesta a los tesalonicenses a vivir de acuerdo con las leyes de este glorioso reino (cf. com. Fil. 3: 20).
13.
Damos gracias a Dios.
Cf. com. cap. 1: 2-3. Pablo estaba seguro de la realidad de la fe inicial de sus conversos, y deseaba impresionarlos para que sintieran esa realidad y no fueran tentados a dudar y a dejar su fe.
Recibisteis.
Esta flexión verbal aparece dos veces en este versículo, pero es la traducción de dos verbos diferentes. El primero, paralambánÇ, significa la recepción externa, el escuchar el mensaje; el segundo, déjomai, se refiere a la recepción interior, a la aceptación del mensaje. "Recibir. . . acogisteis" (BJ); "recibido. . . abrazasteis" (BC); "oír.. acogisteis" (NC).
Palabra de Dios.
Pablo no tenía dudas 243 acerca del origen del mensaje que predicaba: sabía que era de Dios. También había enseñado a los tesalonicenses las Sagradas Escrituras (Hech. 17: 2- 3). Se regocijaba porque habían reconocido la autoridad divina de su mensaje, y cita el reconocimiento de ellos como una causa importante para su propio regocijo.
Actúa.
Gr. energéÇ (ver com. Fil. 2: 13). Cuando la Palabra es aceptada, lleva a cabo en la vida la obra divinamente dispuesta.
En vosotros los creyentes.
La obra eficaz de la Palabra se efectúa en el cristiano por medio de la fe. La Palabra de Dios sólo es de provecho cuando está "acompañada de fe" en los que la oyen (Heb. 4: 2). El Evangelio es "poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Rom. 1: 16). Pablo dice en una de sus grandes doxologías que Dios puede hacer por nosotros "mucho más. . . de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" (Efe. 3: 20). También habla de sus propias experiencias, y dice cuánto lucha al predicar con toda la "potencia" que Dios hace que actúe "poderosamente" dentro de él (Col. 1: 29). El gran poder de la Palabra de Dios estaba obrando, en este caso, en los creyentes de Tesalónica, dándoles paciencia en las pruebas y persecuciones.
14.
Iglesias de Dios.
Esta frase, en plural, sólo se encuentra aquí y en 1 Cor. 11: 16; pero el singular es común en el NT (Hech. 20: 28; etc.).
En Cristo Jesús.
Estas palabras demuestran que Pablo se está refiriendo a las iglesias cristianas de origen judío, y no a las sinagogas de los judíos que pensaban que eran la iglesia de Dios. Las iglesias cristianas formadas por judíos habían sufrido terribles persecuciones a manos de los dirigentes judíos, quienes rechazaron el mensaje evangélico (Hech. 8: 1; 9: 1-2). Los tesalonicenses fueron perseguidos por los gentiles instigados por los judíos (Hech. 17: 5-8). Por lo tanto, las dos comunidades cristianas, una en Palestina y la otra en Macedonia, podían simpatizar mutuamente en sus mismos sufrimientos.
Judea.
No es claro por qué Pablo compara a los tesalonicenses con los cristianos de origen judío. Quizá presenta a las iglesias de Judea como un magnífico ejemplo de fortaleza, o tal vez los judíos perseguidores de Tesalónica le hicieron recordar las condiciones similares que había en Palestina. Cualquiera que sea la razón, revela el aprecio que tenía por los creyentes judíos al catalogarlos como modelos que debían imitar las otras iglesias.
15.
Mataron al Señor Jesús.
La iglesia de Tesalónica era una iglesia gentil, pero muchos de sus miembros habían sido prosélitos judíos (ver com. Hech. 17: 4). Esos miembros estaban acostumbrados a buscar a los dirigentes judíos de su ciudad para obtener instrucción religiosa. Podrían haber pensado que algo andaba mal en la enseñanza de Pablo, pues había provocado la ira de los dirigentes religiosos sobre él y sus seguidores. Pero Pablo muestra que su odio era de esperarse, pues "los judíos... mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas" (1 Tes. 2: 14-15, cf. Mat. 23: 31; Hech. 7: 52). El apóstol hace responsables a los judíos de la muerte de Cristo (cf. com. Hech. 2: 23).
Nos expulsaron.
"Nos han perseguido" (BJ); "nos persiguen" (NC). Estas palabras podrían tener una aplicación local o general. Los judíos habían perseguido a Pablo desde el tiempo de su conversión (ver com. Hech. 9: 23), y continuaron con sus malos propósitos contra él y sus compañeros (ver com. Hech. 13: 45). Específicamente, los mismos judíos que ocasionaron perturbaciones en Tesalónica, persiguieron a Pablo, Silas y Timoteo hasta Berea (ver com. Hech. 17: 13).
No agradan a Dios.
La flexión del verbo denota que los judíos no acostumbraban agradar a Dios. Sentían celo por Dios y pensaban que su cruel fanatismo agradaba al Señor (Juan 16: 2); pero su enemistad contra los cristianos era inspirada por la envidia, y ésta fue la que desató, como en todas partes, la persecución en Tesalónica (Hech. 17: 5; 13: 45). Esta conducta sólo podía causar un profundo desagrado divino.
Se oponen.
Los judíos se oponían a todos los demás. Si su celo hubiera tenido la base del amor de Dios, también habrían amado a sus semejantes; pero, al contrario, manifestaban un fanatismo exclusivista. Su proceder hizo que muchos escritores paganos afirmaran que los judíos sentían "sólo odio y enemistad" hacia otras naciones (Tácito, Historias v. 5). Pablo se daba cuenta de que ese odio asumía la terrible forma de tratar de impedir que el Evangelio llegara a los que lo deseaban (cf. vers. 16).
16.
Impidiéndonos.
Gr. kÇlúÇ "estorbar", "impedir", "prohibir". Los judíos eran capaces de recorrer "mar y tierra para hacer un prosélito" (Mat. 23: 15), y se alegraban de que 244 los extranjeros aceptaran el judaísmo; pero hacían todo lo posible por impedir que los cristianos divulgaran las buenas nuevas de la salvación mediante Cristo.
Para que éstos se salven.
Pablo estaba convencido de que la predicación apostólica resultaba en la salvación de los que aceptaban su mensaje. Sabía que no hay salvación sino en Jesucristo (Hech. 4: 12), y también sabía por experiencia personal, que cualquier esfuerzo para propagar el Evangelio atraería la ira de los judíos (cf. Hech. 22: 22).
Colman.
Gr. anapl'róÇ, "llenar plenamente", "llenar hasta el borde". Cuando los judíos rechazaron la salvación en Cristo e impidieron que otros se beneficiaran con el sacrificio del Salvador, llenaron "hasta el borde" la medida de sus pecados (cf. com. Mat. 23: 32).
Siempre.
Los pecados de los judíos aumentaron más y más hasta que la medida de su iniquidad estuvo más que completa, porque mataron a los profetas en los días del AT, porque rechazaron y crucificaron al Señor de los judíos y, finalmente, porque persiguieron tenazmente a los seguidores del Salvador.
Vino.
La consumación de la ira de Dios sobre el pueblo escogido aún era algo futuro (70 d. C.); pero Pablo preveía el camino que significarían los judíos, y por eso hablaba con certeza acerca del fin hacia el cual se apresuraban. Según la profecía del AT (ver com. Dan. 9: 24) y la de nuestro Señor (Mat. 23: 37-39; 24: 15-20), así como por la iluminación del Espíritu Santo, el apóstol podía ver la ira de Dios cayendo ya sobre la nación impenitente. Jerusalén no estaba aún destruida, pero se le había retirado la protección de Dios. Pronto la ciudad sería "hollada", los judíos serían esparcidos, y se cumpliría la profecía del Señor (ver com. Luc. 19: 43-44; 21: 24).
La ira.
Es decir, la ira de Dios (ver com. cap. 1: 10).
Hasta el extremo.
O "al fin".
17.
Separados.
Gr. aporfanízÇ, "dejar huérfano"; "lejos como huérfanos de vosotros" (BC). Después de hablar de los judíos (vers. 15-16), el apóstol retoma el pensamiento de que su amor por ellos no decrece. La palabra griega sugiere la íntima relación familiar que había entre Pablo y sus conversos. Cuando las circunstancias los separaban, cada miembro se sentía como huérfano.
Por un poco de tiempo.
Literalmente "por el lapso de una hora". No se sabe cuánto tiempo transcurrió desde que Pablo se separó de ellos (Hech. 17: 10) y el momento cuando escribió esta epístola; pero deben haber transcurrido varios meses.
Procuramos.
Gr. spoudázÇ, "apresurarse", "afanarse", "ser diligente"; "ansiábamos" (BJ); "nos dimos prisa" (BC); "quisimos ardientemente" (NC). Pablo hacía todo lo posible para visitar de nuevo a los tesalonicenses.
Con mucho deseo.
Pablo asegura a los tesalonicenses que había hecho todo lo posible para volver a ellos. Esta afirmación contrarrestaría cualquier pensamiento que sugirieran los adversarios judaicos, en el sentido de que Pablo deliberadamente se alejaba de Tesalónica. En realidad, la violenta expulsión que alejo a los apóstoles de los nuevos creyentes, aumentó mucho su deseo de regresar a Tesalónica.
18.
Yo Pablo ciertamente.
Pablo se distingue ahora de sus colaboradores, a los cuales siempre ha asociado consigo a través de la epístola. Esto correspondía con la exactitud de los hechos, pues Silas y Timoteo se habían quedado en Berea cuando Pablo fue a Atenas (Hech. 17: 14), y Timoteo había visitado a los tesalonicenses por pedido de Pablo (1 Tes. 3: 1-2). Los tres deseaban regresar, pero el apóstol podía afirmar, hablando por sí mismo, que había trazado planes definidos para hacerlo "una y otra vez" (literalmente "y una vez y dos veces"), o sea vez tras vez. Anhelaba verlos.
Satanás.
El Espíritu Santo había guiado a Pablo en sus viajes misioneros. Antes de pasar a Europa en el viaje que lo llevó a Tesalónica, el apóstol había pensado trabajar en la provincia de Asia, o en Bitinia, pero el Espíritu Santo se lo había impedido (Hech. 16: 6-7); pero no fue el Espíritu Santo el que había expulsado a Pablo y a sus compañeros de Tesalónica y se había opuesto a que regresaran. Esa fue, en realidad, la obra de Satanás, el gran adversario.
Nos estorbó.
Gr. egkóptÇ, "interrumpir", "obstaculizar". En una carrera de carros de dos ruedas, un auriga podía impedir el avance de un competidor; en una carretera moderna, un automovilista egoísta a veces impide el avance del vehículo al que se ha adelantado. Satanás había puesto obstáculos en el camino de Pablo y le impedía regresar a Tesalónica. El apóstol no da ninguna indicación 245 en cuanto a la manera como Satanás lo estorbaba. Pero Satanás sólo puede estorbar, no impedir el triunfo final del Evangelio. El Señor impera, y él y su iglesia finalmente triunfarán.
19.
¿Cuál es nuestra esperanza?
El apóstol llega a la razón suprema de su anhelo de estar de nuevo con los creyentes de Tesalónica. Vivía con la esperanza de presentar a sus conversos ante el Señor Jesús como trofeos de su fiel ministerio. Su esperanza no era vana, pues se daba cuenta de la excelente calidad de la vida cristiana de los tesalonicenses (cf. com. cap. 1: 3-4).
Gozo, o corona.
Ver com. Fil. 4: 1; cf. com. 2 Cor. 1: 14.
Me gloríe.
En el día del triunfo Pablo podría presentar a sus conversos con sano orgullo, regocijándose porque el Señor lo había usado para la salvación de ellos. Estos conceptos de Pablo, expresados en esta ocasión, tendrían un doble efecto sobre sus lectores: (1) los convencería de la sinceridad de su amor por ellos y de su deseo de volverlos a visitar; (2) los animaría a permanecer fieles a pesar de la persecución.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3).
20.
Vosotros sois nuestra gloria.
En el vers. 19 Pablo ha descrito a sus conversos como su "esperanza", "gozo" o "corona"; aquí los presenta como su "gloria" (u "honor"). Esta era una gran alabanza para los tesalonicenses. Estos creyentes no sólo eran el gozo y la corona del apóstol, sino también su orgullo y deleite. Pablo se gloría por la evidencia de la obra del Espíritu de Dios en ellos. El apóstol podía constantemente regocijarse y agradecer (cap. 1: 2) por la fe, amor y esperanza de los tesalonicenses (cap. 1: 3), y además por su fuerte espíritu misionero (cap. 1: 8). El corazón de Pablo estaba en Tesalónica, por encima y a pesar de todas las dificultades.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-8 HAp 208
6, 9 HAp 280
10 Ev 458-459
10-13 HAp 208
12 1T 137
13 PVGM 39
19 CM 217; HAd 252; MJ 20
19-20 DMJ 77; Ed 66; HAp 209; OE 534; PE 61
CAPÍTULO 3
1 Pablo demuestra su gran amor por los tesalonicenses enviándoles a Timoteo para que los fortalezca y conforte; se regocija por el buen proceder de ellos, 10 y, además, ora por ellos y anhela llegar felizmente hasta ellos.
1 POR lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,
2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,
3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.
4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.
5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.
6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros,
7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe;
8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.
9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,
10 orando de noche y de día con gran insistencia, 246 para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?
11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros.
12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,
13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
1.
Por lo cual.
Es decir, debido al gran amor de los apóstoles, a su preocupación por sus conversos y a la prolongada frustración de Pablo en sus intentos de volver a Tesalónica.
Soportarlo.
Gr. stégÇ, "cubrir", "ocultar", "soportar" (cf. 1 Cor. 9: 12; 13: 7). El sujeto en plural, "nosotros" en este versículo, parece indicar que el apóstol deseaba aclarar que sus compañeros compartían su afán por esos nuevos creyentes y que participaban de todo corazón en sus esfuerzos por resolver los problemas creados por la separación (ver com. 1 Tes. 2: 17-18).
Solos en Atenas.
Por la narración sabemos que cuando Pablo fue obligado a salir de Macedonia, "Silas y Timoteo se quedaron allí" (Hech. 17: 14). Cuando el apóstol llegó a Atenas, apreció la formidable oportunidad que representaba esa culta metrópoli pagana, y sintió la necesidad de tener fieles ayudantes; por eso les envió la orden "de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen" (vers. 15). La narración de los Hechos no dice si Silas o Timoteo pudieron ir a Atenas; pero este pasaje sugiere que Timoteo fue, y luego lo enviaron de regreso a Macedonia casi inmediatamente para ayudar a los creyentes de Tesalónica. Pablo debió quedarse solo en Atenas. Debe haberle sido sumamente difícil tomar esta decisión. El gran sacrificio que el apóstol estaba dispuesto a hacer privándose de Timoteo y de su ayuda, indica que las necesidades de los tesalonicenses eran urgentes. Timoteo después de su visita a esa ciudad, viajó con Silas a Corinto, donde estaba Pablo (cap. 18: 5). Es claro que los tres misioneros se unieron para desarrollar los planes trazados, y que Pablo tomó la iniciativa, tanto en presentar planes como en cumplirlos.
2.
Enviamos a Timoteo.
Ver com. vers. 1.
Servidor.
Gr. diákonos (ver com. Mar. 9: 35).
Colaborador nuestro.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) el texto "Timoteo nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo". El joven no sólo era hermano de Pablo, participaba de la misma fe y estaba unido con él, sino que además era colaborador con Dios en la proclamación del Evangelio de Cristo. Este noble concepto de estar vinculado con Dios en su gran misión de amor en favor de la humanidad caída, ocupaba un lugar prominente en el pensamiento de Pablo y con frecuencia lo expresaba en sus escritos (cf. Rom. 1: 9; 1 Cor. 3: 9; 2 Cor. 6: 1; Fil. 4: 3).
Para confirmaros.
Gr. st'rízÇ (ver com. Rom. 16: 25). El principal propósito de la visita de Timoteo era confirmar y fortalecer a los creyentes para que ninguno se apartara de la fe.
Exhortaros.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4). El segundo propósito de la misión de Timoteo era exhortar a los creyentes. Eso incluiría un repaso de lo que se les había enseñado, una ampliación de sus horizontes doctrinales y un fortalecimiento de su experiencia cristiana diaria. Todo eso se resume en las palabras "respecto a vuestra fe".
3.
Se inquiete.
Gr. sáinomai, "agitarse", "perturbarse". Según las versiones antiguas, éste es el sentido de este verbo pasivo que sólo aparece aquí en el NT. De ahí las traducciones: "Nadie vacile" (BJ); "ninguno titubease" (BC); "ninguno fuese perturbado" (VM). En los escritos clásicos se emplea en sentido literal, que significa "menear la cola", para referirse a los perros; por lo tanto, tiene la connotación de "adular", "engañar". Algunos creen que este último significado debe aplicarse en este versículo. Pablo conocía los peligros que la persecución local significaría para los tesalonicenses. Por eso esperaba fervientemente que el ministerio de Timoteo impidiera de alguna manera que flaquearan en la fe.
Por estas tribulaciones.
O "en estas tribulaciones", pues Pablo tenía la imagen mental de las difíciles circunstancias en que tendrían que vivir su fe sus conversos. 247
Estamos.
El verbo en plural se refiere a los apóstoles y también a sus conversos. El hecho de saber que Dios conoce la persecución que están sufriendo y que ésta tiene una parte ya asignada en el plan divino para las vidas de ellos, fortalece a los cristianos al soportar aflicciones. Las pruebas que permite nuestro amante Padre son el medio necesario para la salvación, y son dirigidas y mitigadas de acuerdo a ese fin (1 Cor. 10: 13). Las pruebas perfeccionan los caracteres, y los cristianos no deben rebelarse ante el proceso de refinamiento (ver com. Mal. 3: 3; Hech. 14: 22; 2 Tim. 3: 12; 1 Ped. 2: 21; 4: 12-13).
4.
Os predecíamos.
En el corto tiempo que Pablo y sus compañeros estuvieron con los tesalonicenses, se esforzaron a fin de prepararlos para las inevitables dificultades que sobrevendrían (Hech. 18: 23). En primer lugar esos creyentes conocían el terrible castigo que Pablo y Silas habían sufrido en Filipos (ver com. 1 Tes. 2: 2), y en su predicación los misioneros les habían presentado la persecución venidera. Ahora Pablo les recuerda sus predicciones y su penoso cumplimiento. La veracidad del mensaje apostólico debe haber confirmado la confianza de los tesalonicenses en él (cf. com. Juan 13: 19), y debe haber significado un incentivo eficaz para que permanecieran firmes.
Ibamos a pasar tribulaciones.
O "estamos por sufrir tribulaciones".
5.
Por lo cual.
Aunque Pablo sabía que los tesalonicenses serían perseguidos, no aceptó esa certidumbre con indiferencia. Amaba a sus hijos espirituales, y estaba tiernamente interesado en su bienestar. Por eso envió a un mensajero personal para que le trajera informaciones directas acerca de la condición de ellos. No se menciona a la persona enviada, pues ya había entregado esa información (vers. 2). Simplemente da la razón por la que envió a Timoteo. Ya había hecho una afirmación similar en los vers. 1 y 2, pero aquí la hace más personal hablando en primera persona singular, "yo", sin usar verbos en plural.
Soportar.
Ver com. vers. 1.
Informarme de vuestra fe.
La principal preocupación de Pablo era el estado de la salud espiritual de sus conversos.
Os hubiese tentado el tentador.
Pablo conocía las debilidades humanas, y por eso temía que algunos de los creyentes pudieran haber abandonado la pureza de la fe. Su preocupación podía desaparecer únicamente cuando recibiera noticias directas de Tesalónica. El apóstol revela su conocimiento de las sutilezas de la tentación. Dios había permitido que las pruebas asediaran a los cristianos tesalonicenses; pero la tentación no se originaba en él. Pablo reconoce que la incitación al mal proviene del tentador, de Satanás (cf. com. Mat. 4: 1; Sant. 1: 13-l4); se da cuenta de que un demonio personal trabaja por medio de hombres impíos, que está atacando a los hijos de Dios con el propósito de desanimarlos para que abandonen su fe. Si el diablo lograba tener éxito, entonces toda la obra hecha en favor de los creyentes habría sido en vano, pues Pablo consideraba que sus esfuerzos no habían tenido fruto a menos que concluyeran con la salvación de aquellos para quienes trabajaba.
6.
Pero cuando.
Literalmente "pero ahora", lo cual indica que Timoteo acababa de llegar de Tesalónica. Por lo tanto, esta primera epístola fue escrita poco después de la llegada de Timoteo, y por eso refleja los cariñosos sentimientos cansados por el reanimador informe de Timoteo, y también aclara que la epístola fue escrita en Corinto, no en Atenas (ver pp. 232-233), pues el relato dice que Timoteo y Silas se reunieron con Pablo en Corinto (Hech. 18: 5).
Amor.
Gr. agáp' (ver com. Mat. 5: 43; Juan 11: 3; 1 Cor. 13: 1). Fue un bálsamo para el corazón de Pablo el saber que la fe de los creyentes no había flaqueado y que su amor no se había enfriado.
Nos recordáis con cariño.
Pablo había temido que las tergiversaciones de los judíos lo hubieran malquistado con los tesalonicenses una vez que se alejó de ellos. La noticia de que todavía se acordaban de él con cariño y que continuamente anhelaban verlo, tuvo que haber sido muy reconfortante para el apóstol. El declara que el anhelo era mutuo: él también deseaba verlos (cf. cap. 2: 17-18).
7.
Necesidad y aflicción.
Gr. anágk' y thlípsis. En cuanto al significado de estas dos palabras griegas, ver com. Rom. 2: 9 y 1 Cor. 7: 26, respectivamente. Algunos intérpretes han pensado que "necesidad y aflicción" se refieren a dificultades internas y externas. Lo más probable es que se refiera a las duras pruebas con que los judíos apremiaban al apóstol en Corinto (Hech. 18: 1-17). Allí los dirigentes judíos se habían opuesto con mucha vehemencia y en forma muy blasfema a la predicación del Evangelio hecha por Pablo, 248 y por esta razón se separó de ellos y se dirigió completamente a los gentiles (vers. 6). Los hostiles intentos para silenciarlo no cesaron; antes bien, aumentaron hasta el punto de que "se levantaron de común acuerdo contra Pablo" (vers. 12). En esos momentos de dificultades el Señor misericordiosamente animó a Pablo en visión para que fuera valiente en la presentación de su mensaje, y le aseguró protección y éxito en su obra (vers. 9-10). Quizá en esos momentos recibió el consolador mensaje que le trajo Timoteo.
Fuimos consolados.
Pablo, tan cuidadoso para animar a otros, a su vez fue consolado por los que procuraban ayudarle. Ojalá que los ministros de Dios también sean reconfortados ahora por aquellos por quienes trabajan. El mejor modo en que un converso puede animar a quien lo trajo al Salvador es mantenerse firme en el camino cristiano.
8.
Porque ahora vivimos.
Un contraste con la perturbada existencia, rodeada de aflicción y angustia, que habían soportado los apóstoles.
Si. . . estáis firmes.
En cuanto al significado de "estar firmes", ver com. Fil. 1: 27. Pablo declara que mientras los tesalonicenses permanecieran firmes, él y sus compañeros disfrutarían el máximo gozo cristiano posible. Una expresión de amor tan cordial, y el ardiente interés del apóstol en el bienestar de ellos, deben haber animado a los tesalonicenses a ser fieles.
9.
¿Qué acción de gracias podremos dar?
El corazón de Pablo rebosaba de legítimo júbilo ante el pensamiento del magnífico comportamiento de sus conversos. Pablo deseaba, naturalmente, agradecer por el testimonio ejemplar de ellos, y deseaba agradecer no a los hombres sino a Dios que había hecho posible su vida victoriosa. Su gozo era espiritual. Derivaba de su contemplación del crecimiento espiritual de los creyentes. En este gozo no hay egoísmo; es similar a la alegría que sienten los ángeles por la conversión de un pecador (Luc. 15: 10). Pablo expresa por tercera vez agradecimiento a Dios por su poder sustentador en favor de los conversos del apóstol (cf. 1 Tes. 1: 2; 2: 13). ¿Podría haber una causa mayor para expresar agradecimiento? El gozo que siente un verdadero siervo de Cristo cuando conoce la felicidad de los que ha llevado al Señor, es la máxima recompensa por su servicio (cf. 3 Juan 4).
10.
Orando de noche y de día.
Ver com. cap. 2: 9. Aquí se presenta una vislumbre de la vida privada de oración del apóstol. Pablo trabajaba "de noche y de día" (cap. 2: 9); sin embargo, como el sumo sacerdote, continuamente llevaba a sus conversos sobre su corazón (ver com. Exo. 28: 29).
Para que veamos vuestro rostro.
Cf. cap. 2: 17-18; 3: 6. Pablo sabe que hay algo que sólo puede hacer en forma personal; pero el hecho de que no le es posible cumplir su deseo, lo induce a escribir esta carta que tanto bien hace en favor de sus amigos distantes. ¡Pero cuánto más ha beneficiado a la iglesia en todos los siglos! Esta epístola, que quizá es el más antiguo de todos sus escritos conocidos (ver pp. 232-233), fue redactada como resultado directo de sus infructuosos intentos de volver a Tesalónica (ver com, cap. 2: 18). Es posible que hubiera visitado más tarde esa iglesia y dado más instrucciones a sus miembros (ver Hech. 20: 2). Pero en ese momento tenía obstáculos que le impedían ir. La demora que obligó al apóstol a posponer su visita, por la gracia de Dios se convirtió en la oportunidad para que escribiera la epístola. De esa manera la ira del hombre se convirtió en alabanza a Dios.
Completemos lo que falte.
Gr. katartízÇ (ver com. Luc. 6: 40; Gál. 6: 1). Pablo anhelaba completar lo que les faltaba espiritualmente. Había ensalzado la fe, el amor y la esperanza de ellos (1 Tes. 1: 3), pero reconocía que les faltaban virtudes esenciales (ver com. cap. 4: 11; 5: 14), y necesitaban abundar "más y más" (cap. 4: 10) en los atributos cristianos.
11.
Mas el mismo Dios.
Pablo da comienzo a una nueva sección, y registra una oración específica. El hecho de que Dios y Cristo se mencionen juntos destaca la unidad de esos dos miembros de la Divinidad. En cuanto a los títulos que Pablo da al Padre y al Hijo, ver com. Rom. 1: 7; Gál. 1: 4; Fil. 2: 5.
Dirija.
Con más precisión "hagan derecho" (cf. Luc. 1: 79; 2 Tes. 3:5). Satanás había puesto obstáculos en el camino de Pablo (1 Tes. 2: 18), y por esta razón el apóstol recurrió al Padre y a Cristo pidiéndoles que quitaran todos los obstáculos e hicieran posible que él y sus compañeros visitaran de nuevo Tesalónica.
12.
Y el Señor.
Pablo virtualmente dice: no importa lo que me suceda, deseo que crezcáis en estatura espiritual.
Os haga. . . abundar.
Gr. pleonázo, "superabundar" (BJ). La "abundancia" adicional sirve 249 para destacar el fervor del deseo de Pablo por sus conversos. Ora para que Dios les de un amor cada vez más profundo por sus hermanos en la fe, y luego por los que están fuera de la iglesia. Quería que el ardiente amor que sentía por ellos se reprodujera en sus corazones en favor de otros. El amor ferviente mutuo es una prueba para el mundo de la autenticidad de la religión cristiana. Esta es la enseñanza explícita de Cristo (Juan 13: 34-35).
13.
Para que.
Señala el resultado de la sobreabundancia de amor en los corazones.
Afirmados.
Gr. st'rízÇ (ver com. Rom. 16: 25). En 1 Tes. 3: 2 st'rízÇ se traduce "confirmar". Pablo tenía la confianza de que Cristo confirmaría los corazones de los creyentes, y reconocía que los tesalonicenses no podían hacer esa obra por sí mismos.
Irreprensibles.
Gr. ámemptos, "impecable", "sin tacha", "irreprochable" (cf. com. Efe. 1: 4; Fil. 2: 15; 3: 6). El deseo del apóstol para sus conversos era que en asuntos espirituales estuvieran libres de toda imperfección.
Santidad.
Esto indica la esfera hacia la cual Cristo dirige a los creyentes. Los capacita de tal modo a vivir vidas santas, intachables, que podrán presentarse sin mancha delante del juez del universo. "Irreprensibles en santidad" representa la norma ética y espiritual máxima. El apóstol cree que una norma tal puede ser alcanzada mediante la gracia que Cristo proporciona a aquellos de sus seguidores que crecen en el amor. Creer menos que eso sería negar el Evangelio.
Delante de Dios.
La preocupación de Pablo era que sus conversos fueran considerados irreprensibles, no por los hombres, que son falibles, sino por Dios, que escudriña los corazones y sabe lo que hay en la mente.
Nuestro Padre.
Cf. vers. 11.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). La venida de nuestro Señor es una de las notas clave de esta epístola (1 Tes 1: 10; 2: 19; 4: 16; 5: 23). Pablo destaca en estas últimas palabras que el carácter de los creyentes debe estar desarrollado para el día de la venida de Cristo, pues entonces ya no habrá posibilidad alguna de cambio.
Santos.
Gr. hágios (ver com. Rom. 1: 7). Hágios generalmente se refiere en el NT a los hijos redimidos de Dios (Mat. 7: 52; Hech. 9: 13; 1 Cór. 1: 2; etc.). Algunos creen que hágios se refiere aquí a los ángeles que acompañan a Cristo en su parousía o venida (Mat. 25: 31); pero otros creen que Pablo se está refiriendo a los santos que resucitarán y a los que estén vivos, que se reunirán cuando Cristo aparezca (1 Tes. 4: 13-17), y con quienes él entonces se unirá.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 HAp 190
6-10 HAp 2O7
8 MC 124; PE 28
11-12 MeM 228
12-13 HAp 213; 5T 693
13 DMJ 125
CAPÍTULO 4
1 Los exhorta a seguir adelante en toda santidad, 6 a vivir santa y justamente, a amarse mutuamente, 11 a ocuparse cada uno quietamente en sus propios asuntos 13 y a lamentarse con moderación por los muertes. 15 A esta última exhortación se añade una breve descripción de la resurrección y la segunda venida de Cristo para juzgar a todos.
1 POR lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.
2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;
3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 250
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;
11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que, os hemos mandado,
12 a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.
13 Támpoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
1.
Por lo demás.
Gr. loipós, "en cuanto al resto". Este término griego también está en 2 Cor. 13: 11; Efe. 6: 10; Fil. 4: 8; 2 Tes. 3: 1 (ver com. Fil. 3: 1). Pablo concluye su oración, y comienza a exhortar a los tesalonicenses en cuanto a la vida cristiana.
Os rogamos.
Gr. erÇtáÇ (ver com. Fil. 4-3). Pablo, en vez de usar su autoridad apostólica y dar órdenes a sus lectores, con tacto y humildad les ruega que escuchen, y se dirige a ellos como hermanos.
Exhortamos.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4). Pablo no se contenta con rogar; a su ruego añade una ferviente exhortación. Había orado para que los tesalonicenses pudieran estar preparados para la venida del Señor (cap. 3: 12-13), pero sólo orar no era suficiente. Debían hacer algo más. Su parte era prestar atención a la instrucción que habían recibido, y, por la gracia de Dios, proceder conforme a ella.
En el Señor Jesús.
Ver com. Fil. 2: 19. Pablo no estaba dando opiniones o consejos personales; escribía por inspiración divina. Estaba exhortando en el nombre del Señor y por autoridad divina. Aunque este enfoque está lleno de tacto, hay en él una vigorosa nota de autoridad; estaba calculado para que tuviera una gran influencia en los que recibieran este mensaje.
Aprendisteis de nosotros.
Pablo recuerda a sus lectores lo que les había enseñado mientras estaba con ellos (cf. 1 Cor. 15: 1; Gál. 1: 9; Fil. 4: 9). Se les había dado una instrucción práctica (cf. 1 Tes. 2: 2, 7-8, 13).
Conduciros y agradar a Dios.
Es decir, "conducíos como para agradar a Dios". La evidencia textual establece (cf. p. 10) el añadido de una frase: "como también camináis"; "como andáis" (NC); "como de hecho ya andáis" (BA). El propósito de ese comportamiento o modo de vivir (ver com. cap. 2: 12) debía ser el de obtener la aprobación divina de su conducta (cf. com. vers. 4). El apóstol había enseñado a los tesalonicenses que vivieran no como los judíos que en general desagradaban a Dios (vers. 15), sino de acuerdo con los principios evangélicos para que recibieran continuamente la aprobación divina.
Abundéis más y más.
El apóstol anhelaba que sus conversos alcanzaran elevadas metas cristianas. Creía que podían ir mucho más allá de lo que ya habían alcanzado (cf. Ed 15-16). Esta confianza en sus posibilidades abriría el corazón de los tesalonicenses para las serias admoniciones siguientes.
2.
Sabéis.
Cf. cap. 2: 1-2, 9, 11, en donde Pablo destaca el conocimiento personal de 251 los tesalonicenses de su ministerio previo en favor de ellos. No les está pidiendo nada nuevo.
Instrucciones.
Gr. paraggelía, "orden", "instrucción". Este término se usa con frecuencia en la literatura clásica para especificar órdenes militares. Aquí se refiere a las instrucciones previamente impartidas por Pablo a los tesalonicenses.
Por el Señor Jesús.
O "por causa de". El apóstol recuerda de nuevo a sus lectores que sus enseñanzas eran dadas por autoridad divina. Ahora, cuando estaba por hablar de pecados específicos de los cuales eran culpables algunos de la iglesia, deseaba vivamente que cada feligrés reconociera que estaba enunciando principios de Cristo (cf. vers. 8). Ese reconocimiento aseguraría una respuesta positiva a las normas que les estaba recordando.
3.
La voluntad de Dios.
La voluntad de Dios representa sus deseos para sus hijos. No es su voluntad que ni siquiera uno de los miembros de su familia perezca debido a ninguna clase de pecado (Mat. 18: 14).
Santificación.
Gr. hagiasmós (ver com. Rom. 6: 19). Hagiasmós es abarcante; no se limita a la castidad, aunque ésta se destaca en el pensamiento de Pablo en este contexto; sin embargo, la voluntad de Dios sólo se puede cumplir con nuestra consagración completa. Cristo murió para hacer posible nuestra santidad (Efe. 5: 25-27), pero este resultado no se obtiene en un momento. La justificación se efectúa instantáneamente, cuando el pecador arrepentido acepta el perdón de Dios; pero la santificación es la obra continua de la gracia (ver com. Rom. 12: 1-2). "No es obra de un momento, una hora, o un día, sino de toda la vida" (HAp 447).
Aparteis.
Del verbo griego apéjomai, "separarse de", y por lo tanto, "abstenerse". Dios espera que el cristiano se aparte del pecado y no se exponga a la tentación (ver com. 1 Cor. 6: 18).
Fornicación.
Gr. pornéia (ver com. Mat. 5: 32; Hech. 15: 20; 1 Cor. 5: 1). Este pecado debía ser condenado enfáticamente entre los conversos gentiles, pues se habían criado en una atmósfera donde se aceptaba el relajamiento moral y el vicio era un rito religioso (ver t. VI, pp. 93-94). La diosa principal de Corinto, desde donde estaba escribiendo, era Afrodita, diosa del amor y de la procreación; su culto se celebraba con las más desenfrenadas orgías. En cualquier ciudad pagana habría sido difícil que los cristianos no hubieran sido afectados por una inmoralidad tan pública. Pero todo lo que va en contra de la castidad de corazón, en palabra y comportamiento, es contrario al mandamiento del Decálogo divino y también a la santidad que exige el Evangelio (cf. Mat. 5: 27-28; Hech. 15: 29; 1 Cor. 6: 18; Gál. 5: 19; Efe. 5: 3). Esta orden debe ser minuciosamente atendida por todo el que sigue a Cristo, pues se han rebajado las normas de conducta sexual, se considera anticuada la castidad y los divorcios son muy frecuentes.
4.
Sepa.
O "comprenda'. En 1 Tes. 5: 12 Pablo usa el verbo "reconocer" con el sentido de "conocer el valor de", "apreciar", "respetar". Se usan diferentes formas del mismo verbo en 1 Tes. 4: 5; 2 Tes. 1: 8; Gál. 4: 8 para describir a los que no conocen a Dios, es decir, que ni lo comprenden ni lo aprecian.
Tener.
Gr. ktáomai, "adquirir", "procurar para uno mismo", "poseer".
Su propia esposa.
Gr. skéuos, "utensilio", "instrumento", "vaso", "cosa"; 'su cuerpo" (BJ, NC); "su propio vaso" (BA). Skéuos se usa 23 veces en el NT; 7 veces se ha traducido "vaso", y 10 veces "objeto", "utensilio", "vasija", "bienes" o "instrumento". Hay diferencia de opinión en cuanto al significado de este versículo. Algunos opinan que Pablo se refiere al cuerpo del cristiano, teniendo en cuenta especialmente sus funciones sexuales. Esta interpretación concuerda con el contexto que trata de la pureza sexual (vers. 3 y 5), pero no tan bien con el significado de ktáomai, "adquirir" (ver "tener"). Sin embargo, es posible darle a ktáomai el significado de "ganar el dominio sobre". La opinión generalizada de los eruditos prefiere interpretar skéuos, "vaso", como una referencia a la esposa de un hombre. Esa opinión tiene apoyo bíblico en 1 Ped. 3: 7, donde se describe a la esposa como "vaso más frágil", y en la literatura rabínica, donde se habla de la esposa como de un "vaso" para el hombre.
Hay otro punto de vista que merece consideración. Unos pocos intérpretes han sugerido que el versículo se divida de la siguiente manera: "Cada uno de vosotros respete a su propia esposa, y obtenga ganancias en santificación y honor". Sostienen que el segundo pensamiento se aplica a las relaciones comerciales, a la adquisición de riqueza, y que Pablo insta para que se haga con un fundamento 252 ético. Pero esta interpretación es extraña a la corriente del pensamiento de Pablo, el cual se concentra en los vers. 3-7 en temas de pureza sexual.
El enfoque que da Pablo a este tema de la impureza y del matrimonio en esta epístola, está en armonía con la forma en que trata un tema similar en 1 Cor. 7, en donde considera que el matrimonio es una unión divinamente instituida que ayuda a los esposos cristianos a evitar las tentaciones sexuales (ver com. 1 Cor. 7: 1-5).
5.
Pasión.
Gr. páthos, "emoción", buena o mala; pero en el NT sólo se aplica a malos deseos (Rom. 1: 26; Col. 3: 5).
Concupiscencia.
Gr. epithumía, "deseo", "ansia", "anhelo" ; pero en el NT generalmente mal deseo, específicamente, "lujuria" (ver com. Mar. 4: 19; Rom. 7: 7). Las palabras "pasión de concupiscencia", podrían, pues, traducirse "pasión de lujuria". La estrecha relación entre los vers. 4 y 5 apoya la idea de que Pablo se está refiriendo a los aspectos sexuales del matrimonio. En el vers. 4 presenta el enfoque positivo; en el 5 destaca el proceder que debe evitar el cristiano. Aunque los tesalonicenses se habían criado en una atmósfera de inmoralidad, no debían permitir que ésta los contaminara.
Gentiles.
O "paganos". Puesto que los tesalonicenses mismos habían sido gentiles, o paganos, entendían a qué se refería Pablo. Pero el hecho de que ahora el apóstol claramente los distinguiera de los paganos, los animaría a mantener esa distinción negándose a complacerse en la inmoralidad como lo hacían los gentiles.
Que no conocen a Dios.
Ver com. Rom. 1: 21, 28.
6.
Agravie.
Gr. huperbáinÇ, "pasar por encima de", "excederse", metafóricamente "transgredir"; "extralimitarse" (NC); "nadie se propase" (VM). Este verbo sólo se usa aquí en el NT.
Engañe.
Gr. pleonektéÇ, "aprovecharse de otro", "defraudar".
En nada.
Mejor "en él asunto". Lo que se entienda por lo que está implicado en "el asunto" es muy importante para la interpretación de este versículo. Algunos sostienen que se hace referencia a transacciones comerciales, y que Pablo está amonestando a sus conversos a ser honrados en sus negocios. Este punto de vista está en pugna con el pensamiento de Pablo expresado en los vers. 5 y 7, donde claramente se ocupa de la pureza sexual. Es preferible suponer que el apóstol continúa con su tema de los vers. 3-7, y que con delicadeza afirma que la fornicación es una forma de robar, ya que se apropia de lo que en justicia pertenece a otro.
Vengador.
Gr. ékdikos (ver com. Rom. 13: 4). Se describe al Señor como el que ejecuta juicio. El que estableció el vínculo que une a esposo y esposa, vela por él (cf. Mat. 19: 5-6). Las relaciones que se creen secretas, que no se presentan ante ningún tribunal humano, son vistas por el Señor (Heb. 4: 13). El juzga. El transgresor no puede eludir el castigo divino. De esta manera Pablo recuerda a sus lectores que el pecado, especialmente la clase de pecado de que se está ocupando, no quedará impune. Se presenta esto como la primera razón para no defraudar a nuestro hermano.
Todo esto.
Todo lo que corresponde a pecados carnales de fornicación, adulterio y cualquier otra forma de impureza sexual.
Ya os hemos dicho.
Pablo no da ningún consejo nuevo. Repite la enseñanza dada previamente a los creyentes.
Testificado.
O "protestado solemnemente", "atestiguado públicamente". Pablo había amonestado fielmente a sus conversos contra las corruptoras influencias que predominaban en la sociedad. La iglesia de Dios necesita hoy tener en cuenta una amonestación solemne semejante, pues está rodeada de las influencias degradantes de una sociedad corrompida.
7.
Pues.
Con esta conjunción causal comienza la segunda razón que expone Pablo en su exhortación a vivir con pureza (ver com. vers. 6).
Llamado.
Ver com. cap. 2: 12. El llamamiento de Dios es una razón poderosa para evitar toda clase de impureza. Cf. com. 1 Cor. 6: 18-20; 1 Ped. 1: 14-16.
A inmundicia.
Ver com. cap. 2: 3. Dios no ha llamado a nadie a ser inmundo o impuro.
Santifícación.
Gr. hagiasmós (ver com. Rom. 6: 19). Dios espera que sus hijos vivan en una atmósfera de santidad (cf. Heb. 12: 14). La santidad debiera caracterizar todo aspecto de la vida cristiana.
8.
Desecha.
Es decir, el que desecha el consejo de Pablo (vers. 3-7) en realidad está rechazando el mensaje de Dios. Esto destaca al máximo las normas morales presentadas por el apóstol. 253
También nos dio.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto tal como está en la RVR. Sin embargo, algunos MSS dicen "está dando" en vez de "dio". Continuamente Dios está impartiendo su Espíritu Santo a sus hijos.
Nos dio.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "os dio" (BJ, BC, NC). Pablo no está hablando ahora de su propia inspiración por el Espíritu Santo, sino que se refiere a la forma que Dios ha dispuesto para que su pueblo sea victorioso sobre toda clase de pecados. El Señor no sólo ha llamado a sus hijos a la santidad y ha dado claras órdenes contra la impureza, sino que ha proporcionado el poder por el cual pueden alcanzar la elevada norma divina. El cristiano, así fortalecido, puede superar todos los obstáculos en su propósito de lograr un carácter semejante al de su Maestro (cf. Efe. 3: 16-19; Fil. 4: 13; Col. 1: 11).
9.
Amor fraternal.
Gr. filadelfía (ver com. Rom. 12: 10). Cf. Heb. 13: 1; 1 Juan 3: 14; 4: 20-21. Pablo se ha ocupado (1 Tes. 4: 6) de una forma especial de violar los principios del amor, pero no considera necesario proseguir con el tema.
Aprendido de Dios.
Cuando uno ha aceptado el nuevo pacto de la gracia permitiendo así que el Señor escriba la ley divina en su corazón, es enseñado por Dios, y ya no necesita depender sólo de la instrucción humana (cf. Heb. 8: 10-11).
Os améis unos a otros.
El propósito de la instrucción divina es promover el amor fraternal en el corazón de los creyentes (cf. com. cap. 3: 12). El amor fraternal ferviente es una de las más poderosas evidencias de una verdadera conversión (HAp 213).
10.
Lo hacéis así.
Esta era otra razón para que Pablo no necesitara escribir más acerca del amor fraternal. Los tesalonicenses ya habían demostrado su amor a los creyentes del norte de Grecia, y Pablo los había alabado en el comienzo de esta epístola por el "trabajo de" su "amor" (ver com. cap. 1: 3). No explica de qué manera expresaron su amor fraternal, pero sin duda fueron hospitalarios con sus hermanos en la fe en Macedonia. Ahora aprovecha esa cualidad que habían demostrado como base para exhortarles a ser puros en sus vidas. Después de demostrar tan ampliamente su amor, con seguridad lo practicarían en sus relaciones cotidianas con sus hermanos de la iglesia.
Os rogamos.
Mejor "os exhortamos", BJ (cf. com. vers. 1).
Abundéis en ello más y más.
El amor demostrado por los tesalonicenses aún no se había perfeccionado. Pablo los exhorta a proseguir en la buena senda. La vida cristiana es de progreso continuo. El amor de Dios se perfecciona en nosotros sólo cuando nuestro amor mutuo es pleno (1 Juan 4: 12, 20-21).
11.
Procuréis.
Gr. filotiméomai, "desear o pretender honores", "afanarse"; aquí "ambicionar", "aspirar"; "ambicionéis" (BJ); "esforcéis" (NC).
Tener tranquilidad.
Es decir, vivir una vida reposada, en calma. Puede ser que haya habido fanatismo entre los creyentes de Tesalónica. Algunos pocos estaban diseminando ideas y doctrinas fanáticas que perturbaban a muchos (ver 2 Tes. 3: 11-12; HAp 212). Por el contexto y por el tenor de la epístola, parece que esas ideas perturbadoras se relacionaban con la doctrina del segundo advenimiento (1 Tes. 4: 13-18; 5: 1-11l; cf. HAp 185-186).
Ocuparos en vuestros negocios.
Según parece, algunos de los miembros de la iglesia se habían estado ocupando de asuntos que no les incumbían, quizá aun de asuntos de la misma iglesia (cf. com. 2 Tes. 3: 11-12).
Trabajar.
Una de las mejores salvaguardias para no ser entremetidos es ocuparse activamente del propio trabajo. Pero parece que algunos estaban enseñando que teniendo en vista la inminencia del segundo advenimiento, no correspondía que se ocuparan en los trabajos comunes; y debido a eso algunos habían dejado de trabajar para mantenerse, y estaban dependiendo de la generosidad de sus hermanos.
Os hemos mandado.
Pablo ya se había ocupado del problema cuando estuvo con los tesalonicenses, de modo que ahora podía recordar su anterior instrucción verbal, y no sólo ordenaba que vivieran así, sino que había dado un notable ejemplo de laboriosidad, independencia y utilidad (cf. com. Hech. 18: 3).
12.
Os conduzcáis.
Gr. peripatéÇ (ver com. cap. 2: 12).
Honradamente.
Gr. eusj'mónÇs, "decorosamente", "decentemente". La admonición no se refiere a relaciones comerciales, sino a vivir una vida cristiana consecuente, ocupándose de lo de uno y trabajando con diligencia 254 para ganarse la vida sin depender de otros.
Con los de afuera.
Es decir, fuera de la iglesia, los que no eran cristianos (ver com. 1 Cor. 5: 12). Una vida cristiana consecuente es en sí misma un buen testimonio ante el mundo incrédulo.
Necesidad de nada.
El griego puede traducirse "nada" o "nadie". El significado es claro con ambas traducciones. "No necesitéis de nadie" (BJ); "de nadie tengáis necesidad" (BC). El cristiano debe aspirar a ser independiente, a no depender de otros para su sustento.
13.
Tampoco queremos.
Pablo puede estar asociando a Silas y a Timoteo en su afirmación, de lo contrario está usando un plural mayestático (ver com. cap. 1: 1).
El apóstol introduce un tema nuevo: qué ocurrirá con los cristianos muertos cuando se produzca el retorno de Cristo. Timoteo, que acababa de regresar de Tesalónica (cap. 3: 6), quizá había sido portador de la noticia de que los miembros de iglesia estaban muy preocupados por la suerte de los suyos que habían muerto después de su conversión. ¿Cómo podían compartir esos difuntos las glorias del reino de Cristo cuando volviera el Salvador? Pablo considera ahora el tema detalladamente (vers. 13-18), y luego se ocupa de un tema afín: el momento de la aparición de Cristo (cap. 5: 1-11). Trata ambos puntos, no como doctrinas nuevas, sino como una enseñanza familiar en la cual los creyentes necesitaban más instrucción y admonición. Pablo no había tenido tiempo para responder a todas las preguntas de los tesalonicenses ni para aclarar cada punto mientras había estado con ellos.
Los que duermen.
Gr. koimáÇ, "dormir", en sentido figurado "morir". La forma verbal griega también puede traducirse "se están durmiendo". Seguían muriendo cristianos en Tesalónica. En cuanto al sueño como una figura de la muerte, ver com. Juan 11: 11. Las inscripciones griegas muestran que los cementerios se llamaban koim't'rion, palabra que significa "dormitorio". Para los cristianos los muertos estaban como dormidos, esperando la mañana de la resurrección.
No os entristezcáis.
Parecería que los tesalonicenses se habían entristecido indebidamente por los suyos que habían muerto después de aceptar el Evangelio. Los que quedaban temían que los difuntos perdieran la gloriosa experiencia que los cristianos esperaban disfrutar cuando Cristo volviera. Pablo dedica los vers. 13-18 a eliminar ese error y consolar a los creyentes. Explica que no hay necesidad de que un cristiano se entristezca por su hermano muerto, pues la esperanza de la resurrección elimina la causa de ese pesan Pero Pablo no desaprueba el dolor natural. Está enseñando a los creyentes a no quedar sumidos en un dolor humano sin esperanza, sino a reanimarse con la expectativa de reunirse con sus amados cuando éstos resuciten en ocasión del retorno del Señor.
Como los otros.
Es decir, como los que no eran cristianos.
Que no tienen esperanza.
Los que no son cristianos no tienen un equivalente de la esperanza cristiana. Los incrédulos no tienen ninguna base para esperar vida después de la muerte; para ellos la muerte tiene que ser el fin, pues no conocen ningún poder que pueda quebrantar las ataduras de la muerte y dar vida a los muertos. Sólo el cristiano conoce a Aquel que ha vencido a la muerte para sí mismo y para sus seguidores. Pablo contrasta de esta manera la perspectiva del creyente con la desesperanza del mundo pagano que lo rodea.
14.
Si creemos.
El texto griego no expresa duda, ya que se da por sentado que la condición se ha cumplido. Perfectamente podría traducirse "ya que creemos".* Pablo había presentado la enseñanza en cuanto a la muerte y la resurrección de Jesús la primera vez que los visitó (Hech. 17: 1-3), y sus conversos habían creído. Estaban bien fundamentados en las doctrinas básicas de la fe cristiana. Ahora el apóstol quería que usaran su creencia en la muerte y resurrección de Jesús como fundamento de su esperanza futura de la resurrección de los cristianos muertos antes de la segunda venida. La muerte y la resurrección de Jesús dan al cristiano una segura esperanza de resurrección (Juan 14: 19; ver com. 1 Con 15: 20-23). Por eso los tesalonicenses no debían desesperarse cuando murieran sus amados.
Dios traerá.
Se pinta a Dios como el que resucita a los muertos.
Con Jesús.
Con más precisión, "por Jesús" (BC, NC). Se han presentado varias interpretaciones para explicar esta difícil expresión. 255 Algunos interpretan que Pablo quiere decir que la muerte es un sueño sólo en virtud del poder vivificador de Cristo que un día despertará a los muertos; que si Jesús no hubiera muerto y resucitado, la muerte sería el final de todo. Otros sugieren que si bien Dios trae a los muertos a la vida, lo hace por medio de Jesús, es decir, con Jesús como agente.*
Los que durmieron.
O "los que quedaron dormidos", es decir, los cristianos muertos antes de la segunda venida.
En él.
Con más precisión, "con él".* Es decir, procedentes de la tumba, así como Jesús resucitó. Hay quienes consideran que esta expresión es paralela a la frase "muertos en Cristo". Se hablaría entonces de los que "murieron con Jesús", los que murieron siendo creyentes en Jesús. En todo caso, aquí Pablo llega al punto esencial de su respuesta a los perturbados tesalonicenses, preocupados por el destino de sus muertos. El apóstol les asegura mediante una categórica afirmación, que Dios ha dispuesto que los muertos cristianos serán resucitados, así como Jesús resucitó. Esas palabras aseguraban a los creyentes que sus amados no serían olvidados. Esta seguridad inspirada satisfaría las inquietudes de los tesalonicenses y les infundiría paz. A Pablo le interesa principalmente el hecho de que los justos muertos resucitarán; no se preocupa, sin embargo, de los detalles cronológicos de la resurrección. Esos pormenores se presentan en 1 Cor. 15: 23: "Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida". Pablo deseaba destacar que así como Dios sacó a Cristo de la tumba, así también sacaría de sus sepulcros a los santos dormidos.
Algunos enseñan que Pablo habla aquí de almas desencarnadas que ascendieron al cielo al morir y volverán con Jesús cuando él descienda a esta tierra en ocasión del segundo advenimiento. Pero la Biblia no enseña que el alma es inmortal y que asciende al cielo cuando la persona muere (ver com. Mat. 10: 28; Luc. 16: 19-31; 2 Cor. 5: 28). Además, esta interpretación no armoniza de ningún modo con el contexto. Pablo no está hablando de almas inmortales, sino de los muertos "que duermen" (1 Tes. 4: 13), los "que durmieron en él" (vers. 14), los "muertos en Cristo" (vers. 16). Los "muertos en Cristo" resucitan (vers. 16); no descienden. Se dice que los vivientes no precederán a los que durmieron en lo que se refiere a estar con el Señor (vers. 15). Todos entrarán juntos en el reino (vers. 17). Si los muertos precedieran a los vivientes y estuvieran ya con el Señor al morir, antes de la resurrección, el lenguaje del apóstol sería incomprensible y aun absurdo. Su consuelo de nada serviría. En tal caso Pablo habría tenido que decirles a los tesalonicenses que sus amados ya estaban disfrutando de la bienaventuranza. Nada de eso dijo. No podía decirlo, pues su enseñanza debía armonizar con la del Señor (ver com. Juan 14: 3). Algunos comentadores, comprendiendo el problema, admiten sin reservas que "aquí no se habla de almas desprovistas de cuerpo" (Jamiesen, Fausset y Brown).
15.
En palabra del Señor.
El apóstol recurre a una autoridad superior a la suya (cf. com. Cor. 7: 6, 10, 12, 25).
Nosotros que vivimos, que habremos quedado.
Es decir, los que queden vivos hasta el retorno de Cristo, en contraste con los justos muertos. Pablo parecería expresar aquí la esperanza de que él y los conversos a quienes escribía, estarían vivos cuando Cristo regresara, esperanza común a los cristianos de todos los siglos; pero no afirma explícitamente que estaría vivo hasta ese gran día (ver Rom. 13: 11; 1 Con 10: 11; Fil. 4: 5; Tito 2: 13; Nota Adicional de Rom. 13). Aclara sus pensamientos acerca de este tema en 1 Tes. 5: 1-11, donde trata de lo inesperado del segundo advenimiento y la incertidumbre de que él, o los tesalonicenses, estuvieran vivos cuando volviera el Señor (vers. 10). Parece que los creyentes de Tesalónica entendieron mal las afirmaciones de Pablo, y algunos voluntariamente las torcieron, enseñando que el día del Señor era entonces inminente (ver com. 2 Tes. 2: 2). Para rectificar ese error de concepto, el apóstol escribió su segunda carta poco después (HAp 214; ver p. 270).
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). Parousía a veces se usaba para referirse a la llegada de un general romano que iba a desfilar triunfalmente por las calles de la ciudad. Es una palabra apropiada para describir el retorno triunfal de Cristo.
No.
En griego hay una doble negación que podría traducirse, "dé ninguna manera". 256
Precederemos.
Gr. fthánÇ, "venir antes", "preceder". Pablo está asegurando a sus lectores que los cristianos vivos no se unirán con su Señor antes que los que duermen. "Los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos" (vers. 16-17). De modo que los santos que estén vivos no tendrán prioridad sobre los que murieron en el Señor. Esta enseñanza aclara el verdadero estado de los que han muerto "en Cristo". Ellos duermen esperando la venida del Salvador. Aún no se han reunido con él, pero, como los cristianos vivos, esperan la segunda venida para que se efectúe su largamente anhelada reunión con el Maestro (cf. Juan 11: 23-25). Ninguna de las dos clases precederá a la otra. Cuando su Señor venga, llevará juntamente a ambos grupos a la gloria.
16.
Porque.
Pablo está presentando la verdadera base de su enseñanza del vers. 15.
El Señor mismo.
Aquí se describe claramente la aparición personal, visible y corporal del Señor con gran majestad. Cristo no enviará a un representante ni viene espiritualmente, sino que él mismo viene en persona. El mismo Jesús que ascendió al cielo, descenderá del cielo. Antes de irse al cielo, prometió que volvería (Juan 14: 3). Cuando el Salvador ascendía en una nube, se aseguró a la iglesia que "este mismo Jesús" vendría como le habían visto "ir al cielo" (Hech. 1: 9-11). Pablo repite estas promesas y registra detalles adicionales acerca de la forma de su cumplimiento.
Con voz de mando.
Gr. kéleusma, "orden", "mandato". Este vocablo sólo. aparece aquí en el NT. Kéleusma se usa en los escritos extrabíblicos para referirse a un oficial que da órdenes a sus tropas o un auriga que apura a sus caballos. En la sintaxis del griego no es claro si Cristo pronuncia la orden o si otro personaje da la orden mientras desciende el Señor; pero por el contexto se deduce que es Cristo el que habla (ver com. "arcángel" y "trompeta de Dios"). Aquí no se da ninguna razón específica para la "voz de mando", pero la "voz de mando", la "voz de arcángel" y la "trompeta de Dios" son seguidas inmediatamente por la resurrección de los "muertos en Cristo". Por lo tanto, esta sucesión de sonidos puede tomarse como los preliminares de la resurrección de los justos (cf. Juan 5: 25, 28-29; 11: 43). Cristo desciende del cielo proclamando victoria. Ha vencido a la muerte y al sepulcro (Apoc. 1: 18). La muerte, que es el enemigo, no puede retener más en sus frías garras a ninguno de los redimidos. Los justos muertos responden a la voz de su Señor, y salen triunfantes de sus tumbas.
Arcángel.
Gr. arjággelos, "ángel principal', "primer ángel", palabra compuesta por el prefijo arji, que significa 'jefe" o "superior", y ággelos, "ángel"; por lo tanto significa "jefe de los ángeles". Arjággelos aparece en el NT sólo aquí y en Jud. 9, donde se dice que Miguel es el arcángel. Este Comentario apoya la conclusión de que Miguel es nuestro Señor Jesucristo (ver com. Dan. 10: 13; Jud. 9; Apoc. 12: 7). De esta interpretación es posible deducir que la voz de Cristo como voz de arcángel, es la que se escuchará mientras él desciende del cielo (ver com. Jud. 9).
Trompeta de Dios.
No se refiere necesariamente a una determinada trompeta que pertenece exclusivamente a Dios, sino más bien a un instrumento que se usa en el servicio de Dios. En el AT con frecuencia se mencionan trompetas en relación con notables intervenciones de Dios, ya fueran reales o proféticas (Exo. 19: 13, 16, 19; Sal. 47: 5; Isa. 27: 13; Joel 2: 1; Sof. 1: 16; Zac. 9: 14). Las trompetas también se usaban para congregar al pueblo de Dios (Núm. 10: 2-4), para hacer resonar alarmas bélicas (vers. 5-9) y para ocasiones de carácter nacional (vers. 10). En el NT el sonido de una trompeta se relaciona con la reunión de los elegidos y la resurrección de los muertos (Mat. 24: 31; 1 Cor. 15: 52).
Descenderá.
Gr. katabáinÇ, "bajar", "descender". Este verbo sólo se usa aquí en el NT para referirse al segundo advenimiento de Cristo, aunque también se lo emplea para aludir al descenso del Hijo del hombre desde el cielo en su primer advenimiento (Juan 3: 13; 6: 33, 38; etc.). EI descenso de Cristo en su segunda venida está implícito en otros relatos bíblicos del regreso del Señor (Mat. 16: 27; 24: 30; etc.).
Y los muertos en Cristo.
La conjunción "y" se usa para indicar el resultado que acompaña a los sonidos que retumban en el cielo, a saber: la resurrección de los justos. Los "muertos en Cristo" son los que se durmieron en la fe, incluyendo los santos del AT (ver com. Rom. 4: 3; 1 Cor. 15: 18; cf. Apoc. 14: 13). Están incluidos entre los que Jesús 257 describe como los "hijos de la resurrección" (Luc. 20: 36). En otro pasaje Pablo los llama "los que son de Cristo, en su venida" (1 Cor. 15: 23). Cuando salgan de las tumbas tendrá lugar la "primera resurrección" (ver com. Apoc. 20: 5-6). Las palabras "los muertos en Cristo" sirven para distinguir a los santos que duermen de otras dos clases de personas: (1) los impíos muertos que no resucitarán en la segunda venida de Cristo; (2) los cristianos que estén vivos, a quienes se les asegura que sus amados muertos no estarán en desventaja cuando vuelva Jesús, sino que recibirán la primera atención al ser resucitados, con lo cual estarán en el mismo nivel con los santos que estén vivos.
Resucitarán primero.
Es decir, serán resucitados antes de que los santos que estén vivos sean "arrebatados" para encontrarse con el Señor en el aire (vers. 17).
17.
Luego.
Es decir, después de que hayan resucitado los justos muertos.
Los que vivimos, las que hayamos quedado.
Ver com. vers. 15.
Arrebatados.
Gr. harpázÇ, "arrebatar" (ver com. Hech. 8: 39; Fil. 2: 6; Apoc. 12: 5).
De harpázÇ, y a través del latín con el verbo rapio, "arrebatar", deriva la palabra "rapto", término que algunos usan teológicamente para describir el momento cuando los santos serán arrebatados de este mundo, tema del cual Pablo escribe aquí. Pero los que predican el "rapto", enseñan que la aparición visible y audible de Cristo con poder y gran gloria, será precedida algunos años antes por su venida secreta e invisible a la atmósfera de este planeta para arrebatar a sus santos, mientras que el resto de los habitantes de la tierra continuará viviendo durante un período que se caracterizará por la tribulación bajo el gobierno del anticristo.
Pero este pasaje, que según ellos describe la venida secreta, dice claramente que Cristo vendrá "con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios", lo que hace imposible que sea un suceso secreto. Además, evidentemente ésta es "nuestra reunión con él", acerca de la cual estaban turbados los tesalonicenses", pero que sucederá después de la aparición del anticristo (2 Tes. 2: 1-3), y no antes, como se enseña en el llamado "rapto secreto anterior a la tribulación" (ver la Nota 2 de Apoc. 20). " trompeta también se menciona en Mat. 24: 30-31 en un contexto que describe claramente la venida visible de Cristo: "Todas las tribus de la tierra... verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria". En las palabras de estos pasajes no hay nada que sugiera ni remotamente que la venida descrita en Mat. 24 sea diferente de la que se describe en 1 Tes. 4. Por lo tanto, ambos pasajes describen un mismo acontecimiento que sucederá en un mismo momento. Ésta es la enseñanza uniforme de todas las Escrituras. En cuanto a ciertos falsos conceptos sobre los cuales se basa la creencia en un "rapto secreto", ver la Nota 2 de Apoc. 20.
Juntamente con.
Gr. háma sun. El adverbio háma significa "al mismo tiempo", mientras que la preposición sun aquí significa "junto con"; por lo tanto, una traducción literal de esta parte del vers. 17, diría: "Al mismo tiempo junto con ellos seremos arrebatados". Esta afirmación tranquilizaría a los tesalonicenses, pues les explicaba que los cristianos que entonces estuvieran muertos y los que aún quedaran vivos, se reunirían simultáneamente con su Señor.
En las nubes.
Cf. Mat. 24: 30; Hech. 1: 9; Apoc. 1: 7.
Para recibir al Señor.
Así se expresa el cumplimiento del propósito por el cual los justos han sido arrebatados de la tierra, esto es, para que puedan encontrarse con su Señor. En el momento del encuentro se cumplirá el máximo deseo del cristiano: reunirse con Aquel a quien ama en forma suprema (cf. com. Fil. 1: 23).
En el aire.
Los santos han ascendido de la tierra, el Señor y sus huestes acompañantes han descendido del cielo. Se encuentran en el aire, entre la tierra y el cielo.
Y así.
Es decir, como resultado de la venida de Cristo y los sucesos derivados de ella, descritos en los vers. 16 y 17, todos los creyentes se reúnen con su Señor.
Siempre con el Señor.
Pablo no trata de llevar a sus lectores más allá del momento arrobador del encuentro. Los discípulos de todas las edades al fin se han reunido con su Maestro; el futuro está asegurado. En este momento no se necesita penetrar más allá. Pero sabemos por otros pasajes que los redimidos continuarán, después de la reunión, el viaje que han comenzado e irán con Cristo a su hogar celestial (ver com. Juan 14: 2-3). Así estarán "siempre con el Señor".
18.
Por tanto.
Este versículo presenta la conclusión del razonamiento de Pablo en 258 los vers. 13-17. Ha explicado la relación de los creyentes vivos y muertos en ocasión de la venida de nuestro Señor Jesucristo, para tranquilizar a los perturbados tesalonicenses que temían que sus muertos no compartieran los placeres y las glorias del retorno del Señor.
Alentaos los unos a los otros.
Es algo más que una sugerencia. El apóstol está ordenando amablemente a los creyentes que mediten en "estas palabras" (vers. 13-17), para que perciban su significado reconfortante y compartan mutuamente ese consuelo, de modo. que todos puedan ser reanimados por su mensaje.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-3 CH 584; ECFP 113; HAp 212
3 CS 522; HAp 447; 2JT 131; 8T 64
4 1JT 264, 266-267; 2T 450
7,9-12 HAp 212
13-14 HAp 209
14 CS 605; DTG 730; HAp 210
16 CS 346; DTG 771
16-17 CS 368, 683; DTG 287; HR 432; NB 73; PE 16; PP 352; PR 181; 1T 60; 5T 14
16-18 CS 347, 603; HAp 209; MeM 356; NB 57; PP 77; 1T 41
17 HAp 27; 1JT 64; MeM 360; PE 110, 273, 287
CAPÍTULO 5
1 Pablo continúa con la anterior descripción de la segunda venida de Cristo para juzgar, 16 da varios preceptos, 23 y concluye la epístola.
1 PERO acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche,
3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
12 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros y os presiden en el Señor, y os amonestan;
13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
16 Estad siempre gozosos.
17 Orad sin cesar.
18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
19 No apaguéis al Espíritu.
20 No menospreciéis las profecías.
21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
22 Ahsteneos de toda especie de mal.
23 Y el mismo Dios de paz os santifique 259 por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
25 Hermanos, orad por nosotros.
26 Saludad a todos los hermanos con ósculo santo.
27 Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.
28 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.
1.
Tiempos y... ocasiones.
En cuanto al significado de esta expresión, ver com. Hech. 1: 7. Pablo ha explicado cuidadosamente la situación de "los que duermen" (cap. 4: 13), y ha recordado a sus conversos el orden de los sucesos que ocurrirán en el segundo advenimiento; pero según las razones siguientes no tiene el propósito de tratar la cronología de los últimos días.
No tenéis necesidad.
El apóstol había enseñado cuidadosamente a los tesalonicenses (cf. cap. 2: 11, 13; 3: 4; ver com. cap. 4: 1-2), y les había dado toda la información necesaria en cuanto a "tiempos y... ocasiones".
2.
Sabéis perfectamente.
Mejor "sabéis exactamente". No se trataba de que los tesalonicenses supieran todo lo que podía saberse en cuanto al "día del Señor", sino que comprendían bien que vendría súbitamente. Estas palabras muestran claramente que el apóstol les había dado las enseñanzas del Señor acerca de ese tema (Mat. 24: 32-44; etc.). Sólo era necesario confirmarlos en su conocimiento y recalcar su significado.
El día del Señor.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) la omisión del artículo "el". Esta omisión posiblemente indique que la expresión "día del Señor" era entendida exactamente por la iglesia y no necesitaba definirse mediante un artículo. En cuanto a su significado, ver com. Hech. 2: 20. Con frecuencia Pablo hace referencia a esta expresión o a su equivalente, abreviándola a veces como "el día" o "aquel día" (1 Tes. 5: 4; Rom. 2: 16; 1 Cor. 1: 8; 5: 5; 2 Cor. 1: 14; 2 Tes. 1: 10; 2: 2). "El día del Señor" se refiere aquí a la segunda venida de Cristo.
Vendrá.
El texto griego emplea el tiempo presente para destacar la certeza del retorno del Señor.
Como ladrón.
Compárese con las palabras de Cristo en Mat. 24: 43 y Luc. 12: 39-40, y también con 2 Ped. 3: 10; Apoc. 3: 3; 16: 15. Con la figura de un ladrón, el apóstol da énfasis a lo inesperado de la segunda venida, amonestando así a sus lectores a estar preparados para ese suceso en cualquier momento (ver com. 1 Tes. 4: 15). Si prestaban atención a sus palabras, no tenían por qué ser sorprendidos (cf. Luc. 21: 34-36; 1 Tes. 5: 4).
En la noche.
En los Evangelios con frecuencia se relaciona la venida del Señor con la noche (Mat. 24: 43; 25: 6; Mar. 13: 35; Luc. 12: 35-38; 17: 34). La iglesia primitiva entendía literalmente las ilustraciones y esperaba que el retorno del Señor ocurriera alrededor de la medianoche. Jerónimo menciona una tradición judía, basada en la venida del Señor a medianoche en la primera pascua de Egipto, de que el Mesías vendría a medianoche. A esta tradición Jerónimo atribuye la "tradición apostólica", de que la vigilia de la víspera de Pascua florida debía continuar hasta medianoche en anticipación a la venida de Cristo (Jerónimo, com. Mat. 25: 6). El uso que da el apóstol a la palabra "noche" también debe considerarse en el contexto de los vers. 4-6.
3.
Cuando digan.
Pablo no identifica definidamente quiénes lo dirán, pero es claro por el contexto (vers. 4-6) que se está refiriendo a los incrédulos. El apóstol no dice específicamente el momento cuando los mundanos pronunciarán las palabras que se les atribuyen, pero es claro por el resto del versículo que deben ser pronunciadas inmediatamente antes de la venida de Cristo.
Paz y seguridad.
Estas palabras, pronunciadas por los que no están preparados para el regreso de su Señor, se refieren a la tranquilidad interior y la seguridad exterior; revelan la condición mental satisfecha de los que las pronuncian. Esa tranquilidad es injustificada, pues el desastre es inminente, y el incrédulo debería realmente aprender del cristiano que por estar velando está preparado para los sucesos de los últimos días. Las Escrituras enseñan que el tiempo inmediatamente anterior a la aparición de Cristo, será de angustia generalizada (ver com. Luc. 21: 25-26; com. "destrucción" y "repentina").
Vendrá.
Gr. efíst'mi, "presentarse", "sobrevenir". 260 Se usa especialmente para apariciones súbitas (Luc. 2: 9; 20: 1; 24: 4; Hech. 6: 12; etc.; cf. com. Hech. 12: 7).
Destrucción.
Gr. ólethros, "pérdida", "muerte", "ruina", sustantivo derivado del verbo óllumi, "destruir". Las palabras "destrucción repentina" implican que "el día del Señor" traerá sobre el mundo incrédulo una catástrofe inesperada.
Repentina.
Gr. aifnídios, "imprevisto", "súbito". Esta palabra aparece en el NT sólo aquí y en Luc. 21: 34.
Como los dolores.
El parto no se considera como un suceso imprevisto, pero los dolores de su comienzo vienen súbitamente. Pablo usa la figura para ilustrar lo repentino de las catástrofes del último día.
No escaparán.
Mejor "y de ningún modo escaparán", así como una mujer no puede librarse del nacimiento de su hijo. El apóstol destaca con esto lo inevitable de la destrucción que sorprenderá a los que han rechazado a su Salvador. Parecería que Pablo se está refiriendo a las palabras de Cristo (Luc. 21: 34-36) cuando expresó estos pensamientos a los tesalonicenses (1 Tes. 5: 3).
4.
Mas vosotros, hermanos.
Pablo contrasta a sus conversos con los incrédulos del vers. 3.
Entinieblu.
Es decir, en la ignorancia e indirectamente en la impiedad. "Tinieblas" con frecuencia simboliza en el NT un estado de pobreza y reprobación espiritual (Mat. 4: 16; 6: 23; Juan 3: 19; Hech. 26: 18; Rom. 13: 12). Los cristianos ya no están en tal condición (1 Tes. 5: 5; 1 Juan 2: 8-10).
Aquel día.
Es decir, "el día del Señor" (vers. 2).
Os sorprenda.
Gr. katalambánÇ, "apoderarse de", "coger" (ver com. Juan 1: 5). Se usa aquí con el sentido de prender, agarrar. El hijo de Dios, que está bien informado y es guiado por la luz que refulge de la Palabra divina, no necesita quedar apresado en la destrucción de los últimos días. Puede estar adecuadamente preparado para todo lo que sobrevendrá sobre el mundo y sus habitantes.
5.
Porque todos vosotros sois.
Esta cláusula complementa el pensamiento del vers. 4: que los cristianos no están "en tinieblas". Pablo incluye generosamente a todos los miembros de la iglesia de Tesalónica en su afirmación, aunque sabe que algunos son débiles (vers. 14-15).
Hijos de luz.
El cristiano es hijo de Dios (1 Juan 3: 2), y Dios es luz (Juan 1: 9); por esta razón el cristiano es hijo de la luz debido a su relación con el Padre de las luces (Sant. 1: 17). Además, el Evangelio proporciona luz (2 Cor. 4: 4; 1 Ped. 2: 9). Por lo tanto, los que viven de acuerdo con el Evangelio, moran en luz (ver com. Luc. 16: 8; Juan 12: 36).
No somos.
Nótese el cambio de la segunda a la primera persona del plural. El apóstol se incluye junto con sus compañeros tesalonicenses. Presenta el ideal, confiando en que eso inspirará aun al miembro más débil para alcanzar la elevada norma de ser realmente "hijo de luz".
6.
No durmamos.
O "no sigamos durmiendo". Si los hijos de luz se duermen, no tendrán ninguna ventaja. "Dormir" equivale a indiferencia ante la proximidad de la venida de Cristo, un letargo que impide que el cristiano esté preparado para los sucesos finales (cf. Mat. 25: 5). Pablo exhorta a sus amigos a no dejarse entrampar por esa indolencia espiritual, sino a estar bien despiertos (cf. Mar. 13: 35-37; Luc. 21: 34-36; Efe. 5: 14-16).
Los demás.
Es decir, los hijos de las tinieblas, que están inconscientes ante los terribles y gloriosos sucesos que presagian el retorno del Señor.
Velemos.
Gr. gr'goréÇ, "vigilar", "mantenerse despierto" (cf. com. vers. 10). Este verbo se usa con frecuencia en los Evangelios para referirse a vigilancia espiritual (cf. Mat. 24: 42; Mar. 13: 33-34; Luc. 12: 37).
Seamos sobrios.
Gr. n'fÇ, "abstenerse de vino", "ser sobrio". No es probable que Pablo se esté refiriendo a que hubiera embriaguez literal entre los tesalonicenses (cf. 1 Ped.1: 13; 4: 7; 5: 8), sino que los está amonestando a que sean firmes, templados, tranquilos en espíritu debido al gran "día" que se acerca.
7.
Los que duermen.
Una observación tomada de la vida diaria para poner de relieve el contraste entre los que son "hijos del día" y los que son "de la noche" (vers. 5).
8.
Pero nosotros.
"Nosotros, por el contrario" (BJ). Un fuerte contraste con aquellos cuya conducta se describe en el vers. 7.
Sobrios.
Continúa repitiendo el pensamiento del vers. 6.
Habiéndonos vestido.
El hecho de que los cristianos necesitan revestirse con ciertas virtudes, implica, naturalmente, que carecen de ellas. Ahora Pablo les dice que se vistan con 261 una armadura espiritual defensiva, lo que quiere decir que prosigue la guerra y que los cristianos tienen que protegerse contra los ataques (ver com. Efe. 6: 11-12). Para un estudio más amplio de la armadura del cristiano, ver com. Rom. 13: 12, 14; 2 Cor. 10: 4; Efe. 6: 13-17.
La coraza.
Ver com. Efe. 6: 14, donde se dice que la coraza es "de justicia" (cf. Isa. 59: 17; 2 Cor. 6: 7).
De fe y de amor.
La fe y el amor son dos virtudes componentes de la justicia. La fe es el elemento activo que se aferra de la justicia que Cristo imparte al creyente. El amor, ese gran atributo del carácter de Dios (1 Juan 4: 8), es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo de Dios (Rom. 5: 5). El apóstol ya había alabado a los tesalonicenses por practicar esas virtudes (1 Tes. 1: 3). Aquí los insta, y con ellos a todos los cristianos, a usar más ampliamente esas virtudes como seguras defensas en su conflicto contra el mal.
Yelmo.
Ver Efe. 6: 17, donde esta parte de la armadura se define como "de la salvación", mientras que aquí la describe como "la esperanza de salvación", con lo cual enseña que, en su etapa final, la salvación aún está en el futuro (Mat. 24: 13; Heb. 9: 28; 1 Ped. 3: 5).
9.
Porque... Dios.
Pablo presenta su comprensión de los propósitos de Dios como la base de la esperanza de salvación (vers. 8).
Puesto.
Gr. títhemi, "fijar", "colocar". Se ha traducido como "poner" en Mat. 24: 51 y Luc. 12: 46; como "constituir" en 2 Tim.1: 11 y Heb. 1:2, y como "destinar" en 1 Ped. 2:8. Esta palabra se refiere al propósito de Dios para con los hombres, que es para bien y siempre ha sido así (ver com. Juan 3: 16-17; 2 Ped. 1: 9).
Ira.
Gr. org' (ver com. Rom. 1: 18).
Alcanzar salvación.
Pablo acaba de presentar lo que no es el propósito de Dios, y ahora presenta en qué consiste. El deseo y el propósito del Señor es que todos los hombres se salven (ver com. "puesto"; cf. Isa. 55: 1; Juan 7: 37; Apoc. 22: 17), e hizo posible esta salvación por medio de la entrega de su Hijo.
Por medio de nuestro Señor.
La salvación es la dádiva de Dios, pero como toda otra expresión de la bondad de Dios para el hombre, se concede por medio de la persona de Jesucristo (cf. com. Rom. 6: 23).
10.
Quien murió por nosotros.
Ver com. Rom. 5: 8; 1 Cor. 15: 3. Una afirmación de que el propósito específico del sacrificio de Cristo es que todos los creyentes puedan vivir juntamente con Jesús. Este propósito se cumple mediante la vida, la muerte y la resurrección de nuestro Salvador.
Velemos.
Gr. gr'goréÇ (ver com. vers. 6).
Durmamos.
Ver com. cap. 4: 13. Pablo vuelve al tema que dio comienzo a la serie de sus pensamientos anteriores (cap. 4: 13-18), es decir, el estado de los cristianos que murieron, en comparación con los creyentes que vivirán cuando Cristo vuelva. Aquí asegura a sus lectores que no habrá diferencia entre los dos grupos. Finalmente ambos vivirán "juntamente con él", a saber, con Cristo (cf. com. cap. 4: 14-17).
11.
Por lo cual, animaos.
Cf. com. cap. 4: 18, donde se usan palabras casi idénticas.
Unos a otros.
Cf. cap. 4: 18. Pablo dice tácitamente que la obra de animar a los abatidos no corresponde sólo a los ministros. Todos los cristianos deben consolar a sus hermanos en la fe.
Edifícaos.
Gr. oikodoméÇ, "construir", "fortalecer" (ver com. Hech. 9: 31). Mediante la exhortación mutua sobre temas tan elevados como la venida del Señor y la gloria de la herencia de los santos, los miembros de iglesia pueden fortalecerse espiritualmente unos a otros (cf. com. Mal. 3: 16-18; Hech. 20: 32).
Así como lo hacéis.
El apóstol siempre estaba dispuesto a reconocer en sus conversos lo bueno que practicaban, pero no vacilaba en instarlos no sólo a proseguir en las buenas prácticas sino también a intensificarlas (cf. com. cap. 3: 12). Con esta exhortación Pablo concluye el tema que comenzó en el cap. 4: 13.
12.
Rogamos.
Gr. erÇtáo (ver com. Fil. 4: 3; 1 Tes. 4: 1). Pablo no deseaba que la atención fraternal mutua de los tesalonicenses debilitara el respeto por los dirigentes de la iglesia.
Reconozcáis.
Es decir, "respetéis" (ver com. cap. 4: 4).
Trabajan.
Gr. kopiáÇ (ver com. Fil. 2: 16; 1 Tes. 1: 3). La costumbre de Pablo era constituir ancianos en cada iglesia que establecía (Hech. 14: 23). Los nuevos dirigentes eran inevitablemente inexpertos, y quizá no se les daba la debida consideración. Debe respetarse a los que presiden en la iglesia. Estos dirigentes deben ser tenidos en cuenta y reconocidos, debido al cargo qué ocupan (cf. 1 Cor. 16: 15-18; Heb. 13: 7). Esa consideración significa una gran responsabilidad para los dirigentes de las iglesias: la de ser varones de Dios. 262
Presiden.
Gr. proíst'mi, "colocar encima", "gobernar", "presidir" (ver com. Rom. 12: 8).
Amonestan.
Gr. nouthetéÇ, "recordar", "advertir", "amonestar" (ver com. Hech. 20: 31; cf. com. 1 Cor. 4: 14; 2 Tes. 3: 15). Este verbo deriva de nóus, "mente" y títhemi, "poner". Pablo reconocía las debilidades de su grey y la probabilidad de que sus dirigentes tuvieran que guiar con firmeza a sus miembros.
13.
Mucha.
Gr. huperekperrisóu, "sobreabundantemente", "muchísimo".
Estima.
Gr. h'géomai (ver com. Fil. 2: 3); "pensar", "creer", "estimar".
Y amor.
Esta frase se añade para que no se pusiera en duda la calidad espiritual de la estima de los tesalonicenses por sus ancianos.
Por causa de su obra.
La iglesia cristiana no rinde culto a los hombres, pero sí fomenta el debido respeto hacia los que desempeñan dignamente responsabilidades sagradas.
Tened paz.
Esta categórica orden sugiere que la unidad de la iglesia de Tesalónica había sido perturbada quizá por desacuerdos entre dirigentes y laicos, ya que Pablo añade "entre vosotros". No debe haber rivalidades ni divisiones en la iglesia porque algunos reconocen a un obrero como su guía espiritual, y otros, a otro, como posteriormente sucedió en Corinto (1 Cor. 1: 12; 3: 4-6; 4: 6; cf. Rom. 12: 18; 14: 19).
14.
Rogamos.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4).
Amonestéis.
Gr. nouthetéÇ (ver com. vers. 12).
Ociosos.
Gr. átaktos, "fuera de fila", "desordenado"; "revoltosos" (BC, NC). Este vocablo sólo se usa aquí en el NT. El verbo afín, atakéÇ se halla en 2 Tes. 3: 7, y el adverbio atáktÇs, en 2 Tes. 3: 11 (ver respectivos comentarios).
Alentéis.
Gr. paramuthéomai, "animar", "alentar".
Los de poco ánimo.
Gr. oligópsujos, literalmente, "de alma pequeña"; es decir, los que se desaniman fácilmente; "pusilánimes" (BJ, NC). Quizá no había que reprender, pero sí consolar o alentar a los que estaban abrumados de pesar por los muertos (cap. 4: 13-18), o indecisos acerca de¡ tiempo del retorno de Cristo (cap. 5: 1-11). Los cristianos deben dirigir palabras de ánimo y consuelo a las almas tímidas y necesitadas (Heb. 12: 12-13; cf. Gál. 6: 2).
Sostengáis.
Gr. antéjomai, "interesarse en", "prestar atención a", "dedicarse a". Los débiles a quienes Pablo pedía que se sostuviera, quizá eran aquellos que estaban siendo tentados por la impureza (cap. 4: 3-7). Necesitaban ser sostenidos espiritualmente, y no censurados, para que no cedieran ante la tentación.
Seáis pacientes.
Gr. makrothuméo, literalmente, "ser de un gran espíritu", por lo tanto, "ser tolerantes", "ser lentos para la ira", "ser pacientes". Esta palabra se usa en 1 Cor. 13: 4 para describir el amor como "sufrido". El amor de Dios inducirá al cristiano a ser paciente y bondadoso con todos, tanto dentro como fuera de la iglesia.
15.
Mirad.
El griego emplea el tiempo presente, lo cual sugiere "mirad siempre". No se trata de mirar una vez sino de seguir mirando.
Mal por mal.
La tendencia natural del corazón humano es devolver "mal por mal", pero el proceder del cristiano es diferente. Cristo prohibe la venganza, e insta a sus seguidores a devolver bien por mal (ver com. Mat. 5: 38-48; cf. com. Rom. 12: 17).
Seguid.
Gr. diÇkÇ, "correr en pos de", "perseguir", "aspirar a". En vez de perpetuar el mal por medio de la venganza, se amonesta a los tesalonicenses a que siempre, en todas las circunstancias, aspiren al bien. Pablo sabía que los que seguían el bien, no tendrían tiempo para hacer el mal.
16.
Estad siempre gozosos.
Pablo atribuye valor a la disposición de estar gozosos (ver com. Fil. 3: 1; 4: 4; cf. 2 Cor. 6: 10). Ya sea por la posesión de bienes o por la anticipación de la felicidad futura, el cristiano tiene mucha razón para regocijarse. Con el perdón de sus pecados, su conciencia está libre y la paz llena su alma. Sabe que para él "todas las cosas" le "ayudan a bien" (Rom. 8: 28). ¿Por qué ha de estar triste? Los que siempre se quejan no tienen una religión genuina (MC 194).
17.
Orad sin cesar.
Literalmente "orad incesantemente". Un espíritu de oración constante debe exhalar de la vida del cristiano. Nunca se debe cortar la relación con el cielo (ver com. Luc. 18: 1). Pablo trabajaba "de noche y de día" (1 Tes. 2: 9), y también oraba "de noche y de día" (cap. 3: 10). Sus oraciones no disminuían debido a sus muchas actividades. Siempre mantenía una relación viva con su Padre celestial. Otro tanto debe suceder con nosotros. Compárese con la vida de oración de Jesús (ver com. Mar. 3: 13).
18.
En todo.
Es decir, en todas las circunstancias, ya sean de gozo o de dolor (cf. com. Fil. 4: 6; Col. 4: 2). 263 Aquí tenemos la seguridad bien definida de que aun aquellas cosas que parecen estar contra nosotros, pueden ser para nuestro bien, pues Dios no nos pedirá que estemos agradecidos por lo que nos perjudica (MC 197). Daniel dio gracias cuando conoció el decreto que se había expedido para quitarle la vida (Dan. 6: 10). Pablo nos ha dejado un notable ejemplo de estar agradecidos en las circunstancias más adversas (Hech. 27: 20, 35). El agradecimiento debe ser la regla del cristiano. Así se promueven la salud y el gozo (MC 194).
Porque esta.
Aquí podrían incluirse no sólo el dar gracias, sino también el regocijo y la oración constantes (vers. 16-17).
La voluntad de Dios.
Dios está atento a toda la vida de sus hijos, pero siente una especial preocupación por la salud espiritual de ellos. Anhela que los cristianos sean felices, que oren mucho y -sean agradecidos. Nuestro descuido en no cultivar estas características representa un fracaso en cumplir la voluntad divina.
En Cristo Jesús.
La voluntad de Dios se manifestó en Cristo Jesús. El que quiera comprender la voluntad de Dios para su vida, tiene que estudiar la vida de Jesús para percibir en ella la ilustración suprema de lo que Dios quiere que sea el cristiano. En nadie más, excepto en la vida de Jesús, se puede encontrar el modelo perfecto de felicidad, de oración constante y de gratitud.
19.
Apaguéis.
Gr. sbénnumi, "extinguir", "apagar", "sofocar", "suprimir"; "no extingáis" (BJ). En Mat. 12: 20; Mar. 9: 44-48; Efe. 6: 16; Heb. 11: 34 se aplica a extinguir un fuego, y en Mat. 25: 8, a las lámparas que estaban por apagarse. Sbénnumi es un verbo muy apropiado, ya que el Espíritu se relaciona con el fuego (Mat. 3: 11; Hech. 2: 3). Es probable que en la iglesia de Tesalónica se estuviera enfriando el fuego de algunos de los miembros que habían manifestado con entusiasmo dones espirituales (ver com. 1 Cor. 12: 1; 14: 1). Pablo advierte a la iglesia contra la extinción de la llama del fuego espiritual que ardía entre ellos, para que no alejaran al Espíritu Santo. Con esta advertencia no daba ninguna autorización para manifestaciones de fanatismo que desacreditaran al Espíritu; habla de la obra que puede ser correctamente fomentada por, el Espíritu Santo.
20.
Menospreciéis.
Gr. exouthenéò, "no tomar en cuenta", "despreciar"; "despreciéis" (BJ, NC).
Profecías.
Ver com. 1 Cor. 12: 10; Efe. 4: 11. Por la estrecha relación entre los vers. 19 y 20 de 1 Tes. 5, parecería que profetizar era una de las principales formas como se manifestaban los dones espirituales en Tesalónica. El interés de la iglesia en el regreso de Cristo (cap. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 1-11) añadiría lógica a la presencia del don de profecía. En la iglesia apostólica hubo no pocos verdaderos profetas (Hech. 11: 28; 15: 32; 21: 8-11).
21.
Examinadlo.
Gr. dokimázò (ver com. cap. 2: 4). Debe discriminarse cuidadosamente para distinguir entre lo falso y lo verdadero (HAp 214).
Todo.
Específicamente, las manifestaciones del Espíritu (vers. 19-20). Dios ha dado claras pruebas para determinar si un profeta es verdadero: (1) El verdadero profeta debe confesar a Cristo con su vida y con sus palabras (1 Juan 4: 1-3). Reconocerá y confesará la divinidad de Cristo (1 Juan 2: 22-23). (2) Sus enseñanzas deben concordar con las de las Escrituras (Hech. 17: 11; Gál. 1: 8-9). (3) El resultado o fruto de su enseñanza debe ser bueno (Mat. 7: 18-20).
Retened.
El que cree en Cristo no sólo debe poner a prueba los dones espirituales, sino que después de discernir la diferencia entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, debe retener lo bueno a pesar de todas las tentaciones que sienta de abandonarlo.
Lo bueno.
Lo bueno entre los dones espirituales.
22.
Absteneos.
Gr. apéjomai, "mantenerse lejos de" (ver com. cap. 4: 3).
Especie.
Gr. éidos, "forma", "apariencia exterior", "género"; "apariencia" (BC, NC); "género" (BJ). Pablo se ha referido a lo "bueno" (vers. 21) en singular, pues considera que lo "bueno" es sólo fruto del Espíritu; pero reconoce que el "mal" aparece en muchas formas, y amonesta a sus conversos contra las muchas formas con que se disfraza. Como éidos también significa "apariencia exterior", puede prestarse para que se ponga mucho énfasis en prohibir lo que es correcto sencillamente porque puede dar una mala impresión a algunos. Este consejo puede ser apropiado en algunas circunstancias, pero eso no es lo que el apóstol destaca aquí. También hay muchas excepciones a esa regla. Jesús curaba en día sábado (Juan 5: 2-16; etc.) y 264 comía con publicanos y pecadores (Mat. 9: 10-13). Para los prejuicios de los dirigentes judíos, esos actos tenían apariencia de mal; pero a pesar de esos prejuicios (Mat. 12: 9-13), Jesús cumplía esos deberes como una parte de su gran obra de justicia. Jesús, a pesar de las acusaciones, se mantuvo enteramente exento de toda forma de mal.
23.
Y el mismo Dios de paz.
Pablo comienza ahora la parte final de su epístola, y le da forma de oración. Ha puesto en alto elevadas normas (vers. 12-22), pero reconoce que nadie puede alcanzarlas sin la ayuda divina. Por eso sus palabras finales llaman la atención de sus lectores al poder eficaz de Dios. La frase "el mismo Dios de paz" se refiere al Dios cuya cualidad descollante es ser pacífico, el Dios que es la fuente de toda verdadera paz (cf. Rom. 15: 33; 16: 20; 2 Cor. 13: 11; Heb. 13: 20-21; cf. com. Fil. 4: 7). Dios siempre procura restaurar la paz entre él y sus súbditos rebeldes (ver com. 2 Cor. 5: 18-19).
Santifique.
Gr. hagiázò (ver com. Mat. 6: 9; Juan 17: 17; 1 Cor. 7: 14).
Por completo.
Gr. holotelés palabra compuesta de hólos, "completo", y télos, "fin", por lo tanto, "perfecto", "completo en todo sentido"; "plenamente" (BJ); "íntegros" (BC); "hasta los tuétanos" (Lutero). La verdadera santificación implica todo el ser: es imposible estar santificado en forma parcial, que haya ciertos aspectos de la vida que no estén santificados. Cada fase de la vida debe ser sometida al poder purificador del Espíritu de Dios.
Todo.
Gr. holóklèros, "completo en todas sus partes", "completo", "entero", de hólos, "completo" y klèros, "sección" o "parte". Este adjetivo puede modificar a cualquiera de los tres sustantivos que siguen -"espíritu, alma y cuerpo"-, o puede interpretarse como relacionado con la frase "sea guardado", o sea "preservado íntegramente".
Espíritu, alma y cuerpo.
Pablo no presenta aquí un estudio de la naturaleza del hombre, sino que está asegurando a sus conversos que ninguna parte de sus vidas quedará sin recibir la influencia del poder santificador de Dios. La Biblia parece hablar generalmente de una división del hombre en dos partes: cuerpo y alma, o cuerpo y espíritu (ver com. Mat. 10: 28; Rom. 8: 10; 1 Cor. 5: 3; 7: 34). Estas ideas se combinan en este pasaje para poner énfasis en que ninguna parte del ser humano debe ser excluida de la influencia de la santificación. Es posible ver un significado especial en esta triple división que hace Pablo.
Por "espíritu" (pnéuma, ver com. Luc. 8: 55) se podría entender el elemento superior de inteligencia y pensamiento con que está dotado el hombre, y con el cual Dios puede comunicarse mediante su Espíritu (ver com. Rom. 8: 16). Mediante la renovación de la mente por la acción del Espíritu Santo, el individuo es transformado a la semejanza de Cristo (ver Rom. 12: 1-2).
Por "alma" (psujé, ver com. Mat. 10: 28) se puede entender -cuando se la distingue de espíritu- la parte de la naturaleza del hombre que se expresa mediante los instintos, las emociones y los deseos. Esta parte de nuestra naturaleza también puede ser santificada. Cuando la mente, por medio de la obra del Espíritu Santo, se pone en armonía con la mente de Dios y la razón santificada domina a la naturaleza inferior, los impulsos -que de otra manera serían opuestos a Dios- se someten a la voluntad divina. Entonces el cristiano humilde puede alcanzar una estatura tal de santificación, que cuando obedece a Dios en realidad está realizando sus propios impulsos. Se deleita en cumplir la voluntad de Dios. Tiene la ley de Dios en su corazón (ver Sal. 40: 8; Heb. 8: 10; cf. PVGM 253; DTG 621).
El significado de "cuerpo" (soma) es evidente: es la estructura corporal -carne y sangre y huesos- que es regida o por la naturaleza superior, o por la inferior. Cuando rige la mente santificada, no se abusa del cuerpo; por el contrario, la salud prospera. El cuerpo se convierte en un instrumento adecuado por medio del cual el cristiano activo puede servir a su Maestro. La santificación que no incluye el cuerpo, no es completa. Nuestros cuerpos son templos de Dios. Debemos mantenerlos siempre santos para glorificar a Dios en ellos (1 Cor. 6: 19-20).
Guardado.
Gr. tèréò, generalmente traducido como "guardar"; "se conserve sin mancha" (BJ).
Irreprensible.
Gr. amémptòs (ver com. Fil. 2: 1 S; 1 Tes. 2: 10; 3: 13). El que está santificado, será guardado por el Señor y será presentado irreprensible en el gran día de la venida de Cristo (cf. com. Jud. 24).
Para.
"Hasta" (BJ).
Venida.
Gr. parousía (ver com. cap. 3: 13; 4: 15),
Señor Jesucristo.
En cuanto a los nombres 265 del Salvador, ver com. Mat. 1: 1; Fil. 2: 5.
24.
Fiel.
Cf. 1 Cor. 1: 9; 10: 13; 2 Tes. 3: 3; 2 Tim. 2: 13; Heb. 10: 23.
El que os llama.
O "el que está llamando". Ver com. Rom. 8: 30. El llamamiento de Dios al individuo es la primera de una serie de acciones divinas que terminan en la glorificación.
Lo hará.
Es decir, llevará a cabo la santificación y la preservación (vers. 23). El Todopoderoso nunca falla.
25.
Orad por nosotros.
Pablo constantemente oraba por sus conversos (cap. 1: 2-3; 5: 25). Ahora pedía las oraciones de ellos en favor de él y de sus compañeros (cf. Rom. 15: 30; 2 Cor. 1: 11; Efe. 6: 18-19; Col. 4: 3). No hay egoísmo en este pedido, pues sólo deseaba que avanzara sin obstáculos el mensaje evangélico que él estaba llamado a proclamar (2 Tes. 3: 1). Pastores y laicos necesitan mutuamente de sus oraciones, y ambos deben orar para que nada estorbe la propagación del mensaje evangélico hasta los confines de la tierra (2JT 324).
26.
Saludad.
Gr. aspázomai, "saludar", "dar la bienvenida" (Mat. 5: 47; Mar. 9: 15; Rom. 16: 3, 6; etc.).
Todos los hermanos.
Algunos de los miembros eran débiles, pero Pablo anhelaba desde lo profundo de su amor fraternal que "todos" estuvieran incluidos en su saludo.
Osculo santo.
En el Medio Oriente el beso era una forma común de expresar amor y amistad al saludar (Luc. 7: 45; Hech. 20: 37). El "ósculo santo" o "ósculo de amor" (1 Ped. 5: 14) era un símbolo de afecto cristiano. Parece que era costumbre entre los cristianos primitivos intercambiar este saludo durante la Santa Cena (Justino Mártir, Primera Apología 65). Escritos posteriores indican que no era la costumbre dar este "ósculo santo" a una persona del sexo opuesto (Constituciones apostólicas ii. 57; viii. 11).
27.
Os conjuro.
Gr. horkízo, "conjurar", "irnprecar" (cf. Mar. 5: 7; Hech. 19:13). El uso de un término tan enfático (cf. Deut. 6: 13) podría significar que algunos de los dirigentes tesalonicenses no estaban dispuestos a que se leyera la epístola a todos los creyentes, o que algunos de los laicos no estaban dispuestos a escuchar (cf. 2 Tes. 3: 14).
Por el Señor.
Pablo no sólo presenta su autoridad sino también la celestial para que su epístola fuera tenida en cuenta por los que primero la habían recibido, con lo cual quiere decir que contenía un mensaje inspirado que necesitaban urgentemente todos los creyentes de Tesalónica.
Se lea.
Es decir, públicamente ante los cristianos congregados (cf. com. Col. 4: 16).
Santos.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA y NC.
28.
La gracia de nuestro Señor.
Un saludo similar aparece en todas las epístolas de Pablo (cf. Rom. 16: 20, 24; 1 Cor. 16: 23). La forma de bendición más completa es la de 2 Cor. 13: 14. La cristología del apóstol corre a lo largo de toda la epístola. Al comienzo (1 Tes. 1: 1) y al fin, invoca la gracia de nuestro Señor Jesucristo sobre los creyentes.
Amén.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA y NC.
En la RVA aparecía esta nota: "La primera Epístola a los Tesalonicenses fue escrita de Atenas". Es una añadidura que no forma parte de la carta original. La evidencia histórica se inclina por Corinto, como la ciudad en donde Pablo la escribió (ver pp. 232-233).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-6 HAp 211
2 CE (1967) 177; 2JT 432; 3JT 353; 9T 216
2-3 FE 355, 354
2-5 CS 42, 421
3 DTG 589; Ev 24; HAp 179, 427; 1JT 509; 2JT 11, 66, 75, 322; 3JT 253; PP 94, 163; PVGM 339; 5T 187; TM 233, 407
3-5 5T 10
4 2JT 70; 3JT 352; SC 53, 108; 6T 129
4-5 CS 361
4-6 DTG 202
5 1JT 154; 2T 441, 488; 3T 199
5-6 4T 580 266
6 3JT 352; SC 53; 5T 160,409; 6T 410
8-10 HAp 211
12-13 HAp 212
13 2T 163
14 2JT 191
14-24 HAp 213
15 8T 130
16-18 CS 531
17 CC 97; CH 423; CN 171; EC 457; 3JT 91; MC 408; OE 267,271; 2T 242, 635; TM 511
17-18 2JT 110
18 MC 197
19 COES 29; 3T 428
22 CH 591; CN 391; Ev 493; HAd 301; IJT 112, 130; 2JT 125, 234, 245, 460; MC 386, 391; MM 143, 218; OE 135; PE 117; 1T 381, 490; 2T 248, 304, 457, 615; 3T 239; 4T 364; 5T 138; Te 87; TM 223
23 CS 522, 527; EC 461; ECFP 7, 32; FE 144; MeM 256; 3T 84, 570
24 3JT 203; 1T 167
26 PE 117 269
Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a los TESALONICENSES
INTRODUCCIÓN
1. Título.
En los manuscritos griegos más antiguos que conocemos, el título de esta epístola sencillamente es, Pros Thessalonikéis B ("A [los] Tesalonicenses Il"). El título más extenso, Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, es de una redacción posterior.
2. Autor.
Tradicionalmente no se había dudado seriamente de la paternidad paulina de esta epístola. El carácter de Pablo se refleja en toda ella. La tierna consideración del apóstol por sus conversos (cap. 2: 13-11), su elogio de las virtudes de ellos (cap. 1: 3-5; 3: 4), el extremo cuidado con que señala las debilidades y, sin embargo, la enérgica naturaleza de sus órdenes llenas de autoridad (cap. 3: 6, 12), demuestran que el autor fue Pablo. No fue sino hasta comienzos del siglo XIX que se puso seriamente en duda la paternidad literaria paulina de la sección que trata del "hombre de pecado". Se argumentó que en ninguna de las otras epístolas de Pablo hay nada de naturaleza apocalíptico; sin embargo, este hecho no hace que sea irrazonable la opinión por largo tiempo sostenida de que Pablo es el autor de la epístola. Es cierto que en ninguna otra parte trata tan directamente de un tema apocalíptico, pero el hecho de que tuviera visiones (Hech. 22: 17-21; 2 Cor. 12: 2-4) hace comprensible que pudiera haber escrito un pasaje de estilo apocalíptico. La forma en que el autor se ocupó de esta profecía es claramente paulina, pues expresa el más ferviente anhelo de que el pueblo de Dios no sea engañado en cuanto al tiempo de la venida del Señor, sino que esté preparado para ese gran acontecimiento.
La autenticidad de la epístola tiene un sólido fundamento. Además de ser mencionada en las más antiguas listas de libros del NT, los mismos antiguos escritores eclesiásticos que se refirieron a la primera epístola (ver p. 231) citan o hacen referencia a la segunda. Además, parece que era conocida por Policarpo (c. 150 d. C.; Epístola de Policarpo a los filipenses 11); y Justino Mártir (c. 150 d. C.; Diálogo con Trifón 32; 110) menciona al "hombre de pecado", aparentemente haciendo referencia a la profecía de Pablo en 2 Tes. 2: 3. Acerca de la fecha cuando se escribió esta epístola, ver t. VI, p. 106. 270
3. Marco histórico.
Es evidente que el tiempo y el lugar de la redacción de la segunda epístola son los mismos de la primera, por el hecho de que se presentan juntos los mismos tres apóstoles (1 Tes. 1: 1; 2 Tes. 1: 1). Durante su segundo viaje misionero Pablo se quedó en Corinto un año y medio (Hech. 18: 11), y no hay ninguna evidencia de que Silas lo acompañara posteriormente. La segunda carta tuvo que haber sido escrita unos pocos meses después de la primera; por lo tanto, el marco histórico de ambas es, en términos generales, el mismo (p. 231; en cuanto a la fecha en que se escribió, ver t. VI, p. 106). El portador de la primera epístola quizá volvió y llevó a Pablo la información de que había un espíritu de agitación frenética, fanática, que se propagaba entre los miembros de Tesalónica debido a la creencia de que la venida del Señor estaba a punto de llegar. Esta situación demandaba atención inmediata. Cualquier demora podría ser fatal para el bienestar de la iglesia, pues entre esos humildes cristianos había algunos pusilánimes que estaban en grave peligro de caer en las redes de los engaños de los perturbadores.
4. Tema.
Teniendo en cuenta los problemas de Tesalónica que motivaron la escritura de esta carta, uno de sus primeros propósitos era asegurar a los humildes cristianos de esa iglesia que habían sido aceptados por el Señor. El apóstol insiste en que él debe agradecer a Dios por las victorias conquistadas. Destaca el progreso de ellos en las virtudes cristianas de la fe (2 Tes. 1: 3), del amor fraternal (2 Tes. 1: 3; cf. 1 Tes. 4: 9-10) y de su firmeza en medio de las persecuciones (2 Tes. 1: 4).
La segunda carta no añade nada en cuanto a la forma de la venida de Cristo y la resurrección de los justos, por lo tanto la primera carta tuvo que haber instruido a la iglesia en cuanto a esos temas; sin embargo, junto con esa enseñanza el apóstol había destacado la necesidad de estar preparados para el gran día del regreso del Señor y de vivir diariamente teniendo siempre en cuenta la segunda venida de Cristo (1 Tes. 5: 1-11; cf. Tito 2: 11-13). Este énfasis en el segundo advenimiento parece que fue entendido por muchos como una indicación de que Pablo esperaba que el retorno del Señor fuera casi inmediato (ver 2 Tes. 2: 2). Por eso se apresuró a explicar que no había querido decir tal cosa, y recordó a sus lectores que primero debía venir la apostasía como personalmente les había enseñado- seguida por la aparición del anticristo (vers. 2-3, 5). Pablo exhorta directamente a los indóciles haraganes, que sin duda decían que era innecesario trabajar debido al inminente advenimiento. Ya los había amonestado en su primera epístola (1 Tes. 4: 11; 5: 14), y ahora les da órdenes y los amonesta en el Señor (2 Tes. 3: 12). Insta a la iglesia a tomar medidas disciplinarias contra ellos con el propósito de reformarlos (vers. 14-15).
El tema de la segunda epístola, como el de la primera, es la piedad práctica (cap. 1: 11- 12). Los débiles deben ser consolados y confirmados (cap. 2: 17); debe hacerse callar a los perturbadores (cap. 3: 12). La iglesia debe conocer la obra engañosa del gran adversario para causar la apostasía y el reinado del anticristo, y también la destrucción final de todo el poder de Satanás (cap. 2: 3-12). Pablo, teniendo delante de sí la gloriosa esperanza del triunfo de la causa de Dios, insta a la iglesia de Tesalónica a vivir de modo que pueda ser tenida por digna del llamamiento del Señor (cap. 1: 11-12).
5. Bosquejo.
I. Consuelo a los creyentes perseguidos, 1:1- 12.
A. Saludos, 1: 1-2.
B. Agradecimiento a Dios por el crecimiento espiritual de ellos,1: 3-4.
1. Acentuado progreso en fe y amor fraternal, 1: 3.
2. Paciente sufrimiento en la persecución, 1: 4. 271
C. Perspectiva de juicio y salvación, 1: 5-10.
1. Los creyentes perseguidos son tenidos por dignos, 1:5.
2. Los perseguidores recibirán su merecida tribulación, 1: 6.
3. Los justos son liberados de su aflicción en el

advenimiento del Señor, 1: 7.
4. Los que rechazan la misericordia de Dios son

separados eternamente de él, 1: 8-9.
5. Glorificación de Cristo en sus santos, 1: 10.
D. Oración por los afligidos, 1: 11-12.
II. Enseñanza y exhortación acerca de la consumación anticristiano del mal, 2: 1-17.
A. Advertencias a no ser inducidos al fanatismo en cuanto al

tiempo de la venida de Cristo, 2: 1-12.
1. No ser engañados de ninguna manera, 2: 1-2.
2. La apostasía y el reinado del hombre de pecado deben

venir primero, 2: 3-4.
3. Alusión a una enseñanza oral previa, 2: 5.
4. Obra misteriosa del adversario, 2: 6-7.
5. La revelación, el destino y la obra del inicuo, 2: 8- 10.
6. El engaño y la condenación de los que aceptan al

inicuo, 2: 11-12.
B. Agradecimiento, admonición y oración, 2: 13-17.
1. Gracias a Dios por su elección salvadora de los

tesalonicenses, 2: 13-14.
2. Admonición a permanecer firmes y retener la doctrina,

2: 15.
3. Oración en busca de consuelo y firmeza, 2: 16-17.
III. Ruegos finales, admoniciones y órdenes, 3: 1-15.
A. Pedido de oración en favor de los apóstoles, 3: 1-2.
B. Confianza de Pablo y petición a favor de los

tesalonicenses, 3: 3-5.
C. Ordenes y exhortaciones acerca de los que andan

desordenadamente, 3: 6-15.
1. Orden de apartarse de los perturbadores, 3: 6.
2. El ejemplo personal de los apóstoles, 3: 7-9.
3. Orden previa acerca de los haraganes, 3: 10.
4. Nuevas órdenes, 3: 11-13.
5. Consejo acerca de los obstinados, 3: 14-15.
IV. Oraciones y saludos finales, 3: 16-18.
A. Oración por la paz, 3: 16.
B. Salutación personal, 3: 17.
C. Bendición, 3: 18. 272
CAPÍTULO 1
1 Pablo agradece a Dios por la fe, amor fraternal y paciencia de los tesalonicenses en medio de la persecución. 5 Bienaventuranza de los perseguidos 6 y castigo de los perseguidores; 7 descanso de los unos 8 y castigo de los otros. 10 Glorificación de Cristo y sus santos. 11 Oraciones por los creyentes.
1 PABLO, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:
2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás;
4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.
5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,
7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,
8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;
9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).
11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga en llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,
12 para que el nombre de nuestro señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
1.
Pablo, Silvano y Timoteo.
En cuanto a este encabezamiento, ver com. 1 Tes. 1: 1.
En Dios nuestro Padre.
Esta expresión difiere de la de 1 Tes. 1: 1 sólo en el uso del adjetivo "nuestro", que destaca la relación íntima y personal de Pablo y sus conversos con Aquel a quien adoraban.
2.
Gracia y paz a vosotros.
La bendición paulina usual (ver com. Rom. 1: 7; cf. 1 Tes. 1: 1), que sólo varía en las epístolas pastorales añadiéndole la palabra "misericordia" (ver 1 Tim. 1: 1-2). El apóstol reconoce que las dádivas espirituales de la gracia y de la paz sólo pueden provenir de Dios. La gracia es el amor de Dios en acción, que mediante Jesucristo proporciona gratuitamente completa salvación a los pecadores indignos, mientras que la paz -el resultado de ese hecho- implica la comprensión íntima del perdón de los pecados, el reconocimiento de la reconciliación con Dios.
3.
Dar gracias a Dios.
Cuando Pablo escuchó la buena noticia de la espiritualidad de la iglesia de Tesalónica (ver p. 270), no creyó que él debía ser alabado por esa espiritualidad, sino que consideró que sólo debía ser causa para dar gracias a Dios.
Como es digno.
Ver com. 1 Cor. 16: 4. En vista de su ruego previo por la condición espiritual de los tesalonicenses (1 Tes. 3: 12), Pablo creía que no era menos que justo reconocer la respuesta a sus oraciones.
Vuestra fe va creciendo.
Pablo había sentido preocupación por sus conversos, y había orado fervientemente para tener la oportunidad de visitarlos a fin de fortalecerles y edificarlos en aquello en lo cual su fe era deficiente (cf. 1 Tes. 3: 10); pero este privilegio le había sido negado. Sin embargo, Dios en su providencia los había bendecido de tal manera que habían crecido mucho en la fe.
Amor.
Gr. agápè (ver com. 1 Cor. 13: 1). No sólo había crecido la fe de los tesalonicenses, sino que había sobreabundado su amor mutuo e iba en aumento. Sin duda continuamente tenían la oportunidad de ayudarse mutuamente debido a los peligros y a las privaciones de las repetidas persecuciones. Esta es, a no dudarlo, una buena alabanza. Pero 273 Pablo no estaba diciendo que no había debilidades en la iglesia; por el contrario, en los dos capítulos siguientes procede a señalar serios defectos, no obstante quería que todos supieran que tenía confianza en sus virtudes espirituales.
4.
Nosotros mismos.
Es decir, Pablo y sus compañeros, no los tesalonicenses, que en justicia no podían jactarse de sus antecedentes.
Gloriamos.
Gr. kaujáomai, "jactarse", "gloriarse" (cf. com. Rom. 5: 2).
En las iglesias.
Pablo no identifica a esas iglesias, ni tampoco quiere decir que todos los cristianos conocían las excelentes virtudes de los tesalonicenses; es probable que se refiriera a grupos locales, como los de Corinto y Berea. Al escribir posteriormente a los corintios se glorió de las iglesias de Macedonia, e instó a los corintios a que siguieran el ejemplo de sus hermanos macedonios en abrir el corazón al Espíritu de Dios (2 Cor. 8).
Paciencia.
Gr. hupomoné (ver com. Rom. 2: 7; 5: 3).
Fe.
Gr. pístis (ver com. Rom. 3: 3). Para que la paciencia tenga valor debe estar combinada con la fe, pues sin la ayuda divina nadie puede esperar el triunfo en su lucha contra los poderes de las tinieblas (Efe. 6: 11-16). Las Escrituras no alaban una paciencia sólo estoica. No se debe aspirar a sufrir sólo por el hecho de sufrir. El apóstol no se gloriaba en los sufrimientos de sus conversos sino en su firmeza y fe.
Persecuciones.
Ver com. cap. 3: 3.
Mbulaciones.
Gr. thlípsis (ver com. Rom. 2: 9; 5: 3). Cf. 1 Tes. 3: 4.
Soportáis.
Gr. anéjomai, que originalmente significó "mantenerse erguido" y por lo tanto, "sostener", "llevar", "soportar". Esta flexión verbal debe traducirse "estáis soportando", lo cual significa que los creyentes aún estaban siendo perseguidos.
5.
Demostración.
Gr. éndeigma, "evidencia", "prueba", "señal"; "prueba" (NC). Cf. com. Fil. 1: 28, donde se usa la palabra afín éndeixis. Las persecuciones y tribulaciones no son una prueba o demostración del justo juicio de Dios, sino más bien de la actitud del creyente ante tales aflicciones. El sufrimiento paciente y la fe valerosa en medio de la persecución, que son producto de la gracia de Dios, son una evidencia de su vivo interés y su cuidado hacia los que sufren; lo que demuestra que él finalmente quitará las injusticias del mundo (cf. Ecl. 3: 16-17).
Justo juicio de Dios.
Este juicio podría aplicarse a la intervención de Dios en favor de su pueblo (vers. 6) y al gran castigo que se describe en los vers. 7-10 (ver com. Sal. 73: 3-24; Rom. 2: 5). La fortaleza de los santos perseguidos es para los impíos un presagio de su propia y futura destrucción (cf. com. Fil. 1: 28).
Tenidos por dignos.
El cristiano no es en sí mismo digno del reino de Dios, ni los sufrimientos necesariamente lo hacen digno. No hay nada que nos haga merecedores del reino de Dios (cf. Efe. 2: 8); pero por la gracia perdonadora de Dios somos "tenidos por dignos" (cf. com. Rom. 6: 23).
Reino de Dios.
Esta expresión, tal como se usa aquí, generalmente se considera como sinónimo de "cielo" (cf. com. Mat. 4: 17).
Asimismo padecéis.
O "asimismo estáis padeciendo". Pablo comprende que los apóstoles no son los únicos que sufren, sino que los tesalonicenses precisamente en ese momento sufrían persecución por causa del reino.
6.
Es justo.
"Es justo" según el parecer de Dios. Dios ve las cosas no como el hombre las ve, y puede llegar a decisiones completamente justas, pues conoce todos los hechos y puede discernir los motivos del corazón humano.
Pagar.
Gr. antapodídòmi, "devolver en reciprocidad", y por lo tanto, "pagar con la misma moneda", "retribuir". Los principios de justicia exigen que los seres humanos reciban una retribución correspondiente con sus obras. Los que menosprecian la expiación del Salvador quedan sin protección y se exponen a la justa retribución divina. Cf. com. Rom. 2: 6; Gál. 6: 7; Apoc. 22: 12.
Os atribulan.
Gr. thlíbò, "oprimir", "afligir". Este verbo es afín del sustantivo thlípsis, "aflicción', "tribulación" (ver com. vers. 4). No se identifica a los que atribulaban a los tesalonicenses, pero se deduce por el relato de Hechos (cap. 17: 5-9) que los judíos atizaban la persecución.
7.
Reposo.
Gr. ánesis, "desatadura", "aflojamiento", "alivio", y por lo tanto "reposo". Pablo contrasta las retribuciones a perseguidores y perseguidos. Los primeros sufrirán la tribulación que han causado a otros, mientras que los segundos obtendrán lo que han anhelado: "reposo". El valor de este "reposo" aumenta cuando se sabe que se disfrutará en 274 compañía de los apóstoles. Los conversos y los evangelistas triunfarán juntos. Para los perseguidos tesalonicenses, ¡cuán gran incentivo habrán sido estas palabras para que permanecieran firmes!
Se manifieste el Señor Jesús.
Literalmente "en la revelación del Señor Jesús"; "en la manifestación del Señor Jesús" (NC); "en la revelación del Señor Jesús" (BC). Pablo emplea el sustantivo apokálupsis, "acto de quitar un velo", o "revelación" (ver com. 1 Cor. 1: 7; Apoc. 1: 1). Pablo identifica el reposo que alcanzarán los creyentes con el segundo advenimiento de su Señor en gloria. En ese momento los justos recibirán su recompensa y los impíos su castigo (ver la Segunda Nota Adicional de Apoc. 20).
Con los ángeles de su poder.
Cf. com. Mat. 25: 31; Jud. 14.
8.
En llama de fuego.
Esta frase quizá sea parte del vers. 7, como parte de la descripción de la venida de Cristo. El contexto y la enseñanza global de las Escrituras parecen apoyarlo. En el gran día del advenimiento, el Señor se revelará con su propia gloria, con la gloria de su Padre y de los santos ángeles (ver Luc. 9: 26). Esa gloria aparece como fuego ante los ojos de los mortales. Así describieron la gloria de Dios Moisés (Exo. 3: 2), Ezequiel (Eze. 1: 27), Daniel (Dan. 7: 9-10) y Juan (Apoc. 1: 14-15).
Retribución.
Gr. ekdíkèsis (ver com. Rom. 12,19). La expresión "dar retribución" es sinónima de "infligir castigo".
No conocieron a Dios.
Pablo considera que aquellos a quienes el Señor castiga pertenecen a dos clases: los que no conocen a Dios, y los que no obedecen al Evangelio. Algunos interpretan que estas dos clases representan a los gentiles y los judíos, respectivamente (cf. Jer. 10: 25; Rom. 10: 16); pero parece mejor pensar que son dos clases generales de individuos. Los primeros son los que han tenido la oportunidad de conocer a Dios, pero han menospreciado ese privilegio (cf. Sal. 19: 1-3; Rom. 1: 18-21); y los segundos, los que conocen el mensaje evangélico pero se han resistido a obedecerlo. El Señor muestra claramente que la razón que tienen para rechazar el Evangelio, es su amor al pecado (ver Juan 3: 17-20).
9.
Eterna perdición.
Gr. ólethros aiónios. En cuanto al significado de ólethros, ver com. 1 Tes. 5: 3; acerca del significado de aiónios, ver com. Mat. 25: 41. La yuxtaposición de estas dos palabras describe con exactitud la suerte final de los que rechazan las misericordias de Dios. Todos serán finalmente destruidos, no transitoriamente para ser resucitados después, sino con una destrucción de la cual no se levantarán más. Las palabras de Pablo excluyen cualquier idea de un tormento eterno (ver com. Mat. 3: 12; 5: 22).
De la presencia del Señor.
O "del rostro del Señor". Esta frase implica una separación del Señor. Así como el clímax de la bienaventuranza de los justos será vivir en la presencia del Señor (Mat. 5: 8; Apoc. 22: 4), así también, en el extremo opuesto, la peor desgracia del castigo de los impíos será su exclusión de la presencia divina. Cuando vivían en la tierra menospreciaron sus oportunidades de conocer al Señor (cf. com. 2 Tes. 1: 8); pero finalmente y cuando ya sea demasiado tarde, se darán cuenta del valor de los privilegios que rechazaron.
Nótese que Pablo no está haciendo una distinción entre las venidas de Cristo -antes y después del milenio-, sino que incluye a ambas en un grandioso suceso. La muerte de los impíos al comienzo del milenio será seguida -mil años después- por su resurrección, y entonces serán lanzados "al lago de fuego" para ser definitivamente consumidos (Mal. 4: 1-3; ver com. Apoc. 20: 5, 15). Aunque Pablo está hablando de "eterna perdición", no es correcto presentar este pasaje como una evidencia de que los impíos serán destruidos definitivamente en la segunda venida de Cristo (ver com. Apoc. 20: 3).
Gloria de su poder.
O "gloria de su fuerza". Es decir, la gloria que procede de la fortaleza de Cristo (ver com. Juan 1: 14), que se manifestará cuando salve a los santos y destruya a los impíos.
10.
Cuando venga.
El apóstol identifica de nuevo el acontecimiento en torno al cual giran sus pensamientos, a saber, la venida de nuestro Señor en gloria (cf. vers. 7).
En aquel día.
Ver com. Hech. 2: 20; cf. com. Fil. 1: 6.
Glorificado en sus santos.
Es decir, para ser glorificado en las personas de sus santos. La suprema vindicación del proceder de Cristo se realizará cuando se reúna toda la familia de sus santos. Entonces el universo verá el valor del sacrificio del Redentor y la eficacia de su proceder. Así será glorificado el Salvador (cf. Gál. 1: 24; 1 Tes. 2: 20; 2 Tes. 1: 4). Así como la gloria del artista se revela 275 en su obra maestra, así también Cristo es glorificado ante las huestes celestiales por su obra: los milagros de su gracia (Mat. 13: 43; TM 18, 49-50). El Salvador recibirá gloria a través de la eternidad, a medida que sus santos den a conocer más plenamente la sabiduría de Dios en su maravilloso plan de salvación, "que realizó en Cristo Jesús" (Efe. 3: 10-11 BJ).
Admirado.
Gr. thaumázò, "asombrarse", en sentido secundario "admirar". Ambos significados aparecen en el texto. Los santos han esperado con ansiedad a su Libertador, han anticipado con gozo su aparición, pero el cumplimiento de sus expectativas superará en sumo grado sus más confiadas esperanzas. Nunca soñaron que su Señor pudiera ser tan glorioso. Cuando luzca sobre ellos la belleza de su presencia, a su asombro se añadirá una admiración reverente (ver Isa. 25: 9).
En todos.
O "por todos".
Los que creyeron.
Los que sean salvos "en aquel día" serán los que han creído o fijado su fe antes de la venida de Cristo. Cuando Cristo venga, serán salvados los que ya hayan aceptado a su Señor por fe y hayan perseverado hasta el fin (Mat. 24: 13). Pablo tenía particularmente en cuenta a sus conversos tesalonicenses y su acto inicial de fe en el Evangelio, como se puede ver por la expresión incidental, "por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros". Se habían transformado al aceptar el mensaje de salvación y, si eran fieles, se les aseguraba que también estarían entre los santos. Pero la frase "todos los que creyeron" también se aplica a todos los fieles creyentes.
Nuestro testimonio.
Los apóstoles daban testimonio de las grandes verdades del Evangelio (Hech. 1: 8; 2: 32; 8: 25; 1 Juan 1: 1-2). No predicaban temas abstractos, sutiles teorías o "fábulas artificiosas" (2 Ped. l: 16). Su predicación era más bien el testimonio de testigos oculares. Conocían por experiencia propia esas verdades, e instaban para que se aceptara, una forma de vida que ellos mismos vivían. Esta clase de predicación siempre tiene poder.
11.
Oramos siempre.
Cf. 1 Tes. 1: 2; 2 Tes. 1:3, ver com. Fil. 1: 4.
Os tenga por dignos.
O "haga dignos". Ver com. vers. 5, donde Pablo quiere decir que la forma en que los tesalonicenses soportaban la persecución los ensalzaba delante de Dios. Aquí ora para que sean dignos del llamamiento de Dios.
Su llamamiento.
"La vocación" (BJ, BC, NC). Ver com. Rom. 8: 28, 30; 2 Tim. 1: 9. Se nos llama a una vida santa, a salir del mundo y a estar separados de él (2 Cor. 6: 17-18), a ser "ciudadanos del cielo" (Fil. 3: 20, BJ). Bien podríamos preguntar: ¿Se adapta mi vida al propósito divino de Aquel que llama tan bondadosamente? ¿El juez me tendrá "por digno"?
Todo propósito de bondad.
La palabra que se traduce "propósito" es eudokía, "buena voluntad", "deseo"; y "bondad" es una traducción de agathosúnè, vocablo que sólo es usado por los escritores bíblicos y eclesiásticos, y denota rectitud de corazón y vida. Pero aquí no se habla de la bondad de Dios, sino más bien de todo "buen deseo" de los hijos de Dios: "Todo vuestro deseo de hacer el bien" (BJ). Pablo ora para que Dios "cumpla", es decir "lleve a término" (BJ) completamente toda aspiración hacia el bien que experimenten sus conversos. Es Dios quien, mediante su Espíritu, coloca en nuestros corazones el deseo de cumplir su "buen deseo" (eudokía), y por el mismo Espíritu nos da el poder que capacita para llevar a cabo ese deseo (ver Fil. 2: 13; 1 Tes. 5: 24). La "bondad" es uno de los frutos del Espíritu (Gál. 5: 22).
Toda obra de fe.
El pasaje podría traducirse, "toda buena resolución y toda obra inspirada por la fe". "Todo vuestro deseo de hacer el bien y la actividad de la fe" (BJ). La clase de fe que Pablo deseaba ver en las vidas de los hijos de Dios no es una simple creencia teórica, sino un principio activo y dinámico (cf. Sant. 2: 17). El apóstol reconocía que tal fe viviente y vigorizante era inspirada por Dios y su Espíritu (ver 1 Tes. 1: 3, 5); por lo tanto, fervientemente suplicaba que Dios los capacitara para vencer los obstáculos humanos y perfeccionara la obra de fe en sus vidas (cf. Rom. 4: 20-21).
Con su poder.
O "en poder". De esta manera leeremos: "Dios... cumpla... en poder".
12.
Para que el nombre.
El propósito final en la oración de Pablo era que las vidas de los tesalonicenses glorificaran el nombre de Jesús. En cuanto al significado de "nombre", ver com. Hech. 3: 6; Fil. 2: 9.
Glorificado.
Glorificamos el nombre de Cristo cuando demostramos el poder salvador de su gracia en nuestras vidas. Esa glorificación es mutua, pues a medida que lo glorificamos, él nos da de su gloria para perfeccionar 276 en nosotros su carácter (ver Juan 17: 10, 22).
Gracia.
Pablo reconoce otra vez que el creyente no puede hacer nada bueno por sí mismo (cf. com. Juan 15: 5; Rom. 7: 18), y que la bondad sólo es posible mediante la operación de la gracia divina en la vida del cristiano.
De nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
El texto griego permite traducir "nuestro Dios y Señor, Jesucristo" (ver com. Rom. 9: 5). Pero en 1 Tes. 2: 2 Pablo habla de "nuestro Dios" sin hacer referencia a Cristo; de modo que es posible que aquí también se esté refiriendo al Padre y al Hijo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4 HAp 215
7-8 PP 353
7-9 HAp 215
7-10 NB 56-57; 1T 41
8 CS 477; 5T 15
9 2T 396
10 3JT 432
11 DMJ 94; Ed 130
11-12 HAp 215
CAPÍTULO 2
1 Pablo anhela que permanezcan firmes en la fe que han recibido, 3 muestra que habrá un apartamiento de la fe 9 y que el anticristo, se manifestará antes de que venga el día del Señor; 15 por lo tanto, les repite su anterior exhortación y ora por ellos.
1 PERO con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el dijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;
9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,
10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,
12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra. 277
1.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). El tema de Pablo en los vers. 1-12 gira en torno al regreso de Cristo.
Nuestra reunión.
Uno de los principales propósitos del retorno de Cristo es el de congregar a sus elegidos (ver com. Mat. 24: 31; Juan 14: 3) para que puedan estar "siempre con el Señor" (1 Tes. 4: 17). Pablo invoca la perspectiva de ese suceso para que los pensamientos de los tesalonicenses se concentren en ese tema y mediten en él con solemnidad.
Os rogamos.
Sin duda estaban circulando en la iglesia de Tesalónica ideas erróneas acerca de la enseñanza de Pablo en cuanto a la proximidad de la venida de Cristo; y para corregir esas tergiversaciones escribió esta segunda epístola. Trata el tema con gran tacto, pues se dirige a sus lectores no como a inferiores sino como a hermanos, y les ruega que presten atención a las enseñanzas que está por impartirles. Desea reanimar y no desanimar a los temerosos.
2.
Dejéis mover.
Los tesalonicenses no debían dejarse arrancar del fundamento de su firme convicción y ser "llevados por doquiera de todo viento de doctrina" (Efe. 4: 14). Los cristianos deben ser firmes en su modo de pensar.
Conturbéis.
Gr. throéò, "clamar en voz alta", "asustarse", de ahí "conturbarse". Se refiere aquí a un estado de agitación o excitación nerviosa. El pensamiento de que la venida del Señor era inminente, había mantenido a los tesalonicenses en un estado de continua alarma.
Espíritu.
Sin duda aquí se refiere al espíritu o don de profetizar (cf. com. 1 Cor. 7: 40; 12: 10).
Palabra.
O enseñanza oral.
Carta.
Es decir, comunicación escrita.
Como si fuera nuestra.
Puede entenderse que esta frase se refiere a las tres clases de comunicación que se mencionan, como si todas ellas hubieran procedido de Pablo. Muchos intérpretes consideran que Pablo se refiere a alguna comunicación fraguada en su nombre. Es posible que Pablo pensara que se pudiera redactar algún escrito en su nombre, por lo cual quizá tenía la precaución de firmar las cartas con su propia mano (ver com. cap. 3: 17). Otros creen que si ése hubiese sido el caso, quizá habría tratado este asunto con más vigor. Sugieren que es más probable que se estuviera tergiversando alguna declaración de sus enseñanzas, o de alguna de sus pláticas, o de la redacción de su primera epístola (ver com. 1 Tes. 4: 15, 17; 2 Tes. 2: 1; cf. HAp 214).
El día del Señor.
En cuanto a la expresión "el día del Señor", ver com. Hech. 2: 20.
Está cerca.
Gr. enístèmi, "estar cerca", "ser inminente", o en la forma en que está aquí, "ha llegado", "ha sobrevenido". En Gál. 1: 4, Pablo emplea el participio de este mismo verbo, que se ha traducido como "presente". Pablo había destacado en su primera epístola -así como el Señor lo había hecho en sus enseñanzas- que los cristianos deben vivir preparados para el regreso del Señor (Mat. 24: 42, 441, 1 Tes. 1: 10; 5: 23); deben velar y estar listos, pero nunca estar tan preocupados por la inminencia del segundo advenimiento, que lleguen a un estado de agitación irrazonable.
3.
Nadie os engañe.
El apóstol reconoce que el peligro de un engaño es real y grave (cf. Mat. 24: 4). Los métodos de engaño serían muchos, y Pablo no trataba de limitarlos a los tres mencionados (2 Tes. 2: 2), sino que añade: "en ninguna manera". El enemigo de la iglesia hará señales y milagros aparentes para inducir a los incautos a que acepten el gran engaño o mentira (vers. 9-11). El pueblo de Dios debe, por lo tanto, estar alerta para no ser descarriado. Su fe debe fundarse en las claras afirmaciones de la Palabra de Dios.
Porque no vendrá.
Estas palabras no están en el texto griego. Los omite la BJ. Se han añadido para que el pensamiento sea más claro. Es obvio que la reunión de Cristo con los suyos es lo que "no vendrá" hasta que se revele el anticristo. Esto era lo que perturbaba a los tesalonicenses (vers. 1).
La apostasía.
Gr. apostasía. Este vocablo griego aparece en el NT sólo aquí y en Hech. 21: 21. El artículo definido indica que se hace referencia a una apostasía definida, e implica que esa defección era algo bien conocido por los lectores. Pablo sin duda había dado instrucciones personalmente a los tesalonicenses acerca de la apostasía que vendría. Algunos años más tarde en su plática a los ancianos de la iglesia de Efeso, predijo que la apostasía se debería a hombres que se levantarían dentro de la iglesia "para arrastrar tras sí a los discípulos" (Hech. 20: 30). El amonestó a Timoteo acerca de peligros similares, añadiendo que llegaría el tiempo cuando los hombres preferirían las fábulas y cerrarían 278 sus oídos a la verdad (1 Tim. 4: 1-3; 2 Tim. 4: 3-4). Pedro y Judas hablan en tono duro acerca de los que han abandonado la senda recta (2 Ped. 2: 1, 12-22; Jud. 4, 10-13); y Juan testifica que en el tiempo cuando escribía habían surgido muchos anticristos (1 Juan 2: 18). El Señor mismo instó a sus seguidores a que se cuidaran de los falsos profetas (Mat. 7: 15; 24: 24), y predijo que muchos tropezarían (Mat. 24: 10). Pablo no define específicamente la forma de la apostasía, pero se puede deducir de los pasajes mencionados; sin embargo, lo siguiente es claro: (1) la apostasía es religiosa, es una rebelión espiritual que tiene una relación primordial con la política; (2) esa defección aún era futura cuando escribía Pablo; (3) la apostasía no sólo sería antes del segundo advenimiento (2 Tes. 2: 2), sino que serviría como una señal de la proximidad del regreso de Cristo. Por eso no se debía esperar la venida del Señor sin que sobreviniera antes la apostasía. La profecía acerca de esta caída espiritual parcialmente se cumplió en los días de Pablo, y mucho más durante la llamada Edad Media; pero su cumplimiento completo ocurrirá en los días inmediatamente previos al regreso de Jesús (cf. Nota Adicional de Rom. 13). Ver t. VI, pp. 65-68.
Se manifieste.
Gr. apokalúptò, "descubrir", "quitar un veló", "exponer", "hacer saber" (cf. com. Apoc. 1: 1). Este verbo se repite en 2 Tes. 2: 6, 8, y se usa en otras partes del NT para referirse a revelaciones sobrenaturales (cf. Mat. 16:17; Luc. 10:22, etc.), y especialmente para referirse a la aparición de Cristo (cf. Luc. 17:30. El sustantivo afín apokálupsis, "revelación", ocurre en 1 Cor. 1: 7, "manifestación"; en 2 Tes. 1: 7, "manifieste"; en 1 Ped. 1: 7, 13, "manifestado"; en cap. 4: 13, "revelación"). Esto sugiere que la manifestación del "hombre de pecado" implicaría elementos sobrenaturales y que su esfera de acción sería claramente de carácter religioso. El hecho de que, el "hombre de pecado" va a "manifestarse", significa que estaría oculto hasta cierto momento, y entonces se manifestaría al mundo -del cual hasta ese tiempo se había escondido-, o que se quitaría su disfraz y aparecería tal c¿>mo es, o que se le quitaría su disfraz y se daría a conocer su verdadera naturaleza ante los habitantes de la tierra.
El hombre de pecado.
Es decir, el hombre cuya característica distintiva es el pecado. La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "hombre de ilegalidad" (anomía), que se ha traducido de diversas formas: "hombre impío" (BJ); "hombre de la iniquidad" (NC). Cf. com. vers. 8 donde "aquel 'inicuo" es literalmente "el Impío" (BJ). El artículo definido "el" indica que Pablo se está refiriendo a un enemigo acerca del cual ya había hablado a los tesalonicenses, y que esperaba que ellos supieran de qué estaba escribiendo. El hecho de que emplee el sustantivo "hombre' (Gr. ánthropos) indica también una persona definida o un poder definido. En cuanto a la identidad de esa persona o ese poder, ver com. vers. 4.
El hijo de perdición.
O "hijo de destrucción", es decir, un hijo destinado a la destrucción. Este es otro título o descripción del "hombre de pecado". Hay sólo un lugar más en las Escrituras donde se usa esta denominación. El Salvador la aplicó a Judas (ver com. Juan 17: 12), apóstol que una vez fue compañero de los otros discípulos e igual a ellos, pero que permitió de tal manera que Satanás entrara en su corazón (Juan 13: 2, 27), que traicionó a su Señor (Mat. 26: 47-50).
4.
Se opone.
Gr. antíkeimai, "ser adversario de", "resistir", "oponerse".
Se levanta.
Del verbo griego huperáiò, "levantarse por encima", "alzarse sobre" algo.
Todo lo que se llama Dios.
Esto incluye todas las formas de deidad, tanto verdaderas como falsas, y no debe limitarse al Dios de los cielos.
O es objeto de culto.
Gr. sébasma, "objeto de adoración"; en el plural, como aquí, "culto". Las palabras de Pablo describen a un poder arrogante que se opone a todo competidor en el terreno de la religión, y no permite que ningún rival reciba el culto que exige para sí mismo.
Tanto que.
Estas palabras indican el propósito de los hechos del altivo poder.
En.
En el sentido de "dentro de", "en", lo cual indica la entrada de este poder en el templo de Dios y su establecimiento allí.
Templo.
Gr. naós, el santuario interior, o santuario, en contraste con hierón, que indica todo el predio del templo. Basándose en. 1 Cor. 3: 16; 2 Cor. 6: 16; Efe. 2: 21, algunos creen que "templo" se refiere aquí a la iglesia; otros, que Pablo usa el término "templo" en sentido figurado para representar un centro de culto religioso. Este "inicuo" (vers. 8) se sentaría en el lugar dedicado al culto del 279 Dios verdadero, exigiendo que se le rinda adoración.
Como Dios.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de estas palabras. Las omiten la BJ, BC, BA y NC. Esta omisión no afecta el significado del pasaje, pues el pensamiento está implícito en las palabras que siguen. Este arrogante poder usurpa prerrogativas divinas que corresponden al verdadero Dios, y no simplemente a deidades paganas.
Haciéndose pasar.
Gr. apodéiknumi, "mostrar", "exhibir", "declarar". Al sentarse en el santuario interior del templo, revela que pretende establecerse "como Dios", más aún, que considera que "es Dios". No puede haber una blasfemia mayor.
Para quienes están familiarizados con la Biblia ya son bien conocidas las señales de identidad enumeradas en los vers. 3 y 4, puesto que se encuentran en otras partes de la Palabra inspirada. Una comparación con la profecía de Daniel acerca del poder blasfemo sucesor de la Roma pagana (ver com. Dan. 7: 8, 19-26), y con la descripción que hace Juan de la bestia semejante a un leopardo (ver com. Apoc. 13: 1-18), revela muchas similitudes entre las tres descripciones. Esto lleva a la conclusión de que Daniel, Pablo y Juan están hablando del mismo poder, a saber: el papado (CS 53-58, 405). Muchos comentadores aplican el término "anticristo", "el que se opone a Cristo", o "el que está en el lugar de Cristo" (cf. com. 1 Juan 2: 18), al poder aquí descrito. En los comentarios de los pasajes mencionados de Daniel y del Apocalipsis se tratan ampliamente las diversas señales de identificación.
El poder que aquí se describe Puede identificarse en un sentido más amplio con Satanás, quien por muchísimo tiempo se ha esforzado por ser "semejante al Altísimo" (ver com. Isa. 14: 14). "Satanás está obrando con suma intensidad para presentarse como Dios, y para destruir a todos los que se oponen a su poder. Y hoy el mundo se está postrando delante de él. Se recibe su poder como poder de Dios" (2JT 369). "La resolución del anticristo de llevar a cabo la rebelión empezada por él en el cielo, continuará animando a los hijos de desobediencia" (3JT 393-394). "En esta época aparecerá el anticristo como si fuera el Cristo verdadero, y entonces la ley de Dios será completamente invalidada... Pero el verdadero director de toda esta rebelión es Satanás vestido como un ángel de luz. Los hombres serán engañados y lo exaltarán en lugar de Dios, y lo deificarán" (TM 62). "El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas" (CS 651).
5.
¿No os acordáis?
En sus dos epístolas a los tesalonicenses, el apóstol recurre con frecuencia a su enseñanza oral anterior (cf. 1 Tes. 2: 1, 9, 11, 13; 3: 4; 4: 1; 5: 1-2; 2 Tes. 2: 15; 3: 1O).
Os decía.
O "solía deciros", como lo indica el griego. Habría sido extraño que un maestro tan cuidadoso como Pablo hubiera dejado de instruir a sus conversos en un tema tan importante. El hecho de que sin reservas pudiera recordar a sus lectores sus enseñanzas previas, demuestra que sus puntos de vista acerca de la venida de Cristo no habían sufrido un cambio, y que antes no había esperado la aparición inmediata del Señor. Al mismo tiempo es cuidadoso en lo que escribe, quizá para evitar complicaciones políticas si su carta caía en manos de adversarios.
6.
Y ahora vosotros sabéis.
Pablo recuerda de nuevo a sus lectores un tema acerca del cual al menos estaban parcialmente informados. Los estudiantes posteriores de las palabras del apóstol tienen la desventaja de no conocer el pleno contenido de su enseñanza oral.
Detiene.
Gr. katéjò, "detener", "contener", "restringir"; literalmente "y ahora lo que detiene" o "la cosa que retiene", pues en griego se usa el género neutro. En el vers. 7 Pablo usa una expresión similar, pero emplea el género masculino: "el que ahora le retiene" (BJ); "el que lo detiene" (BC).
Los comentadores reconocen que hay grandes dificultades en los vers. 6-12, y las atribuyen al hecho de que Pablo al dirigirse a los tesalonicenses hace referencia a circunstancias creadas por informaciones previamente impartidas, que nosotros ahora no conocemos. De modo que cualquier explicación que se presente de este pasaje tendrá un elemento de conjetura, y deberá ser cuidadosamente examinada dentro del contexto del mensaje de Pablo para los tesalonicenses.
Algunos afirman que el poder que retenía era el Imperio Romano. Las persecuciones paganas impedían la tendencia de la iglesia de adoptar costumbres y creencias paganas, y así detenían la aparición del papado (CS. 53). 280 Quizá Pablo no identifica aquí al poder que retiene porque está tratando un tema delicado, y no se atreve a ser más explícito por temor de causar otra persecución sobre sus conversos si la carta caía en manos de enemigos.
Otros creen que esta frase tiene una aplicación más amplia. Piensan que la forma masculina "hay quien... lo detiene" se refiere a Dios. Pero "lo que lo detiene" (género neutro) podría considerarse como una referencia a las circunstancias dispuestas y permitidas por Dios (cf. com. Dan. 4: 17) para demorar la manifestación aún futura del anticristo, tanto en su aspecto histórico como en su manifestación final (ver com. 2 Tes. 2: 4). En cuanto a la forma en que Dios restringe a los poderes del mal, ver com. Apoc. 7: 1.
A su debido tiempo.
Es decir, en el tiempo u oportunidad que Dios señale, y no en un tiempo determinado por "el hombre de pecado". El anticristo se manifestará cuando llegue el tiempo debido. Cuando esto se aplica al papado histórico (ver com. vers. 4), se ha entendido que se refiere al período de 1.260 años de predominio de ese poder religioso (ver com. Dan. 7: 25; Apoc. 12: 6). Cuando se le da una aplicación más amplia (ver com. 2 Tes. 2: 4), se considera que el pasaje también se refiere al tiempo cuando Satanás desempeñará un papel personal en los acontecimientos de los últimos días, cuando será desenmascarado su plan cuidadosamente preparado para asegurar el dominio mundial y sea evidente su verdadera naturaleza (ver com. 2 Tes. 2: 4; Apoc. 17: 16).
Se manifieste.
Pablo no identifica específicamente quién es el que se manifestará, pero por el contexto es evidente que se refiere al "hombre de pecado" (vers. 3-4). En cuanto a "manifieste", ver com. vers. 3.
7.
Ya está en acción.
Gr. energéo (ver com. Fil. 2: 13). Pablo se está refiriendo a un agente que ya estaba en actividad. La apostasía comenzó en los días de Pablo (ver com. 2 Tes. 2: 3). Con el transcurso del tiempo esa apostasía tomó la forma de las pretensiones papales. De modo que, desde el punto de vista histórico moderno, "el misterio de iniquidad" puede ser identificado con el poder papal (CS 53-60). Por esto puede considerarse que "el hombre de pecado" y "el misterio de iniquidad" representan el mismo poder papal apóstata (CS 405). Detrás de todas las manifestaciones de iniquidad está Satanás, el cual desempeñará inmediatamente antes del fin un papel personal en un esfuerzo para someter a todo el mundo (ver com. vers. 4, 9).
Misterio de iniquidad.
Gr. mustèrion tès anomías. En cuanto al significado de mustèrion como algo oculto, ver com. Rom. 11: 25, y en cuanto a anomía, "desprecio y violación de la ley", "ilegalidad", "iniquidad", ver com. "el hombre de pecado" (2 Tes. 2: 3). El título se refiere a un poder que se caracteriza por su desobediencia. La referencia a "la ley" es particularmente significativa por el intento de cambiar la ley al cual se hace referencia en Dan. 7: 25 (ver el respectivo comentario). En último término, esta descripción se aplica a Satanás, el autor de toda desobediencia (TM 364-365); pero por lo general el diablo ha disfrazado su personalidad actuando mediante diversos instrumentos. Pero en los últimos días desempeñará personalmente un papel más directo, y su engaño culminará falsificando personalmente la venida de Cristo (ver com. 2 Tes. 2: 4, 9).
Sólo.
Con este adverbio comienza el elemento que fija límites a la acción del misterio de iniquidad.
Detiene.
Gr. katéjò (ver com. vers. 6). La mayoría de los comentadores concuerdan en que la construcción griega pide la añadidura de una palabra o palabras explicativas como "que hay quien" (que no están en el texto griego), para completar el pensamiento de la sentencia. "Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide" (RVA). El verbo esperar, en cursiva, significa que fue añadido para aclarar el pensamiento de Pablo. Algunos creen que aquí, como en el vers. 6, se hace referencia al Imperio Romano; otros, que Dios es el que detiene (ver com. vers. 6).
Sea quitado de en medio.
Los que afirman que el poder que "detenía" era el Imperio Romano, creen que ese poder es el que sería "quitado de en medio". Los que creen que Dios es el que 'detiene", parafrasean así la segunda mitad del versículo: "El Retenedor, Dios, quien mantiene refrenado el mal (CS 656, 672), continuará deteniéndolo hasta que venga el tiempo cuando se 'manifestará' (vers. 8) el misterio de iniquidad y será 'quitado de en medio' ". Estos comentadores consideran que esta frase asegura al creyente que a pesar de la acción del poder apóstata, éste no continuará para siempre. A su debido 281 tiempo, Dios hará que terminen sus actividades (ver com. Mat. 24: 21-22).
8.
Entonces.
Los que afirman que el "quitado de en medio" (vers. 7) es el Imperio Romano, entienden que el adverbio "entonces" se refiere al tiempo cuando ascendió al poder la Roma papal (ver com. Dan. 7: 8). Los que afirman que el "quitado de en medio" es el anticristo (ver com. "aquel inicuo"), creen que "entonces" se aplica a un tiempo todavía futuro, cuando el papado experimentará un breve período de reavivamiento (ver com. Apoc. 13: 3), después del cual quedará desenmascarada su verdadera naturaleza (ver com. Apoc. 17: 16-17), o, dentro de una aplicación más amplia, al tiempo cuando Satanás, el anticristo supremo, actúe personalmente en los acontecimientos de los últimos días, hasta que quede al descubierto la falsedad de sus pretensiones de ser dios (ver com. 2 Tes. 2: 4).
Debe recordarse que el apóstol no trataba de presentar un resumen doctrinal completo de los acontecimientos de los últimos días, sino que sólo procuraba proporcionar a los tesalonicenses una información profético que impidiera que fueran engañados acerca del tiempo del regreso del Señor. Por lo tanto, no debemos esperar una cronología completa de los sucesos que precederán al "día del Señor".
Se manifestará.
Gr. apokalúptò (ver com. vers. 3). Si se aplicara al papado, se referiría a su elevación al poder después de la declinación del Imperio Romano; pero la referencia también podría ser al tiempo, aún futuro, cuando el poder papa¡ se refortalecerá (ver com. Apoc. 13: 8), y al tiempo cuando, después de ese breve período de reavivamiento, se desenmascarara o manifestará la verdadera naturaleza de ese sistema (ver com. Apoc. 17: 16-17).
Si esta manifestación o quitamiento del velo se aplica a Satanás, se referiría a su pretendida falsificación de la venida de Cristo (ver com. vers. 9).
Aquel inicuo.
Gr. ho ánomos, literalmente "el sin ley", por lo tanto, "el violador de la ley", "el desobediente"; o el "impío" (BJ, BC). Se hace referencia al "hombre de pecado" (vers. 3) o "misterio de iniquidad" (vers. 7). De acuerdo a un punto de vista, "el violador de la ley" es el papado (ver com. vers. 4; cf. CS 405, 636); según un segundo enfoque, no es sólo el papado sino ante todo Satanás, el anticristo supremo, cuando personificará a Cristo precisamente antes del último día (ver com. vers. 4, 9).
El Señor.
Algunos MSS dicen "Señor Jesucristo"; otros dicen sólo "Señor". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. ID) por el texto "Señor Jesús". Esto armoniza mejor con el contexto que habla del glorioso regreso de Cristo.
Matará.
Gr. analískò, "consumir", "aniquilar", "destruir". Aunque algunos MSS tienen el verbo anairéò, "anular", "abolir", "matar", la evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el verbo analískò. Ver com. "destruirá".
Espíritu de su boca.
Es decir, el aliento de su boca (cf. com. Luc. 8: 55; Apoc. 19: 15). Aquí puede haber una alusión a las palabras de Isa. 11: 4.
Destruirá.
Gr. kalargéò, "inutilizar", por lo tanto, "dejar anulado e inútil" (ver com. Rom. 3: 3). Este significado corresponde bien con la descripción de la suerte que aguarda al papado, o más específicamente a Satanás en la segunda venida de Cristo (cf. com. Apoc. 20: 1-6). El papado deja de existir y se desmorona el designio cuidadosamente elaborado por Satanás.
Las palabras de este versículo se han usado a veces para describir la destrucción de los impíos en la segunda venida de Cristo. Es cierto que entonces los impíos vivos serán súbitamente destruidos; pero Pablo se está refiriendo a la suerte de "aquel inicuo", "el impío", y no a la de los impíos en general.
Resplandor.
Gr. epifáneia, "epifanía", "manifestación", palabra que se usaba con frecuencia en el griego clásico para describir la aparición gloriosa de los dioses paganos. "Manifestación" (BJ, NC). En el NT se emplea exclusivamente para describir los dos gloriosos advenimientos del Señor Jesús: el primero (2 Tim. 1: 10) y el segundo (1 Tim. 6: 14; 2 Tim. 4: 1, 8; Tito 2: 13).
Venida.
Gr. parousía, palabra que generalmente se usa para la segunda venida de Cristo (cf. com. 2 Tes. 2: 1; Mat. 24: 3).
9.
Advenimiento.
Gr. parousía, la misma palabra que describe la venida de Cristo en el vers. 8 (ver com. allí). Muchos afirman que el apóstol se está refiriendo a la imitación que hará Satanás de la venida en gloria de nuestro Señor, debido (1) al significado técnico que tiene el término parousía, (2) al uso frecuente de esta palabra para describir la segunda venida de Cristo y (3) a la yuxtaposición 282 de parousía (ver com. inmediato anterior). En cuanto al hecho de que Satanás imitará una parousía, ver CS 651, 681-683; 5T 698; SC 64. Debemos estar agradecidos porque la Palabra de Dios proporciona claras descripciones de la venida de Cristo para que los creyentes no sean engañados. El mismo Señor "descenderá del cielo" (1 Tes. 4: 16) "con las nubes" (Apoc. 1: 7), así como los discípulos le habían "visto ir al cielo" (Hech. 1: 11), y su venida será "como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente" (Mat. 24: 27), y por lo tanto "todo ojo le verá" (Apoc. 1: 7). No le será posible a Satanás falsificar exacta y completamente la parousía del Señor (ver CS 683). El pueblo de Dios podrá escapar del engaño satánico (ver com. Mat. 24: 24) si estudia diligentemente las Sagradas Escrituras y recuerda bien los detalles proféticos del segundo advenimiento del Señor.
Por.
Gr. katá, "de acuerdo con", "en conformidad con" (cf. 8T 226).
Obra de Satanás.
O de acuerdo con el método propio de Satanás.
Poder y señales y prodigios mentirosos.
El adjetivo "mentirosos" modifica a los tres sustantivos. Las palabras "poder", "señales", "prodigios" también se aplican a los milagros de Jesús (ver t. V, p. 198); pero las obras maravillosas del Señor eran genuinas y "señales" que atestiguaban su naturaleza divina Juan 10: 25, 37-38). Los milagros que producen actos de creación exceden, por supuesto, al poder de Satanás; sin embargo, se registra que Satanás tiene poder para afligir a los hombres con dolencias físicas (cf. Luc. 13: 16). Es, pues, evidente que tiene poder para aliviarlos de esas dolencias cuando así conviene a sus propósitos. Satanás y sus agentes harán obras maravillosas de curaciones aparentemente iguales a las que hizo Cristo (CS 645-646, 651; TM 364-366; 3JT 285; 5T 698). Satanás hará obras maravillosas y recurrirá a manifestaciones espiritistas de poder sobrenatural en su intento final por engañar al mundo.
10.
Todo engaño de iniquidad.
Es decir, todo engaño que procede de iniquidad. Esto identifica aún más la naturaleza de la falsificación, pues pone de manifiesto su propósito: engañar, y su origen: iniquidad.
Para los que se pierden.
Esta misma frase se emplea en 2 Cor. 2: 15 y 4: 3. Satanás logra engañar a los réprobos; pero los elegidos no serán engañados (cf. Mat. 24: 23-27).
Recibieron.
Gr. déjomai, "aceptar", "dar la bienvenida" (ver com. 2 Cor. 6: 1). Pablo aquí indica la razón por la cual serán engañados los incrédulos: tuvieron la oportunidad de amar la verdad, pero despreciaron ese privilegio que se les brindó.
El amor de la verdad.
Los que no aceptan la salvación no sólo la rechazan sino que aun se resisten a abrigar amor por la verdad, es decir, la odian. Esta actitud no se refiere a una verdad abstracta sino a "la verdad", a la única gran verdad que procede de Dios, la que está personificada en Cristo Jesús. La condenación final de los pecadores se deberá a que rechazaron a Jesús, el cual es "la verdad" (Juan 14: 6). Su negación a albergar amor por lo que es verdadero los hace propensos a la influencia de todo lo que es engañoso, a todas las artimañas del inicuo.
Para ser salvos.
El rechazo de la verdad que es en Cristo Jesús, significa muerte; pero su aceptación produce vida para salvación eterna.
11.
Por esto.
Es decir, debido a que los incrédulos rehusan amar la verdad y creer en ella. Lo que sigue es un resultado de su obstinada actitud.
Dios les envía.
Mientras el "inicuo" está inundando el mundo con sus engaños (vers. 8-10). En la etapa final de la historia del mundo que aquí se predice, los impíos claramente habrán preferido la mentira antes que la verdad, y por esta razón no puede alcanzarlos la redención. Por eso Dios los abandona para que sigan lo que han elegido (ver com. Rom. 1: 18, 24). En las Escrituras se dice con frecuencia que Dios hace lo que no impide (ver com. 1 Sam. 16:14; 2 Crón. 18: 18).
Un poder engañoso.
"Energía de engaño" o "fuerza de error" (cf. com. vers. 9), es decir, una acción que conduce al error final que resulta en una condenación irrevocable.
La mentira.
Es decir, el engaño culminante cuando Satanás personificará a Cristo. No puede haber peor mentira que ésa, que el autor del mal se presente como Cristo, el Origen de la verdad. Los que creen que Satanás es Jesús, no pueden ser salvos.
12.
A fin de que sean condenados.
Gr. kríno, "juzgar". El resultado de este juicio debe deducirse del contexto y no de kríno (ver com. Rom. 2: 2).
No creyeron a la verdad.
Una definición negativa de aquellos que se dice que creen a 283 "la mentira" (vers. 11), de los cuales también se dice que no recibieron el amor de la verdad (vers. 10).
Se complacieron.
Esto es lo que la Inspiración dice de la mentalidad de los que se perderán. Prefirieron el pecado a la justicia; se complacieron haciendo lo incorrecto antes que lo correcto.
13.
Debemos dar siempre gracias.
Cf. com. cap. 1: 3. Aquí hay una transición. Después de completar su tema acerca del "hombre de pecado" y del "inicuo" (vers. 1- 12), el apóstol piensa en el maravilloso medio que Dios proporciona en el Evangelio para que nadie sea engañado y se pierda. También está reanimando a sus lectores después del sombrío cuadro de los vers. 1- 12.
Amados por el Señor.
Cf. com. 1 Tes. 1: 4, donde los conversos son llamados "amados de Dios".
Os haya escogido.
Cf. com. Efe. 1: 4; Col. 3: 12; 1 Tes. 1: 4; 5: 9. Que. Dios no elige arbitrariamente, se muestra por las palabras que siguen. La elección depende de la santificación de los escogidos.
Desde el principio.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "como primicias". Los tesalonicenses eran primicias de la obra de evangelización en Grecia. Sin embargo, es muy claro que el plan de salvación se originó "desde el principio" (cf. 1 Juan 1: 1; 2: 13). Pablo recuerda a sus lectores que Dios los había elegido "desde el principio". Esto es paralelo con el pensamiento expresado en otras epístolas (Efe. 1: 4; 2 Tim. 1: 9; cf. com. Rom. 16: 25; Efe. 3: 11; 1 Ped. 1: 20; Apoc. 13: 8; cf. DTG 13-14).
Mediante la sanfificación por el Espíritu.
O "en santificación de espíritu". Sin embargo, se reconoce que toda verdadera santificación es obra del Espíritu Santo (cf. com. 1 Ped. 1:2). Esa santificación más "la fe en la verdad" son el medio para que se efectúe la salvación en la vida del creyente.
Fe en la verdad.
Un nítido contraste con la creencia en "la mentira" (vers. 11), que es el resultado de ser víctima de los engaños del anticristo.
14.
A lo cual os llamó.
Una clara demostración de que el versículo anterior no enseña la predestinación de algunos y la condenación de otros (ver com. 1 Tes. 1: 4). Como Dios tiene el propósito de salvar a los hombres sin tener en cuenta la raza, el Señor inspiró en Pablo el ferviente deseo y la determinación de predicar el Evangelio a los gentiles. El llamamiento que presenta la buena nueva de salvación mediante Jesucristo, fue proclamado sin reservas. Del individuo dependía su aceptación o su rechazo. Los que creyeron y aceptaron el llamamiento estaban siendo transformados por el Espíritu Santo (ver com. Rom. 8: 28-30).
Nuestro evangelio.
Ver com. 1 Tes. 1: 5.
Alcanzar la gloria.
El propósito del Evangelio es que los que lo acepten, puedan participar de la gloria de Cristo (cf. 1 Tes. 5: 9). Esta "gloria" podría referirse a la belleza del carácter de Cristo, de la que participarán todos los redimidos (ver com. 1 Juan 3: 2), y a la gloria del reino eterno de Cristo (ver com. Juan 1: 14; Rom. 8: 17, 30).
15.
Así que, hermanos.
Los tesalonicenses se habían desanimado por las desorientadoras enseñanzas acerca del inminente retorno de Cristo. La enseñanza de Pablo tenía el propósito específico de reanimarlos. En cuanto al frecuente uso que hace el apóstol del vocablo "hermanos", ver com. 1 Tes. 1: 4.
Estad firmes.
Gr. stékò (ver com. Fil. 1: 27). Una correcta comprensión de la "esperanza bienaventurada" es un gran incentivo para la firmeza de carácter (ver com. Tito 2: 12-13). La mala comprensión conduce a perturbaciones y quizá al fanatismo (ver com. 2 Tes. 2: 2).
Retened.
Gr. kratéò, "mantener con firmeza", "guardar cuidadosamente" (cf. Mar. 7: 8; Heb. 4: 14; Apoc. 3: 11).
Doctrina.
Gr. parádosis, literalmente "entrega", "transmisión" (ver com. Mar. 7: 3). Significa cosas entregadas, comunicadas o transmitidos por medio de enseñanza o doctrina. La idea intrínseca en la palabra es la de autoridad superior a la del maestro. Por lo tanto, aquí se refiere a mensajes inspirados, recibidos por Pablo y sus compañeros y fielmente transmitidos a los tesalonicenses.
Por palabra, o por carta nuestra.
El adjetivo "nuestra" se aplica a "palabra" y a "carta" (cf. com. vers. 2). Con esta frase Pablo abarca todas las fuentes de enseñanza aceptable. Su redacción también coloca estas dos formas de enseñanza en el mismo nivel, en lo que atañe a la inspiración.
16.
Y.
"Que" (BJ). La conjunción "que" expresa mejor el pensamiento de Pablo, como si él, después de instar a los creyentes a mantenerse firmes (vers. 15), deseara dejar en claro que la única base de estabilidad es Dios. 284
Y el mismo Jesucristo Señor nuestro.
La forma acostumbrada de Pablo es mencionar primero al Padre al dirigir la palabra y orar (cf. 1 Tes. 1: 1; 3: 11; 2 Tes. 1: 1-2, 11-12); sin embargo, aquí menciona primero al Hijo (cf. 2 Cor. 13: 14; Gál. 1: 1). Este orden quizá se deba a la referencia previa del apóstol (2 Tes. 2: 14) a "la gloria de nuestro Señor Jesucristo". Esta conjetura está apoyada por la sintaxis griega, en la cual la palabra que se traduce "mismo" está primero en la sentencia, por lo cual recibe el énfasis.
Nos amó.
El verbo está en singular, sin embargo podría considerarse que se aplica tanto al Hijo como al Padre. Esta estrecha relación confirma el concepto de Pablo de que el Hijo y el Padre son igualmente divinos. La flexión del verbo -pretérito indefinido- muestra que el autor tiene en cuenta un suceso histórico específico: se está refiriendo al acto único del amor de Dios al dar a su Hijo como sacrificio por nuestros pecados y a la abnegación de nuestro Salvador al darse a sí mismo (Juan 3: 16; Tito 2: 14). El apóstol no puede aludir a una evidencia mayor que la cruz, como la manifestación suprema del amor de Dios y la base segura de consuelo y esperanza.
Consolación eterna.
Gr. paráklésis aiónion. En cuanto a paráklésis, ver com. Hech. 9: 31; y en lo que respecta a aiónion, ver com. Mat. 25: 41. El consuelo se funda en que el amor del Padre y del Hijo no es transitorio, como lo es con frecuencia el consuelo terrenal, sino que dura eternamente. Esta dádiva tenía sin duda que reanimar a los temerosos entre los tesalonicenses, fortaleciéndoles para que pudieran resistir cualquier enseñanza perturbadora acerca del regreso de Cristo (1 Tes. 5: 11, 14; 2 Tes. 2: 2). Las almas que se sienten pequeñas no deben ser menospreciadas, sino reanimadas (ver Rom. 14: 1; Heb. 12: 12).
Buena esperanza por gracia.
La esperanza de la redención cuando Cristo venga es "buena" porque es genuina y, por lo tanto, digna de confianza, en contraste con las falsas esperanzas suscitadas por la enseñanza errónea de que el regreso del Salvador sería inmediato. Con justicia se la llama "la esperanza bienaventurada" (Tito 2: 13). Como todos los dones de Dios para los hombres, es concedida gratuitamente de acuerdo con la abundante gracia del cielo (cf. com. Efe. 2: 5, 8).
17.
Conforte.
Gr. parakaléò (ver com. Mat. 5: 4). Aunque las flexiones verbales "conforte" y "confirme" están en singular, el consuelo y la confirmación provienen tanto del Padre como del Hijo (ver com. 2 Tes. 2: 16).
Os confirme.
En el griego no aparece este pronombre. La sintaxis exige que sea "vuestro corazón" el consolado y confirmado por Dios y Jesucristo (vers. 16). "Consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena" (BJ). Sólo el poder divino puede realmente afianzar el corazón, por eso Pablo oraba por que Dios y Jesús lo hicieran.
Toda buena palabra y obra.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el orden inverso: "obra y palabra" (BJ, BC, BA y NC). Con estas dos palabras se cubre el total de la vida. Dios consuela y fortalece el corazón del creyente para que sus obras y sus palabras sean aceptables.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2 MJ 27
2-4 HAp 215
3 CS 54, 405, 497, 499, 506, 509; 3JT 393
3-4 CS 53, 628; HR 342, 401; NB 104; 1T 76
4 CS 57; DMJ 107; HR 346; 2JT 369 5, 7 HAp 216
7 CS 53, 58, 435; HAp 468; HR 342, 347; 2JT 3 1 S; 3JT 166
7-8 CS 405
7-12 8T 226
8 CS 41,367, 636, 715; DTG 83; 1JT 216
8-12 1T 290
9 CS 12; 1JT 101; PE 91, 261, 263, 265-266; PP 741
9-10 CS 609; 1JT 216; PR 529; PVGM 341; 1T 291; 5T 746; 8T 49
9-11 CS 4407 497
9-12 HAp 216
10 CRA 572; CS 616; FE 88; 1JT 99, 388; 2JT 15, 124, 139; 3JT 312; MJ 56; SC 196; 1T 294; 4T 557, 576, 594; 8T 28, 49,162
10-11 CS 616; HR 417; 1JT 98-99; 3JT 275; PP 38; 1T 73; 6T 401; TM 365
10-12 CS 484; 3JT 253
11-12 1JT 216, 591; 2JT 35; PE 44-45, 88
12 CS 441; 2T 455,470
13 CM 21; FE 189
13-17 8T 226
14 DTG 309
15-17 HAp 216 285
CAPÍTULO 3
1 Pablo pide las oraciones a su favor, 3 manifiesta la confianza que tiene en ellos, 5 y ruega a Dios en su favor; 6 les da diversos preceptos, especialmente a huir de la pereza y las malas compañías, 16 y concluye con oración y saludos.
1 POR lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,
2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.
3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.
5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.
7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,
8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;
9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.
10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
13 Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
15 Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.
16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
17 La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo.
18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
1.
Por lo demás, hermanos.
Cf. com. Fil. 3: 1; 1 Tes. 4: 1. Estas palabras dan comienzo a la conclusión de la epístola de Pablo.
Orad por nosotros.
El apóstol acaba de registrar una oración en favor de sus conversos, para que fueran confirmados y consolados (cap. 2: 17). Ahora les ruega que ellos, a su vez, lo recuerden a él y a sus compañeros (cf. 2 Cor. 1: 11; Fil. 1: 19; 1 Tes. 5: 25). Pablo siempre sentía su insuficiencia y comprendía su necesidad del poder divino (ver 2 Cor. 2: 16; 3: 5).
Palabra del Señor.
Pablo no sentía egoísmo alguno cuando pidió las oraciones de los tesalonicenses. Lo único que anhelaba era que la Palabra de Dios se difundiera mediante su ministerio y el de sus colaboradores.
Corra.
Gr. tréjÇ, "correr", aquí en sentido metafórico. Parece que en la ciudad de Corinto la Palabra de Dios no estaba "corriendo" tan rápidamente como lo deseaba el apóstol. Quizá encontraba una firme oposición de parte de los judíos (ver com. 1 Tes. 3: 7). Bien puede ser que en respuesta a las oraciones unidas de los tesalonicenses, le fue dada a Pablo una visión reanimadora, y más tarde fue liberado de un complot de los judíos para poner fin a su obra en esa ciudad (Hech. 18: 9-17). El permaneció en Corinto durante un año y medio y fundó una iglesia importante. En condiciones normales, "la palabra del Señor" vivificada por el Espíritu Santo hace rápidos progresos. Es "viva y eficaz" (Heb. 4: 12). "Velozmente corre su palabra" (Sal. 147: 15). Crece y se multiplica (Hech. 12: 24). 286
Sea glorificada.
La Palabra del Señor es glorificada en las vidas transformadas de los que son guiados por ella. El Evangelio es embellecido por las vidas piadosas aun de los cristianos más humildes: esclavos convertidos que no estafaban, sino que eran completamente honrados y fieles en el servicio que prestaban (Tito 2: 9-10; cf. com. Mat. 5: 16).
Como lo fue entre vosotros.
Pablo recordaba el gozo con que los tesalonicenses recibieron el Evangelio y la eficacia que tuvo en ellos (1 Tes. 2: 13).
2.
Seamos librados.
Gr. rúomai, "rescatar". Aunque este segundo pedido tiene un sabor netamente personal, el apóstol no se preocupa en primer lugar por su seguridad personal, sino que desea estar seguro de que sus compañeros en la tarea de evangelización queden en libertad para continuar con su piadosa obra.
Perversos.
Del adjetivo griego átopos; literalmente, "fuera de lugar", y por lo tanto "impropio", "malo", "equivocado". En el texto griego está precedido por el artículo definido. "Los hombres perversos" (BJ, NC). Esto significaría que Pablo se está refiriendo a un grupo específico de adversarios, sin duda los judíos que se unieron para atacarlo y llevarlo ante Galión, el procónsul romano (ver com. Hech. 18: 9-17). Esos judíos eran más perversos que muchos paganos porque obstinadamente resistían el testimonio de las Sagradas Escrituras y los milagros efectuados por el Espíritu Santo como demostración del poder de Dios. Algunos de ellos aun llegaron a veces hasta el punto de blasfemar (Hech. 13: 45).
No es de todos la fe.
Probablemente sea una referencia a los judíos incrédulos que rechazaban la fe cristiana. Los tesalonicenses habían creído con prontitud, pero no debían sorprenderse de que no sucediera lo mismo con todos los demás. Quienes se han entregado completamente al mal tienen sus conciencias cauterizadas (1 Tim. 4: 2). Algunos que cierran del todo su mente ante la evidencia demostrada en su corazón por el Espíritu Santo, se colocan más allá del alcance del Evangelio. Cuando el Señor demostró indiscutiblemente su divinidad mediante sus maravillosas obras en la carne, hubo algunos que insensibilizaron hasta tal grado su corazón para no aceptar que él era el Mesías, que atribuyeron su poder milagroso a Satanás. El Señor les advirtió que estaban en peligro de cometer el pecado imperdonable, más aún, que quizás ya lo habían cometido. Algunos que aún no han llegado hasta ese punto se han endurecido tanto por los afanes de este mundo, que el Evangelio no puede penetrar en su corazón, así como la buena semilla no puede arraigarse en la tierra pisada junto al camino (Luc. 8: 5, 12). Necesitan que el terreno de su corazón sea arado por un sincero arrepentimiento, para que la Palabra pueda arraigar en ellos y dar fruto de fe (ver Ose. 10: 12).
3.
Fiel es el Señor.
Frente a la infidelidad del hombre, especialmente la de los judíos que dieron la espalda a la verdad de Dios, contrasta la invariable fidelidad del Señor (ver com. 1 Cor. 1: 9). Pablo podía testificar personalmente que se puede confiar en Dios, porque le había prometido su liberación en Corinto, y cumplió su promesa (Hech. 18: 9-17).
Afirmará.
Gr. st'rízÇ, "confirmar", "establecer", "fortalecer". Pablo ya había orado para que sus conversos fueran confirmados (cap. 2: 17); ahora expresaba su confianza de que así sería.
Guardará del mal.
Literalmente "os guardará del maligno". La referencia puede ser al mal en general, o a Satanás, el maligno (cf. Mat. 13: 19, 38; Efe. 6: 16; 1 Juan 2: 13-14; 3: 12; 5: 18). En esta epístola corresponde que la referencia sea a Satanás, pues Pablo ha hecho resaltar la obra del maligno y de sus agentes (ver com. 2 Tes. 2: 3-12). El apóstol asegura a sus lectores que el Señor a quien ellos servían, los protegería fielmente aun de sus peores enemigos.
4.
Confianza... en el Señor.
El pensamiento de la infidelidad de otros hace que Pablo tenga en cuenta la necesidad de los fieles tesalonicenses. Pero aunque el apóstol está animando a creyentes humanos, aclara que la base de su confianza está "en el Señor" y no en los hombres (cf. Gál. 5: 10 ).
Hacéis y haréis.
Una exhortación presentada en forma atrayente. Pablo tiene órdenes específicas para los tesalonicenses, pero con todo tacto expresa su convicción de que ya están haciendo lo que él les pide, y que continuarán haciéndolo. Sus órdenes provenían de Dios, y ellos las habían aceptado como tales y habían recibido el poder del Espíritu de Dios para cumplirlas (1 Tes. 2: 13). El apóstol creía que el Señor, que había comenzado una buena obra en sus vidas, la terminaría y los 287 prepararía para su gloriosa aparición (cf. Fil. 1: 6).
Lo que os hemos mandado.
No se especifica en este versículo qué había mandado el apóstol, pero sus órdenes se enumeran en los vers. 6-15.
5.
Encamine.
Gr. kateuthúnÇ, "dirigir en línea directa", "guiar correctamente". Es parte de la petición de Pablo: "El Señor encamine".
Corazones.
Gr. kardía, que aquí incluye la mente, sede de la inteligencia (cf. com. Rom. 1: 21; 10: 10; Efe. 1: 18). Necesitamos que el Señor guíe continuamente nuestro razonamiento y nuestras emociones. Ha prometido hacernos recordar las verdades que se nos han enseñado, revelarnos su significado y guiarnos para que comprendamos completamente su voluntad (Juan 14: 26; 16: 13).
Al amor de Dios.
Estas palabras definen la primera de dos áreas hacia las cuales Pablo desea que sus lectores dirijan el corazón. Son posibles dos interpretaciones: (1) que sean encaminados al amor de Dios; (2) que puedan llegar a poseer el amor de Dios, o a compartirlo. Por analogía con las palabras finales del versículo, es preferible la segunda alternativa.
Paciencia.
Gr. hupomon' (ver com. Rom. 2: 7; cf. com. Heb. 12: 1). Puede significar la paciencia manifestada por Cristo, o un ánimo semejante al de Cristo; sin embargo, el contexto hace posible aplicar el propósito de la oración de Pablo al tema particular de esperar con paciencia el regreso del Salvador.
6.
Os ordenamos.
Pablo comienza ahora a registrar sus órdenes específicas para los tesalonicenses (cf. com. vers. 4). En su primera epístola había exhortado a la iglesia para que amonestara a los fanáticos que había en ella (1 Tes. 5: 14). Parece que su exhortación sólo tuvo un éxito parcial, pues ahora recurre a medidas más severas y da órdenes (cf. com. 1 Tes. 4:2, 11).
Nuestro.
En cuanto al significado de la frase, "en el nombre de nuestro Señor", ver com. Hech. 3: 6; 1 Cor. 5: 4. Pablo invoca el nombre del Señor en apoyo de las órdenes que está dando a los creyentes (cf. com. 1 Tes. 4: 2; 2 Tes. 3: 12).
Apartéis.
Gr. stéllomai apó, "mantenerse lejos", "apartarse de", "retirarse". El hecho de que los miembros más fieles de la iglesia interrumpieran su trato íntimo con los que andaban mal, debía dar como resultado que estos últimos volvieran en sí, se avergonzaran (vers. 14) y abandonaran sus malos caminos. Este era un paso necesario en la disciplina eclesiástica (cf. Mat. 18: 15-18), pero no era una excomunión. Esa medida final estaba reservada para las faltas más graves (ver com. 1 Cor. 5: 5).
Todo hermano.
La instrucción dada por Pablo era abarcante; todos los casos estaban comprendidos.
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
Enseñanza.
Gr. parádosis (ver com. cap. 2: 15).
7.
Vosotros mismos sabéis.
Cf. palabras similares en 1 Tes. 2: 1-2, 5; 3: 3; 5: 2.
Imítarnos.
Gr. miméomai, "imitar". Compárese con el uso de esta palabra en Heb. 13: 7; 3 Juan 11. La enseñanza que Pablo y sus compañeros habían dado no quedó perturbada por ninguna inconsecuencia en las vidas de ellos. El ejemplo presentado ante los tesalonicenses había sido digno (cf. com. 1 Cor. 4: 16; Fil. 3: 17). Pablo podía instar a los cristianos a que lo imitaran porque él imitaba a Cristo (1 Cor. 11: 1). Si pensaban en la conducta humilde y cuidadosa de Pablo, semejante a la de Cristo, iban a saber lo que el Señor exigía de ellos. Todo ministro debe vivir de tal manera que su vida concuerde con su enseñanza.
No anduvimos desordenadamente.
Este andar desordenado al cual alude Pablo (vers. 6), parece ser fruto de la fanática idea de que como el Señor estaba por volver, era demasiado tarde para seguir con las ocupaciones de todos los días. Los que estaban dominados por ese pensamiento, quizá propugnaban el principio de la comunidad de bienes en la iglesia por razones de conveniencia propia, para aprovecharse del trabajo de otros. Pablo condenaba a esos perturbadores insolentes (vers. 11), pero primero recordaba a los hermanos que el ejemplo de él había sido positivo. Con la frente alta podía referirse a su laboriosa vida, conocida por ellos.
8.
De balde.
Compárese con 2 Cor. 11: 7-9, donde Pablo se jacta de no haber sido una carga para los corintios.
Con afán y fatiga.
Ver com. 1 Tes. 2: 9. Estas palabras destacan cuán cuidadosos eran Pablo y sus compañeros de presentar el debido ejemplo ante la gente para evitar todo posible motivo de crítica.
Día y noche.
Ver com. 1 Tes. 2: 9.
Ser gravosos.
Gr. epibaréÇ, "pesar encima", 288 "ser una carga". Pablo no quería ser una carga para los tesalonicenses.
9.
Derecho.
Gr. exousía, "derecho", "autoridad" (ver com. Juan 1: 12; Hech. 1: 7). El apóstol deseaba aclarar que no se oponía a un ministerio sostenido por la iglesia. En otro pasaje enseñó la obligación específica de la iglesia de sostener a los llamados por Dios para ministrar a sus miembros (1 Cor. 9: 9-14). Apreció las dádivas que le enviaron los filipenses para su sostén, y las llamó un sacrificio aceptable, "agradable a Dios" (Fil. 4: 17-18). Pero en Tesalónica renunció al derecho que tenía de ser sostenido por la iglesia para dar a los miembros un ejemplo digno de imitar.
Ejemplo.
Gr. túpos, "imagen", "figura" (ver com. Rom. 5: 14).
Imitaseis.
Gr. miméomai (ver com. vers. 7).
10.
Cuando estábamos con vosotros.
Cf. com. 1 Tes. 3: 4; 2 Tes. 2: 5.
Os ordenábamos.
Son admirables los alcances de las enseñanzas dadas por Pablo a los tesalonicenses. En el corto tiempo que estuvo con ellos parece que abarcó todo tema vital y aplicó sus enseñanzas a las necesidades inmediatas de ellos. Por eso, estando ausente, podía referirse a las órdenes que personalmente les había dado.
No quiere trabajar.
Es evidente que Pablo se está refiriendo a los que, anticipando el regreso inmediato de Cristo, se oponen a ocuparse en un trabajo normal afirmando que era innecesario en vista de la prontitud de la segunda venida.
Tampoco coma.
El apóstol se opone brevemente al razonamiento de los fanáticos con una concisa declaración que puede haber sido común en los días del apóstol, o que pudo haberse originado con él. Este fallo suyo también tiene valor ahora. El trabajo es una bendición; la ociosidad, una maldición (ver DTG 52; PVGM 293). Dios proporciona alimento para los animales, pero éstos deben buscarlo. A Adán se le dijo: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Gén. 3: 19). El Maestro, "el carpintero" de Nazaret, nos dio un digno ejemplo (Mar. 6: 3). El cristiano debe hacer todo lo que pueda para no ser una carga para otros. Debe trabajar para que, además de sostenerse a sí mismo, pueda ayudar a los necesitados (Efe. 4: 28).
11.
Porque oímos.
Parecería que Pablo había recibido noticias poco antes de Tesalónica, y estaba escribiendo en cuanto a una situación entonces presente.
Algunos de entre vosotros.
Aunque el apóstol hacía responsables a los tesalonicenses por la situación de su iglesia, sin embargo no incluía a todos en su condenación pues reconocía que la dificultad se limitaba a "algunos".
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
No trabajando... entremetiéndose.
En griego hay un evidente juego de palabras que podría corresponder a "no ocupados, sino ocupándose en lo que no les importa". "No ocupados en ningún trabajo, sino ocupados en mariposear" (BC). Los entremetidos se ocupan de cosas sin importancia, en lo que no les concierne, en lo ajeno y no en lo propio. El trabajo honrado es el mejor remedio para tales personas, pues los que son cuidadosos en el cumplimiento de sus deberes, no tienen ni tiempo ni inclinación para inmiscuirse en asuntos ajenos (cf. com. 1 Tes. 4: 11; 1 Tim. 5: 13-14; 1 Ped. 4: 15). Los chismes y la maledicencia son el pasatiempo favorito de los ociosos y entremetidos. El resultado es una doble maldición que es peor para el chismoso que para los que perjudica (ver 2JT 83, 252-253; 5T 176; Ed 231).
12.
Por nuestro Señor Jesucristo.
En esta exhortación llena de tacto que añade Pablo, no sólo presenta la autoridad del Señor sino que sugiere que aquellos a quienes es dirigida están dentro del redil. El apóstol siempre anhelaba mantener dentro de la iglesia a todos los que querían permanecer dentro de ella; pero además deseaba que vivieran de acuerdo con las normas establecidas.
Tabajando sosegadamente.
Cf. com. 1 Tes. 4: 11. La exhortación se refiere a una vida consecuente, piadosa y sosegada, de trabajo útil, en contraste con la de un chismoso entremetido. El verdadero cristiano se ocupa de sus deberes callada y modestamente, es diligente en sus actividades y sirve al Señor (ver Rom. 12: 11); de modo que, como Pablo, no procurará depender de otro sino que se esforzará por ganarse el pan cotidiano (cf. com. vers. 8).
13.
Hermanos, no os canséis.
El apóstol se dirige de nuevo a la iglesia en conjunto (cf. vers. 6), incluso a los miembros fieles que no habían sido engañados por los fanáticos perturbadores. Los hijos de Dios no deben cansarse ni desanimarse en su determinación de hacer el bien debido a presiones, ya sean internas 289 o externas. Cf. com. Gál. 6: 9-10, donde se refiere a la obra de ayudar a los necesitados. El hecho de que haya haraganes, imprevisores e indignos que aspiran a que la iglesia los sostenga, no debe ser un motivo para que se sequen completamente las fuentes de la generosidad cristiana. La iglesia necesita de la bendición que proporciona el ayudar a sus pobres. Es un privilegio compartir nuestras bendiciones materiales con los menos afortunados, y ser así mutuamente útiles (ver 2 Cor. 8: 14; 9: 7-12; 3JT 404; MB 42-45).
14.
No obedece a lo que decimos.
Pablo deseaba que la iglesia comprendiera que la epístola estaba llena de autoridad. Era la Palabra inspirada por Dios, escrita en el nombre del Señor. Exigía obediencia. Los miembros debían ayudar a apoyar sus instrucciones.
No os juntéis con él.
Ese deliberado ostracismo practicado por los cristianos leales, tenía que ser un remedio eficaz. Los culpables se verían más fácilmente a sí mismos como otros los veían, y se avergonzarían. Este avergonzamiento por su reprobable conducta los induciría a arrepentirse, y serían salvos.
15.
No lo tengáis por enemigo.
Esta palabra de advertencia es muy necesaria en la iglesia, pues es fácil que los cristianos sean duros en su juicio de un hermano culpable.
Como a hermano.
Pablo no quería que el culpable fuera excomulgado. Deseaba que aún fuera considerado como hermano, y que se lo amonestara como tal. Si la disciplina tenía el efecto esperado, sería sensible ante el consejo fraternal y estaría listo a interpretar nuevamente la verdad en forma equilibrada. Este proceder no es fácil para ninguna de las partes, pero es el ideal por el que debe luchar la iglesia.
16.
Señor de paz.
En 1 Tes. 5: 23 Pablo habla del "Dios de paz" refiriéndose al Padre, cuyos atributos comparte el Hijo. El título "Príncipe de paz" se aplica proféticamente al Mesías, (Isa. 9: 6). En los Evangelios se muestra a Cristo impartiendo paz a sus seguidores (Juan 14: 27; 16: 33; 20: 19, 26). El apóstol Pablo describe a Cristo como "nuestra paz" (Efe. 2: 14). Pablo reconoce que sólo un Cristo tal podía traer verdadera paz a los conturbados corazones de los tesalonicenses.
Siempre.
El apóstol deseaba que sus conversos disfrutaran de la paz de Cristo en todo momento, no importa cuán difíciles pudieran ser sus situaciones.
En toda manera.
Es decir, en toda forma necesaria.
Todos vosotros.
El apóstol incluye en esta oración a toda la iglesia de Tesalónica, a los miembros obstinados e indóciles no menos que a los más fieles. Deseaba que la presencia del Señor habitara continuamente con todos ellos (cf. 1 Tes. 5: 26; 2 Tes. 1: 3; 3: 18). La presencia divina en el corazón de cada creyente será la mejor garantía de paz para la iglesia en la tierra y del gozo de la paz eterna en el mundo venidero.
17.
Salutación.
Gr. aspasmós (ver com. Col. 4: 18; 1 Tes. 5: 26). La referencia es a la bendición de despedida (2 Tes. 3: 18); pero el saludo tiene un significado mayor, puesto que fue escrito por la misma mano de Pablo (cf. com. 1 Cor. 16: 21; Gál. 6: 11; Col. 4: 18; File. 19). El autógrafo personal no era raro en las cartas dictadas, pero puede haber tenido un significado especial en esta epístola en vista del posible peligro de que se falsificaran cartas (ver com. 2 Tes. 2: 2). Aun cuando no existiera ese peligro, ver el saludo escrito de puño y letra haría que la carta fuera recibida en Tesalónica más afectuosamente.
Signo.
Gr. s'méion, "señal" (ver com. Luc. 2: 34). Se refiere no tanto al saludo como al hecho de que fue escrito por la propia mano de Pablo.
En toda carta.
Esto demuestra que Pablo tenía la costumbre de firmar de puño y letra todo lo que escribía, aunque no lo mencione específicamente en cada carta.
18.
La gracia de nuestro Señor.
Cf. Rom. 16: 24. En cuanto al significado de la frase, ver com. Rom. 1: 7. Cf. com. 1 Tes. 5: 28.
Amén.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA, BC y NC.
En la RVA aparecía esta nota: "La segunda Epístola a los Tesalonicenses fue escrita de Atenas". Es una añadidura que no forma parte de la carta original. Esta Epístola fue escrita en Corinto, ver pp. 232-233. 290
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-5 HAp 217
8 1T 447
8-9 HAp 280
10 CMC 128; MB 208; PVGM 193
10-12 HAp 280
11 HAp 212
12 HAp 217
13 2T 445; 3T 210; 9T 220
15 HAp 217

Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los TESALONICENSES
INTRODUCCIÓN
1. Título.
En los manuscritos griegos más antiguos el título de esta epístola es sencillamente, Pros Thessalonikéis A ("A [los] Tesalonicenses I"). El título más largo, "Primera Epístola del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses" (RVR), es un desarrollo posterior.
2. Autor.
La epístola da a entender que proviene de Pablo, Silvano (Silas) y Timoteo (cap. 1: 1); sin embargo, básicamente es obra de Pablo (cap. 3: 1-2, 6-7; 5: 27). Está incluida entre las cartas de Pablo en la lista más antigua de libros del NT: el Canon de Muratori (170 d. C.). Los antiguos escritores eclesiásticos -Ireneo (c. 130-c. 202), Clemente de Alejandría (m. c. 220) y Tertuliano (c. 160-c. 240)- consideraban que Pablo era su autor. La personalidad y el estilo del apóstol Pablo saturan toda la epístola, pues a través de ella se manifiestan el amor por sus conversos y la preocupación del apóstol por su bienestar espiritual. El énfasis que se pone en las grandes virtudes espirituales de la fe, el amor y la esperanza, es claramente paulino (cf. 1 Cor. 13: 13). Los eruditos por lo general concuerdan en que Pablo fue el autor de la epístola. Acerca de la fecha cuando se escribió, ver t. VI, pp. 105-106.
3. Marco histórico.
Tesalónica era una ciudad importante, capital de la segunda división de Macedonia (ver com. Hech. 17: 1). Estaba situada en el extremo norte del golfo Termaico, llamado ahora golfo de Salónica. Por esa ciudad pasaba la "Vía Ignaciana", que unía el Oriente con Roma. La situación geográfica favorable y el excelente puerto de Tesalónica se combinaban para hacer de ella un centro comercial de gran importancia. Quizá por esta razón allí vivía una gran colectividad judía y había una sinagoga (Hech. 17: 1). La ciudad, que ahora se denomina Salónica, es uno de los centros comerciales más importantes del norte de Grecia. Además, es de interés arqueológico, pues el arco triunfal bajo el cual pasaba la antigua Vía Egnatia aún se encuentra en pie como un recordativo de la gloria y del poder de la antigua Roma.
Pablo estuvo en Tesalónica por primera vez durante su segundo viaje, inmediatamente después de haber salido de Filipos (Hech. 16: 40; 17: 1). Como el método de evangelismo del apóstol era predicar primero en las ciudades importantes, y convertirlas 232 después en centros para la propagación del Evangelio en los pueblos y aldeas circundantes, él y sus colaboradores fueron directamente desde Filipos a Tesalónica, sin detenerse para predicar en Anfípolis ni en Apolonia (ver com. Hech. 17: 1). Pablo sabía que primero debía ganarse la simpatía de los judíos de Tesalónica, y por eso fue a la sinagoga tres sábados sucesivos y presentó las grandes verdades del Evangelio a sus compatriotas. Los maltratos que acababa de sufrir en Filipos no lo habían amedrentado, y con el poder del Espíritu Santo presentaba las profecías mesiánicas del AT y mostraba su cumplimiento en Jesús. Algunos de los judíos creyeron (Hech. 17: 4), de "los griegos piadosos gran número" (ver com. Hech. 17: 4) aceptaron su mensaje, y entre los creyentes de Tesalónica también había "mujeres nobles no pocas" (Hech. 17: 4).
Es probable que los misioneros hayan continuado su obra durante más tiempo que las tres semanas que aquí se mencionan, pues Pablo cuenta que trabajaba "de noche y de día" para sostenerse mientras predicaba el Evangelio (1 Tes. 2: 9), y en su carta a los filipenses se refiere a las dádivas que le enviaron mientras estaba en Tesalónica (ver com. Fil. 4: 16). El éxito del ministerio del apóstol no tardó en convertir la envidia de los judíos en un intenso odio que produjo luchas e hizo que Pablo tuviera que dejar la ciudad (Hech. 17: 5-10). Después de los primeros tres sábados que predicó en la sinagoga, parece que Pablo continuó su obra en la casa de Jasón (Hech. 17: 7). Tuvo éxito, según puede deducirse, especialmente entre los griegos, pues la iglesia de Tesalónica parece haber estado mayormente compuesta por gentiles (ver com. 1 Tes. 1: 9; 4: 5).
La violencia de la turba instigada por los judíos obligó a las autoridades romanas a ocuparse de la predicación de Pablo; pero los magistrados no aceptaron la acusación de que el apóstol era culpable de traición por presentar la doctrina del futuro reino de Cristo. Es evidente que Pablo y sus compañeros no fueron oficialmente expulsados de Tesalónica, ni que se les impidió volver a la ciudad, pues el apóstol creyó necesario explicar a la iglesia por qué no había regresado (cap. 2: 17-18), y también porque Timoteo regresó a esa ciudad (cap. 3: 2). Pero parece que los cristianos pensaron que era mejor que Pablo y sus compañeros salieran de la ciudad en ese momento. De allí fueron a Berea, ciudad que estaba a unos 70 km al sudoeste. En Berea, Pablo predicó otra vez en la sinagoga, y tuvo un éxito mucho mayor entre esos judíos que amaban las Escrituras. Las noticias de esa nueva actividad del apóstol pronto llegaron a los judíos de Tesalónica, quienes se dispusieron a una acción inmediata. Se apresuraron a ir a Berea, y de nuevo instigaron a la turba contra los misioneros (Hech. 17: 10-13). Los amigos de Pablo lo enviaron a Atenas, pero sus compañeros se quedaron en Macedonia. El apóstol anhelaba intensamente recibir la ayuda de ellos en Atenas, y allí los esperó (Hech. 17: 16). Parece que Timoteo se unió a él más tarde en Atenas, y Pablo entonces lo hizo regresar a Tesalónica para que animara a los nuevos creyentes y le trajera noticias de la situación de ellos (1 Tes. 3: 1-2, 6). Es probable que Silas se haya quedado en Macedonia, pues cuando Timoteo volvió a Grecia, Silas lo acompañó y ambos se unieron con Pablo en Corinto, adonde el apóstol había ido después de una corta permanencia en Atenas (Hech. 18: 1, 5).
Cuando Pablo recibió el informe de Timoteo, escribió su primera carta a los tesalonicenses. En algunos manuscritos que se remontan al siglo V se dice al fin de la epístola, que fue escrita en Atenas. Esta suposición quizá se basa en lo que se registra en 1 Tes. 3: 1-2; sin embargo, parece claro (cap. 3: 6) que 1 Tesalonicenses no fue escrita sino hasta después de que Timoteo regresó de Macedonia, y según Hech. 18: 1, 5 Pablo estaba entonces en Corinto. Por lo tanto, parece que lo más razonable 233 es afirmar que 1 Tesalonicenses se escribió en Corinto. Generalmente se ha considerado que esta epístola es la primera de las cartas de Pablo que se han conservado (ver t. VI, p. 105). Tal vez fue, con la posible excepción de la Epístola de Santiago, el primer libro del NT que se escribió. En cuanto a la fecha de 1 Tesalonicenses, ver t. 1, p. 106.
4. Tema.
Esta epístola está iluminada por un radiante resplandor de amor intenso (cf cap. 1: 2-4; 2: 7-8; 3: 6-7). El apóstol estaba muy agradecido por el informe de Timoteo en cuanto a la fidelidad de los tesalonicenses y su tierna consideración por él; entonces se apresuró a alabarlos por sus nobles virtudes de fe, amor y esperanza. Sentía el vehemente deseo de visitarlos, pues, mientras estuvo con ellos, no había tenido suficiente tiempo para instruirlos plenamente en las verdades del Evangelio.
Timoteo también debe haber informado al apóstol acerca de ciertos problemas. Algunos tesalonicenses estaban apesadumbrados por sus seres amados que habían muerto desde que habían recibido el mensaje evangélico, pues temían que esos difuntos no pudieran tener parte en la gloriosa resurrección cuando volviera el Señor. Otros se habían fanatizado con el segundo advenimiento, sosteniendo que no debían trabajar sino esperar la venida del Señor en ociosa expectativa. Había quienes estaban volviendo al mundo, y se hallaban en peligro de sumirse en la inmoralidad. Otros se sentían inclinados a proceder por su cuenta y no deseaban reconocer a los legítimos dirigentes de la iglesia. Necesitaban ayuda "los ociosos,... los de poco ánimo,... los débiles" (cap. 5: 14). Si hubiese sido posible, el apóstol se hubiera apresurado para dar instrucciones personales a esos amados creyentes. Más de una vez trató de volver, pero Satanás lo "estorbó" (cap. 2: 18), y por eso tuvo que contentarse con escribir una carta a esa iglesia.
El tema de la epístola es la piedad práctica en vista del regreso de Cristo. El glorioso advenimiento del Señor es la doctrina que más se destaca (cap. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 23). Otras doctrinas mencionadas son la muerte y la resurrección de Cristo (cap. 4: 14), la resurrección de los justos (vers. 13-16), las recompensas y los castigos futuros (cap. 4: 17; 5: 3), la existencia personal y la obra activa de Satanás (cap. 2: 18), y la doctrina de la redención, que incluye elección y santificación (cap. 1: 4; 4: 3-7).
5. Bosquejo.
I.Saludos, 1: 1.
II. Reseña del ministerio a los tesalonicenses y relaciones con ellos, 1: 2 a 3: 13.
A. Agradecimiento por su fiel testimonio, 1: 2- 10.
1.Gratitud por su obra, 1: 2-4.
2.Reseña de su fructífera aceptación del Evangelio, 1:5-10.
B. Pablo recuerda su ministerio en Tesalónica, 2: 1-16.
C. Esfuerzos de Pablo para volver a visitar a sus conversos, 2:17-20.
D. Timoteo enviado en lugar de Pablo, 3: 1-13.
1.Propósito de la visita de Timoteo, 3: 1-5.
2.Informe de Timoteo y su efecto en Pablo, 3: 6-13.
a. El informe, 3: 6.
b. Gozo de Pablo por el informe, 3: 7-9.
c. El continuo deseo de Pablo de visitar la iglesia, 3:10-11.
d. Oración de Pablo por sus conversos, 3: 12-13.
III. Instrucciones y exhortaciones, 4: 1 a 5: 28.
A. Introducción, 4: 1-2.
B. Verdadera santificación corporal, 4: 3-8. 234
C. Amor fraternal de los tesalonicenses, 4: 9-10 p. p.
D. Admoniciones a la laboriosidad, 4: 10 ú. p.-12.
E. Los muertos cristianos y la resurrección, 4: 13-18.
1. La gloriosa esperanza de la resurrección, 4: 13-14.
2. Las circunstancias de la resurrección, 4: 15-16.
3. La traslación de los justos vivos y de los resucitados, 4: 17.
4. Los creyentes deben consolarse mutuamente con esta seguridad, 4: 18.
F. La incertidumbre en cuanto al tiempo de la venida de Cristo, 5: 1-11.
1. La súbita venida del día del Señor, 5: 1-3.
2. Los creyentes deben estar preparados, 5: 4-11.
G. Admoniciones finales, 5: 12-22.
1. En cuanto a los siervos del Señor, 5: 12-13.
2. En cuanto a conservar la unidad en la iglesia, 5: 14-15.
3. En cuanto al regocijo, la oración y la gratitud, 5: 16-18.
4. Diversas admoniciones, 5: 19-22.
H. Bendición final y pedidos, 5: 23-28.
1. Deseo de una santificación completa, 5: 23-24.
2. Pedidos y saludos, 5: 25-27.
3. Bendición, 5: 28.
CAPÍTULO 1
1 Pablo hace saber a los tesalonicenses cuánto los recuerda en sus oraciones y da gracias a Dios por ellos, 5 y también cuán convencido estaba él de la sinceridad de su fe y conversión a Dios.
1 PABLO, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,
3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
4 Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;
5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
6 Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.
8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
1.
Pablo.
La epístola comienza con los saludos acostumbrados (ver com. Rom. 1: 1). El 235 apóstol no tenía necesidad de presentar una extensa introducción pues era bien conocido para sus lectores, y quizá sólo había transcurrido poco tiempo desde que había estado con ellos (ver p. 232).
Aunque Pablo asocia a Silas y a Timoteo con él, es evidente que el apóstol es el único autor de la epístola (cap. 2: 18; 3: 5; 4: 13; 5: 1, 23, 27). Pero al escribir continúa teniendo en cuenta a Silas y a Timoteo, y con frecuencia usa verbos en plural en los cinco capítulos de la epístola (cap. 1: 2; 2: 2; 3: 1; 4: 1; 5: 12). Sus dos compañeros sin duda apoyaban todas las admoniciones que el apóstol escribió en nombre de ellos.
Silvano.
Conocido con el nombre abreviado de Silas (ver com. Hech. 15: 22, 34, 40). Había estado con Pablo en Filipos (Hech. 15: 40-41; 16: 12, 19), lo había acompañado a Tesalónica (Hech. 17: 1, 4), había sido enviado con él a Berea (Hech. 17: 10) y había permanecido en esa ciudad después de que Pablo tuvo que salir para Atenas (Hech. 17: 14). Posteriormente volvió a reunirse con el apóstol en Corinto (ver com. Hech. 18: 5; cf. 2 Cor. 1: 19). Se lo menciona antes que a Timoteo quizá por ser mayor y por haber estado asociado con Pablo durante más tiempo.
Timoteo.
Transliteración del Gr. Timótheos. Ver com. Hech. 16: 1. Era del distrito de Derbe y Listra, había acompañado a Pablo en el segundo viaje misionero (Hech. 16: 1-3) y había participado del ministerio de Pablo en Filipos, Tesalónica y Berea (ver com. Hech. 17: 14). El joven evangelista había sido enviado a la congregación de Tesalónica, y su informe de la condición de la iglesia fue el motivo inmediato que influyó en Pablo para escribir la epístola (1 Tes. 3: 1, 6).
Iglesia.
Gr. ekkl'sía (ver com. Mat. 18: 17). Pablo dirige su carta al conjunto de creyentes de Tesalónica, similares a los que en otros pasajes llama "santos" (Rom. 1: 7; etc.). No menciona a los principales dirigentes de la iglesia como lo hace en su Epístola a los Filipenses (cap. 1: 1).
Tesalonicenses.
La costumbre de Pablo (Rom. 1: 7; 1 Cor. 1: 2; 2 Cor. 1: 1; Efe. 1: 1; Fil. 1: 1; Col. 1: 2) era nombrar la ciudad en la cual se reunía una determinada iglesia, pero aquí y en 2 Tes. 1: 1 se dirige a "los tesalonicenses". Es difícil apreciar una diferencia significativa en este trato diferente; sin embargo, algunos han sugerido que, de esta manera, Pablo tenía el propósito de incluir no sólo a los que residían en la ciudad sino también a los que estaban comprendidos en una zona más amplia. No se sabe cuán numerosa era la iglesia de Tesalónica; según Hech. 17: 4 se deduce que su feligresía inicial era grande.
En Dios.
La iglesia puede existir únicamente si está fundada "en Dios" y si sus miembros están unidos con él (cf. com. Rom 1: 7; Efe. 1: 1; Fil. 1: 1).
Padre.
Cf. com. Rom. 1: 7. En cuanto al significado de la paternidad de Dios en este pasaje, compárese con los saludos de Pablo en otras epístolas.
En el Señor Jesucristo.
Así se indica que la iglesia existe no sólo en virtud de su unión con Dios sino también debido a su unión con el Hijo (ver com. Rom. 8: 1; 1 Cor 1: 2). El doble título "Señor Jesucristo" refleja la cristología de Pablo, y su comprensión de la naturaleza de Cristo. Sabía que su Maestro era el Señor y que el Salvador era divino-humano(ver com. Fil. 2: 5).
Gracia.
Gr. járis (ver com. Rom. 1: 7)
Paz.
Ver com. Rom. 1: 17
De Dios.
En algunos MSS antiguos se omite el resto de este versículo, comenzando con las palabras "de Dios". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. 10 ) por el texto como aparece en la RVR, reconociendo que posiblemente pudo haberlas añadido algún copista posterior que las tomó de 2 Tes. 1: 2. Esta parte final la omiten la BJ, BC, BA y NC.
2.
Damos siempre gracias.
Ya sea que Pablo use el verbo en plural refiriéndose únicamente a sí mismo, o escribe también en nombre de Silas y Timoteo, el significado es claro. Cuando él y sus compañeros recibieron el informe de Timoteo en cuanto a las condiciones reinantes en Tesalónica, se llenaron de agradecimiento y expresaron su gratitud a Dios que obraba mediante ellos.
Por todos vosotros.
El tacto de Pablo se trasluce en las páginas de su epístola. No quería que nadie se sintiera omitido; procuraba que todos estuvieran incluidos en sus saludos; hacía cuidadosas enumeraciones cuando mencionaba personas por nombres (ver com. Fil. 1: 4; cf. Rom. 16: 1-15; Col. 4: 7-17).
En nuestras oraciones
O "al orar". Esta 236 frase define la palabra "siempre". Sin duda Pablo y sus compañeros tenían ciertas horas fijas dedicadas a la oración, y entonces intercedían por los cristianos de Tesalónica mencionándolos en forma individual, y ocupándose de su bienestar.
3.
Acordándonos sin cesar.
Pablo recordaba lo que él había visto en Tesalónica y lo que después Timoteo le había informado (cap. 3: 6). El recuerdo continuo del carácter cristiano de los miembros de iglesia y de sus frutos era la razón para que su mención de ellos en oración siempre tomara la forma de agradecimiento a Dios.
Delante del.
Los nuevos creyentes de Tesalónica, que sufrían persecuciones, vivían en la presencia de Dios. Su fe, amor y esperanza eran genuinos no sólo delante de los hombres sino también a la vista de Dios, el Escudriñador de los corazones. Pablo también puede haber pasado del pensamiento de la salvación mediante Cristo al día del juicio, cuando los tesalonicenses comparecerían delante de su Hacedor sin ningún motivo para sentir temor.
La obra de vuestra fe.
Pablo se concentraba en tres destacadas virtudes que poseían los tesalonicenses: fe, amor y esperanza. En Col. 1: 4-5; 1 Tes. 5: 8 y especialmente en su célebre exposición sobre el amor (1 Cor. 13), destaca estas tres virtudes como los elementos fundamentales del carácter cristiano. Aquí se ocupa de las evidencias externas de esas virtudes, pues habla de lo que observó cuando estuvo en medio de ellos y lo que ahora recuerda. "Obra de vuestra fe" es una expresión que se refiere a las actividades espirituales o temporales inspiradas por la fe. Esta frase revela la naturaleza práctica de la verdadera fe que se manifiesta mediante obras de carácter cristiano.
Trabajo.
Gr. kópos, "dificultad", "trabajo", lo que denota intenso esfuerzo unido a empeño y dificultades. "Trabajo de. . . amor" significa aquí el esfuerzo que impulsa el amor y que voluntariamente acepta y soporta dificultades y penalidades por la salvación de otros. Pablo se regocija, pues como la iglesia estaba expuesta a múltiples maltratos sus miembros se prestaban ayuda mutua con esfuerzos diligentes y sacrificio. Esa amante solicitud por el bienestar ajeno, así como la ardiente fe de ellos, era una prueba convincente de que su conversión era genuina (HAp 212).
Constancia.
Gr. hupomon', "paciencia", "perseverancia" (ver com. Rom. 2: 7).
Esperanza.
Pablo se refiere a una paciente perseverancia sostenida por la esperanza que deriva de la fe cristiana. Esta esperanza no es un optimismo vago sino "esperanza en nuestro Señor Jesucristo"; es decir, esperanza centralizada en Cristo, la esperanza de salvación en el Redentor (cap. 5: 8-9), la esperanza de su pronta venida para la liberación de ellos (1 Tes. 4: 13-18; cf. Tito 2: 13). Su paciencia y firmeza derivaban de la esperanza. En vista de la gloria futura, podían soportar su sufrimiento con más regocijo. La esperanza es el ancla del alma (Heb. 6: 19).
4.
Conocemos.
Referencia a un hecho que se da generalmente por sentado (cf. com. Rom. 3: 19).
Hermanos.
Este término se usa 19 veces en esta epístola, en singular o plural, para mostrar el gran afecto de Pablo por los cristianos de Tesalónica.
Amados de Dios.
Comprende el amor del apóstol y el de Dios por los creyentes de Tesalónica (cf. Rom. 1: 7; 2 Tes. 2: 13).
Elección.
Gr. eklog', "el proceso de elección" (ver com. Rom. 9: 11). Dios había elegido a los creyentes de Tesalónica para la salvación mediante "la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad" (2 Tes. 2: 13). El apóstol no está hablando de la elección final o absoluta de la iglesia entera, como se deduce de su expresión posterior de temor de que algunos de ellos pudieran haber sido vencidos por la tentación y el trabajo de Pablo hubiera sido en vano (1 Tes. 3: 5). Un estudio más amplio de la elección y la predestinación aparece en com. Juan 3: 17-19; Rom. 8: 29; 9: 11; 11: 5; Efe. 1: 4-14; 3: 11. En las Escrituras no hay ninguna declaración que apoye la enseñanza de que Dios ha predestinado a algunas personas para la vida eterna, de lo cual se deduciría fácilmente que Dios ha predestinado al resto de la humanidad para la fatídica destrucción eterna. La doctrina bíblica de la elección implica la voluntad de Dios y la del hombre en acción conjunta.
5.
Evangelio.
Gr. euaggélion (ver com. Mar. 1: 1). Pablo está hablando del Evangelio que le había sido confiado a él y a sus compañeros (1 Tes. 2: 4), y que ellos proclamaran fielmente. En la sinagoga de Tesalónica Pablo abrió las Escrituras del AT y predicó de un Mesías que sufriría y moriría por los pecados de la humanidad, pero que sería resucitado 237 de los muertos; por lo tanto, Jesús era el Cristo (Hech. 17: 2-3; HAp 182-184). El poder de ese Evangelio fue demostrado por las muchas vidas que fueron transformadas al ser aceptado (Hech. 17: 4).
En palabras solamente.
El apóstol empleaba palabras para transmitir el Evangelio, pero la manifestación de ese Evangelio no terminaba sólo con palabras. Estas eran acompañadas con manifestaciones de poder espiritual.
Sino también.
Esta expresión, añadida a la precedente, destaca el contraste entre "palabras" y "hechos" inspirados por el Espíritu.
Poder.
Gr. dúnamis (ver com. Luc. 1: 35). Ver com. 1 Cor. 2: 4; 4: 20, donde se contrasta "palabras" con "poder". Aunque el período del ministerio de Pablo en Tesalónica fue breve (Hech. 17: 1-4), dio lugar a muchos milagros y manifestaciones del poder del Evangelio, aun cuando se dan pocos detalles en el registro sagrado.
Espíritu Santo.
La frase "en el Espíritu Santo" implica que el Evangelio llegó a los tesalonicenses mediante la acción del Espíritu, en una atmósfera condicionada por el Espíritu, de manera que verdaderamente podría decirse que la influencia del Espíritu Santo saturó toda esa acción. De ese modo Pablo rehuyó aceptar que cualquier mérito personal fuera responsable del triunfo del mensaje evangélico.
Certidumbre.
Es decir, "persuasión" o "convicción". El Evangelio fue predicado persuasiva y convincentemente porque Pablo y sus compañeros sabían que recibían poder del Espíritu Santo.
Como bien sabéis.
Pablo recurre al conocimiento personal de los tesalonicenses en cuanto al comportamiento de los que habían sido misioneros entre ellos. Un hombre debe tener la conciencia limpia antes de referirse a su propia conducta. Pablo nunca sintió temor de referirse a su propia conducta entre sus conversos. Las diversas referencias que hizo a la vida que vivió en Tesalónica (cap. 2: 1-2, 5, 9-11) podrían significar que algunos estaban tergiversando su comportamiento y tratando de debilitar su influencia. El hizo frente a esas tergiversaciones afirmando que no sólo los sermones sino también las vidas de los evangelistas predicaban el Evangelio, y que esto había sido hecho para el bien de los mismos tesalonicenses.
6.
Imitadores.
Cf. com. 1 Cor. 4: 16; Efe. 5: 1. Pablo presenta el hecho de que llegaron a ser imitadores del Señor como una razón adicional para saber que Dios los había elegido para la salvación. Pablo había predicado con el poder del Espíritu Santo, y los tesalonicenses también habían recibido el mensaje con gozo del Espíritu Santo. Por lo tanto, sentían grandes deseos de cumplir la voluntad de Dios.
Del Señor.
Pablo no había dejado a los tesalonicenses sólo un ejemplo humano. También les había ayudado para que fueran imitadores de su Señor. El apóstol siempre procedía así (cf. 1 Cor. 11: 1); y por eso, cuando sus conversos quedaban privados de su compañía personal, podían continuar con sus ojos puestos en Cristo, el ejemplo perfecto.
Recibiendo.
Del verbo griego déjomai, que implica recibir con buena voluntad, dar la bienvenida; "abrazando" (BJ); "acogiendo" (BC).
Tribulación.
Gr. thlípsis (ver com. Rom. 5: 3). Los miembros de la iglesia de Tesalónica se hicieron cristianos en medio de una gran oposición (Hech. 17: 5-9; 1 Tes. 2: 14). En la iglesia primitiva la conversión generalmente demandaba valor personal y mucha abnegación, pues con frecuencia los nuevos conversos eran cruelmente perseguidos (ver com. Mat. 24: 21). Esa persecución era en realidad una bendición, pues servía para refinar y purificar a la iglesia y hacía que sus miembros disfrutaran de una comunión más íntima con Cristo (HAp 211-212). Aunque la aflicción era dura, no desanimaba a los conversos; al contrario, su sufrimiento estaba acompañado por el gozo impartido por el Espíritu Santo (cf. Gál. 5: 22).
7.
Ejemplo.
Gr. túpos (ver com. Rom. 5: 14). Esos creyentes habían puesto por modelo de su vida a los apóstoles y al Señor. A su vez se habían convertido en modelos o ejemplos para que los imitaran otros cristianos. Eran un ejemplo en cuanto a la firmeza con que seguían el cristianismo y el celo con que divulgaban sus enseñanzas. El buen ejemplo de los tesalonicenses inmediatamente después de su conversión, destaca la calidad de su testimonio cristiano.
Macedonia y. . . Acaya.
Las dos provincias en que fue dividida Grecia cuando quedó bajo el dominio romano en el año 146 a. C. (ver t. VI, el mapa frente a p. 33). El testimonio de Pablo demuestra cuán ampliamente se propagó la influencia de los fieles tesalonicenses 238 entre otros cristianos.
8.
Divulgada.
Del verbo griego ex'jéÇ, "proclamar", "resonar", "ha resonado" (BJ, BA, BC).
Palabra del Señor.
Es decir, el Evangelio que los tesalonicenses habían recibido con tan buena voluntad y que a su vez estaban transmitiendo a otros (HAp 207-208).
En todo lugar.
Tesalónica era una gran ciudad comercial, desde donde eran llevados los informes de estos fervientes cristianos no sólo a otras partes de Grecia, sino también a países distantes. Pablo estaba entonces en Corinto, puerto marítimo de mucha actividad, por lo tanto, fácilmente podía recibir informes de las labores de sus conversos.
Fe en Dios.
La mayoría de estos creyentes antes habían sido paganos (vers. 9). Ahora demostraban por medio de sus vidas cristianas consecuentes y también con su celo misionero, que tenían una fe verdadera en Dios y en su mensaje evangélico. Su testimonio era tan inconfundible que no era necesario que Pablo y sus compañeros le añadieran algo. Los tesalonicenses difícilmente podían recibir una mejor alabanza.
9.
Ellos mismos.
Es decir, los que enviaron su informe al apóstol. Por su propia iniciativa, esas personas refirieron a Pablo el gran cambio que se había efectuado en Tesalónica debido a su ministerio. Este testimonio era aún más valioso que cualquier otro que dieran los mismos tesalonicenses.
Convertisteis de los ídolos.
Pablo acababa de regresar de Atenas, donde "su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría" (ver com. Hech. 17: 16); por lo tanto, estaba muy impresionado por la forma en que los tesalonicenses habían abandonado sus ídolos para volverse al Dios verdadero.
A Dios.
Compárese con la expresión "fe en Dios" (vers. 8). Los tesalonicenses habían dado la espalda a los ídolos y estaban frente a Dios.
Servir.
Gr. douléuÇ, "ser esclavo", "prestar obediencia" (cf. com. Rom. 1: 1). La flexión del verbo griego da el sentido de algo continuo: "seguir siendo esclavo".
Verdadero
Gr. al'thinós, "genuino", "real". Se contrasta al Dios viviente y real con los ídolos falsos e inconscientes. Pablo y sus conversos comprendían la inapreciable superioridad de la religión cristiana viviente sobre todas las otras religiones.
10.
Esperar.
O "continuar esperando".
De los cielos.
Cf. com. Fil. 3: 20. El propósito de la vida de los conversos de Pablo era doble: servir a Dios y esperar el regreso de Cristo. El apóstol pone un énfasis constante en esta epístola en la magna doctrina del segundo advenimiento de nuestro Señor (1 Tes. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 23). ¡Qué influencia tan eficaz había tenido esta "esperanza bienaventurada" (Tito 2: 13) en las vidas de los creyentes de Tesalónica! Vivían esperando el retorno de su Señor. Sin embargo, no esperaban ociosamente, pues combinaban la actividad con su espera. Eran tan ardientes en su esperanza de ser prontamente liberados de sus perseguidores mediante la intervención gloriosa de su Señor, que temían que la muerte privara a alguno de ellos del gran gozo de reunirse con él personalmente (cf. HAp 209).
Su Hijo.
Esta es la única vez que en esta epístola se menciona a Cristo como el Hijo de Dios, lo que contrasta en forma llamativa con las frecuentes referencias que hay en Romanos y Gálatas (Rom. 1: 3-4; Gál. 1: 16; etc.).
Al cual resucitó.
En su Epístola a los Romanos el apóstol presenta la resurrección de Jesús como una prueba de que Cristo es el Hijo de Dios (ver com. Rom. 1: 4); y en ésta, que probablemente es la primera de sus epístolas, no vacila en seguir el mismo razonamiento, reconociendo a Cristo como el Hijo de Dios resucitado.
Nos libra.
Mejor "nos está librando". Es cierto que el acto vital de la liberación se realizó en el Calvario, pero el proceso de la liberación es continuo, y sólo se completará con la segunda venida de Cristo, cuando los que hayan aceptado la obra del Salvador serán salvados para siempre de las garras del pecado (cf. com. Mat. 1: 21; Rom. 11: 26).
La ira venidera.
El uso del artículo "la" indica una manifestación particular del desagrado divino, de su "ira" (ver com. Mat. 3: 7; Rom. 1: 18).
En cuanto al significado de "ira" (org'), ver com. Rom. 2: 8; cf. com. Rom. 1: 18. El Evangelio libra de la ira venidera (Rom. 5: 9). A los que creen su mensaje y aceptan sus estipulaciones, se les concede vida eterna, y la ira de Dios no permanece más sobre ellos (ver com. Juan 3: 36; 5: 24; 1 Juan 3: 14). 239
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2-3 HAp 207
5 MM 307
6-10 HAp 2O8
7-8 MeM 125; MM 307
9 Ev 163
CAPÍTULO 2
1 Cómo fue llevado y predicado el Evangelio a los tesalonicenses, y cómo fue recibido. 18 Razón por la cual Pablo estuvo ausente de ellos y por qué sentía tantos deseos de verlos de nuevo.
1 PORQUE vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.
3 Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;
11 así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,
12 y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,
16 impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
17 Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;
18 por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.
19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?
20 Vosotros sois nuestra gloria y gozo. 240
1.
Vosotros mismos.
Pablo se extiende ahora en el razonamiento ya comenzado (cap. 1: 5). Otros voluntariamente habían testificado del formidable éxito de la obra de Pablo y sus colaboradores en Tesalónica (ver com. cap. 1: 9); pero el apóstol ahora recurre extensamente a lo que recordaban los mismos tesalonicenses. Cada ministro del Evangelio debe comportarse de tal manera que pueda basarse en el testimonio de sus feligreses si es atacado calumniosamente.
Visita.
Es decir, la visita evangelizadora de Pablo y sus compañeros (cf. Hech. 17: 1-4; 1 Tes. 1: 9). Los conversos de Tesalónica conocían mejor que nadie lo que significó esa visita misionera en sus propias vidas.
Vana.
O "vacía" (ver com. 1 Cor. 15: 10). Los cristianos tesalonicenses eran una prueba inequívoca de la verdad de lo que decía Pablo.
2.
Habiendo antes padecido.
Probablemente sólo unos pocos días después de que Pablo y Silas fueran azotados en Filipos, comenzaron su obra en Tesalónica (ver com. Hech. 17: 1).
Ultrajados.
Muchos de los creyentes sin duda habían presenciado los latigazos de los romanos (cf. Gál. 6: 17). El apóstol sintió profundamente la injusticia del ultraje que sufrieran públicamente al ser azotados, siendo ciudadanos romanos, sin un juicio previo (ver com. Hech. 16: 37).
Tuvimos denuedo.
Gr. parr'siázomai, "hablar con franqueza", "tener valor", "aventurarse a". Después de un castigo tan terrible como el que los evangelistas habían soportado, unos impostores (ver com. vers. 3) no hubieran tenido valor para continuar inmediatamente su obra en un lugar cercano.
En nuestro Dios.
Pablo reconoce que su osadía no era el resultado de un valor natural; provenía de Dios. Los apóstoles estaban predicando "el Evangelio de Dios", y el Señor mismo les había proporcionado el valor necesario para su intrépida proclamación.
Evangelio de Dios.
Es decir, el Evangelio que tiene su origen en Dios.
Gran oposición.
Mejor "en mucho conflicto" (ver com. Fil. 1: 30). Quizá sea una referencia a una lucha interna, como en Col. 2: 1.
3.
Exhortación.
Gr. parákl'sis, "consuelo", "consolación" (ver com. Rom. 12: 8, 15: 4; Fil. 2: 1). Una referencia a la predicación de los evangelistas. El Evangelio presentado por los apóstoles en la forma más atrayente posible produjo consuelo en los gentiles, que habían vivido en un paganismo sin esperanza, y tuvo influencia en sus corazones y en sus mentes.
No procedió de error.
Pablo niega categóricamente las calumniosas acusaciones de sus enemigos, quienes los acusaban de ser ilusos, de estar movidos por motivos siniestros y de usar métodos solapados. El y sus compañeros no eran fanáticos extraviados. Su predicación no provenía de engaños o de doctrinas erróneas. Por el contrario, se basaba en la infalible Palabra de Dios. En su interpretación de esa Palabra eran guiados por el Espíritu de verdad.
Impureza.
Gr. akatharsía, "impureza", vocablo usado comúnmente para referirse a falta de castidad (ver com. Rom. 1: 24). Sin embargo, muchos intérpretes piensan que aquí se usa en sentido figurado: impureza mental, vileza de motivos, es decir, codicia. Pablo y sus compañeros no eran movidos por codicia o voracidad.
Engaño.
Gr. dólos (ver com. Rom. 1: 29). Aquí se trata de la forma de trabajar. El mensaje no fue dado en una forma engañosa sino con plena sinceridad. El "verdadero israelita" no tiene engaño en su boca (Juan 1: 47; Apoc. 14: 5).
4.
Aprobados.
Gr. dokimázÇ (ver com. Rom. 2: 18; Fil. 1: 10). Otra flexión de este verbo se ha traducido como "prueba" al fin de este versículo.
Para que se nos confiase.
Los corazones de los apóstoles habían sido juzgados o probados por Dios, y ellos habían sido aprobados o considerados idóneos para que se les confiara la responsabilidad de presentar el mensaje evangélico. Pablo consideraba esa mayordomía como un depósito sagrado, un "tesoro en vasos de barro" (2 Cor. 4: 7). Predicaba consciente de que estaba ocupado con el mensaje de Dios para los hombres, un mensaje para el cual Dios lo había escogido en forma especial (Hech. 9: 15; 2 Cor. 3: 5-6).
No como para agradar a los hombres.
El apóstol estaba tan empeñado en agradar a Dios, que cumplía con su misión prestándole muy poca atención a las opiniones de los hombres (ver 1 Cor. 4: 3-4, Gál. 1: 10). Esto no quiere decir que no tenía en cuenta los sentimientos o prejuicios de los hombres, pues era cuidadoso en no ofender a nadie innecesariamente (ver 1 Cor. 9: 19-23). Su propósito no era agradar a los hombres para ganárselos por engaño, sino que quería tener la 241 aprobación de Dios y atraerlos a su Hacedor.
Prueba nuestros corazones.
Ver com. "aprobados"; cf. com. Rom. 8: 27.
5.
Palabras lisonjeras.
Para probar que su propósito no había sido agradar a los hombres, Pablo recuerda a sus conversos cuán bien sabían ellos que cuando les habían predicado nunca habían recurrido a lisonjas para hacer que el Evangelio fuera aceptable. En las vidas de los tesalonicenses se necesitaba una obra radical de reforma. Las lisonjas habrían fomentado su complacencia propia e impedido ver sus necesidades. Estos apóstoles de Cristo no predicaban cosas halagüeñas como lo hacían los falsos profetas (ver Isa. 30: 10; Eze. 13: 10).
Ni encubrimos.
Gr. prófasis, "pretexto". Ver com. Fil. 1: 18. "Ni con pretextos" (BJ). Los apóstoles no aprovechaban su misión para enriquecerse; al contrario, eran sumamente cuidadosos para no dar ocasión de que se los acusara de avaricia. Pablo podía dar testimonio de que no había codiciado "ni plata ni oro ni vestido de nadie" (Hech. 20: 33; cf. 2 Con 12: 14).
Dios es testigo.
Un solemne y reverente juramento (cf. com. Fil. 1: 8). Pablo podía recurrir a los recuerdos personales de los tesalonicenses como testimonio de que ni él ni sus compañeros los habían lisonjeado; pero en cuanto a sus motivos, sólo podía recurrir a Dios. De ese modo niega con todo énfasis toda acusación de que él y sus compañeros habían trabajado para beneficiarse con ganancias personales.
6.
Ni buscamos gloria.
Pablo no afirma que nunca recibió gloria u honores de los hombres, sino que nunca los había buscado a propósito. Su vida testificaba en forma consecuente la veracidad de su afirmación (cf. Hech. 20: 19; 2 Cor. 4: 5). Ni los gentiles ni los cristianos podían acusarlo con razón de ser un hombre interesado.
Seros carga.
El griego dice "pudiendo ser"; es decir, teniendo la autoridad de imponerse. "Imponer nuestra autoridad" (BJ, BA); "Presentarnos con autoridad" (BC). Como mensajeros y enviados del Rey celestial, los misioneros eran dignos de respeto y sostén, y podrían haber presentado exigencias muy pesadas.
Apóstoles.
El uso de este título demuestra que Pablo consideraba que Silas y Timoteo también eran miembros del apostolado cristiano (cf. com. Rom. 16: 7; 1 Cor. 4: 9).
7.
Tiernos.
Gr. 'pios, "bondadoso", "considerado". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por n'pios, "niño", "menor". Aunque la evidencia externa se incline por n'pios, el sentido concuerda mejor con 'pios.
Nodriza.
El apóstol, dominado por su amante desinterés, se compara con una nodriza que cuida con todo cariño a sus "hijos" aun cuando no sea la verdadera madre, pues les ha dedicado completamente todo su amor. Los evangelistas no eran exigentes con los tesalonicenses, "como teniendo señorío sobre. . . la grey" (1 Ped. 5: 3), sino que se preocupaban mucho por el bienestar de sus conversos.
8.
Tan grande es nuestro afecto.
Gr. homéiromai, "desear ardientemente", "anhelar". Continúa la figura de la nodriza que amamanta. Se ha destacado la ternura (vers. 7); aquí se pone énfasis en el amor. Así como la nodriza o madre está dedicada a impartir afecto hasta el punto de dar su vida por su "hijo", así también los misioneros estaban dispuestos a darse por entero. El apóstol está descubriendo su corazón y manifestando su profunda dedicación a sus primeros conversos de Macedonia.
Entregaros.
Gr. metadídÇmi, "participar", en el sentido de compartir algo con otro.
Evangelio de Dios.
Ver com. vers. 2.
Vidas.
Los conversos de Pablo no podían dudar de su palabra, pues habían sido testigos de la intrepidez de los misioneros, quienes no habían vacilado en poner en peligro hasta sus vidas.
Muy queridos.
Pablo y sus compañeros les habían cobrado un profundo afecto a los nuevos cristianos a medida que trabajaron en favor de ellos y observaron su firme determinación por Cristo frente a una gran oposición. Este sentimiento se acentuó al orar fervientemente por ellos, primero para que aceptaran el mensaje y después para que pudieran permanecer firmes en la verdad.
9.
Os acordáis.
Pablo recurre a lo que conocían personalmente los tesalonicenses de sus labores entre ellos (cf. vers. 1-2).
Trabajo.
Gr. kópos (ver com. cap. 1: 3).
Fatiga.
Gr. mójthos, "labor dura y difícil", penalidades", "angustia". Kópos y mójthos también se usan una tras otra en 2 Cor. 11: 27 y 2 Tes. 3: 8 (ver com. respectivos).
Trabajando.
Gr. ergázomai, "trabajar", generalmente para recibir pago. Pablo se refiere a su trabajo en la fabricación de carpas 242 (ver com. Hech. 18: 3).
De noche y de día.
Pablo tuvo siempre el propósito de sostenerse a sí mismo, pues había decidido proclamar el Evangelio gratuitamente. No quería que nadie tuviera motivo de acusarlo de que predicaba para beneficiarse materialmente. Trabajaba para no ser una carga para su congregación (ver com. 1 Cor. 4: 12; 2 Cor. 11: 9; 1 Tes. 2: 6).
10.
Vosotros sois testigos.
Después de que el apóstol refuta eficientemente las tres principales acusaciones de sus enemigos- (1) que él y sus compañeros eran unos ilusos fanáticos, (2) que sus motivos eran egoístas e impuros, y (3) que su bondad y aparente solicitud eran sólo para encubrir su engaño (vers. 1-9)- recurre de nuevo a lo que ya sabían los tesalonicenses, recordándoles que eran testigos de la conducta de ellos, sus ministros. Conocían mucho más a los misioneros que sus acusadores; por lo tanto no debían ser impresionados por informes calumniosos.
Y Dios también.
Pablo recurre otra vez a Dios (ver com. vers. 5) para justificar sus motivos, los cuales no podían ser vistos por los hombres. Esto significa que cuando la ocasión lo demande, podemos poner a Dios como testigo de la veracidad de lo que decimos, y que siempre debemos vivir de tal manera que legítimamente podamos recurrir al Señor.
Santa.
Gr. hosíÇs, "piadosamente", "de una manera que agrada a Dios". La vida santa de un verdadero cristiano, su actividad pía y reverente hacia su Hacedor, tiene una profunda influencia en la actitud del creyente para con sus prójimos, los hijos de Dios.
Justa.
Gr. dikaíÇs, "con estricta justicia". Este adverbio es afín del adjetivo díkaios (ver com. Mat. 1: 19).
Irreprensiblemente.
Gr. am'ptÇs, "intachablemente". Adverbio afín del adjetivo ámemptos (ver com. cap. 3: 13).
Nos comportamos.
"Fuimos" o "llegamos a ser"; se usa aquí con el sentido de "actuamos" o "nos comportamos".
11.
Sabéis.
Cf. "os acordáis" (ver coro. vers. 9).
Como el padre.
En el vers. 7 Pablo usa la figura de una madre nodriza para describir la actitud tierna y amante de los evangelistas para con sus conversos; ahora emplea la parte que desempeña un padre piadoso en la crianza de un hijo, como una ilustración de la obra infatigable de ellos en la edificación de la experiencia cristiana de los nuevos conversos. Pablo y sus compañeros exhortaban a todos a ser fieles, reanimaban a los desanimados y solemnemente exhortaban y amonestaban a los que daban señales de estarse apartando; pero todo eso se hacía con ternura y amor.
Exhortábamos y consolábamos.
A esto se añade "os encargábamos" (vers. 12). Estos tres verbos describen los tres principales aspectos de la obra de cada ministro cristiano.
12.
Anduvieseis.
Gr. peripatéÇ (ver com. Efe. 2: 2; cf. Col. 1: 10; 1 Juan 1: 6). El propósito de la continua obra de los apóstoles era capacitar a esos nuevos cristianos para que vivieran vidas dignas de los hijos del Padre celestial. Si se vive de otra manera se deshonra a Dios, y hasta se da motivo para que su nombre sea blasfemado por los incrédulos (cf. com. Rom. 2: 24).
Que os llamó.
Mejor "que os llama", o "que continúa llamándoos". En cuanto al significado del llamamiento de Dios, ver com. Rom. 8: 28, 30; 1 Cor. 1: 9; Gál. 1: 6.
Su reino.
En cuanto a la naturaleza de este reino, ver com. Mat. 4: 17; 5: 3; 6: 10, 13; Mar. 3: 14; cf. com. 1 Cor. 6: 9. Pablo se refiere al reino presente de la gracia de Dios. Cuando los cristianos se convierten, son llamados al reino de la gracia de Dios (ver com. Col. 1: 13).
Gloria.
Ver com. Juan 1: 14; Rom. 3: 23. El reino presente de la gracia culminará con el reino eterno de la gloria de Dios, en el cual entrarán los creyentes con gozo, poseyendo realmente esa ciudadanía cuando Jesús vuelva para congregarlos allí (cf. Mat. 24: 31). Pablo amonesta a los tesalonicenses a vivir de acuerdo con las leyes de este glorioso reino (cf. com. Fil. 3: 20).
13.
Damos gracias a Dios.
Cf. com. cap. 1: 2-3. Pablo estaba seguro de la realidad de la fe inicial de sus conversos, y deseaba impresionarlos para que sintieran esa realidad y no fueran tentados a dudar y a dejar su fe.
Recibisteis.
Esta flexión verbal aparece dos veces en este versículo, pero es la traducción de dos verbos diferentes. El primero, paralambánÇ, significa la recepción externa, el escuchar el mensaje; el segundo, déjomai, se refiere a la recepción interior, a la aceptación del mensaje. "Recibir. . . acogisteis" (BJ); "recibido. . . abrazasteis" (BC); "oír.. acogisteis" (NC).
Palabra de Dios.
Pablo no tenía dudas 243 acerca del origen del mensaje que predicaba: sabía que era de Dios. También había enseñado a los tesalonicenses las Sagradas Escrituras (Hech. 17: 2- 3). Se regocijaba porque habían reconocido la autoridad divina de su mensaje, y cita el reconocimiento de ellos como una causa importante para su propio regocijo.
Actúa.
Gr. energéÇ (ver com. Fil. 2: 13). Cuando la Palabra es aceptada, lleva a cabo en la vida la obra divinamente dispuesta.
En vosotros los creyentes.
La obra eficaz de la Palabra se efectúa en el cristiano por medio de la fe. La Palabra de Dios sólo es de provecho cuando está "acompañada de fe" en los que la oyen (Heb. 4: 2). El Evangelio es "poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Rom. 1: 16). Pablo dice en una de sus grandes doxologías que Dios puede hacer por nosotros "mucho más. . . de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" (Efe. 3: 20). También habla de sus propias experiencias, y dice cuánto lucha al predicar con toda la "potencia" que Dios hace que actúe "poderosamente" dentro de él (Col. 1: 29). El gran poder de la Palabra de Dios estaba obrando, en este caso, en los creyentes de Tesalónica, dándoles paciencia en las pruebas y persecuciones.
14.
Iglesias de Dios.
Esta frase, en plural, sólo se encuentra aquí y en 1 Cor. 11: 16; pero el singular es común en el NT (Hech. 20: 28; etc.).
En Cristo Jesús.
Estas palabras demuestran que Pablo se está refiriendo a las iglesias cristianas de origen judío, y no a las sinagogas de los judíos que pensaban que eran la iglesia de Dios. Las iglesias cristianas formadas por judíos habían sufrido terribles persecuciones a manos de los dirigentes judíos, quienes rechazaron el mensaje evangélico (Hech. 8: 1; 9: 1-2). Los tesalonicenses fueron perseguidos por los gentiles instigados por los judíos (Hech. 17: 5-8). Por lo tanto, las dos comunidades cristianas, una en Palestina y la otra en Macedonia, podían simpatizar mutuamente en sus mismos sufrimientos.
Judea.
No es claro por qué Pablo compara a los tesalonicenses con los cristianos de origen judío. Quizá presenta a las iglesias de Judea como un magnífico ejemplo de fortaleza, o tal vez los judíos perseguidores de Tesalónica le hicieron recordar las condiciones similares que había en Palestina. Cualquiera que sea la razón, revela el aprecio que tenía por los creyentes judíos al catalogarlos como modelos que debían imitar las otras iglesias.
15.
Mataron al Señor Jesús.
La iglesia de Tesalónica era una iglesia gentil, pero muchos de sus miembros habían sido prosélitos judíos (ver com. Hech. 17: 4). Esos miembros estaban acostumbrados a buscar a los dirigentes judíos de su ciudad para obtener instrucción religiosa. Podrían haber pensado que algo andaba mal en la enseñanza de Pablo, pues había provocado la ira de los dirigentes religiosos sobre él y sus seguidores. Pero Pablo muestra que su odio era de esperarse, pues "los judíos... mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas" (1 Tes. 2: 14-15, cf. Mat. 23: 31; Hech. 7: 52). El apóstol hace responsables a los judíos de la muerte de Cristo (cf. com. Hech. 2: 23).
Nos expulsaron.
"Nos han perseguido" (BJ); "nos persiguen" (NC). Estas palabras podrían tener una aplicación local o general. Los judíos habían perseguido a Pablo desde el tiempo de su conversión (ver com. Hech. 9: 23), y continuaron con sus malos propósitos contra él y sus compañeros (ver com. Hech. 13: 45). Específicamente, los mismos judíos que ocasionaron perturbaciones en Tesalónica, persiguieron a Pablo, Silas y Timoteo hasta Berea (ver com. Hech. 17: 13).
No agradan a Dios.
La flexión del verbo denota que los judíos no acostumbraban agradar a Dios. Sentían celo por Dios y pensaban que su cruel fanatismo agradaba al Señor (Juan 16: 2); pero su enemistad contra los cristianos era inspirada por la envidia, y ésta fue la que desató, como en todas partes, la persecución en Tesalónica (Hech. 17: 5; 13: 45). Esta conducta sólo podía causar un profundo desagrado divino.
Se oponen.
Los judíos se oponían a todos los demás. Si su celo hubiera tenido la base del amor de Dios, también habrían amado a sus semejantes; pero, al contrario, manifestaban un fanatismo exclusivista. Su proceder hizo que muchos escritores paganos afirmaran que los judíos sentían "sólo odio y enemistad" hacia otras naciones (Tácito, Historias v. 5). Pablo se daba cuenta de que ese odio asumía la terrible forma de tratar de impedir que el Evangelio llegara a los que lo deseaban (cf. vers. 16).
16.
Impidiéndonos.
Gr. kÇlúÇ "estorbar", "impedir", "prohibir". Los judíos eran capaces de recorrer "mar y tierra para hacer un prosélito" (Mat. 23: 15), y se alegraban de que 244 los extranjeros aceptaran el judaísmo; pero hacían todo lo posible por impedir que los cristianos divulgaran las buenas nuevas de la salvación mediante Cristo.
Para que éstos se salven.
Pablo estaba convencido de que la predicación apostólica resultaba en la salvación de los que aceptaban su mensaje. Sabía que no hay salvación sino en Jesucristo (Hech. 4: 12), y también sabía por experiencia personal, que cualquier esfuerzo para propagar el Evangelio atraería la ira de los judíos (cf. Hech. 22: 22).
Colman.
Gr. anapl'róÇ, "llenar plenamente", "llenar hasta el borde". Cuando los judíos rechazaron la salvación en Cristo e impidieron que otros se beneficiaran con el sacrificio del Salvador, llenaron "hasta el borde" la medida de sus pecados (cf. com. Mat. 23: 32).
Siempre.
Los pecados de los judíos aumentaron más y más hasta que la medida de su iniquidad estuvo más que completa, porque mataron a los profetas en los días del AT, porque rechazaron y crucificaron al Señor de los judíos y, finalmente, porque persiguieron tenazmente a los seguidores del Salvador.
Vino.
La consumación de la ira de Dios sobre el pueblo escogido aún era algo futuro (70 d. C.); pero Pablo preveía el camino que significarían los judíos, y por eso hablaba con certeza acerca del fin hacia el cual se apresuraban. Según la profecía del AT (ver com. Dan. 9: 24) y la de nuestro Señor (Mat. 23: 37-39; 24: 15-20), así como por la iluminación del Espíritu Santo, el apóstol podía ver la ira de Dios cayendo ya sobre la nación impenitente. Jerusalén no estaba aún destruida, pero se le había retirado la protección de Dios. Pronto la ciudad sería "hollada", los judíos serían esparcidos, y se cumpliría la profecía del Señor (ver com. Luc. 19: 43-44; 21: 24).
La ira.
Es decir, la ira de Dios (ver com. cap. 1: 10).
Hasta el extremo.
O "al fin".
17.
Separados.
Gr. aporfanízÇ, "dejar huérfano"; "lejos como huérfanos de vosotros" (BC). Después de hablar de los judíos (vers. 15-16), el apóstol retoma el pensamiento de que su amor por ellos no decrece. La palabra griega sugiere la íntima relación familiar que había entre Pablo y sus conversos. Cuando las circunstancias los separaban, cada miembro se sentía como huérfano.
Por un poco de tiempo.
Literalmente "por el lapso de una hora". No se sabe cuánto tiempo transcurrió desde que Pablo se separó de ellos (Hech. 17: 10) y el momento cuando escribió esta epístola; pero deben haber transcurrido varios meses.
Procuramos.
Gr. spoudázÇ, "apresurarse", "afanarse", "ser diligente"; "ansiábamos" (BJ); "nos dimos prisa" (BC); "quisimos ardientemente" (NC). Pablo hacía todo lo posible para visitar de nuevo a los tesalonicenses.
Con mucho deseo.
Pablo asegura a los tesalonicenses que había hecho todo lo posible para volver a ellos. Esta afirmación contrarrestaría cualquier pensamiento que sugirieran los adversarios judaicos, en el sentido de que Pablo deliberadamente se alejaba de Tesalónica. En realidad, la violenta expulsión que alejo a los apóstoles de los nuevos creyentes, aumentó mucho su deseo de regresar a Tesalónica.
18.
Yo Pablo ciertamente.
Pablo se distingue ahora de sus colaboradores, a los cuales siempre ha asociado consigo a través de la epístola. Esto correspondía con la exactitud de los hechos, pues Silas y Timoteo se habían quedado en Berea cuando Pablo fue a Atenas (Hech. 17: 14), y Timoteo había visitado a los tesalonicenses por pedido de Pablo (1 Tes. 3: 1-2). Los tres deseaban regresar, pero el apóstol podía afirmar, hablando por sí mismo, que había trazado planes definidos para hacerlo "una y otra vez" (literalmente "y una vez y dos veces"), o sea vez tras vez. Anhelaba verlos.
Satanás.
El Espíritu Santo había guiado a Pablo en sus viajes misioneros. Antes de pasar a Europa en el viaje que lo llevó a Tesalónica, el apóstol había pensado trabajar en la provincia de Asia, o en Bitinia, pero el Espíritu Santo se lo había impedido (Hech. 16: 6-7); pero no fue el Espíritu Santo el que había expulsado a Pablo y a sus compañeros de Tesalónica y se había opuesto a que regresaran. Esa fue, en realidad, la obra de Satanás, el gran adversario.
Nos estorbó.
Gr. egkóptÇ, "interrumpir", "obstaculizar". En una carrera de carros de dos ruedas, un auriga podía impedir el avance de un competidor; en una carretera moderna, un automovilista egoísta a veces impide el avance del vehículo al que se ha adelantado. Satanás había puesto obstáculos en el camino de Pablo y le impedía regresar a Tesalónica. El apóstol no da ninguna indicación 245 en cuanto a la manera como Satanás lo estorbaba. Pero Satanás sólo puede estorbar, no impedir el triunfo final del Evangelio. El Señor impera, y él y su iglesia finalmente triunfarán.
19.
¿Cuál es nuestra esperanza?
El apóstol llega a la razón suprema de su anhelo de estar de nuevo con los creyentes de Tesalónica. Vivía con la esperanza de presentar a sus conversos ante el Señor Jesús como trofeos de su fiel ministerio. Su esperanza no era vana, pues se daba cuenta de la excelente calidad de la vida cristiana de los tesalonicenses (cf. com. cap. 1: 3-4).
Gozo, o corona.
Ver com. Fil. 4: 1; cf. com. 2 Cor. 1: 14.
Me gloríe.
En el día del triunfo Pablo podría presentar a sus conversos con sano orgullo, regocijándose porque el Señor lo había usado para la salvación de ellos. Estos conceptos de Pablo, expresados en esta ocasión, tendrían un doble efecto sobre sus lectores: (1) los convencería de la sinceridad de su amor por ellos y de su deseo de volverlos a visitar; (2) los animaría a permanecer fieles a pesar de la persecución.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3).
20.
Vosotros sois nuestra gloria.
En el vers. 19 Pablo ha descrito a sus conversos como su "esperanza", "gozo" o "corona"; aquí los presenta como su "gloria" (u "honor"). Esta era una gran alabanza para los tesalonicenses. Estos creyentes no sólo eran el gozo y la corona del apóstol, sino también su orgullo y deleite. Pablo se gloría por la evidencia de la obra del Espíritu de Dios en ellos. El apóstol podía constantemente regocijarse y agradecer (cap. 1: 2) por la fe, amor y esperanza de los tesalonicenses (cap. 1: 3), y además por su fuerte espíritu misionero (cap. 1: 8). El corazón de Pablo estaba en Tesalónica, por encima y a pesar de todas las dificultades.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-8 HAp 208
6, 9 HAp 280
10 Ev 458-459
10-13 HAp 208
12 1T 137
13 PVGM 39
19 CM 217; HAd 252; MJ 20
19-20 DMJ 77; Ed 66; HAp 209; OE 534; PE 61
CAPÍTULO 3
1 Pablo demuestra su gran amor por los tesalonicenses enviándoles a Timoteo para que los fortalezca y conforte; se regocija por el buen proceder de ellos, 10 y, además, ora por ellos y anhela llegar felizmente hasta ellos.
1 POR lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,
2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,
3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.
4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.
5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.
6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros,
7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe;
8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.
9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,
10 orando de noche y de día con gran insistencia, 246 para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?
11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros.
12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,
13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
1.
Por lo cual.
Es decir, debido al gran amor de los apóstoles, a su preocupación por sus conversos y a la prolongada frustración de Pablo en sus intentos de volver a Tesalónica.
Soportarlo.
Gr. stégÇ, "cubrir", "ocultar", "soportar" (cf. 1 Cor. 9: 12; 13: 7). El sujeto en plural, "nosotros" en este versículo, parece indicar que el apóstol deseaba aclarar que sus compañeros compartían su afán por esos nuevos creyentes y que participaban de todo corazón en sus esfuerzos por resolver los problemas creados por la separación (ver com. 1 Tes. 2: 17-18).
Solos en Atenas.
Por la narración sabemos que cuando Pablo fue obligado a salir de Macedonia, "Silas y Timoteo se quedaron allí" (Hech. 17: 14). Cuando el apóstol llegó a Atenas, apreció la formidable oportunidad que representaba esa culta metrópoli pagana, y sintió la necesidad de tener fieles ayudantes; por eso les envió la orden "de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen" (vers. 15). La narración de los Hechos no dice si Silas o Timoteo pudieron ir a Atenas; pero este pasaje sugiere que Timoteo fue, y luego lo enviaron de regreso a Macedonia casi inmediatamente para ayudar a los creyentes de Tesalónica. Pablo debió quedarse solo en Atenas. Debe haberle sido sumamente difícil tomar esta decisión. El gran sacrificio que el apóstol estaba dispuesto a hacer privándose de Timoteo y de su ayuda, indica que las necesidades de los tesalonicenses eran urgentes. Timoteo después de su visita a esa ciudad, viajó con Silas a Corinto, donde estaba Pablo (cap. 18: 5). Es claro que los tres misioneros se unieron para desarrollar los planes trazados, y que Pablo tomó la iniciativa, tanto en presentar planes como en cumplirlos.
2.
Enviamos a Timoteo.
Ver com. vers. 1.
Servidor.
Gr. diákonos (ver com. Mar. 9: 35).
Colaborador nuestro.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) el texto "Timoteo nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo". El joven no sólo era hermano de Pablo, participaba de la misma fe y estaba unido con él, sino que además era colaborador con Dios en la proclamación del Evangelio de Cristo. Este noble concepto de estar vinculado con Dios en su gran misión de amor en favor de la humanidad caída, ocupaba un lugar prominente en el pensamiento de Pablo y con frecuencia lo expresaba en sus escritos (cf. Rom. 1: 9; 1 Cor. 3: 9; 2 Cor. 6: 1; Fil. 4: 3).
Para confirmaros.
Gr. st'rízÇ (ver com. Rom. 16: 25). El principal propósito de la visita de Timoteo era confirmar y fortalecer a los creyentes para que ninguno se apartara de la fe.
Exhortaros.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4). El segundo propósito de la misión de Timoteo era exhortar a los creyentes. Eso incluiría un repaso de lo que se les había enseñado, una ampliación de sus horizontes doctrinales y un fortalecimiento de su experiencia cristiana diaria. Todo eso se resume en las palabras "respecto a vuestra fe".
3.
Se inquiete.
Gr. sáinomai, "agitarse", "perturbarse". Según las versiones antiguas, éste es el sentido de este verbo pasivo que sólo aparece aquí en el NT. De ahí las traducciones: "Nadie vacile" (BJ); "ninguno titubease" (BC); "ninguno fuese perturbado" (VM). En los escritos clásicos se emplea en sentido literal, que significa "menear la cola", para referirse a los perros; por lo tanto, tiene la connotación de "adular", "engañar". Algunos creen que este último significado debe aplicarse en este versículo. Pablo conocía los peligros que la persecución local significaría para los tesalonicenses. Por eso esperaba fervientemente que el ministerio de Timoteo impidiera de alguna manera que flaquearan en la fe.
Por estas tribulaciones.
O "en estas tribulaciones", pues Pablo tenía la imagen mental de las difíciles circunstancias en que tendrían que vivir su fe sus conversos. 247
Estamos.
El verbo en plural se refiere a los apóstoles y también a sus conversos. El hecho de saber que Dios conoce la persecución que están sufriendo y que ésta tiene una parte ya asignada en el plan divino para las vidas de ellos, fortalece a los cristianos al soportar aflicciones. Las pruebas que permite nuestro amante Padre son el medio necesario para la salvación, y son dirigidas y mitigadas de acuerdo a ese fin (1 Cor. 10: 13). Las pruebas perfeccionan los caracteres, y los cristianos no deben rebelarse ante el proceso de refinamiento (ver com. Mal. 3: 3; Hech. 14: 22; 2 Tim. 3: 12; 1 Ped. 2: 21; 4: 12-13).
4.
Os predecíamos.
En el corto tiempo que Pablo y sus compañeros estuvieron con los tesalonicenses, se esforzaron a fin de prepararlos para las inevitables dificultades que sobrevendrían (Hech. 18: 23). En primer lugar esos creyentes conocían el terrible castigo que Pablo y Silas habían sufrido en Filipos (ver com. 1 Tes. 2: 2), y en su predicación los misioneros les habían presentado la persecución venidera. Ahora Pablo les recuerda sus predicciones y su penoso cumplimiento. La veracidad del mensaje apostólico debe haber confirmado la confianza de los tesalonicenses en él (cf. com. Juan 13: 19), y debe haber significado un incentivo eficaz para que permanecieran firmes.
Ibamos a pasar tribulaciones.
O "estamos por sufrir tribulaciones".
5.
Por lo cual.
Aunque Pablo sabía que los tesalonicenses serían perseguidos, no aceptó esa certidumbre con indiferencia. Amaba a sus hijos espirituales, y estaba tiernamente interesado en su bienestar. Por eso envió a un mensajero personal para que le trajera informaciones directas acerca de la condición de ellos. No se menciona a la persona enviada, pues ya había entregado esa información (vers. 2). Simplemente da la razón por la que envió a Timoteo. Ya había hecho una afirmación similar en los vers. 1 y 2, pero aquí la hace más personal hablando en primera persona singular, "yo", sin usar verbos en plural.
Soportar.
Ver com. vers. 1.
Informarme de vuestra fe.
La principal preocupación de Pablo era el estado de la salud espiritual de sus conversos.
Os hubiese tentado el tentador.
Pablo conocía las debilidades humanas, y por eso temía que algunos de los creyentes pudieran haber abandonado la pureza de la fe. Su preocupación podía desaparecer únicamente cuando recibiera noticias directas de Tesalónica. El apóstol revela su conocimiento de las sutilezas de la tentación. Dios había permitido que las pruebas asediaran a los cristianos tesalonicenses; pero la tentación no se originaba en él. Pablo reconoce que la incitación al mal proviene del tentador, de Satanás (cf. com. Mat. 4: 1; Sant. 1: 13-l4); se da cuenta de que un demonio personal trabaja por medio de hombres impíos, que está atacando a los hijos de Dios con el propósito de desanimarlos para que abandonen su fe. Si el diablo lograba tener éxito, entonces toda la obra hecha en favor de los creyentes habría sido en vano, pues Pablo consideraba que sus esfuerzos no habían tenido fruto a menos que concluyeran con la salvación de aquellos para quienes trabajaba.
6.
Pero cuando.
Literalmente "pero ahora", lo cual indica que Timoteo acababa de llegar de Tesalónica. Por lo tanto, esta primera epístola fue escrita poco después de la llegada de Timoteo, y por eso refleja los cariñosos sentimientos cansados por el reanimador informe de Timoteo, y también aclara que la epístola fue escrita en Corinto, no en Atenas (ver pp. 232-233), pues el relato dice que Timoteo y Silas se reunieron con Pablo en Corinto (Hech. 18: 5).
Amor.
Gr. agáp' (ver com. Mat. 5: 43; Juan 11: 3; 1 Cor. 13: 1). Fue un bálsamo para el corazón de Pablo el saber que la fe de los creyentes no había flaqueado y que su amor no se había enfriado.
Nos recordáis con cariño.
Pablo había temido que las tergiversaciones de los judíos lo hubieran malquistado con los tesalonicenses una vez que se alejó de ellos. La noticia de que todavía se acordaban de él con cariño y que continuamente anhelaban verlo, tuvo que haber sido muy reconfortante para el apóstol. El declara que el anhelo era mutuo: él también deseaba verlos (cf. cap. 2: 17-18).
7.
Necesidad y aflicción.
Gr. anágk' y thlípsis. En cuanto al significado de estas dos palabras griegas, ver com. Rom. 2: 9 y 1 Cor. 7: 26, respectivamente. Algunos intérpretes han pensado que "necesidad y aflicción" se refieren a dificultades internas y externas. Lo más probable es que se refiera a las duras pruebas con que los judíos apremiaban al apóstol en Corinto (Hech. 18: 1-17). Allí los dirigentes judíos se habían opuesto con mucha vehemencia y en forma muy blasfema a la predicación del Evangelio hecha por Pablo, 248 y por esta razón se separó de ellos y se dirigió completamente a los gentiles (vers. 6). Los hostiles intentos para silenciarlo no cesaron; antes bien, aumentaron hasta el punto de que "se levantaron de común acuerdo contra Pablo" (vers. 12). En esos momentos de dificultades el Señor misericordiosamente animó a Pablo en visión para que fuera valiente en la presentación de su mensaje, y le aseguró protección y éxito en su obra (vers. 9-10). Quizá en esos momentos recibió el consolador mensaje que le trajo Timoteo.
Fuimos consolados.
Pablo, tan cuidadoso para animar a otros, a su vez fue consolado por los que procuraban ayudarle. Ojalá que los ministros de Dios también sean reconfortados ahora por aquellos por quienes trabajan. El mejor modo en que un converso puede animar a quien lo trajo al Salvador es mantenerse firme en el camino cristiano.
8.
Porque ahora vivimos.
Un contraste con la perturbada existencia, rodeada de aflicción y angustia, que habían soportado los apóstoles.
Si. . . estáis firmes.
En cuanto al significado de "estar firmes", ver com. Fil. 1: 27. Pablo declara que mientras los tesalonicenses permanecieran firmes, él y sus compañeros disfrutarían el máximo gozo cristiano posible. Una expresión de amor tan cordial, y el ardiente interés del apóstol en el bienestar de ellos, deben haber animado a los tesalonicenses a ser fieles.
9.
¿Qué acción de gracias podremos dar?
El corazón de Pablo rebosaba de legítimo júbilo ante el pensamiento del magnífico comportamiento de sus conversos. Pablo deseaba, naturalmente, agradecer por el testimonio ejemplar de ellos, y deseaba agradecer no a los hombres sino a Dios que había hecho posible su vida victoriosa. Su gozo era espiritual. Derivaba de su contemplación del crecimiento espiritual de los creyentes. En este gozo no hay egoísmo; es similar a la alegría que sienten los ángeles por la conversión de un pecador (Luc. 15: 10). Pablo expresa por tercera vez agradecimiento a Dios por su poder sustentador en favor de los conversos del apóstol (cf. 1 Tes. 1: 2; 2: 13). ¿Podría haber una causa mayor para expresar agradecimiento? El gozo que siente un verdadero siervo de Cristo cuando conoce la felicidad de los que ha llevado al Señor, es la máxima recompensa por su servicio (cf. 3 Juan 4).
10.
Orando de noche y de día.
Ver com. cap. 2: 9. Aquí se presenta una vislumbre de la vida privada de oración del apóstol. Pablo trabajaba "de noche y de día" (cap. 2: 9); sin embargo, como el sumo sacerdote, continuamente llevaba a sus conversos sobre su corazón (ver com. Exo. 28: 29).
Para que veamos vuestro rostro.
Cf. cap. 2: 17-18; 3: 6. Pablo sabe que hay algo que sólo puede hacer en forma personal; pero el hecho de que no le es posible cumplir su deseo, lo induce a escribir esta carta que tanto bien hace en favor de sus amigos distantes. ¡Pero cuánto más ha beneficiado a la iglesia en todos los siglos! Esta epístola, que quizá es el más antiguo de todos sus escritos conocidos (ver pp. 232-233), fue redactada como resultado directo de sus infructuosos intentos de volver a Tesalónica (ver com, cap. 2: 18). Es posible que hubiera visitado más tarde esa iglesia y dado más instrucciones a sus miembros (ver Hech. 20: 2). Pero en ese momento tenía obstáculos que le impedían ir. La demora que obligó al apóstol a posponer su visita, por la gracia de Dios se convirtió en la oportunidad para que escribiera la epístola. De esa manera la ira del hombre se convirtió en alabanza a Dios.
Completemos lo que falte.
Gr. katartízÇ (ver com. Luc. 6: 40; Gál. 6: 1). Pablo anhelaba completar lo que les faltaba espiritualmente. Había ensalzado la fe, el amor y la esperanza de ellos (1 Tes. 1: 3), pero reconocía que les faltaban virtudes esenciales (ver com. cap. 4: 11; 5: 14), y necesitaban abundar "más y más" (cap. 4: 10) en los atributos cristianos.
11.
Mas el mismo Dios.
Pablo da comienzo a una nueva sección, y registra una oración específica. El hecho de que Dios y Cristo se mencionen juntos destaca la unidad de esos dos miembros de la Divinidad. En cuanto a los títulos que Pablo da al Padre y al Hijo, ver com. Rom. 1: 7; Gál. 1: 4; Fil. 2: 5.
Dirija.
Con más precisión "hagan derecho" (cf. Luc. 1: 79; 2 Tes. 3:5). Satanás había puesto obstáculos en el camino de Pablo (1 Tes. 2: 18), y por esta razón el apóstol recurrió al Padre y a Cristo pidiéndoles que quitaran todos los obstáculos e hicieran posible que él y sus compañeros visitaran de nuevo Tesalónica.
12.
Y el Señor.
Pablo virtualmente dice: no importa lo que me suceda, deseo que crezcáis en estatura espiritual.
Os haga. . . abundar.
Gr. pleonázo, "superabundar" (BJ). La "abundancia" adicional sirve 249 para destacar el fervor del deseo de Pablo por sus conversos. Ora para que Dios les de un amor cada vez más profundo por sus hermanos en la fe, y luego por los que están fuera de la iglesia. Quería que el ardiente amor que sentía por ellos se reprodujera en sus corazones en favor de otros. El amor ferviente mutuo es una prueba para el mundo de la autenticidad de la religión cristiana. Esta es la enseñanza explícita de Cristo (Juan 13: 34-35).
13.
Para que.
Señala el resultado de la sobreabundancia de amor en los corazones.
Afirmados.
Gr. st'rízÇ (ver com. Rom. 16: 25). En 1 Tes. 3: 2 st'rízÇ se traduce "confirmar". Pablo tenía la confianza de que Cristo confirmaría los corazones de los creyentes, y reconocía que los tesalonicenses no podían hacer esa obra por sí mismos.
Irreprensibles.
Gr. ámemptos, "impecable", "sin tacha", "irreprochable" (cf. com. Efe. 1: 4; Fil. 2: 15; 3: 6). El deseo del apóstol para sus conversos era que en asuntos espirituales estuvieran libres de toda imperfección.
Santidad.
Esto indica la esfera hacia la cual Cristo dirige a los creyentes. Los capacita de tal modo a vivir vidas santas, intachables, que podrán presentarse sin mancha delante del juez del universo. "Irreprensibles en santidad" representa la norma ética y espiritual máxima. El apóstol cree que una norma tal puede ser alcanzada mediante la gracia que Cristo proporciona a aquellos de sus seguidores que crecen en el amor. Creer menos que eso sería negar el Evangelio.
Delante de Dios.
La preocupación de Pablo era que sus conversos fueran considerados irreprensibles, no por los hombres, que son falibles, sino por Dios, que escudriña los corazones y sabe lo que hay en la mente.
Nuestro Padre.
Cf. vers. 11.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). La venida de nuestro Señor es una de las notas clave de esta epístola (1 Tes 1: 10; 2: 19; 4: 16; 5: 23). Pablo destaca en estas últimas palabras que el carácter de los creyentes debe estar desarrollado para el día de la venida de Cristo, pues entonces ya no habrá posibilidad alguna de cambio.
Santos.
Gr. hágios (ver com. Rom. 1: 7). Hágios generalmente se refiere en el NT a los hijos redimidos de Dios (Mat. 7: 52; Hech. 9: 13; 1 Cór. 1: 2; etc.). Algunos creen que hágios se refiere aquí a los ángeles que acompañan a Cristo en su parousía o venida (Mat. 25: 31); pero otros creen que Pablo se está refiriendo a los santos que resucitarán y a los que estén vivos, que se reunirán cuando Cristo aparezca (1 Tes. 4: 13-17), y con quienes él entonces se unirá.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 HAp 190
6-10 HAp 2O7
8 MC 124; PE 28
11-12 MeM 228
12-13 HAp 213; 5T 693
13 DMJ 125
CAPÍTULO 4
1 Los exhorta a seguir adelante en toda santidad, 6 a vivir santa y justamente, a amarse mutuamente, 11 a ocuparse cada uno quietamente en sus propios asuntos 13 y a lamentarse con moderación por los muertes. 15 A esta última exhortación se añade una breve descripción de la resurrección y la segunda venida de Cristo para juzgar a todos.
1 POR lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.
2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;
3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 250
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;
11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que, os hemos mandado,
12 a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.
13 Támpoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
1.
Por lo demás.
Gr. loipós, "en cuanto al resto". Este término griego también está en 2 Cor. 13: 11; Efe. 6: 10; Fil. 4: 8; 2 Tes. 3: 1 (ver com. Fil. 3: 1). Pablo concluye su oración, y comienza a exhortar a los tesalonicenses en cuanto a la vida cristiana.
Os rogamos.
Gr. erÇtáÇ (ver com. Fil. 4-3). Pablo, en vez de usar su autoridad apostólica y dar órdenes a sus lectores, con tacto y humildad les ruega que escuchen, y se dirige a ellos como hermanos.
Exhortamos.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4). Pablo no se contenta con rogar; a su ruego añade una ferviente exhortación. Había orado para que los tesalonicenses pudieran estar preparados para la venida del Señor (cap. 3: 12-13), pero sólo orar no era suficiente. Debían hacer algo más. Su parte era prestar atención a la instrucción que habían recibido, y, por la gracia de Dios, proceder conforme a ella.
En el Señor Jesús.
Ver com. Fil. 2: 19. Pablo no estaba dando opiniones o consejos personales; escribía por inspiración divina. Estaba exhortando en el nombre del Señor y por autoridad divina. Aunque este enfoque está lleno de tacto, hay en él una vigorosa nota de autoridad; estaba calculado para que tuviera una gran influencia en los que recibieran este mensaje.
Aprendisteis de nosotros.
Pablo recuerda a sus lectores lo que les había enseñado mientras estaba con ellos (cf. 1 Cor. 15: 1; Gál. 1: 9; Fil. 4: 9). Se les había dado una instrucción práctica (cf. 1 Tes. 2: 2, 7-8, 13).
Conduciros y agradar a Dios.
Es decir, "conducíos como para agradar a Dios". La evidencia textual establece (cf. p. 10) el añadido de una frase: "como también camináis"; "como andáis" (NC); "como de hecho ya andáis" (BA). El propósito de ese comportamiento o modo de vivir (ver com. cap. 2: 12) debía ser el de obtener la aprobación divina de su conducta (cf. com. vers. 4). El apóstol había enseñado a los tesalonicenses que vivieran no como los judíos que en general desagradaban a Dios (vers. 15), sino de acuerdo con los principios evangélicos para que recibieran continuamente la aprobación divina.
Abundéis más y más.
El apóstol anhelaba que sus conversos alcanzaran elevadas metas cristianas. Creía que podían ir mucho más allá de lo que ya habían alcanzado (cf. Ed 15-16). Esta confianza en sus posibilidades abriría el corazón de los tesalonicenses para las serias admoniciones siguientes.
2.
Sabéis.
Cf. cap. 2: 1-2, 9, 11, en donde Pablo destaca el conocimiento personal de 251 los tesalonicenses de su ministerio previo en favor de ellos. No les está pidiendo nada nuevo.
Instrucciones.
Gr. paraggelía, "orden", "instrucción". Este término se usa con frecuencia en la literatura clásica para especificar órdenes militares. Aquí se refiere a las instrucciones previamente impartidas por Pablo a los tesalonicenses.
Por el Señor Jesús.
O "por causa de". El apóstol recuerda de nuevo a sus lectores que sus enseñanzas eran dadas por autoridad divina. Ahora, cuando estaba por hablar de pecados específicos de los cuales eran culpables algunos de la iglesia, deseaba vivamente que cada feligrés reconociera que estaba enunciando principios de Cristo (cf. vers. 8). Ese reconocimiento aseguraría una respuesta positiva a las normas que les estaba recordando.
3.
La voluntad de Dios.
La voluntad de Dios representa sus deseos para sus hijos. No es su voluntad que ni siquiera uno de los miembros de su familia perezca debido a ninguna clase de pecado (Mat. 18: 14).
Santificación.
Gr. hagiasmós (ver com. Rom. 6: 19). Hagiasmós es abarcante; no se limita a la castidad, aunque ésta se destaca en el pensamiento de Pablo en este contexto; sin embargo, la voluntad de Dios sólo se puede cumplir con nuestra consagración completa. Cristo murió para hacer posible nuestra santidad (Efe. 5: 25-27), pero este resultado no se obtiene en un momento. La justificación se efectúa instantáneamente, cuando el pecador arrepentido acepta el perdón de Dios; pero la santificación es la obra continua de la gracia (ver com. Rom. 12: 1-2). "No es obra de un momento, una hora, o un día, sino de toda la vida" (HAp 447).
Aparteis.
Del verbo griego apéjomai, "separarse de", y por lo tanto, "abstenerse". Dios espera que el cristiano se aparte del pecado y no se exponga a la tentación (ver com. 1 Cor. 6: 18).
Fornicación.
Gr. pornéia (ver com. Mat. 5: 32; Hech. 15: 20; 1 Cor. 5: 1). Este pecado debía ser condenado enfáticamente entre los conversos gentiles, pues se habían criado en una atmósfera donde se aceptaba el relajamiento moral y el vicio era un rito religioso (ver t. VI, pp. 93-94). La diosa principal de Corinto, desde donde estaba escribiendo, era Afrodita, diosa del amor y de la procreación; su culto se celebraba con las más desenfrenadas orgías. En cualquier ciudad pagana habría sido difícil que los cristianos no hubieran sido afectados por una inmoralidad tan pública. Pero todo lo que va en contra de la castidad de corazón, en palabra y comportamiento, es contrario al mandamiento del Decálogo divino y también a la santidad que exige el Evangelio (cf. Mat. 5: 27-28; Hech. 15: 29; 1 Cor. 6: 18; Gál. 5: 19; Efe. 5: 3). Esta orden debe ser minuciosamente atendida por todo el que sigue a Cristo, pues se han rebajado las normas de conducta sexual, se considera anticuada la castidad y los divorcios son muy frecuentes.
4.
Sepa.
O "comprenda'. En 1 Tes. 5: 12 Pablo usa el verbo "reconocer" con el sentido de "conocer el valor de", "apreciar", "respetar". Se usan diferentes formas del mismo verbo en 1 Tes. 4: 5; 2 Tes. 1: 8; Gál. 4: 8 para describir a los que no conocen a Dios, es decir, que ni lo comprenden ni lo aprecian.
Tener.
Gr. ktáomai, "adquirir", "procurar para uno mismo", "poseer".
Su propia esposa.
Gr. skéuos, "utensilio", "instrumento", "vaso", "cosa"; 'su cuerpo" (BJ, NC); "su propio vaso" (BA). Skéuos se usa 23 veces en el NT; 7 veces se ha traducido "vaso", y 10 veces "objeto", "utensilio", "vasija", "bienes" o "instrumento". Hay diferencia de opinión en cuanto al significado de este versículo. Algunos opinan que Pablo se refiere al cuerpo del cristiano, teniendo en cuenta especialmente sus funciones sexuales. Esta interpretación concuerda con el contexto que trata de la pureza sexual (vers. 3 y 5), pero no tan bien con el significado de ktáomai, "adquirir" (ver "tener"). Sin embargo, es posible darle a ktáomai el significado de "ganar el dominio sobre". La opinión generalizada de los eruditos prefiere interpretar skéuos, "vaso", como una referencia a la esposa de un hombre. Esa opinión tiene apoyo bíblico en 1 Ped. 3: 7, donde se describe a la esposa como "vaso más frágil", y en la literatura rabínica, donde se habla de la esposa como de un "vaso" para el hombre.
Hay otro punto de vista que merece consideración. Unos pocos intérpretes han sugerido que el versículo se divida de la siguiente manera: "Cada uno de vosotros respete a su propia esposa, y obtenga ganancias en santificación y honor". Sostienen que el segundo pensamiento se aplica a las relaciones comerciales, a la adquisición de riqueza, y que Pablo insta para que se haga con un fundamento 252 ético. Pero esta interpretación es extraña a la corriente del pensamiento de Pablo, el cual se concentra en los vers. 3-7 en temas de pureza sexual.
El enfoque que da Pablo a este tema de la impureza y del matrimonio en esta epístola, está en armonía con la forma en que trata un tema similar en 1 Cor. 7, en donde considera que el matrimonio es una unión divinamente instituida que ayuda a los esposos cristianos a evitar las tentaciones sexuales (ver com. 1 Cor. 7: 1-5).
5.
Pasión.
Gr. páthos, "emoción", buena o mala; pero en el NT sólo se aplica a malos deseos (Rom. 1: 26; Col. 3: 5).
Concupiscencia.
Gr. epithumía, "deseo", "ansia", "anhelo" ; pero en el NT generalmente mal deseo, específicamente, "lujuria" (ver com. Mar. 4: 19; Rom. 7: 7). Las palabras "pasión de concupiscencia", podrían, pues, traducirse "pasión de lujuria". La estrecha relación entre los vers. 4 y 5 apoya la idea de que Pablo se está refiriendo a los aspectos sexuales del matrimonio. En el vers. 4 presenta el enfoque positivo; en el 5 destaca el proceder que debe evitar el cristiano. Aunque los tesalonicenses se habían criado en una atmósfera de inmoralidad, no debían permitir que ésta los contaminara.
Gentiles.
O "paganos". Puesto que los tesalonicenses mismos habían sido gentiles, o paganos, entendían a qué se refería Pablo. Pero el hecho de que ahora el apóstol claramente los distinguiera de los paganos, los animaría a mantener esa distinción negándose a complacerse en la inmoralidad como lo hacían los gentiles.
Que no conocen a Dios.
Ver com. Rom. 1: 21, 28.
6.
Agravie.
Gr. huperbáinÇ, "pasar por encima de", "excederse", metafóricamente "transgredir"; "extralimitarse" (NC); "nadie se propase" (VM). Este verbo sólo se usa aquí en el NT.
Engañe.
Gr. pleonektéÇ, "aprovecharse de otro", "defraudar".
En nada.
Mejor "en él asunto". Lo que se entienda por lo que está implicado en "el asunto" es muy importante para la interpretación de este versículo. Algunos sostienen que se hace referencia a transacciones comerciales, y que Pablo está amonestando a sus conversos a ser honrados en sus negocios. Este punto de vista está en pugna con el pensamiento de Pablo expresado en los vers. 5 y 7, donde claramente se ocupa de la pureza sexual. Es preferible suponer que el apóstol continúa con su tema de los vers. 3-7, y que con delicadeza afirma que la fornicación es una forma de robar, ya que se apropia de lo que en justicia pertenece a otro.
Vengador.
Gr. ékdikos (ver com. Rom. 13: 4). Se describe al Señor como el que ejecuta juicio. El que estableció el vínculo que une a esposo y esposa, vela por él (cf. Mat. 19: 5-6). Las relaciones que se creen secretas, que no se presentan ante ningún tribunal humano, son vistas por el Señor (Heb. 4: 13). El juzga. El transgresor no puede eludir el castigo divino. De esta manera Pablo recuerda a sus lectores que el pecado, especialmente la clase de pecado de que se está ocupando, no quedará impune. Se presenta esto como la primera razón para no defraudar a nuestro hermano.
Todo esto.
Todo lo que corresponde a pecados carnales de fornicación, adulterio y cualquier otra forma de impureza sexual.
Ya os hemos dicho.
Pablo no da ningún consejo nuevo. Repite la enseñanza dada previamente a los creyentes.
Testificado.
O "protestado solemnemente", "atestiguado públicamente". Pablo había amonestado fielmente a sus conversos contra las corruptoras influencias que predominaban en la sociedad. La iglesia de Dios necesita hoy tener en cuenta una amonestación solemne semejante, pues está rodeada de las influencias degradantes de una sociedad corrompida.
7.
Pues.
Con esta conjunción causal comienza la segunda razón que expone Pablo en su exhortación a vivir con pureza (ver com. vers. 6).
Llamado.
Ver com. cap. 2: 12. El llamamiento de Dios es una razón poderosa para evitar toda clase de impureza. Cf. com. 1 Cor. 6: 18-20; 1 Ped. 1: 14-16.
A inmundicia.
Ver com. cap. 2: 3. Dios no ha llamado a nadie a ser inmundo o impuro.
Santifícación.
Gr. hagiasmós (ver com. Rom. 6: 19). Dios espera que sus hijos vivan en una atmósfera de santidad (cf. Heb. 12: 14). La santidad debiera caracterizar todo aspecto de la vida cristiana.
8.
Desecha.
Es decir, el que desecha el consejo de Pablo (vers. 3-7) en realidad está rechazando el mensaje de Dios. Esto destaca al máximo las normas morales presentadas por el apóstol. 253
También nos dio.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto tal como está en la RVR. Sin embargo, algunos MSS dicen "está dando" en vez de "dio". Continuamente Dios está impartiendo su Espíritu Santo a sus hijos.
Nos dio.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto "os dio" (BJ, BC, NC). Pablo no está hablando ahora de su propia inspiración por el Espíritu Santo, sino que se refiere a la forma que Dios ha dispuesto para que su pueblo sea victorioso sobre toda clase de pecados. El Señor no sólo ha llamado a sus hijos a la santidad y ha dado claras órdenes contra la impureza, sino que ha proporcionado el poder por el cual pueden alcanzar la elevada norma divina. El cristiano, así fortalecido, puede superar todos los obstáculos en su propósito de lograr un carácter semejante al de su Maestro (cf. Efe. 3: 16-19; Fil. 4: 13; Col. 1: 11).
9.
Amor fraternal.
Gr. filadelfía (ver com. Rom. 12: 10). Cf. Heb. 13: 1; 1 Juan 3: 14; 4: 20-21. Pablo se ha ocupado (1 Tes. 4: 6) de una forma especial de violar los principios del amor, pero no considera necesario proseguir con el tema.
Aprendido de Dios.
Cuando uno ha aceptado el nuevo pacto de la gracia permitiendo así que el Señor escriba la ley divina en su corazón, es enseñado por Dios, y ya no necesita depender sólo de la instrucción humana (cf. Heb. 8: 10-11).
Os améis unos a otros.
El propósito de la instrucción divina es promover el amor fraternal en el corazón de los creyentes (cf. com. cap. 3: 12). El amor fraternal ferviente es una de las más poderosas evidencias de una verdadera conversión (HAp 213).
10.
Lo hacéis así.
Esta era otra razón para que Pablo no necesitara escribir más acerca del amor fraternal. Los tesalonicenses ya habían demostrado su amor a los creyentes del norte de Grecia, y Pablo los había alabado en el comienzo de esta epístola por el "trabajo de" su "amor" (ver com. cap. 1: 3). No explica de qué manera expresaron su amor fraternal, pero sin duda fueron hospitalarios con sus hermanos en la fe en Macedonia. Ahora aprovecha esa cualidad que habían demostrado como base para exhortarles a ser puros en sus vidas. Después de demostrar tan ampliamente su amor, con seguridad lo practicarían en sus relaciones cotidianas con sus hermanos de la iglesia.
Os rogamos.
Mejor "os exhortamos", BJ (cf. com. vers. 1).
Abundéis en ello más y más.
El amor demostrado por los tesalonicenses aún no se había perfeccionado. Pablo los exhorta a proseguir en la buena senda. La vida cristiana es de progreso continuo. El amor de Dios se perfecciona en nosotros sólo cuando nuestro amor mutuo es pleno (1 Juan 4: 12, 20-21).
11.
Procuréis.
Gr. filotiméomai, "desear o pretender honores", "afanarse"; aquí "ambicionar", "aspirar"; "ambicionéis" (BJ); "esforcéis" (NC).
Tener tranquilidad.
Es decir, vivir una vida reposada, en calma. Puede ser que haya habido fanatismo entre los creyentes de Tesalónica. Algunos pocos estaban diseminando ideas y doctrinas fanáticas que perturbaban a muchos (ver 2 Tes. 3: 11-12; HAp 212). Por el contexto y por el tenor de la epístola, parece que esas ideas perturbadoras se relacionaban con la doctrina del segundo advenimiento (1 Tes. 4: 13-18; 5: 1-11l; cf. HAp 185-186).
Ocuparos en vuestros negocios.
Según parece, algunos de los miembros de la iglesia se habían estado ocupando de asuntos que no les incumbían, quizá aun de asuntos de la misma iglesia (cf. com. 2 Tes. 3: 11-12).
Trabajar.
Una de las mejores salvaguardias para no ser entremetidos es ocuparse activamente del propio trabajo. Pero parece que algunos estaban enseñando que teniendo en vista la inminencia del segundo advenimiento, no correspondía que se ocuparan en los trabajos comunes; y debido a eso algunos habían dejado de trabajar para mantenerse, y estaban dependiendo de la generosidad de sus hermanos.
Os hemos mandado.
Pablo ya se había ocupado del problema cuando estuvo con los tesalonicenses, de modo que ahora podía recordar su anterior instrucción verbal, y no sólo ordenaba que vivieran así, sino que había dado un notable ejemplo de laboriosidad, independencia y utilidad (cf. com. Hech. 18: 3).
12.
Os conduzcáis.
Gr. peripatéÇ (ver com. cap. 2: 12).
Honradamente.
Gr. eusj'mónÇs, "decorosamente", "decentemente". La admonición no se refiere a relaciones comerciales, sino a vivir una vida cristiana consecuente, ocupándose de lo de uno y trabajando con diligencia 254 para ganarse la vida sin depender de otros.
Con los de afuera.
Es decir, fuera de la iglesia, los que no eran cristianos (ver com. 1 Cor. 5: 12). Una vida cristiana consecuente es en sí misma un buen testimonio ante el mundo incrédulo.
Necesidad de nada.
El griego puede traducirse "nada" o "nadie". El significado es claro con ambas traducciones. "No necesitéis de nadie" (BJ); "de nadie tengáis necesidad" (BC). El cristiano debe aspirar a ser independiente, a no depender de otros para su sustento.
13.
Tampoco queremos.
Pablo puede estar asociando a Silas y a Timoteo en su afirmación, de lo contrario está usando un plural mayestático (ver com. cap. 1: 1).
El apóstol introduce un tema nuevo: qué ocurrirá con los cristianos muertos cuando se produzca el retorno de Cristo. Timoteo, que acababa de regresar de Tesalónica (cap. 3: 6), quizá había sido portador de la noticia de que los miembros de iglesia estaban muy preocupados por la suerte de los suyos que habían muerto después de su conversión. ¿Cómo podían compartir esos difuntos las glorias del reino de Cristo cuando volviera el Salvador? Pablo considera ahora el tema detalladamente (vers. 13-18), y luego se ocupa de un tema afín: el momento de la aparición de Cristo (cap. 5: 1-11). Trata ambos puntos, no como doctrinas nuevas, sino como una enseñanza familiar en la cual los creyentes necesitaban más instrucción y admonición. Pablo no había tenido tiempo para responder a todas las preguntas de los tesalonicenses ni para aclarar cada punto mientras había estado con ellos.
Los que duermen.
Gr. koimáÇ, "dormir", en sentido figurado "morir". La forma verbal griega también puede traducirse "se están durmiendo". Seguían muriendo cristianos en Tesalónica. En cuanto al sueño como una figura de la muerte, ver com. Juan 11: 11. Las inscripciones griegas muestran que los cementerios se llamaban koim't'rion, palabra que significa "dormitorio". Para los cristianos los muertos estaban como dormidos, esperando la mañana de la resurrección.
No os entristezcáis.
Parecería que los tesalonicenses se habían entristecido indebidamente por los suyos que habían muerto después de aceptar el Evangelio. Los que quedaban temían que los difuntos perdieran la gloriosa experiencia que los cristianos esperaban disfrutar cuando Cristo volviera. Pablo dedica los vers. 13-18 a eliminar ese error y consolar a los creyentes. Explica que no hay necesidad de que un cristiano se entristezca por su hermano muerto, pues la esperanza de la resurrección elimina la causa de ese pesan Pero Pablo no desaprueba el dolor natural. Está enseñando a los creyentes a no quedar sumidos en un dolor humano sin esperanza, sino a reanimarse con la expectativa de reunirse con sus amados cuando éstos resuciten en ocasión del retorno del Señor.
Como los otros.
Es decir, como los que no eran cristianos.
Que no tienen esperanza.
Los que no son cristianos no tienen un equivalente de la esperanza cristiana. Los incrédulos no tienen ninguna base para esperar vida después de la muerte; para ellos la muerte tiene que ser el fin, pues no conocen ningún poder que pueda quebrantar las ataduras de la muerte y dar vida a los muertos. Sólo el cristiano conoce a Aquel que ha vencido a la muerte para sí mismo y para sus seguidores. Pablo contrasta de esta manera la perspectiva del creyente con la desesperanza del mundo pagano que lo rodea.
14.
Si creemos.
El texto griego no expresa duda, ya que se da por sentado que la condición se ha cumplido. Perfectamente podría traducirse "ya que creemos".* Pablo había presentado la enseñanza en cuanto a la muerte y la resurrección de Jesús la primera vez que los visitó (Hech. 17: 1-3), y sus conversos habían creído. Estaban bien fundamentados en las doctrinas básicas de la fe cristiana. Ahora el apóstol quería que usaran su creencia en la muerte y resurrección de Jesús como fundamento de su esperanza futura de la resurrección de los cristianos muertos antes de la segunda venida. La muerte y la resurrección de Jesús dan al cristiano una segura esperanza de resurrección (Juan 14: 19; ver com. 1 Con 15: 20-23). Por eso los tesalonicenses no debían desesperarse cuando murieran sus amados.
Dios traerá.
Se pinta a Dios como el que resucita a los muertos.
Con Jesús.
Con más precisión, "por Jesús" (BC, NC). Se han presentado varias interpretaciones para explicar esta difícil expresión. 255 Algunos interpretan que Pablo quiere decir que la muerte es un sueño sólo en virtud del poder vivificador de Cristo que un día despertará a los muertos; que si Jesús no hubiera muerto y resucitado, la muerte sería el final de todo. Otros sugieren que si bien Dios trae a los muertos a la vida, lo hace por medio de Jesús, es decir, con Jesús como agente.*
Los que durmieron.
O "los que quedaron dormidos", es decir, los cristianos muertos antes de la segunda venida.
En él.
Con más precisión, "con él".* Es decir, procedentes de la tumba, así como Jesús resucitó. Hay quienes consideran que esta expresión es paralela a la frase "muertos en Cristo". Se hablaría entonces de los que "murieron con Jesús", los que murieron siendo creyentes en Jesús. En todo caso, aquí Pablo llega al punto esencial de su respuesta a los perturbados tesalonicenses, preocupados por el destino de sus muertos. El apóstol les asegura mediante una categórica afirmación, que Dios ha dispuesto que los muertos cristianos serán resucitados, así como Jesús resucitó. Esas palabras aseguraban a los creyentes que sus amados no serían olvidados. Esta seguridad inspirada satisfaría las inquietudes de los tesalonicenses y les infundiría paz. A Pablo le interesa principalmente el hecho de que los justos muertos resucitarán; no se preocupa, sin embargo, de los detalles cronológicos de la resurrección. Esos pormenores se presentan en 1 Cor. 15: 23: "Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida". Pablo deseaba destacar que así como Dios sacó a Cristo de la tumba, así también sacaría de sus sepulcros a los santos dormidos.
Algunos enseñan que Pablo habla aquí de almas desencarnadas que ascendieron al cielo al morir y volverán con Jesús cuando él descienda a esta tierra en ocasión del segundo advenimiento. Pero la Biblia no enseña que el alma es inmortal y que asciende al cielo cuando la persona muere (ver com. Mat. 10: 28; Luc. 16: 19-31; 2 Cor. 5: 28). Además, esta interpretación no armoniza de ningún modo con el contexto. Pablo no está hablando de almas inmortales, sino de los muertos "que duermen" (1 Tes. 4: 13), los "que durmieron en él" (vers. 14), los "muertos en Cristo" (vers. 16). Los "muertos en Cristo" resucitan (vers. 16); no descienden. Se dice que los vivientes no precederán a los que durmieron en lo que se refiere a estar con el Señor (vers. 15). Todos entrarán juntos en el reino (vers. 17). Si los muertos precedieran a los vivientes y estuvieran ya con el Señor al morir, antes de la resurrección, el lenguaje del apóstol sería incomprensible y aun absurdo. Su consuelo de nada serviría. En tal caso Pablo habría tenido que decirles a los tesalonicenses que sus amados ya estaban disfrutando de la bienaventuranza. Nada de eso dijo. No podía decirlo, pues su enseñanza debía armonizar con la del Señor (ver com. Juan 14: 3). Algunos comentadores, comprendiendo el problema, admiten sin reservas que "aquí no se habla de almas desprovistas de cuerpo" (Jamiesen, Fausset y Brown).
15.
En palabra del Señor.
El apóstol recurre a una autoridad superior a la suya (cf. com. Cor. 7: 6, 10, 12, 25).
Nosotros que vivimos, que habremos quedado.
Es decir, los que queden vivos hasta el retorno de Cristo, en contraste con los justos muertos. Pablo parecería expresar aquí la esperanza de que él y los conversos a quienes escribía, estarían vivos cuando Cristo regresara, esperanza común a los cristianos de todos los siglos; pero no afirma explícitamente que estaría vivo hasta ese gran día (ver Rom. 13: 11; 1 Con 10: 11; Fil. 4: 5; Tito 2: 13; Nota Adicional de Rom. 13). Aclara sus pensamientos acerca de este tema en 1 Tes. 5: 1-11, donde trata de lo inesperado del segundo advenimiento y la incertidumbre de que él, o los tesalonicenses, estuvieran vivos cuando volviera el Señor (vers. 10). Parece que los creyentes de Tesalónica entendieron mal las afirmaciones de Pablo, y algunos voluntariamente las torcieron, enseñando que el día del Señor era entonces inminente (ver com. 2 Tes. 2: 2). Para rectificar ese error de concepto, el apóstol escribió su segunda carta poco después (HAp 214; ver p. 270).
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). Parousía a veces se usaba para referirse a la llegada de un general romano que iba a desfilar triunfalmente por las calles de la ciudad. Es una palabra apropiada para describir el retorno triunfal de Cristo.
No.
En griego hay una doble negación que podría traducirse, "dé ninguna manera". 256
Precederemos.
Gr. fthánÇ, "venir antes", "preceder". Pablo está asegurando a sus lectores que los cristianos vivos no se unirán con su Señor antes que los que duermen. "Los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos" (vers. 16-17). De modo que los santos que estén vivos no tendrán prioridad sobre los que murieron en el Señor. Esta enseñanza aclara el verdadero estado de los que han muerto "en Cristo". Ellos duermen esperando la venida del Salvador. Aún no se han reunido con él, pero, como los cristianos vivos, esperan la segunda venida para que se efectúe su largamente anhelada reunión con el Maestro (cf. Juan 11: 23-25). Ninguna de las dos clases precederá a la otra. Cuando su Señor venga, llevará juntamente a ambos grupos a la gloria.
16.
Porque.
Pablo está presentando la verdadera base de su enseñanza del vers. 15.
El Señor mismo.
Aquí se describe claramente la aparición personal, visible y corporal del Señor con gran majestad. Cristo no enviará a un representante ni viene espiritualmente, sino que él mismo viene en persona. El mismo Jesús que ascendió al cielo, descenderá del cielo. Antes de irse al cielo, prometió que volvería (Juan 14: 3). Cuando el Salvador ascendía en una nube, se aseguró a la iglesia que "este mismo Jesús" vendría como le habían visto "ir al cielo" (Hech. 1: 9-11). Pablo repite estas promesas y registra detalles adicionales acerca de la forma de su cumplimiento.
Con voz de mando.
Gr. kéleusma, "orden", "mandato". Este vocablo sólo. aparece aquí en el NT. Kéleusma se usa en los escritos extrabíblicos para referirse a un oficial que da órdenes a sus tropas o un auriga que apura a sus caballos. En la sintaxis del griego no es claro si Cristo pronuncia la orden o si otro personaje da la orden mientras desciende el Señor; pero por el contexto se deduce que es Cristo el que habla (ver com. "arcángel" y "trompeta de Dios"). Aquí no se da ninguna razón específica para la "voz de mando", pero la "voz de mando", la "voz de arcángel" y la "trompeta de Dios" son seguidas inmediatamente por la resurrección de los "muertos en Cristo". Por lo tanto, esta sucesión de sonidos puede tomarse como los preliminares de la resurrección de los justos (cf. Juan 5: 25, 28-29; 11: 43). Cristo desciende del cielo proclamando victoria. Ha vencido a la muerte y al sepulcro (Apoc. 1: 18). La muerte, que es el enemigo, no puede retener más en sus frías garras a ninguno de los redimidos. Los justos muertos responden a la voz de su Señor, y salen triunfantes de sus tumbas.
Arcángel.
Gr. arjággelos, "ángel principal', "primer ángel", palabra compuesta por el prefijo arji, que significa 'jefe" o "superior", y ággelos, "ángel"; por lo tanto significa "jefe de los ángeles". Arjággelos aparece en el NT sólo aquí y en Jud. 9, donde se dice que Miguel es el arcángel. Este Comentario apoya la conclusión de que Miguel es nuestro Señor Jesucristo (ver com. Dan. 10: 13; Jud. 9; Apoc. 12: 7). De esta interpretación es posible deducir que la voz de Cristo como voz de arcángel, es la que se escuchará mientras él desciende del cielo (ver com. Jud. 9).
Trompeta de Dios.
No se refiere necesariamente a una determinada trompeta que pertenece exclusivamente a Dios, sino más bien a un instrumento que se usa en el servicio de Dios. En el AT con frecuencia se mencionan trompetas en relación con notables intervenciones de Dios, ya fueran reales o proféticas (Exo. 19: 13, 16, 19; Sal. 47: 5; Isa. 27: 13; Joel 2: 1; Sof. 1: 16; Zac. 9: 14). Las trompetas también se usaban para congregar al pueblo de Dios (Núm. 10: 2-4), para hacer resonar alarmas bélicas (vers. 5-9) y para ocasiones de carácter nacional (vers. 10). En el NT el sonido de una trompeta se relaciona con la reunión de los elegidos y la resurrección de los muertos (Mat. 24: 31; 1 Cor. 15: 52).
Descenderá.
Gr. katabáinÇ, "bajar", "descender". Este verbo sólo se usa aquí en el NT para referirse al segundo advenimiento de Cristo, aunque también se lo emplea para aludir al descenso del Hijo del hombre desde el cielo en su primer advenimiento (Juan 3: 13; 6: 33, 38; etc.). EI descenso de Cristo en su segunda venida está implícito en otros relatos bíblicos del regreso del Señor (Mat. 16: 27; 24: 30; etc.).
Y los muertos en Cristo.
La conjunción "y" se usa para indicar el resultado que acompaña a los sonidos que retumban en el cielo, a saber: la resurrección de los justos. Los "muertos en Cristo" son los que se durmieron en la fe, incluyendo los santos del AT (ver com. Rom. 4: 3; 1 Cor. 15: 18; cf. Apoc. 14: 13). Están incluidos entre los que Jesús 257 describe como los "hijos de la resurrección" (Luc. 20: 36). En otro pasaje Pablo los llama "los que son de Cristo, en su venida" (1 Cor. 15: 23). Cuando salgan de las tumbas tendrá lugar la "primera resurrección" (ver com. Apoc. 20: 5-6). Las palabras "los muertos en Cristo" sirven para distinguir a los santos que duermen de otras dos clases de personas: (1) los impíos muertos que no resucitarán en la segunda venida de Cristo; (2) los cristianos que estén vivos, a quienes se les asegura que sus amados muertos no estarán en desventaja cuando vuelva Jesús, sino que recibirán la primera atención al ser resucitados, con lo cual estarán en el mismo nivel con los santos que estén vivos.
Resucitarán primero.
Es decir, serán resucitados antes de que los santos que estén vivos sean "arrebatados" para encontrarse con el Señor en el aire (vers. 17).
17.
Luego.
Es decir, después de que hayan resucitado los justos muertos.
Los que vivimos, las que hayamos quedado.
Ver com. vers. 15.
Arrebatados.
Gr. harpázÇ, "arrebatar" (ver com. Hech. 8: 39; Fil. 2: 6; Apoc. 12: 5).
De harpázÇ, y a través del latín con el verbo rapio, "arrebatar", deriva la palabra "rapto", término que algunos usan teológicamente para describir el momento cuando los santos serán arrebatados de este mundo, tema del cual Pablo escribe aquí. Pero los que predican el "rapto", enseñan que la aparición visible y audible de Cristo con poder y gran gloria, será precedida algunos años antes por su venida secreta e invisible a la atmósfera de este planeta para arrebatar a sus santos, mientras que el resto de los habitantes de la tierra continuará viviendo durante un período que se caracterizará por la tribulación bajo el gobierno del anticristo.
Pero este pasaje, que según ellos describe la venida secreta, dice claramente que Cristo vendrá "con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios", lo que hace imposible que sea un suceso secreto. Además, evidentemente ésta es "nuestra reunión con él", acerca de la cual estaban turbados los tesalonicenses", pero que sucederá después de la aparición del anticristo (2 Tes. 2: 1-3), y no antes, como se enseña en el llamado "rapto secreto anterior a la tribulación" (ver la Nota 2 de Apoc. 20). " trompeta también se menciona en Mat. 24: 30-31 en un contexto que describe claramente la venida visible de Cristo: "Todas las tribus de la tierra... verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria". En las palabras de estos pasajes no hay nada que sugiera ni remotamente que la venida descrita en Mat. 24 sea diferente de la que se describe en 1 Tes. 4. Por lo tanto, ambos pasajes describen un mismo acontecimiento que sucederá en un mismo momento. Ésta es la enseñanza uniforme de todas las Escrituras. En cuanto a ciertos falsos conceptos sobre los cuales se basa la creencia en un "rapto secreto", ver la Nota 2 de Apoc. 20.
Juntamente con.
Gr. háma sun. El adverbio háma significa "al mismo tiempo", mientras que la preposición sun aquí significa "junto con"; por lo tanto, una traducción literal de esta parte del vers. 17, diría: "Al mismo tiempo junto con ellos seremos arrebatados". Esta afirmación tranquilizaría a los tesalonicenses, pues les explicaba que los cristianos que entonces estuvieran muertos y los que aún quedaran vivos, se reunirían simultáneamente con su Señor.
En las nubes.
Cf. Mat. 24: 30; Hech. 1: 9; Apoc. 1: 7.
Para recibir al Señor.
Así se expresa el cumplimiento del propósito por el cual los justos han sido arrebatados de la tierra, esto es, para que puedan encontrarse con su Señor. En el momento del encuentro se cumplirá el máximo deseo del cristiano: reunirse con Aquel a quien ama en forma suprema (cf. com. Fil. 1: 23).
En el aire.
Los santos han ascendido de la tierra, el Señor y sus huestes acompañantes han descendido del cielo. Se encuentran en el aire, entre la tierra y el cielo.
Y así.
Es decir, como resultado de la venida de Cristo y los sucesos derivados de ella, descritos en los vers. 16 y 17, todos los creyentes se reúnen con su Señor.
Siempre con el Señor.
Pablo no trata de llevar a sus lectores más allá del momento arrobador del encuentro. Los discípulos de todas las edades al fin se han reunido con su Maestro; el futuro está asegurado. En este momento no se necesita penetrar más allá. Pero sabemos por otros pasajes que los redimidos continuarán, después de la reunión, el viaje que han comenzado e irán con Cristo a su hogar celestial (ver com. Juan 14: 2-3). Así estarán "siempre con el Señor".
18.
Por tanto.
Este versículo presenta la conclusión del razonamiento de Pablo en 258 los vers. 13-17. Ha explicado la relación de los creyentes vivos y muertos en ocasión de la venida de nuestro Señor Jesucristo, para tranquilizar a los perturbados tesalonicenses que temían que sus muertos no compartieran los placeres y las glorias del retorno del Señor.
Alentaos los unos a los otros.
Es algo más que una sugerencia. El apóstol está ordenando amablemente a los creyentes que mediten en "estas palabras" (vers. 13-17), para que perciban su significado reconfortante y compartan mutuamente ese consuelo, de modo. que todos puedan ser reanimados por su mensaje.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-3 CH 584; ECFP 113; HAp 212
3 CS 522; HAp 447; 2JT 131; 8T 64
4 1JT 264, 266-267; 2T 450
7,9-12 HAp 212
13-14 HAp 209
14 CS 605; DTG 730; HAp 210
16 CS 346; DTG 771
16-17 CS 368, 683; DTG 287; HR 432; NB 73; PE 16; PP 352; PR 181; 1T 60; 5T 14
16-18 CS 347, 603; HAp 209; MeM 356; NB 57; PP 77; 1T 41
17 HAp 27; 1JT 64; MeM 360; PE 110, 273, 287
CAPÍTULO 5
1 Pablo continúa con la anterior descripción de la segunda venida de Cristo para juzgar, 16 da varios preceptos, 23 y concluye la epístola.
1 PERO acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche,
3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
12 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros y os presiden en el Señor, y os amonestan;
13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
16 Estad siempre gozosos.
17 Orad sin cesar.
18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
19 No apaguéis al Espíritu.
20 No menospreciéis las profecías.
21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
22 Ahsteneos de toda especie de mal.
23 Y el mismo Dios de paz os santifique 259 por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
25 Hermanos, orad por nosotros.
26 Saludad a todos los hermanos con ósculo santo.
27 Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.
28 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.
1.
Tiempos y... ocasiones.
En cuanto al significado de esta expresión, ver com. Hech. 1: 7. Pablo ha explicado cuidadosamente la situación de "los que duermen" (cap. 4: 13), y ha recordado a sus conversos el orden de los sucesos que ocurrirán en el segundo advenimiento; pero según las razones siguientes no tiene el propósito de tratar la cronología de los últimos días.
No tenéis necesidad.
El apóstol había enseñado cuidadosamente a los tesalonicenses (cf. cap. 2: 11, 13; 3: 4; ver com. cap. 4: 1-2), y les había dado toda la información necesaria en cuanto a "tiempos y... ocasiones".
2.
Sabéis perfectamente.
Mejor "sabéis exactamente". No se trataba de que los tesalonicenses supieran todo lo que podía saberse en cuanto al "día del Señor", sino que comprendían bien que vendría súbitamente. Estas palabras muestran claramente que el apóstol les había dado las enseñanzas del Señor acerca de ese tema (Mat. 24: 32-44; etc.). Sólo era necesario confirmarlos en su conocimiento y recalcar su significado.
El día del Señor.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) la omisión del artículo "el". Esta omisión posiblemente indique que la expresión "día del Señor" era entendida exactamente por la iglesia y no necesitaba definirse mediante un artículo. En cuanto a su significado, ver com. Hech. 2: 20. Con frecuencia Pablo hace referencia a esta expresión o a su equivalente, abreviándola a veces como "el día" o "aquel día" (1 Tes. 5: 4; Rom. 2: 16; 1 Cor. 1: 8; 5: 5; 2 Cor. 1: 14; 2 Tes. 1: 10; 2: 2). "El día del Señor" se refiere aquí a la segunda venida de Cristo.
Vendrá.
El texto griego emplea el tiempo presente para destacar la certeza del retorno del Señor.
Como ladrón.
Compárese con las palabras de Cristo en Mat. 24: 43 y Luc. 12: 39-40, y también con 2 Ped. 3: 10; Apoc. 3: 3; 16: 15. Con la figura de un ladrón, el apóstol da énfasis a lo inesperado de la segunda venida, amonestando así a sus lectores a estar preparados para ese suceso en cualquier momento (ver com. 1 Tes. 4: 15). Si prestaban atención a sus palabras, no tenían por qué ser sorprendidos (cf. Luc. 21: 34-36; 1 Tes. 5: 4).
En la noche.
En los Evangelios con frecuencia se relaciona la venida del Señor con la noche (Mat. 24: 43; 25: 6; Mar. 13: 35; Luc. 12: 35-38; 17: 34). La iglesia primitiva entendía literalmente las ilustraciones y esperaba que el retorno del Señor ocurriera alrededor de la medianoche. Jerónimo menciona una tradición judía, basada en la venida del Señor a medianoche en la primera pascua de Egipto, de que el Mesías vendría a medianoche. A esta tradición Jerónimo atribuye la "tradición apostólica", de que la vigilia de la víspera de Pascua florida debía continuar hasta medianoche en anticipación a la venida de Cristo (Jerónimo, com. Mat. 25: 6). El uso que da el apóstol a la palabra "noche" también debe considerarse en el contexto de los vers. 4-6.
3.
Cuando digan.
Pablo no identifica definidamente quiénes lo dirán, pero es claro por el contexto (vers. 4-6) que se está refiriendo a los incrédulos. El apóstol no dice específicamente el momento cuando los mundanos pronunciarán las palabras que se les atribuyen, pero es claro por el resto del versículo que deben ser pronunciadas inmediatamente antes de la venida de Cristo.
Paz y seguridad.
Estas palabras, pronunciadas por los que no están preparados para el regreso de su Señor, se refieren a la tranquilidad interior y la seguridad exterior; revelan la condición mental satisfecha de los que las pronuncian. Esa tranquilidad es injustificada, pues el desastre es inminente, y el incrédulo debería realmente aprender del cristiano que por estar velando está preparado para los sucesos de los últimos días. Las Escrituras enseñan que el tiempo inmediatamente anterior a la aparición de Cristo, será de angustia generalizada (ver com. Luc. 21: 25-26; com. "destrucción" y "repentina").
Vendrá.
Gr. efíst'mi, "presentarse", "sobrevenir". 260 Se usa especialmente para apariciones súbitas (Luc. 2: 9; 20: 1; 24: 4; Hech. 6: 12; etc.; cf. com. Hech. 12: 7).
Destrucción.
Gr. ólethros, "pérdida", "muerte", "ruina", sustantivo derivado del verbo óllumi, "destruir". Las palabras "destrucción repentina" implican que "el día del Señor" traerá sobre el mundo incrédulo una catástrofe inesperada.
Repentina.
Gr. aifnídios, "imprevisto", "súbito". Esta palabra aparece en el NT sólo aquí y en Luc. 21: 34.
Como los dolores.
El parto no se considera como un suceso imprevisto, pero los dolores de su comienzo vienen súbitamente. Pablo usa la figura para ilustrar lo repentino de las catástrofes del último día.
No escaparán.
Mejor "y de ningún modo escaparán", así como una mujer no puede librarse del nacimiento de su hijo. El apóstol destaca con esto lo inevitable de la destrucción que sorprenderá a los que han rechazado a su Salvador. Parecería que Pablo se está refiriendo a las palabras de Cristo (Luc. 21: 34-36) cuando expresó estos pensamientos a los tesalonicenses (1 Tes. 5: 3).
4.
Mas vosotros, hermanos.
Pablo contrasta a sus conversos con los incrédulos del vers. 3.
Entinieblu.
Es decir, en la ignorancia e indirectamente en la impiedad. "Tinieblas" con frecuencia simboliza en el NT un estado de pobreza y reprobación espiritual (Mat. 4: 16; 6: 23; Juan 3: 19; Hech. 26: 18; Rom. 13: 12). Los cristianos ya no están en tal condición (1 Tes. 5: 5; 1 Juan 2: 8-10).
Aquel día.
Es decir, "el día del Señor" (vers. 2).
Os sorprenda.
Gr. katalambánÇ, "apoderarse de", "coger" (ver com. Juan 1: 5). Se usa aquí con el sentido de prender, agarrar. El hijo de Dios, que está bien informado y es guiado por la luz que refulge de la Palabra divina, no necesita quedar apresado en la destrucción de los últimos días. Puede estar adecuadamente preparado para todo lo que sobrevendrá sobre el mundo y sus habitantes.
5.
Porque todos vosotros sois.
Esta cláusula complementa el pensamiento del vers. 4: que los cristianos no están "en tinieblas". Pablo incluye generosamente a todos los miembros de la iglesia de Tesalónica en su afirmación, aunque sabe que algunos son débiles (vers. 14-15).
Hijos de luz.
El cristiano es hijo de Dios (1 Juan 3: 2), y Dios es luz (Juan 1: 9); por esta razón el cristiano es hijo de la luz debido a su relación con el Padre de las luces (Sant. 1: 17). Además, el Evangelio proporciona luz (2 Cor. 4: 4; 1 Ped. 2: 9). Por lo tanto, los que viven de acuerdo con el Evangelio, moran en luz (ver com. Luc. 16: 8; Juan 12: 36).
No somos.
Nótese el cambio de la segunda a la primera persona del plural. El apóstol se incluye junto con sus compañeros tesalonicenses. Presenta el ideal, confiando en que eso inspirará aun al miembro más débil para alcanzar la elevada norma de ser realmente "hijo de luz".
6.
No durmamos.
O "no sigamos durmiendo". Si los hijos de luz se duermen, no tendrán ninguna ventaja. "Dormir" equivale a indiferencia ante la proximidad de la venida de Cristo, un letargo que impide que el cristiano esté preparado para los sucesos finales (cf. Mat. 25: 5). Pablo exhorta a sus amigos a no dejarse entrampar por esa indolencia espiritual, sino a estar bien despiertos (cf. Mar. 13: 35-37; Luc. 21: 34-36; Efe. 5: 14-16).
Los demás.
Es decir, los hijos de las tinieblas, que están inconscientes ante los terribles y gloriosos sucesos que presagian el retorno del Señor.
Velemos.
Gr. gr'goréÇ, "vigilar", "mantenerse despierto" (cf. com. vers. 10). Este verbo se usa con frecuencia en los Evangelios para referirse a vigilancia espiritual (cf. Mat. 24: 42; Mar. 13: 33-34; Luc. 12: 37).
Seamos sobrios.
Gr. n'fÇ, "abstenerse de vino", "ser sobrio". No es probable que Pablo se esté refiriendo a que hubiera embriaguez literal entre los tesalonicenses (cf. 1 Ped.1: 13; 4: 7; 5: 8), sino que los está amonestando a que sean firmes, templados, tranquilos en espíritu debido al gran "día" que se acerca.
7.
Los que duermen.
Una observación tomada de la vida diaria para poner de relieve el contraste entre los que son "hijos del día" y los que son "de la noche" (vers. 5).
8.
Pero nosotros.
"Nosotros, por el contrario" (BJ). Un fuerte contraste con aquellos cuya conducta se describe en el vers. 7.
Sobrios.
Continúa repitiendo el pensamiento del vers. 6.
Habiéndonos vestido.
El hecho de que los cristianos necesitan revestirse con ciertas virtudes, implica, naturalmente, que carecen de ellas. Ahora Pablo les dice que se vistan con 261 una armadura espiritual defensiva, lo que quiere decir que prosigue la guerra y que los cristianos tienen que protegerse contra los ataques (ver com. Efe. 6: 11-12). Para un estudio más amplio de la armadura del cristiano, ver com. Rom. 13: 12, 14; 2 Cor. 10: 4; Efe. 6: 13-17.
La coraza.
Ver com. Efe. 6: 14, donde se dice que la coraza es "de justicia" (cf. Isa. 59: 17; 2 Cor. 6: 7).
De fe y de amor.
La fe y el amor son dos virtudes componentes de la justicia. La fe es el elemento activo que se aferra de la justicia que Cristo imparte al creyente. El amor, ese gran atributo del carácter de Dios (1 Juan 4: 8), es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo de Dios (Rom. 5: 5). El apóstol ya había alabado a los tesalonicenses por practicar esas virtudes (1 Tes. 1: 3). Aquí los insta, y con ellos a todos los cristianos, a usar más ampliamente esas virtudes como seguras defensas en su conflicto contra el mal.
Yelmo.
Ver Efe. 6: 17, donde esta parte de la armadura se define como "de la salvación", mientras que aquí la describe como "la esperanza de salvación", con lo cual enseña que, en su etapa final, la salvación aún está en el futuro (Mat. 24: 13; Heb. 9: 28; 1 Ped. 3: 5).
9.
Porque... Dios.
Pablo presenta su comprensión de los propósitos de Dios como la base de la esperanza de salvación (vers. 8).
Puesto.
Gr. títhemi, "fijar", "colocar". Se ha traducido como "poner" en Mat. 24: 51 y Luc. 12: 46; como "constituir" en 2 Tim.1: 11 y Heb. 1:2, y como "destinar" en 1 Ped. 2:8. Esta palabra se refiere al propósito de Dios para con los hombres, que es para bien y siempre ha sido así (ver com. Juan 3: 16-17; 2 Ped. 1: 9).
Ira.
Gr. org' (ver com. Rom. 1: 18).
Alcanzar salvación.
Pablo acaba de presentar lo que no es el propósito de Dios, y ahora presenta en qué consiste. El deseo y el propósito del Señor es que todos los hombres se salven (ver com. "puesto"; cf. Isa. 55: 1; Juan 7: 37; Apoc. 22: 17), e hizo posible esta salvación por medio de la entrega de su Hijo.
Por medio de nuestro Señor.
La salvación es la dádiva de Dios, pero como toda otra expresión de la bondad de Dios para el hombre, se concede por medio de la persona de Jesucristo (cf. com. Rom. 6: 23).
10.
Quien murió por nosotros.
Ver com. Rom. 5: 8; 1 Cor. 15: 3. Una afirmación de que el propósito específico del sacrificio de Cristo es que todos los creyentes puedan vivir juntamente con Jesús. Este propósito se cumple mediante la vida, la muerte y la resurrección de nuestro Salvador.
Velemos.
Gr. gr'goréÇ (ver com. vers. 6).
Durmamos.
Ver com. cap. 4: 13. Pablo vuelve al tema que dio comienzo a la serie de sus pensamientos anteriores (cap. 4: 13-18), es decir, el estado de los cristianos que murieron, en comparación con los creyentes que vivirán cuando Cristo vuelva. Aquí asegura a sus lectores que no habrá diferencia entre los dos grupos. Finalmente ambos vivirán "juntamente con él", a saber, con Cristo (cf. com. cap. 4: 14-17).
11.
Por lo cual, animaos.
Cf. com. cap. 4: 18, donde se usan palabras casi idénticas.
Unos a otros.
Cf. cap. 4: 18. Pablo dice tácitamente que la obra de animar a los abatidos no corresponde sólo a los ministros. Todos los cristianos deben consolar a sus hermanos en la fe.
Edifícaos.
Gr. oikodoméÇ, "construir", "fortalecer" (ver com. Hech. 9: 31). Mediante la exhortación mutua sobre temas tan elevados como la venida del Señor y la gloria de la herencia de los santos, los miembros de iglesia pueden fortalecerse espiritualmente unos a otros (cf. com. Mal. 3: 16-18; Hech. 20: 32).
Así como lo hacéis.
El apóstol siempre estaba dispuesto a reconocer en sus conversos lo bueno que practicaban, pero no vacilaba en instarlos no sólo a proseguir en las buenas prácticas sino también a intensificarlas (cf. com. cap. 3: 12). Con esta exhortación Pablo concluye el tema que comenzó en el cap. 4: 13.
12.
Rogamos.
Gr. erÇtáo (ver com. Fil. 4: 3; 1 Tes. 4: 1). Pablo no deseaba que la atención fraternal mutua de los tesalonicenses debilitara el respeto por los dirigentes de la iglesia.
Reconozcáis.
Es decir, "respetéis" (ver com. cap. 4: 4).
Trabajan.
Gr. kopiáÇ (ver com. Fil. 2: 16; 1 Tes. 1: 3). La costumbre de Pablo era constituir ancianos en cada iglesia que establecía (Hech. 14: 23). Los nuevos dirigentes eran inevitablemente inexpertos, y quizá no se les daba la debida consideración. Debe respetarse a los que presiden en la iglesia. Estos dirigentes deben ser tenidos en cuenta y reconocidos, debido al cargo qué ocupan (cf. 1 Cor. 16: 15-18; Heb. 13: 7). Esa consideración significa una gran responsabilidad para los dirigentes de las iglesias: la de ser varones de Dios. 262
Presiden.
Gr. proíst'mi, "colocar encima", "gobernar", "presidir" (ver com. Rom. 12: 8).
Amonestan.
Gr. nouthetéÇ, "recordar", "advertir", "amonestar" (ver com. Hech. 20: 31; cf. com. 1 Cor. 4: 14; 2 Tes. 3: 15). Este verbo deriva de nóus, "mente" y títhemi, "poner". Pablo reconocía las debilidades de su grey y la probabilidad de que sus dirigentes tuvieran que guiar con firmeza a sus miembros.
13.
Mucha.
Gr. huperekperrisóu, "sobreabundantemente", "muchísimo".
Estima.
Gr. h'géomai (ver com. Fil. 2: 3); "pensar", "creer", "estimar".
Y amor.
Esta frase se añade para que no se pusiera en duda la calidad espiritual de la estima de los tesalonicenses por sus ancianos.
Por causa de su obra.
La iglesia cristiana no rinde culto a los hombres, pero sí fomenta el debido respeto hacia los que desempeñan dignamente responsabilidades sagradas.
Tened paz.
Esta categórica orden sugiere que la unidad de la iglesia de Tesalónica había sido perturbada quizá por desacuerdos entre dirigentes y laicos, ya que Pablo añade "entre vosotros". No debe haber rivalidades ni divisiones en la iglesia porque algunos reconocen a un obrero como su guía espiritual, y otros, a otro, como posteriormente sucedió en Corinto (1 Cor. 1: 12; 3: 4-6; 4: 6; cf. Rom. 12: 18; 14: 19).
14.
Rogamos.
Gr. parakaléÇ (ver com. Mat. 5: 4).
Amonestéis.
Gr. nouthetéÇ (ver com. vers. 12).
Ociosos.
Gr. átaktos, "fuera de fila", "desordenado"; "revoltosos" (BC, NC). Este vocablo sólo se usa aquí en el NT. El verbo afín, atakéÇ se halla en 2 Tes. 3: 7, y el adverbio atáktÇs, en 2 Tes. 3: 11 (ver respectivos comentarios).
Alentéis.
Gr. paramuthéomai, "animar", "alentar".
Los de poco ánimo.
Gr. oligópsujos, literalmente, "de alma pequeña"; es decir, los que se desaniman fácilmente; "pusilánimes" (BJ, NC). Quizá no había que reprender, pero sí consolar o alentar a los que estaban abrumados de pesar por los muertos (cap. 4: 13-18), o indecisos acerca de¡ tiempo del retorno de Cristo (cap. 5: 1-11). Los cristianos deben dirigir palabras de ánimo y consuelo a las almas tímidas y necesitadas (Heb. 12: 12-13; cf. Gál. 6: 2).
Sostengáis.
Gr. antéjomai, "interesarse en", "prestar atención a", "dedicarse a". Los débiles a quienes Pablo pedía que se sostuviera, quizá eran aquellos que estaban siendo tentados por la impureza (cap. 4: 3-7). Necesitaban ser sostenidos espiritualmente, y no censurados, para que no cedieran ante la tentación.
Seáis pacientes.
Gr. makrothuméo, literalmente, "ser de un gran espíritu", por lo tanto, "ser tolerantes", "ser lentos para la ira", "ser pacientes". Esta palabra se usa en 1 Cor. 13: 4 para describir el amor como "sufrido". El amor de Dios inducirá al cristiano a ser paciente y bondadoso con todos, tanto dentro como fuera de la iglesia.
15.
Mirad.
El griego emplea el tiempo presente, lo cual sugiere "mirad siempre". No se trata de mirar una vez sino de seguir mirando.
Mal por mal.
La tendencia natural del corazón humano es devolver "mal por mal", pero el proceder del cristiano es diferente. Cristo prohibe la venganza, e insta a sus seguidores a devolver bien por mal (ver com. Mat. 5: 38-48; cf. com. Rom. 12: 17).
Seguid.
Gr. diÇkÇ, "correr en pos de", "perseguir", "aspirar a". En vez de perpetuar el mal por medio de la venganza, se amonesta a los tesalonicenses a que siempre, en todas las circunstancias, aspiren al bien. Pablo sabía que los que seguían el bien, no tendrían tiempo para hacer el mal.
16.
Estad siempre gozosos.
Pablo atribuye valor a la disposición de estar gozosos (ver com. Fil. 3: 1; 4: 4; cf. 2 Cor. 6: 10). Ya sea por la posesión de bienes o por la anticipación de la felicidad futura, el cristiano tiene mucha razón para regocijarse. Con el perdón de sus pecados, su conciencia está libre y la paz llena su alma. Sabe que para él "todas las cosas" le "ayudan a bien" (Rom. 8: 28). ¿Por qué ha de estar triste? Los que siempre se quejan no tienen una religión genuina (MC 194).
17.
Orad sin cesar.
Literalmente "orad incesantemente". Un espíritu de oración constante debe exhalar de la vida del cristiano. Nunca se debe cortar la relación con el cielo (ver com. Luc. 18: 1). Pablo trabajaba "de noche y de día" (1 Tes. 2: 9), y también oraba "de noche y de día" (cap. 3: 10). Sus oraciones no disminuían debido a sus muchas actividades. Siempre mantenía una relación viva con su Padre celestial. Otro tanto debe suceder con nosotros. Compárese con la vida de oración de Jesús (ver com. Mar. 3: 13).
18.
En todo.
Es decir, en todas las circunstancias, ya sean de gozo o de dolor (cf. com. Fil. 4: 6; Col. 4: 2). 263 Aquí tenemos la seguridad bien definida de que aun aquellas cosas que parecen estar contra nosotros, pueden ser para nuestro bien, pues Dios no nos pedirá que estemos agradecidos por lo que nos perjudica (MC 197). Daniel dio gracias cuando conoció el decreto que se había expedido para quitarle la vida (Dan. 6: 10). Pablo nos ha dejado un notable ejemplo de estar agradecidos en las circunstancias más adversas (Hech. 27: 20, 35). El agradecimiento debe ser la regla del cristiano. Así se promueven la salud y el gozo (MC 194).
Porque esta.
Aquí podrían incluirse no sólo el dar gracias, sino también el regocijo y la oración constantes (vers. 16-17).
La voluntad de Dios.
Dios está atento a toda la vida de sus hijos, pero siente una especial preocupación por la salud espiritual de ellos. Anhela que los cristianos sean felices, que oren mucho y -sean agradecidos. Nuestro descuido en no cultivar estas características representa un fracaso en cumplir la voluntad divina.
En Cristo Jesús.
La voluntad de Dios se manifestó en Cristo Jesús. El que quiera comprender la voluntad de Dios para su vida, tiene que estudiar la vida de Jesús para percibir en ella la ilustración suprema de lo que Dios quiere que sea el cristiano. En nadie más, excepto en la vida de Jesús, se puede encontrar el modelo perfecto de felicidad, de oración constante y de gratitud.
19.
Apaguéis.
Gr. sbénnumi, "extinguir", "apagar", "sofocar", "suprimir"; "no extingáis" (BJ). En Mat. 12: 20; Mar. 9: 44-48; Efe. 6: 16; Heb. 11: 34 se aplica a extinguir un fuego, y en Mat. 25: 8, a las lámparas que estaban por apagarse. Sbénnumi es un verbo muy apropiado, ya que el Espíritu se relaciona con el fuego (Mat. 3: 11; Hech. 2: 3). Es probable que en la iglesia de Tesalónica se estuviera enfriando el fuego de algunos de los miembros que habían manifestado con entusiasmo dones espirituales (ver com. 1 Cor. 12: 1; 14: 1). Pablo advierte a la iglesia contra la extinción de la llama del fuego espiritual que ardía entre ellos, para que no alejaran al Espíritu Santo. Con esta advertencia no daba ninguna autorización para manifestaciones de fanatismo que desacreditaran al Espíritu; habla de la obra que puede ser correctamente fomentada por, el Espíritu Santo.
20.
Menospreciéis.
Gr. exouthenéò, "no tomar en cuenta", "despreciar"; "despreciéis" (BJ, NC).
Profecías.
Ver com. 1 Cor. 12: 10; Efe. 4: 11. Por la estrecha relación entre los vers. 19 y 20 de 1 Tes. 5, parecería que profetizar era una de las principales formas como se manifestaban los dones espirituales en Tesalónica. El interés de la iglesia en el regreso de Cristo (cap. 1: 10; 2: 19; 3: 13; 4: 13-18; 5: 1-11) añadiría lógica a la presencia del don de profecía. En la iglesia apostólica hubo no pocos verdaderos profetas (Hech. 11: 28; 15: 32; 21: 8-11).
21.
Examinadlo.
Gr. dokimázò (ver com. cap. 2: 4). Debe discriminarse cuidadosamente para distinguir entre lo falso y lo verdadero (HAp 214).
Todo.
Específicamente, las manifestaciones del Espíritu (vers. 19-20). Dios ha dado claras pruebas para determinar si un profeta es verdadero: (1) El verdadero profeta debe confesar a Cristo con su vida y con sus palabras (1 Juan 4: 1-3). Reconocerá y confesará la divinidad de Cristo (1 Juan 2: 22-23). (2) Sus enseñanzas deben concordar con las de las Escrituras (Hech. 17: 11; Gál. 1: 8-9). (3) El resultado o fruto de su enseñanza debe ser bueno (Mat. 7: 18-20).
Retened.
El que cree en Cristo no sólo debe poner a prueba los dones espirituales, sino que después de discernir la diferencia entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, debe retener lo bueno a pesar de todas las tentaciones que sienta de abandonarlo.
Lo bueno.
Lo bueno entre los dones espirituales.
22.
Absteneos.
Gr. apéjomai, "mantenerse lejos de" (ver com. cap. 4: 3).
Especie.
Gr. éidos, "forma", "apariencia exterior", "género"; "apariencia" (BC, NC); "género" (BJ). Pablo se ha referido a lo "bueno" (vers. 21) en singular, pues considera que lo "bueno" es sólo fruto del Espíritu; pero reconoce que el "mal" aparece en muchas formas, y amonesta a sus conversos contra las muchas formas con que se disfraza. Como éidos también significa "apariencia exterior", puede prestarse para que se ponga mucho énfasis en prohibir lo que es correcto sencillamente porque puede dar una mala impresión a algunos. Este consejo puede ser apropiado en algunas circunstancias, pero eso no es lo que el apóstol destaca aquí. También hay muchas excepciones a esa regla. Jesús curaba en día sábado (Juan 5: 2-16; etc.) y 264 comía con publicanos y pecadores (Mat. 9: 10-13). Para los prejuicios de los dirigentes judíos, esos actos tenían apariencia de mal; pero a pesar de esos prejuicios (Mat. 12: 9-13), Jesús cumplía esos deberes como una parte de su gran obra de justicia. Jesús, a pesar de las acusaciones, se mantuvo enteramente exento de toda forma de mal.
23.
Y el mismo Dios de paz.
Pablo comienza ahora la parte final de su epístola, y le da forma de oración. Ha puesto en alto elevadas normas (vers. 12-22), pero reconoce que nadie puede alcanzarlas sin la ayuda divina. Por eso sus palabras finales llaman la atención de sus lectores al poder eficaz de Dios. La frase "el mismo Dios de paz" se refiere al Dios cuya cualidad descollante es ser pacífico, el Dios que es la fuente de toda verdadera paz (cf. Rom. 15: 33; 16: 20; 2 Cor. 13: 11; Heb. 13: 20-21; cf. com. Fil. 4: 7). Dios siempre procura restaurar la paz entre él y sus súbditos rebeldes (ver com. 2 Cor. 5: 18-19).
Santifique.
Gr. hagiázò (ver com. Mat. 6: 9; Juan 17: 17; 1 Cor. 7: 14).
Por completo.
Gr. holotelés palabra compuesta de hólos, "completo", y télos, "fin", por lo tanto, "perfecto", "completo en todo sentido"; "plenamente" (BJ); "íntegros" (BC); "hasta los tuétanos" (Lutero). La verdadera santificación implica todo el ser: es imposible estar santificado en forma parcial, que haya ciertos aspectos de la vida que no estén santificados. Cada fase de la vida debe ser sometida al poder purificador del Espíritu de Dios.
Todo.
Gr. holóklèros, "completo en todas sus partes", "completo", "entero", de hólos, "completo" y klèros, "sección" o "parte". Este adjetivo puede modificar a cualquiera de los tres sustantivos que siguen -"espíritu, alma y cuerpo"-, o puede interpretarse como relacionado con la frase "sea guardado", o sea "preservado íntegramente".
Espíritu, alma y cuerpo.
Pablo no presenta aquí un estudio de la naturaleza del hombre, sino que está asegurando a sus conversos que ninguna parte de sus vidas quedará sin recibir la influencia del poder santificador de Dios. La Biblia parece hablar generalmente de una división del hombre en dos partes: cuerpo y alma, o cuerpo y espíritu (ver com. Mat. 10: 28; Rom. 8: 10; 1 Cor. 5: 3; 7: 34). Estas ideas se combinan en este pasaje para poner énfasis en que ninguna parte del ser humano debe ser excluida de la influencia de la santificación. Es posible ver un significado especial en esta triple división que hace Pablo.
Por "espíritu" (pnéuma, ver com. Luc. 8: 55) se podría entender el elemento superior de inteligencia y pensamiento con que está dotado el hombre, y con el cual Dios puede comunicarse mediante su Espíritu (ver com. Rom. 8: 16). Mediante la renovación de la mente por la acción del Espíritu Santo, el individuo es transformado a la semejanza de Cristo (ver Rom. 12: 1-2).
Por "alma" (psujé, ver com. Mat. 10: 28) se puede entender -cuando se la distingue de espíritu- la parte de la naturaleza del hombre que se expresa mediante los instintos, las emociones y los deseos. Esta parte de nuestra naturaleza también puede ser santificada. Cuando la mente, por medio de la obra del Espíritu Santo, se pone en armonía con la mente de Dios y la razón santificada domina a la naturaleza inferior, los impulsos -que de otra manera serían opuestos a Dios- se someten a la voluntad divina. Entonces el cristiano humilde puede alcanzar una estatura tal de santificación, que cuando obedece a Dios en realidad está realizando sus propios impulsos. Se deleita en cumplir la voluntad de Dios. Tiene la ley de Dios en su corazón (ver Sal. 40: 8; Heb. 8: 10; cf. PVGM 253; DTG 621).
El significado de "cuerpo" (soma) es evidente: es la estructura corporal -carne y sangre y huesos- que es regida o por la naturaleza superior, o por la inferior. Cuando rige la mente santificada, no se abusa del cuerpo; por el contrario, la salud prospera. El cuerpo se convierte en un instrumento adecuado por medio del cual el cristiano activo puede servir a su Maestro. La santificación que no incluye el cuerpo, no es completa. Nuestros cuerpos son templos de Dios. Debemos mantenerlos siempre santos para glorificar a Dios en ellos (1 Cor. 6: 19-20).
Guardado.
Gr. tèréò, generalmente traducido como "guardar"; "se conserve sin mancha" (BJ).
Irreprensible.
Gr. amémptòs (ver com. Fil. 2: 1 S; 1 Tes. 2: 10; 3: 13). El que está santificado, será guardado por el Señor y será presentado irreprensible en el gran día de la venida de Cristo (cf. com. Jud. 24).
Para.
"Hasta" (BJ).
Venida.
Gr. parousía (ver com. cap. 3: 13; 4: 15),
Señor Jesucristo.
En cuanto a los nombres 265 del Salvador, ver com. Mat. 1: 1; Fil. 2: 5.
24.
Fiel.
Cf. 1 Cor. 1: 9; 10: 13; 2 Tes. 3: 3; 2 Tim. 2: 13; Heb. 10: 23.
El que os llama.
O "el que está llamando". Ver com. Rom. 8: 30. El llamamiento de Dios al individuo es la primera de una serie de acciones divinas que terminan en la glorificación.
Lo hará.
Es decir, llevará a cabo la santificación y la preservación (vers. 23). El Todopoderoso nunca falla.
25.
Orad por nosotros.
Pablo constantemente oraba por sus conversos (cap. 1: 2-3; 5: 25). Ahora pedía las oraciones de ellos en favor de él y de sus compañeros (cf. Rom. 15: 30; 2 Cor. 1: 11; Efe. 6: 18-19; Col. 4: 3). No hay egoísmo en este pedido, pues sólo deseaba que avanzara sin obstáculos el mensaje evangélico que él estaba llamado a proclamar (2 Tes. 3: 1). Pastores y laicos necesitan mutuamente de sus oraciones, y ambos deben orar para que nada estorbe la propagación del mensaje evangélico hasta los confines de la tierra (2JT 324).
26.
Saludad.
Gr. aspázomai, "saludar", "dar la bienvenida" (Mat. 5: 47; Mar. 9: 15; Rom. 16: 3, 6; etc.).
Todos los hermanos.
Algunos de los miembros eran débiles, pero Pablo anhelaba desde lo profundo de su amor fraternal que "todos" estuvieran incluidos en su saludo.
Osculo santo.
En el Medio Oriente el beso era una forma común de expresar amor y amistad al saludar (Luc. 7: 45; Hech. 20: 37). El "ósculo santo" o "ósculo de amor" (1 Ped. 5: 14) era un símbolo de afecto cristiano. Parece que era costumbre entre los cristianos primitivos intercambiar este saludo durante la Santa Cena (Justino Mártir, Primera Apología 65). Escritos posteriores indican que no era la costumbre dar este "ósculo santo" a una persona del sexo opuesto (Constituciones apostólicas ii. 57; viii. 11).
27.
Os conjuro.
Gr. horkízo, "conjurar", "irnprecar" (cf. Mar. 5: 7; Hech. 19:13). El uso de un término tan enfático (cf. Deut. 6: 13) podría significar que algunos de los dirigentes tesalonicenses no estaban dispuestos a que se leyera la epístola a todos los creyentes, o que algunos de los laicos no estaban dispuestos a escuchar (cf. 2 Tes. 3: 14).
Por el Señor.
Pablo no sólo presenta su autoridad sino también la celestial para que su epístola fuera tenida en cuenta por los que primero la habían recibido, con lo cual quiere decir que contenía un mensaje inspirado que necesitaban urgentemente todos los creyentes de Tesalónica.
Se lea.
Es decir, públicamente ante los cristianos congregados (cf. com. Col. 4: 16).
Santos.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA y NC.
28.
La gracia de nuestro Señor.
Un saludo similar aparece en todas las epístolas de Pablo (cf. Rom. 16: 20, 24; 1 Cor. 16: 23). La forma de bendición más completa es la de 2 Cor. 13: 14. La cristología del apóstol corre a lo largo de toda la epístola. Al comienzo (1 Tes. 1: 1) y al fin, invoca la gracia de nuestro Señor Jesucristo sobre los creyentes.
Amén.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA y NC.
En la RVA aparecía esta nota: "La primera Epístola a los Tesalonicenses fue escrita de Atenas". Es una añadidura que no forma parte de la carta original. La evidencia histórica se inclina por Corinto, como la ciudad en donde Pablo la escribió (ver pp. 232-233).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-6 HAp 211
2 CE (1967) 177; 2JT 432; 3JT 353; 9T 216
2-3 FE 355, 354
2-5 CS 42, 421
3 DTG 589; Ev 24; HAp 179, 427; 1JT 509; 2JT 11, 66, 75, 322; 3JT 253; PP 94, 163; PVGM 339; 5T 187; TM 233, 407
3-5 5T 10
4 2JT 70; 3JT 352; SC 53, 108; 6T 129
4-5 CS 361
4-6 DTG 202
5 1JT 154; 2T 441, 488; 3T 199
5-6 4T 580 266
6 3JT 352; SC 53; 5T 160,409; 6T 410
8-10 HAp 211
12-13 HAp 212
13 2T 163
14 2JT 191
14-24 HAp 213
15 8T 130
16-18 CS 531
17 CC 97; CH 423; CN 171; EC 457; 3JT 91; MC 408; OE 267,271; 2T 242, 635; TM 511
17-18 2JT 110
18 MC 197
19 COES 29; 3T 428
22 CH 591; CN 391; Ev 493; HAd 301; IJT 112, 130; 2JT 125, 234, 245, 460; MC 386, 391; MM 143, 218; OE 135; PE 117; 1T 381, 490; 2T 248, 304, 457, 615; 3T 239; 4T 364; 5T 138; Te 87; TM 223
23 CS 522, 527; EC 461; ECFP 7, 32; FE 144; MeM 256; 3T 84, 570
24 3JT 203; 1T 167
26 PE 117 269
Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a los TESALONICENSES
INTRODUCCIÓN
1. Título.
En los manuscritos griegos más antiguos que conocemos, el título de esta epístola sencillamente es, Pros Thessalonikéis B ("A [los] Tesalonicenses Il"). El título más extenso, Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, es de una redacción posterior.
2. Autor.
Tradicionalmente no se había dudado seriamente de la paternidad paulina de esta epístola. El carácter de Pablo se refleja en toda ella. La tierna consideración del apóstol por sus conversos (cap. 2: 13-11), su elogio de las virtudes de ellos (cap. 1: 3-5; 3: 4), el extremo cuidado con que señala las debilidades y, sin embargo, la enérgica naturaleza de sus órdenes llenas de autoridad (cap. 3: 6, 12), demuestran que el autor fue Pablo. No fue sino hasta comienzos del siglo XIX que se puso seriamente en duda la paternidad literaria paulina de la sección que trata del "hombre de pecado". Se argumentó que en ninguna de las otras epístolas de Pablo hay nada de naturaleza apocalíptico; sin embargo, este hecho no hace que sea irrazonable la opinión por largo tiempo sostenida de que Pablo es el autor de la epístola. Es cierto que en ninguna otra parte trata tan directamente de un tema apocalíptico, pero el hecho de que tuviera visiones (Hech. 22: 17-21; 2 Cor. 12: 2-4) hace comprensible que pudiera haber escrito un pasaje de estilo apocalíptico. La forma en que el autor se ocupó de esta profecía es claramente paulina, pues expresa el más ferviente anhelo de que el pueblo de Dios no sea engañado en cuanto al tiempo de la venida del Señor, sino que esté preparado para ese gran acontecimiento.
La autenticidad de la epístola tiene un sólido fundamento. Además de ser mencionada en las más antiguas listas de libros del NT, los mismos antiguos escritores eclesiásticos que se refirieron a la primera epístola (ver p. 231) citan o hacen referencia a la segunda. Además, parece que era conocida por Policarpo (c. 150 d. C.; Epístola de Policarpo a los filipenses 11); y Justino Mártir (c. 150 d. C.; Diálogo con Trifón 32; 110) menciona al "hombre de pecado", aparentemente haciendo referencia a la profecía de Pablo en 2 Tes. 2: 3. Acerca de la fecha cuando se escribió esta epístola, ver t. VI, p. 106. 270
3. Marco histórico.
Es evidente que el tiempo y el lugar de la redacción de la segunda epístola son los mismos de la primera, por el hecho de que se presentan juntos los mismos tres apóstoles (1 Tes. 1: 1; 2 Tes. 1: 1). Durante su segundo viaje misionero Pablo se quedó en Corinto un año y medio (Hech. 18: 11), y no hay ninguna evidencia de que Silas lo acompañara posteriormente. La segunda carta tuvo que haber sido escrita unos pocos meses después de la primera; por lo tanto, el marco histórico de ambas es, en términos generales, el mismo (p. 231; en cuanto a la fecha en que se escribió, ver t. VI, p. 106). El portador de la primera epístola quizá volvió y llevó a Pablo la información de que había un espíritu de agitación frenética, fanática, que se propagaba entre los miembros de Tesalónica debido a la creencia de que la venida del Señor estaba a punto de llegar. Esta situación demandaba atención inmediata. Cualquier demora podría ser fatal para el bienestar de la iglesia, pues entre esos humildes cristianos había algunos pusilánimes que estaban en grave peligro de caer en las redes de los engaños de los perturbadores.
4. Tema.
Teniendo en cuenta los problemas de Tesalónica que motivaron la escritura de esta carta, uno de sus primeros propósitos era asegurar a los humildes cristianos de esa iglesia que habían sido aceptados por el Señor. El apóstol insiste en que él debe agradecer a Dios por las victorias conquistadas. Destaca el progreso de ellos en las virtudes cristianas de la fe (2 Tes. 1: 3), del amor fraternal (2 Tes. 1: 3; cf. 1 Tes. 4: 9-10) y de su firmeza en medio de las persecuciones (2 Tes. 1: 4).
La segunda carta no añade nada en cuanto a la forma de la venida de Cristo y la resurrección de los justos, por lo tanto la primera carta tuvo que haber instruido a la iglesia en cuanto a esos temas; sin embargo, junto con esa enseñanza el apóstol había destacado la necesidad de estar preparados para el gran día del regreso del Señor y de vivir diariamente teniendo siempre en cuenta la segunda venida de Cristo (1 Tes. 5: 1-11; cf. Tito 2: 11-13). Este énfasis en el segundo advenimiento parece que fue entendido por muchos como una indicación de que Pablo esperaba que el retorno del Señor fuera casi inmediato (ver 2 Tes. 2: 2). Por eso se apresuró a explicar que no había querido decir tal cosa, y recordó a sus lectores que primero debía venir la apostasía como personalmente les había enseñado- seguida por la aparición del anticristo (vers. 2-3, 5). Pablo exhorta directamente a los indóciles haraganes, que sin duda decían que era innecesario trabajar debido al inminente advenimiento. Ya los había amonestado en su primera epístola (1 Tes. 4: 11; 5: 14), y ahora les da órdenes y los amonesta en el Señor (2 Tes. 3: 12). Insta a la iglesia a tomar medidas disciplinarias contra ellos con el propósito de reformarlos (vers. 14-15).
El tema de la segunda epístola, como el de la primera, es la piedad práctica (cap. 1: 11- 12). Los débiles deben ser consolados y confirmados (cap. 2: 17); debe hacerse callar a los perturbadores (cap. 3: 12). La iglesia debe conocer la obra engañosa del gran adversario para causar la apostasía y el reinado del anticristo, y también la destrucción final de todo el poder de Satanás (cap. 2: 3-12). Pablo, teniendo delante de sí la gloriosa esperanza del triunfo de la causa de Dios, insta a la iglesia de Tesalónica a vivir de modo que pueda ser tenida por digna del llamamiento del Señor (cap. 1: 11-12).
5. Bosquejo.
I. Consuelo a los creyentes perseguidos, 1:1- 12.
A. Saludos, 1: 1-2.
B. Agradecimiento a Dios por el crecimiento espiritual de ellos,1: 3-4.
1. Acentuado progreso en fe y amor fraternal, 1: 3.
2. Paciente sufrimiento en la persecución, 1: 4. 271
C. Perspectiva de juicio y salvación, 1: 5-10.
1. Los creyentes perseguidos son tenidos por dignos, 1:5.
2. Los perseguidores recibirán su merecida tribulación, 1: 6.
3. Los justos son liberados de su aflicción en el

advenimiento del Señor, 1: 7.
4. Los que rechazan la misericordia de Dios son

separados eternamente de él, 1: 8-9.
5. Glorificación de Cristo en sus santos, 1: 10.
D. Oración por los afligidos, 1: 11-12.
II. Enseñanza y exhortación acerca de la consumación anticristiano del mal, 2: 1-17.
A. Advertencias a no ser inducidos al fanatismo en cuanto al

tiempo de la venida de Cristo, 2: 1-12.
1. No ser engañados de ninguna manera, 2: 1-2.
2. La apostasía y el reinado del hombre de pecado deben

venir primero, 2: 3-4.
3. Alusión a una enseñanza oral previa, 2: 5.
4. Obra misteriosa del adversario, 2: 6-7.
5. La revelación, el destino y la obra del inicuo, 2: 8- 10.
6. El engaño y la condenación de los que aceptan al

inicuo, 2: 11-12.
B. Agradecimiento, admonición y oración, 2: 13-17.
1. Gracias a Dios por su elección salvadora de los

tesalonicenses, 2: 13-14.
2. Admonición a permanecer firmes y retener la doctrina,

2: 15.
3. Oración en busca de consuelo y firmeza, 2: 16-17.
III. Ruegos finales, admoniciones y órdenes, 3: 1-15.
A. Pedido de oración en favor de los apóstoles, 3: 1-2.
B. Confianza de Pablo y petición a favor de los

tesalonicenses, 3: 3-5.
C. Ordenes y exhortaciones acerca de los que andan

desordenadamente, 3: 6-15.
1. Orden de apartarse de los perturbadores, 3: 6.
2. El ejemplo personal de los apóstoles, 3: 7-9.
3. Orden previa acerca de los haraganes, 3: 10.
4. Nuevas órdenes, 3: 11-13.
5. Consejo acerca de los obstinados, 3: 14-15.
IV. Oraciones y saludos finales, 3: 16-18.
A. Oración por la paz, 3: 16.
B. Salutación personal, 3: 17.
C. Bendición, 3: 18. 272
CAPÍTULO 1
1 Pablo agradece a Dios por la fe, amor fraternal y paciencia de los tesalonicenses en medio de la persecución. 5 Bienaventuranza de los perseguidos 6 y castigo de los perseguidores; 7 descanso de los unos 8 y castigo de los otros. 10 Glorificación de Cristo y sus santos. 11 Oraciones por los creyentes.
1 PABLO, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:
2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás;
4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.
5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,
7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,
8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;
9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).
11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga en llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,
12 para que el nombre de nuestro señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
1.
Pablo, Silvano y Timoteo.
En cuanto a este encabezamiento, ver com. 1 Tes. 1: 1.
En Dios nuestro Padre.
Esta expresión difiere de la de 1 Tes. 1: 1 sólo en el uso del adjetivo "nuestro", que destaca la relación íntima y personal de Pablo y sus conversos con Aquel a quien adoraban.
2.
Gracia y paz a vosotros.
La bendición paulina usual (ver com. Rom. 1: 7; cf. 1 Tes. 1: 1), que sólo varía en las epístolas pastorales añadiéndole la palabra "misericordia" (ver 1 Tim. 1: 1-2). El apóstol reconoce que las dádivas espirituales de la gracia y de la paz sólo pueden provenir de Dios. La gracia es el amor de Dios en acción, que mediante Jesucristo proporciona gratuitamente completa salvación a los pecadores indignos, mientras que la paz -el resultado de ese hecho- implica la comprensión íntima del perdón de los pecados, el reconocimiento de la reconciliación con Dios.
3.
Dar gracias a Dios.
Cuando Pablo escuchó la buena noticia de la espiritualidad de la iglesia de Tesalónica (ver p. 270), no creyó que él debía ser alabado por esa espiritualidad, sino que consideró que sólo debía ser causa para dar gracias a Dios.
Como es digno.
Ver com. 1 Cor. 16: 4. En vista de su ruego previo por la condición espiritual de los tesalonicenses (1 Tes. 3: 12), Pablo creía que no era menos que justo reconocer la respuesta a sus oraciones.
Vuestra fe va creciendo.
Pablo había sentido preocupación por sus conversos, y había orado fervientemente para tener la oportunidad de visitarlos a fin de fortalecerles y edificarlos en aquello en lo cual su fe era deficiente (cf. 1 Tes. 3: 10); pero este privilegio le había sido negado. Sin embargo, Dios en su providencia los había bendecido de tal manera que habían crecido mucho en la fe.
Amor.
Gr. agápè (ver com. 1 Cor. 13: 1). No sólo había crecido la fe de los tesalonicenses, sino que había sobreabundado su amor mutuo e iba en aumento. Sin duda continuamente tenían la oportunidad de ayudarse mutuamente debido a los peligros y a las privaciones de las repetidas persecuciones. Esta es, a no dudarlo, una buena alabanza. Pero 273 Pablo no estaba diciendo que no había debilidades en la iglesia; por el contrario, en los dos capítulos siguientes procede a señalar serios defectos, no obstante quería que todos supieran que tenía confianza en sus virtudes espirituales.
4.
Nosotros mismos.
Es decir, Pablo y sus compañeros, no los tesalonicenses, que en justicia no podían jactarse de sus antecedentes.
Gloriamos.
Gr. kaujáomai, "jactarse", "gloriarse" (cf. com. Rom. 5: 2).
En las iglesias.
Pablo no identifica a esas iglesias, ni tampoco quiere decir que todos los cristianos conocían las excelentes virtudes de los tesalonicenses; es probable que se refiriera a grupos locales, como los de Corinto y Berea. Al escribir posteriormente a los corintios se glorió de las iglesias de Macedonia, e instó a los corintios a que siguieran el ejemplo de sus hermanos macedonios en abrir el corazón al Espíritu de Dios (2 Cor. 8).
Paciencia.
Gr. hupomoné (ver com. Rom. 2: 7; 5: 3).
Fe.
Gr. pístis (ver com. Rom. 3: 3). Para que la paciencia tenga valor debe estar combinada con la fe, pues sin la ayuda divina nadie puede esperar el triunfo en su lucha contra los poderes de las tinieblas (Efe. 6: 11-16). Las Escrituras no alaban una paciencia sólo estoica. No se debe aspirar a sufrir sólo por el hecho de sufrir. El apóstol no se gloriaba en los sufrimientos de sus conversos sino en su firmeza y fe.
Persecuciones.
Ver com. cap. 3: 3.
Mbulaciones.
Gr. thlípsis (ver com. Rom. 2: 9; 5: 3). Cf. 1 Tes. 3: 4.
Soportáis.
Gr. anéjomai, que originalmente significó "mantenerse erguido" y por lo tanto, "sostener", "llevar", "soportar". Esta flexión verbal debe traducirse "estáis soportando", lo cual significa que los creyentes aún estaban siendo perseguidos.
5.
Demostración.
Gr. éndeigma, "evidencia", "prueba", "señal"; "prueba" (NC). Cf. com. Fil. 1: 28, donde se usa la palabra afín éndeixis. Las persecuciones y tribulaciones no son una prueba o demostración del justo juicio de Dios, sino más bien de la actitud del creyente ante tales aflicciones. El sufrimiento paciente y la fe valerosa en medio de la persecución, que son producto de la gracia de Dios, son una evidencia de su vivo interés y su cuidado hacia los que sufren; lo que demuestra que él finalmente quitará las injusticias del mundo (cf. Ecl. 3: 16-17).
Justo juicio de Dios.
Este juicio podría aplicarse a la intervención de Dios en favor de su pueblo (vers. 6) y al gran castigo que se describe en los vers. 7-10 (ver com. Sal. 73: 3-24; Rom. 2: 5). La fortaleza de los santos perseguidos es para los impíos un presagio de su propia y futura destrucción (cf. com. Fil. 1: 28).
Tenidos por dignos.
El cristiano no es en sí mismo digno del reino de Dios, ni los sufrimientos necesariamente lo hacen digno. No hay nada que nos haga merecedores del reino de Dios (cf. Efe. 2: 8); pero por la gracia perdonadora de Dios somos "tenidos por dignos" (cf. com. Rom. 6: 23).
Reino de Dios.
Esta expresión, tal como se usa aquí, generalmente se considera como sinónimo de "cielo" (cf. com. Mat. 4: 17).
Asimismo padecéis.
O "asimismo estáis padeciendo". Pablo comprende que los apóstoles no son los únicos que sufren, sino que los tesalonicenses precisamente en ese momento sufrían persecución por causa del reino.
6.
Es justo.
"Es justo" según el parecer de Dios. Dios ve las cosas no como el hombre las ve, y puede llegar a decisiones completamente justas, pues conoce todos los hechos y puede discernir los motivos del corazón humano.
Pagar.
Gr. antapodídòmi, "devolver en reciprocidad", y por lo tanto, "pagar con la misma moneda", "retribuir". Los principios de justicia exigen que los seres humanos reciban una retribución correspondiente con sus obras. Los que menosprecian la expiación del Salvador quedan sin protección y se exponen a la justa retribución divina. Cf. com. Rom. 2: 6; Gál. 6: 7; Apoc. 22: 12.
Os atribulan.
Gr. thlíbò, "oprimir", "afligir". Este verbo es afín del sustantivo thlípsis, "aflicción', "tribulación" (ver com. vers. 4). No se identifica a los que atribulaban a los tesalonicenses, pero se deduce por el relato de Hechos (cap. 17: 5-9) que los judíos atizaban la persecución.
7.
Reposo.
Gr. ánesis, "desatadura", "aflojamiento", "alivio", y por lo tanto "reposo". Pablo contrasta las retribuciones a perseguidores y perseguidos. Los primeros sufrirán la tribulación que han causado a otros, mientras que los segundos obtendrán lo que han anhelado: "reposo". El valor de este "reposo" aumenta cuando se sabe que se disfrutará en 274 compañía de los apóstoles. Los conversos y los evangelistas triunfarán juntos. Para los perseguidos tesalonicenses, ¡cuán gran incentivo habrán sido estas palabras para que permanecieran firmes!
Se manifieste el Señor Jesús.
Literalmente "en la revelación del Señor Jesús"; "en la manifestación del Señor Jesús" (NC); "en la revelación del Señor Jesús" (BC). Pablo emplea el sustantivo apokálupsis, "acto de quitar un velo", o "revelación" (ver com. 1 Cor. 1: 7; Apoc. 1: 1). Pablo identifica el reposo que alcanzarán los creyentes con el segundo advenimiento de su Señor en gloria. En ese momento los justos recibirán su recompensa y los impíos su castigo (ver la Segunda Nota Adicional de Apoc. 20).
Con los ángeles de su poder.
Cf. com. Mat. 25: 31; Jud. 14.
8.
En llama de fuego.
Esta frase quizá sea parte del vers. 7, como parte de la descripción de la venida de Cristo. El contexto y la enseñanza global de las Escrituras parecen apoyarlo. En el gran día del advenimiento, el Señor se revelará con su propia gloria, con la gloria de su Padre y de los santos ángeles (ver Luc. 9: 26). Esa gloria aparece como fuego ante los ojos de los mortales. Así describieron la gloria de Dios Moisés (Exo. 3: 2), Ezequiel (Eze. 1: 27), Daniel (Dan. 7: 9-10) y Juan (Apoc. 1: 14-15).
Retribución.
Gr. ekdíkèsis (ver com. Rom. 12,19). La expresión "dar retribución" es sinónima de "infligir castigo".
No conocieron a Dios.
Pablo considera que aquellos a quienes el Señor castiga pertenecen a dos clases: los que no conocen a Dios, y los que no obedecen al Evangelio. Algunos interpretan que estas dos clases representan a los gentiles y los judíos, respectivamente (cf. Jer. 10: 25; Rom. 10: 16); pero parece mejor pensar que son dos clases generales de individuos. Los primeros son los que han tenido la oportunidad de conocer a Dios, pero han menospreciado ese privilegio (cf. Sal. 19: 1-3; Rom. 1: 18-21); y los segundos, los que conocen el mensaje evangélico pero se han resistido a obedecerlo. El Señor muestra claramente que la razón que tienen para rechazar el Evangelio, es su amor al pecado (ver Juan 3: 17-20).
9.
Eterna perdición.
Gr. ólethros aiónios. En cuanto al significado de ólethros, ver com. 1 Tes. 5: 3; acerca del significado de aiónios, ver com. Mat. 25: 41. La yuxtaposición de estas dos palabras describe con exactitud la suerte final de los que rechazan las misericordias de Dios. Todos serán finalmente destruidos, no transitoriamente para ser resucitados después, sino con una destrucción de la cual no se levantarán más. Las palabras de Pablo excluyen cualquier idea de un tormento eterno (ver com. Mat. 3: 12; 5: 22).
De la presencia del Señor.
O "del rostro del Señor". Esta frase implica una separación del Señor. Así como el clímax de la bienaventuranza de los justos será vivir en la presencia del Señor (Mat. 5: 8; Apoc. 22: 4), así también, en el extremo opuesto, la peor desgracia del castigo de los impíos será su exclusión de la presencia divina. Cuando vivían en la tierra menospreciaron sus oportunidades de conocer al Señor (cf. com. 2 Tes. 1: 8); pero finalmente y cuando ya sea demasiado tarde, se darán cuenta del valor de los privilegios que rechazaron.
Nótese que Pablo no está haciendo una distinción entre las venidas de Cristo -antes y después del milenio-, sino que incluye a ambas en un grandioso suceso. La muerte de los impíos al comienzo del milenio será seguida -mil años después- por su resurrección, y entonces serán lanzados "al lago de fuego" para ser definitivamente consumidos (Mal. 4: 1-3; ver com. Apoc. 20: 5, 15). Aunque Pablo está hablando de "eterna perdición", no es correcto presentar este pasaje como una evidencia de que los impíos serán destruidos definitivamente en la segunda venida de Cristo (ver com. Apoc. 20: 3).
Gloria de su poder.
O "gloria de su fuerza". Es decir, la gloria que procede de la fortaleza de Cristo (ver com. Juan 1: 14), que se manifestará cuando salve a los santos y destruya a los impíos.
10.
Cuando venga.
El apóstol identifica de nuevo el acontecimiento en torno al cual giran sus pensamientos, a saber, la venida de nuestro Señor en gloria (cf. vers. 7).
En aquel día.
Ver com. Hech. 2: 20; cf. com. Fil. 1: 6.
Glorificado en sus santos.
Es decir, para ser glorificado en las personas de sus santos. La suprema vindicación del proceder de Cristo se realizará cuando se reúna toda la familia de sus santos. Entonces el universo verá el valor del sacrificio del Redentor y la eficacia de su proceder. Así será glorificado el Salvador (cf. Gál. 1: 24; 1 Tes. 2: 20; 2 Tes. 1: 4). Así como la gloria del artista se revela 275 en su obra maestra, así también Cristo es glorificado ante las huestes celestiales por su obra: los milagros de su gracia (Mat. 13: 43; TM 18, 49-50). El Salvador recibirá gloria a través de la eternidad, a medida que sus santos den a conocer más plenamente la sabiduría de Dios en su maravilloso plan de salvación, "que realizó en Cristo Jesús" (Efe. 3: 10-11 BJ).
Admirado.
Gr. thaumázò, "asombrarse", en sentido secundario "admirar". Ambos significados aparecen en el texto. Los santos han esperado con ansiedad a su Libertador, han anticipado con gozo su aparición, pero el cumplimiento de sus expectativas superará en sumo grado sus más confiadas esperanzas. Nunca soñaron que su Señor pudiera ser tan glorioso. Cuando luzca sobre ellos la belleza de su presencia, a su asombro se añadirá una admiración reverente (ver Isa. 25: 9).
En todos.
O "por todos".
Los que creyeron.
Los que sean salvos "en aquel día" serán los que han creído o fijado su fe antes de la venida de Cristo. Cuando Cristo venga, serán salvados los que ya hayan aceptado a su Señor por fe y hayan perseverado hasta el fin (Mat. 24: 13). Pablo tenía particularmente en cuenta a sus conversos tesalonicenses y su acto inicial de fe en el Evangelio, como se puede ver por la expresión incidental, "por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros". Se habían transformado al aceptar el mensaje de salvación y, si eran fieles, se les aseguraba que también estarían entre los santos. Pero la frase "todos los que creyeron" también se aplica a todos los fieles creyentes.
Nuestro testimonio.
Los apóstoles daban testimonio de las grandes verdades del Evangelio (Hech. 1: 8; 2: 32; 8: 25; 1 Juan 1: 1-2). No predicaban temas abstractos, sutiles teorías o "fábulas artificiosas" (2 Ped. l: 16). Su predicación era más bien el testimonio de testigos oculares. Conocían por experiencia propia esas verdades, e instaban para que se aceptara, una forma de vida que ellos mismos vivían. Esta clase de predicación siempre tiene poder.
11.
Oramos siempre.
Cf. 1 Tes. 1: 2; 2 Tes. 1:3, ver com. Fil. 1: 4.
Os tenga por dignos.
O "haga dignos". Ver com. vers. 5, donde Pablo quiere decir que la forma en que los tesalonicenses soportaban la persecución los ensalzaba delante de Dios. Aquí ora para que sean dignos del llamamiento de Dios.
Su llamamiento.
"La vocación" (BJ, BC, NC). Ver com. Rom. 8: 28, 30; 2 Tim. 1: 9. Se nos llama a una vida santa, a salir del mundo y a estar separados de él (2 Cor. 6: 17-18), a ser "ciudadanos del cielo" (Fil. 3: 20, BJ). Bien podríamos preguntar: ¿Se adapta mi vida al propósito divino de Aquel que llama tan bondadosamente? ¿El juez me tendrá "por digno"?
Todo propósito de bondad.
La palabra que se traduce "propósito" es eudokía, "buena voluntad", "deseo"; y "bondad" es una traducción de agathosúnè, vocablo que sólo es usado por los escritores bíblicos y eclesiásticos, y denota rectitud de corazón y vida. Pero aquí no se habla de la bondad de Dios, sino más bien de todo "buen deseo" de los hijos de Dios: "Todo vuestro deseo de hacer el bien" (BJ). Pablo ora para que Dios "cumpla", es decir "lleve a término" (BJ) completamente toda aspiración hacia el bien que experimenten sus conversos. Es Dios quien, mediante su Espíritu, coloca en nuestros corazones el deseo de cumplir su "buen deseo" (eudokía), y por el mismo Espíritu nos da el poder que capacita para llevar a cabo ese deseo (ver Fil. 2: 13; 1 Tes. 5: 24). La "bondad" es uno de los frutos del Espíritu (Gál. 5: 22).
Toda obra de fe.
El pasaje podría traducirse, "toda buena resolución y toda obra inspirada por la fe". "Todo vuestro deseo de hacer el bien y la actividad de la fe" (BJ). La clase de fe que Pablo deseaba ver en las vidas de los hijos de Dios no es una simple creencia teórica, sino un principio activo y dinámico (cf. Sant. 2: 17). El apóstol reconocía que tal fe viviente y vigorizante era inspirada por Dios y su Espíritu (ver 1 Tes. 1: 3, 5); por lo tanto, fervientemente suplicaba que Dios los capacitara para vencer los obstáculos humanos y perfeccionara la obra de fe en sus vidas (cf. Rom. 4: 20-21).
Con su poder.
O "en poder". De esta manera leeremos: "Dios... cumpla... en poder".
12.
Para que el nombre.
El propósito final en la oración de Pablo era que las vidas de los tesalonicenses glorificaran el nombre de Jesús. En cuanto al significado de "nombre", ver com. Hech. 3: 6; Fil. 2: 9.
Glorificado.
Glorificamos el nombre de Cristo cuando demostramos el poder salvador de su gracia en nuestras vidas. Esa glorificación es mutua, pues a medida que lo glorificamos, él nos da de su gloria para perfeccionar 276 en nosotros su carácter (ver Juan 17: 10, 22).
Gracia.
Pablo reconoce otra vez que el creyente no puede hacer nada bueno por sí mismo (cf. com. Juan 15: 5; Rom. 7: 18), y que la bondad sólo es posible mediante la operación de la gracia divina en la vida del cristiano.
De nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
El texto griego permite traducir "nuestro Dios y Señor, Jesucristo" (ver com. Rom. 9: 5). Pero en 1 Tes. 2: 2 Pablo habla de "nuestro Dios" sin hacer referencia a Cristo; de modo que es posible que aquí también se esté refiriendo al Padre y al Hijo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
4 HAp 215
7-8 PP 353
7-9 HAp 215
7-10 NB 56-57; 1T 41
8 CS 477; 5T 15
9 2T 396
10 3JT 432
11 DMJ 94; Ed 130
11-12 HAp 215
CAPÍTULO 2
1 Pablo anhela que permanezcan firmes en la fe que han recibido, 3 muestra que habrá un apartamiento de la fe 9 y que el anticristo, se manifestará antes de que venga el día del Señor; 15 por lo tanto, les repite su anterior exhortación y ora por ellos.
1 PERO con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el dijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;
9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,
10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,
12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra. 277
1.
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24: 3). El tema de Pablo en los vers. 1-12 gira en torno al regreso de Cristo.
Nuestra reunión.
Uno de los principales propósitos del retorno de Cristo es el de congregar a sus elegidos (ver com. Mat. 24: 31; Juan 14: 3) para que puedan estar "siempre con el Señor" (1 Tes. 4: 17). Pablo invoca la perspectiva de ese suceso para que los pensamientos de los tesalonicenses se concentren en ese tema y mediten en él con solemnidad.
Os rogamos.
Sin duda estaban circulando en la iglesia de Tesalónica ideas erróneas acerca de la enseñanza de Pablo en cuanto a la proximidad de la venida de Cristo; y para corregir esas tergiversaciones escribió esta segunda epístola. Trata el tema con gran tacto, pues se dirige a sus lectores no como a inferiores sino como a hermanos, y les ruega que presten atención a las enseñanzas que está por impartirles. Desea reanimar y no desanimar a los temerosos.
2.
Dejéis mover.
Los tesalonicenses no debían dejarse arrancar del fundamento de su firme convicción y ser "llevados por doquiera de todo viento de doctrina" (Efe. 4: 14). Los cristianos deben ser firmes en su modo de pensar.
Conturbéis.
Gr. throéò, "clamar en voz alta", "asustarse", de ahí "conturbarse". Se refiere aquí a un estado de agitación o excitación nerviosa. El pensamiento de que la venida del Señor era inminente, había mantenido a los tesalonicenses en un estado de continua alarma.
Espíritu.
Sin duda aquí se refiere al espíritu o don de profetizar (cf. com. 1 Cor. 7: 40; 12: 10).
Palabra.
O enseñanza oral.
Carta.
Es decir, comunicación escrita.
Como si fuera nuestra.
Puede entenderse que esta frase se refiere a las tres clases de comunicación que se mencionan, como si todas ellas hubieran procedido de Pablo. Muchos intérpretes consideran que Pablo se refiere a alguna comunicación fraguada en su nombre. Es posible que Pablo pensara que se pudiera redactar algún escrito en su nombre, por lo cual quizá tenía la precaución de firmar las cartas con su propia mano (ver com. cap. 3: 17). Otros creen que si ése hubiese sido el caso, quizá habría tratado este asunto con más vigor. Sugieren que es más probable que se estuviera tergiversando alguna declaración de sus enseñanzas, o de alguna de sus pláticas, o de la redacción de su primera epístola (ver com. 1 Tes. 4: 15, 17; 2 Tes. 2: 1; cf. HAp 214).
El día del Señor.
En cuanto a la expresión "el día del Señor", ver com. Hech. 2: 20.
Está cerca.
Gr. enístèmi, "estar cerca", "ser inminente", o en la forma en que está aquí, "ha llegado", "ha sobrevenido". En Gál. 1: 4, Pablo emplea el participio de este mismo verbo, que se ha traducido como "presente". Pablo había destacado en su primera epístola -así como el Señor lo había hecho en sus enseñanzas- que los cristianos deben vivir preparados para el regreso del Señor (Mat. 24: 42, 441, 1 Tes. 1: 10; 5: 23); deben velar y estar listos, pero nunca estar tan preocupados por la inminencia del segundo advenimiento, que lleguen a un estado de agitación irrazonable.
3.
Nadie os engañe.
El apóstol reconoce que el peligro de un engaño es real y grave (cf. Mat. 24: 4). Los métodos de engaño serían muchos, y Pablo no trataba de limitarlos a los tres mencionados (2 Tes. 2: 2), sino que añade: "en ninguna manera". El enemigo de la iglesia hará señales y milagros aparentes para inducir a los incautos a que acepten el gran engaño o mentira (vers. 9-11). El pueblo de Dios debe, por lo tanto, estar alerta para no ser descarriado. Su fe debe fundarse en las claras afirmaciones de la Palabra de Dios.
Porque no vendrá.
Estas palabras no están en el texto griego. Los omite la BJ. Se han añadido para que el pensamiento sea más claro. Es obvio que la reunión de Cristo con los suyos es lo que "no vendrá" hasta que se revele el anticristo. Esto era lo que perturbaba a los tesalonicenses (vers. 1).
La apostasía.
Gr. apostasía. Este vocablo griego aparece en el NT sólo aquí y en Hech. 21: 21. El artículo definido indica que se hace referencia a una apostasía definida, e implica que esa defección era algo bien conocido por los lectores. Pablo sin duda había dado instrucciones personalmente a los tesalonicenses acerca de la apostasía que vendría. Algunos años más tarde en su plática a los ancianos de la iglesia de Efeso, predijo que la apostasía se debería a hombres que se levantarían dentro de la iglesia "para arrastrar tras sí a los discípulos" (Hech. 20: 30). El amonestó a Timoteo acerca de peligros similares, añadiendo que llegaría el tiempo cuando los hombres preferirían las fábulas y cerrarían 278 sus oídos a la verdad (1 Tim. 4: 1-3; 2 Tim. 4: 3-4). Pedro y Judas hablan en tono duro acerca de los que han abandonado la senda recta (2 Ped. 2: 1, 12-22; Jud. 4, 10-13); y Juan testifica que en el tiempo cuando escribía habían surgido muchos anticristos (1 Juan 2: 18). El Señor mismo instó a sus seguidores a que se cuidaran de los falsos profetas (Mat. 7: 15; 24: 24), y predijo que muchos tropezarían (Mat. 24: 10). Pablo no define específicamente la forma de la apostasía, pero se puede deducir de los pasajes mencionados; sin embargo, lo siguiente es claro: (1) la apostasía es religiosa, es una rebelión espiritual que tiene una relación primordial con la política; (2) esa defección aún era futura cuando escribía Pablo; (3) la apostasía no sólo sería antes del segundo advenimiento (2 Tes. 2: 2), sino que serviría como una señal de la proximidad del regreso de Cristo. Por eso no se debía esperar la venida del Señor sin que sobreviniera antes la apostasía. La profecía acerca de esta caída espiritual parcialmente se cumplió en los días de Pablo, y mucho más durante la llamada Edad Media; pero su cumplimiento completo ocurrirá en los días inmediatamente previos al regreso de Jesús (cf. Nota Adicional de Rom. 13). Ver t. VI, pp. 65-68.
Se manifieste.
Gr. apokalúptò, "descubrir", "quitar un veló", "exponer", "hacer saber" (cf. com. Apoc. 1: 1). Este verbo se repite en 2 Tes. 2: 6, 8, y se usa en otras partes del NT para referirse a revelaciones sobrenaturales (cf. Mat. 16:17; Luc. 10:22, etc.), y especialmente para referirse a la aparición de Cristo (cf. Luc. 17:30. El sustantivo afín apokálupsis, "revelación", ocurre en 1 Cor. 1: 7, "manifestación"; en 2 Tes. 1: 7, "manifieste"; en 1 Ped. 1: 7, 13, "manifestado"; en cap. 4: 13, "revelación"). Esto sugiere que la manifestación del "hombre de pecado" implicaría elementos sobrenaturales y que su esfera de acción sería claramente de carácter religioso. El hecho de que, el "hombre de pecado" va a "manifestarse", significa que estaría oculto hasta cierto momento, y entonces se manifestaría al mundo -del cual hasta ese tiempo se había escondido-, o que se quitaría su disfraz y aparecería tal c¿>mo es, o que se le quitaría su disfraz y se daría a conocer su verdadera naturaleza ante los habitantes de la tierra.
El hombre de pecado.
Es decir, el hombre cuya característica distintiva es el pecado. La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "hombre de ilegalidad" (anomía), que se ha traducido de diversas formas: "hombre impío" (BJ); "hombre de la iniquidad" (NC). Cf. com. vers. 8 donde "aquel 'inicuo" es literalmente "el Impío" (BJ). El artículo definido "el" indica que Pablo se está refiriendo a un enemigo acerca del cual ya había hablado a los tesalonicenses, y que esperaba que ellos supieran de qué estaba escribiendo. El hecho de que emplee el sustantivo "hombre' (Gr. ánthropos) indica también una persona definida o un poder definido. En cuanto a la identidad de esa persona o ese poder, ver com. vers. 4.
El hijo de perdición.
O "hijo de destrucción", es decir, un hijo destinado a la destrucción. Este es otro título o descripción del "hombre de pecado". Hay sólo un lugar más en las Escrituras donde se usa esta denominación. El Salvador la aplicó a Judas (ver com. Juan 17: 12), apóstol que una vez fue compañero de los otros discípulos e igual a ellos, pero que permitió de tal manera que Satanás entrara en su corazón (Juan 13: 2, 27), que traicionó a su Señor (Mat. 26: 47-50).
4.
Se opone.
Gr. antíkeimai, "ser adversario de", "resistir", "oponerse".
Se levanta.
Del verbo griego huperáiò, "levantarse por encima", "alzarse sobre" algo.
Todo lo que se llama Dios.
Esto incluye todas las formas de deidad, tanto verdaderas como falsas, y no debe limitarse al Dios de los cielos.
O es objeto de culto.
Gr. sébasma, "objeto de adoración"; en el plural, como aquí, "culto". Las palabras de Pablo describen a un poder arrogante que se opone a todo competidor en el terreno de la religión, y no permite que ningún rival reciba el culto que exige para sí mismo.
Tanto que.
Estas palabras indican el propósito de los hechos del altivo poder.
En.
En el sentido de "dentro de", "en", lo cual indica la entrada de este poder en el templo de Dios y su establecimiento allí.
Templo.
Gr. naós, el santuario interior, o santuario, en contraste con hierón, que indica todo el predio del templo. Basándose en. 1 Cor. 3: 16; 2 Cor. 6: 16; Efe. 2: 21, algunos creen que "templo" se refiere aquí a la iglesia; otros, que Pablo usa el término "templo" en sentido figurado para representar un centro de culto religioso. Este "inicuo" (vers. 8) se sentaría en el lugar dedicado al culto del 279 Dios verdadero, exigiendo que se le rinda adoración.
Como Dios.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) la omisión de estas palabras. Las omiten la BJ, BC, BA y NC. Esta omisión no afecta el significado del pasaje, pues el pensamiento está implícito en las palabras que siguen. Este arrogante poder usurpa prerrogativas divinas que corresponden al verdadero Dios, y no simplemente a deidades paganas.
Haciéndose pasar.
Gr. apodéiknumi, "mostrar", "exhibir", "declarar". Al sentarse en el santuario interior del templo, revela que pretende establecerse "como Dios", más aún, que considera que "es Dios". No puede haber una blasfemia mayor.
Para quienes están familiarizados con la Biblia ya son bien conocidas las señales de identidad enumeradas en los vers. 3 y 4, puesto que se encuentran en otras partes de la Palabra inspirada. Una comparación con la profecía de Daniel acerca del poder blasfemo sucesor de la Roma pagana (ver com. Dan. 7: 8, 19-26), y con la descripción que hace Juan de la bestia semejante a un leopardo (ver com. Apoc. 13: 1-18), revela muchas similitudes entre las tres descripciones. Esto lleva a la conclusión de que Daniel, Pablo y Juan están hablando del mismo poder, a saber: el papado (CS 53-58, 405). Muchos comentadores aplican el término "anticristo", "el que se opone a Cristo", o "el que está en el lugar de Cristo" (cf. com. 1 Juan 2: 18), al poder aquí descrito. En los comentarios de los pasajes mencionados de Daniel y del Apocalipsis se tratan ampliamente las diversas señales de identificación.
El poder que aquí se describe Puede identificarse en un sentido más amplio con Satanás, quien por muchísimo tiempo se ha esforzado por ser "semejante al Altísimo" (ver com. Isa. 14: 14). "Satanás está obrando con suma intensidad para presentarse como Dios, y para destruir a todos los que se oponen a su poder. Y hoy el mundo se está postrando delante de él. Se recibe su poder como poder de Dios" (2JT 369). "La resolución del anticristo de llevar a cabo la rebelión empezada por él en el cielo, continuará animando a los hijos de desobediencia" (3JT 393-394). "En esta época aparecerá el anticristo como si fuera el Cristo verdadero, y entonces la ley de Dios será completamente invalidada... Pero el verdadero director de toda esta rebelión es Satanás vestido como un ángel de luz. Los hombres serán engañados y lo exaltarán en lugar de Dios, y lo deificarán" (TM 62). "El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra vista obras maravillosas" (CS 651).
5.
¿No os acordáis?
En sus dos epístolas a los tesalonicenses, el apóstol recurre con frecuencia a su enseñanza oral anterior (cf. 1 Tes. 2: 1, 9, 11, 13; 3: 4; 4: 1; 5: 1-2; 2 Tes. 2: 15; 3: 1O).
Os decía.
O "solía deciros", como lo indica el griego. Habría sido extraño que un maestro tan cuidadoso como Pablo hubiera dejado de instruir a sus conversos en un tema tan importante. El hecho de que sin reservas pudiera recordar a sus lectores sus enseñanzas previas, demuestra que sus puntos de vista acerca de la venida de Cristo no habían sufrido un cambio, y que antes no había esperado la aparición inmediata del Señor. Al mismo tiempo es cuidadoso en lo que escribe, quizá para evitar complicaciones políticas si su carta caía en manos de adversarios.
6.
Y ahora vosotros sabéis.
Pablo recuerda de nuevo a sus lectores un tema acerca del cual al menos estaban parcialmente informados. Los estudiantes posteriores de las palabras del apóstol tienen la desventaja de no conocer el pleno contenido de su enseñanza oral.
Detiene.
Gr. katéjò, "detener", "contener", "restringir"; literalmente "y ahora lo que detiene" o "la cosa que retiene", pues en griego se usa el género neutro. En el vers. 7 Pablo usa una expresión similar, pero emplea el género masculino: "el que ahora le retiene" (BJ); "el que lo detiene" (BC).
Los comentadores reconocen que hay grandes dificultades en los vers. 6-12, y las atribuyen al hecho de que Pablo al dirigirse a los tesalonicenses hace referencia a circunstancias creadas por informaciones previamente impartidas, que nosotros ahora no conocemos. De modo que cualquier explicación que se presente de este pasaje tendrá un elemento de conjetura, y deberá ser cuidadosamente examinada dentro del contexto del mensaje de Pablo para los tesalonicenses.
Algunos afirman que el poder que retenía era el Imperio Romano. Las persecuciones paganas impedían la tendencia de la iglesia de adoptar costumbres y creencias paganas, y así detenían la aparición del papado (CS. 53). 280 Quizá Pablo no identifica aquí al poder que retiene porque está tratando un tema delicado, y no se atreve a ser más explícito por temor de causar otra persecución sobre sus conversos si la carta caía en manos de enemigos.
Otros creen que esta frase tiene una aplicación más amplia. Piensan que la forma masculina "hay quien... lo detiene" se refiere a Dios. Pero "lo que lo detiene" (género neutro) podría considerarse como una referencia a las circunstancias dispuestas y permitidas por Dios (cf. com. Dan. 4: 17) para demorar la manifestación aún futura del anticristo, tanto en su aspecto histórico como en su manifestación final (ver com. 2 Tes. 2: 4). En cuanto a la forma en que Dios restringe a los poderes del mal, ver com. Apoc. 7: 1.
A su debido tiempo.
Es decir, en el tiempo u oportunidad que Dios señale, y no en un tiempo determinado por "el hombre de pecado". El anticristo se manifestará cuando llegue el tiempo debido. Cuando esto se aplica al papado histórico (ver com. vers. 4), se ha entendido que se refiere al período de 1.260 años de predominio de ese poder religioso (ver com. Dan. 7: 25; Apoc. 12: 6). Cuando se le da una aplicación más amplia (ver com. 2 Tes. 2: 4), se considera que el pasaje también se refiere al tiempo cuando Satanás desempeñará un papel personal en los acontecimientos de los últimos días, cuando será desenmascarado su plan cuidadosamente preparado para asegurar el dominio mundial y sea evidente su verdadera naturaleza (ver com. 2 Tes. 2: 4; Apoc. 17: 16).
Se manifieste.
Pablo no identifica específicamente quién es el que se manifestará, pero por el contexto es evidente que se refiere al "hombre de pecado" (vers. 3-4). En cuanto a "manifieste", ver com. vers. 3.
7.
Ya está en acción.
Gr. energéo (ver com. Fil. 2: 13). Pablo se está refiriendo a un agente que ya estaba en actividad. La apostasía comenzó en los días de Pablo (ver com. 2 Tes. 2: 3). Con el transcurso del tiempo esa apostasía tomó la forma de las pretensiones papales. De modo que, desde el punto de vista histórico moderno, "el misterio de iniquidad" puede ser identificado con el poder papal (CS 53-60). Por esto puede considerarse que "el hombre de pecado" y "el misterio de iniquidad" representan el mismo poder papal apóstata (CS 405). Detrás de todas las manifestaciones de iniquidad está Satanás, el cual desempeñará inmediatamente antes del fin un papel personal en un esfuerzo para someter a todo el mundo (ver com. vers. 4, 9).
Misterio de iniquidad.
Gr. mustèrion tès anomías. En cuanto al significado de mustèrion como algo oculto, ver com. Rom. 11: 25, y en cuanto a anomía, "desprecio y violación de la ley", "ilegalidad", "iniquidad", ver com. "el hombre de pecado" (2 Tes. 2: 3). El título se refiere a un poder que se caracteriza por su desobediencia. La referencia a "la ley" es particularmente significativa por el intento de cambiar la ley al cual se hace referencia en Dan. 7: 25 (ver el respectivo comentario). En último término, esta descripción se aplica a Satanás, el autor de toda desobediencia (TM 364-365); pero por lo general el diablo ha disfrazado su personalidad actuando mediante diversos instrumentos. Pero en los últimos días desempeñará personalmente un papel más directo, y su engaño culminará falsificando personalmente la venida de Cristo (ver com. 2 Tes. 2: 4, 9).
Sólo.
Con este adverbio comienza el elemento que fija límites a la acción del misterio de iniquidad.
Detiene.
Gr. katéjò (ver com. vers. 6). La mayoría de los comentadores concuerdan en que la construcción griega pide la añadidura de una palabra o palabras explicativas como "que hay quien" (que no están en el texto griego), para completar el pensamiento de la sentencia. "Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide" (RVA). El verbo esperar, en cursiva, significa que fue añadido para aclarar el pensamiento de Pablo. Algunos creen que aquí, como en el vers. 6, se hace referencia al Imperio Romano; otros, que Dios es el que detiene (ver com. vers. 6).
Sea quitado de en medio.
Los que afirman que el poder que "detenía" era el Imperio Romano, creen que ese poder es el que sería "quitado de en medio". Los que creen que Dios es el que 'detiene", parafrasean así la segunda mitad del versículo: "El Retenedor, Dios, quien mantiene refrenado el mal (CS 656, 672), continuará deteniéndolo hasta que venga el tiempo cuando se 'manifestará' (vers. 8) el misterio de iniquidad y será 'quitado de en medio' ". Estos comentadores consideran que esta frase asegura al creyente que a pesar de la acción del poder apóstata, éste no continuará para siempre. A su debido 281 tiempo, Dios hará que terminen sus actividades (ver com. Mat. 24: 21-22).
8.
Entonces.
Los que afirman que el "quitado de en medio" (vers. 7) es el Imperio Romano, entienden que el adverbio "entonces" se refiere al tiempo cuando ascendió al poder la Roma papal (ver com. Dan. 7: 8). Los que afirman que el "quitado de en medio" es el anticristo (ver com. "aquel inicuo"), creen que "entonces" se aplica a un tiempo todavía futuro, cuando el papado experimentará un breve período de reavivamiento (ver com. Apoc. 13: 3), después del cual quedará desenmascarada su verdadera naturaleza (ver com. Apoc. 17: 16-17), o, dentro de una aplicación más amplia, al tiempo cuando Satanás, el anticristo supremo, actúe personalmente en los acontecimientos de los últimos días, hasta que quede al descubierto la falsedad de sus pretensiones de ser dios (ver com. 2 Tes. 2: 4).
Debe recordarse que el apóstol no trataba de presentar un resumen doctrinal completo de los acontecimientos de los últimos días, sino que sólo procuraba proporcionar a los tesalonicenses una información profético que impidiera que fueran engañados acerca del tiempo del regreso del Señor. Por lo tanto, no debemos esperar una cronología completa de los sucesos que precederán al "día del Señor".
Se manifestará.
Gr. apokalúptò (ver com. vers. 3). Si se aplicara al papado, se referiría a su elevación al poder después de la declinación del Imperio Romano; pero la referencia también podría ser al tiempo, aún futuro, cuando el poder papa¡ se refortalecerá (ver com. Apoc. 13: 8), y al tiempo cuando, después de ese breve período de reavivamiento, se desenmascarara o manifestará la verdadera naturaleza de ese sistema (ver com. Apoc. 17: 16-17).
Si esta manifestación o quitamiento del velo se aplica a Satanás, se referiría a su pretendida falsificación de la venida de Cristo (ver com. vers. 9).
Aquel inicuo.
Gr. ho ánomos, literalmente "el sin ley", por lo tanto, "el violador de la ley", "el desobediente"; o el "impío" (BJ, BC). Se hace referencia al "hombre de pecado" (vers. 3) o "misterio de iniquidad" (vers. 7). De acuerdo a un punto de vista, "el violador de la ley" es el papado (ver com. vers. 4; cf. CS 405, 636); según un segundo enfoque, no es sólo el papado sino ante todo Satanás, el anticristo supremo, cuando personificará a Cristo precisamente antes del último día (ver com. vers. 4, 9).
El Señor.
Algunos MSS dicen "Señor Jesucristo"; otros dicen sólo "Señor". Sin embargo, la evidencia textual se inclina (cf. p. ID) por el texto "Señor Jesús". Esto armoniza mejor con el contexto que habla del glorioso regreso de Cristo.
Matará.
Gr. analískò, "consumir", "aniquilar", "destruir". Aunque algunos MSS tienen el verbo anairéò, "anular", "abolir", "matar", la evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el verbo analískò. Ver com. "destruirá".
Espíritu de su boca.
Es decir, el aliento de su boca (cf. com. Luc. 8: 55; Apoc. 19: 15). Aquí puede haber una alusión a las palabras de Isa. 11: 4.
Destruirá.
Gr. kalargéò, "inutilizar", por lo tanto, "dejar anulado e inútil" (ver com. Rom. 3: 3). Este significado corresponde bien con la descripción de la suerte que aguarda al papado, o más específicamente a Satanás en la segunda venida de Cristo (cf. com. Apoc. 20: 1-6). El papado deja de existir y se desmorona el designio cuidadosamente elaborado por Satanás.
Las palabras de este versículo se han usado a veces para describir la destrucción de los impíos en la segunda venida de Cristo. Es cierto que entonces los impíos vivos serán súbitamente destruidos; pero Pablo se está refiriendo a la suerte de "aquel inicuo", "el impío", y no a la de los impíos en general.
Resplandor.
Gr. epifáneia, "epifanía", "manifestación", palabra que se usaba con frecuencia en el griego clásico para describir la aparición gloriosa de los dioses paganos. "Manifestación" (BJ, NC). En el NT se emplea exclusivamente para describir los dos gloriosos advenimientos del Señor Jesús: el primero (2 Tim. 1: 10) y el segundo (1 Tim. 6: 14; 2 Tim. 4: 1, 8; Tito 2: 13).
Venida.
Gr. parousía, palabra que generalmente se usa para la segunda venida de Cristo (cf. com. 2 Tes. 2: 1; Mat. 24: 3).
9.
Advenimiento.
Gr. parousía, la misma palabra que describe la venida de Cristo en el vers. 8 (ver com. allí). Muchos afirman que el apóstol se está refiriendo a la imitación que hará Satanás de la venida en gloria de nuestro Señor, debido (1) al significado técnico que tiene el término parousía, (2) al uso frecuente de esta palabra para describir la segunda venida de Cristo y (3) a la yuxtaposición 282 de parousía (ver com. inmediato anterior). En cuanto al hecho de que Satanás imitará una parousía, ver CS 651, 681-683; 5T 698; SC 64. Debemos estar agradecidos porque la Palabra de Dios proporciona claras descripciones de la venida de Cristo para que los creyentes no sean engañados. El mismo Señor "descenderá del cielo" (1 Tes. 4: 16) "con las nubes" (Apoc. 1: 7), así como los discípulos le habían "visto ir al cielo" (Hech. 1: 11), y su venida será "como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente" (Mat. 24: 27), y por lo tanto "todo ojo le verá" (Apoc. 1: 7). No le será posible a Satanás falsificar exacta y completamente la parousía del Señor (ver CS 683). El pueblo de Dios podrá escapar del engaño satánico (ver com. Mat. 24: 24) si estudia diligentemente las Sagradas Escrituras y recuerda bien los detalles proféticos del segundo advenimiento del Señor.
Por.
Gr. katá, "de acuerdo con", "en conformidad con" (cf. 8T 226).
Obra de Satanás.
O de acuerdo con el método propio de Satanás.
Poder y señales y prodigios mentirosos.
El adjetivo "mentirosos" modifica a los tres sustantivos. Las palabras "poder", "señales", "prodigios" también se aplican a los milagros de Jesús (ver t. V, p. 198); pero las obras maravillosas del Señor eran genuinas y "señales" que atestiguaban su naturaleza divina Juan 10: 25, 37-38). Los milagros que producen actos de creación exceden, por supuesto, al poder de Satanás; sin embargo, se registra que Satanás tiene poder para afligir a los hombres con dolencias físicas (cf. Luc. 13: 16). Es, pues, evidente que tiene poder para aliviarlos de esas dolencias cuando así conviene a sus propósitos. Satanás y sus agentes harán obras maravillosas de curaciones aparentemente iguales a las que hizo Cristo (CS 645-646, 651; TM 364-366; 3JT 285; 5T 698). Satanás hará obras maravillosas y recurrirá a manifestaciones espiritistas de poder sobrenatural en su intento final por engañar al mundo.
10.
Todo engaño de iniquidad.
Es decir, todo engaño que procede de iniquidad. Esto identifica aún más la naturaleza de la falsificación, pues pone de manifiesto su propósito: engañar, y su origen: iniquidad.
Para los que se pierden.
Esta misma frase se emplea en 2 Cor. 2: 15 y 4: 3. Satanás logra engañar a los réprobos; pero los elegidos no serán engañados (cf. Mat. 24: 23-27).
Recibieron.
Gr. déjomai, "aceptar", "dar la bienvenida" (ver com. 2 Cor. 6: 1). Pablo aquí indica la razón por la cual serán engañados los incrédulos: tuvieron la oportunidad de amar la verdad, pero despreciaron ese privilegio que se les brindó.
El amor de la verdad.
Los que no aceptan la salvación no sólo la rechazan sino que aun se resisten a abrigar amor por la verdad, es decir, la odian. Esta actitud no se refiere a una verdad abstracta sino a "la verdad", a la única gran verdad que procede de Dios, la que está personificada en Cristo Jesús. La condenación final de los pecadores se deberá a que rechazaron a Jesús, el cual es "la verdad" (Juan 14: 6). Su negación a albergar amor por lo que es verdadero los hace propensos a la influencia de todo lo que es engañoso, a todas las artimañas del inicuo.
Para ser salvos.
El rechazo de la verdad que es en Cristo Jesús, significa muerte; pero su aceptación produce vida para salvación eterna.
11.
Por esto.
Es decir, debido a que los incrédulos rehusan amar la verdad y creer en ella. Lo que sigue es un resultado de su obstinada actitud.
Dios les envía.
Mientras el "inicuo" está inundando el mundo con sus engaños (vers. 8-10). En la etapa final de la historia del mundo que aquí se predice, los impíos claramente habrán preferido la mentira antes que la verdad, y por esta razón no puede alcanzarlos la redención. Por eso Dios los abandona para que sigan lo que han elegido (ver com. Rom. 1: 18, 24). En las Escrituras se dice con frecuencia que Dios hace lo que no impide (ver com. 1 Sam. 16:14; 2 Crón. 18: 18).
Un poder engañoso.
"Energía de engaño" o "fuerza de error" (cf. com. vers. 9), es decir, una acción que conduce al error final que resulta en una condenación irrevocable.
La mentira.
Es decir, el engaño culminante cuando Satanás personificará a Cristo. No puede haber peor mentira que ésa, que el autor del mal se presente como Cristo, el Origen de la verdad. Los que creen que Satanás es Jesús, no pueden ser salvos.
12.
A fin de que sean condenados.
Gr. kríno, "juzgar". El resultado de este juicio debe deducirse del contexto y no de kríno (ver com. Rom. 2: 2).
No creyeron a la verdad.
Una definición negativa de aquellos que se dice que creen a 283 "la mentira" (vers. 11), de los cuales también se dice que no recibieron el amor de la verdad (vers. 10).
Se complacieron.
Esto es lo que la Inspiración dice de la mentalidad de los que se perderán. Prefirieron el pecado a la justicia; se complacieron haciendo lo incorrecto antes que lo correcto.
13.
Debemos dar siempre gracias.
Cf. com. cap. 1: 3. Aquí hay una transición. Después de completar su tema acerca del "hombre de pecado" y del "inicuo" (vers. 1- 12), el apóstol piensa en el maravilloso medio que Dios proporciona en el Evangelio para que nadie sea engañado y se pierda. También está reanimando a sus lectores después del sombrío cuadro de los vers. 1- 12.
Amados por el Señor.
Cf. com. 1 Tes. 1: 4, donde los conversos son llamados "amados de Dios".
Os haya escogido.
Cf. com. Efe. 1: 4; Col. 3: 12; 1 Tes. 1: 4; 5: 9. Que. Dios no elige arbitrariamente, se muestra por las palabras que siguen. La elección depende de la santificación de los escogidos.
Desde el principio.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por el texto "como primicias". Los tesalonicenses eran primicias de la obra de evangelización en Grecia. Sin embargo, es muy claro que el plan de salvación se originó "desde el principio" (cf. 1 Juan 1: 1; 2: 13). Pablo recuerda a sus lectores que Dios los había elegido "desde el principio". Esto es paralelo con el pensamiento expresado en otras epístolas (Efe. 1: 4; 2 Tim. 1: 9; cf. com. Rom. 16: 25; Efe. 3: 11; 1 Ped. 1: 20; Apoc. 13: 8; cf. DTG 13-14).
Mediante la sanfificación por el Espíritu.
O "en santificación de espíritu". Sin embargo, se reconoce que toda verdadera santificación es obra del Espíritu Santo (cf. com. 1 Ped. 1:2). Esa santificación más "la fe en la verdad" son el medio para que se efectúe la salvación en la vida del creyente.
Fe en la verdad.
Un nítido contraste con la creencia en "la mentira" (vers. 11), que es el resultado de ser víctima de los engaños del anticristo.
14.
A lo cual os llamó.
Una clara demostración de que el versículo anterior no enseña la predestinación de algunos y la condenación de otros (ver com. 1 Tes. 1: 4). Como Dios tiene el propósito de salvar a los hombres sin tener en cuenta la raza, el Señor inspiró en Pablo el ferviente deseo y la determinación de predicar el Evangelio a los gentiles. El llamamiento que presenta la buena nueva de salvación mediante Jesucristo, fue proclamado sin reservas. Del individuo dependía su aceptación o su rechazo. Los que creyeron y aceptaron el llamamiento estaban siendo transformados por el Espíritu Santo (ver com. Rom. 8: 28-30).
Nuestro evangelio.
Ver com. 1 Tes. 1: 5.
Alcanzar la gloria.
El propósito del Evangelio es que los que lo acepten, puedan participar de la gloria de Cristo (cf. 1 Tes. 5: 9). Esta "gloria" podría referirse a la belleza del carácter de Cristo, de la que participarán todos los redimidos (ver com. 1 Juan 3: 2), y a la gloria del reino eterno de Cristo (ver com. Juan 1: 14; Rom. 8: 17, 30).
15.
Así que, hermanos.
Los tesalonicenses se habían desanimado por las desorientadoras enseñanzas acerca del inminente retorno de Cristo. La enseñanza de Pablo tenía el propósito específico de reanimarlos. En cuanto al frecuente uso que hace el apóstol del vocablo "hermanos", ver com. 1 Tes. 1: 4.
Estad firmes.
Gr. stékò (ver com. Fil. 1: 27). Una correcta comprensión de la "esperanza bienaventurada" es un gran incentivo para la firmeza de carácter (ver com. Tito 2: 12-13). La mala comprensión conduce a perturbaciones y quizá al fanatismo (ver com. 2 Tes. 2: 2).
Retened.
Gr. kratéò, "mantener con firmeza", "guardar cuidadosamente" (cf. Mar. 7: 8; Heb. 4: 14; Apoc. 3: 11).
Doctrina.
Gr. parádosis, literalmente "entrega", "transmisión" (ver com. Mar. 7: 3). Significa cosas entregadas, comunicadas o transmitidos por medio de enseñanza o doctrina. La idea intrínseca en la palabra es la de autoridad superior a la del maestro. Por lo tanto, aquí se refiere a mensajes inspirados, recibidos por Pablo y sus compañeros y fielmente transmitidos a los tesalonicenses.
Por palabra, o por carta nuestra.
El adjetivo "nuestra" se aplica a "palabra" y a "carta" (cf. com. vers. 2). Con esta frase Pablo abarca todas las fuentes de enseñanza aceptable. Su redacción también coloca estas dos formas de enseñanza en el mismo nivel, en lo que atañe a la inspiración.
16.
Y.
"Que" (BJ). La conjunción "que" expresa mejor el pensamiento de Pablo, como si él, después de instar a los creyentes a mantenerse firmes (vers. 15), deseara dejar en claro que la única base de estabilidad es Dios. 284
Y el mismo Jesucristo Señor nuestro.
La forma acostumbrada de Pablo es mencionar primero al Padre al dirigir la palabra y orar (cf. 1 Tes. 1: 1; 3: 11; 2 Tes. 1: 1-2, 11-12); sin embargo, aquí menciona primero al Hijo (cf. 2 Cor. 13: 14; Gál. 1: 1). Este orden quizá se deba a la referencia previa del apóstol (2 Tes. 2: 14) a "la gloria de nuestro Señor Jesucristo". Esta conjetura está apoyada por la sintaxis griega, en la cual la palabra que se traduce "mismo" está primero en la sentencia, por lo cual recibe el énfasis.
Nos amó.
El verbo está en singular, sin embargo podría considerarse que se aplica tanto al Hijo como al Padre. Esta estrecha relación confirma el concepto de Pablo de que el Hijo y el Padre son igualmente divinos. La flexión del verbo -pretérito indefinido- muestra que el autor tiene en cuenta un suceso histórico específico: se está refiriendo al acto único del amor de Dios al dar a su Hijo como sacrificio por nuestros pecados y a la abnegación de nuestro Salvador al darse a sí mismo (Juan 3: 16; Tito 2: 14). El apóstol no puede aludir a una evidencia mayor que la cruz, como la manifestación suprema del amor de Dios y la base segura de consuelo y esperanza.
Consolación eterna.
Gr. paráklésis aiónion. En cuanto a paráklésis, ver com. Hech. 9: 31; y en lo que respecta a aiónion, ver com. Mat. 25: 41. El consuelo se funda en que el amor del Padre y del Hijo no es transitorio, como lo es con frecuencia el consuelo terrenal, sino que dura eternamente. Esta dádiva tenía sin duda que reanimar a los temerosos entre los tesalonicenses, fortaleciéndoles para que pudieran resistir cualquier enseñanza perturbadora acerca del regreso de Cristo (1 Tes. 5: 11, 14; 2 Tes. 2: 2). Las almas que se sienten pequeñas no deben ser menospreciadas, sino reanimadas (ver Rom. 14: 1; Heb. 12: 12).
Buena esperanza por gracia.
La esperanza de la redención cuando Cristo venga es "buena" porque es genuina y, por lo tanto, digna de confianza, en contraste con las falsas esperanzas suscitadas por la enseñanza errónea de que el regreso del Salvador sería inmediato. Con justicia se la llama "la esperanza bienaventurada" (Tito 2: 13). Como todos los dones de Dios para los hombres, es concedida gratuitamente de acuerdo con la abundante gracia del cielo (cf. com. Efe. 2: 5, 8).
17.
Conforte.
Gr. parakaléò (ver com. Mat. 5: 4). Aunque las flexiones verbales "conforte" y "confirme" están en singular, el consuelo y la confirmación provienen tanto del Padre como del Hijo (ver com. 2 Tes. 2: 16).
Os confirme.
En el griego no aparece este pronombre. La sintaxis exige que sea "vuestro corazón" el consolado y confirmado por Dios y Jesucristo (vers. 16). "Consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena" (BJ). Sólo el poder divino puede realmente afianzar el corazón, por eso Pablo oraba por que Dios y Jesús lo hicieran.
Toda buena palabra y obra.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el orden inverso: "obra y palabra" (BJ, BC, BA y NC). Con estas dos palabras se cubre el total de la vida. Dios consuela y fortalece el corazón del creyente para que sus obras y sus palabras sean aceptables.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
2 MJ 27
2-4 HAp 215
3 CS 54, 405, 497, 499, 506, 509; 3JT 393
3-4 CS 53, 628; HR 342, 401; NB 104; 1T 76
4 CS 57; DMJ 107; HR 346; 2JT 369 5, 7 HAp 216
7 CS 53, 58, 435; HAp 468; HR 342, 347; 2JT 3 1 S; 3JT 166
7-8 CS 405
7-12 8T 226
8 CS 41,367, 636, 715; DTG 83; 1JT 216
8-12 1T 290
9 CS 12; 1JT 101; PE 91, 261, 263, 265-266; PP 741
9-10 CS 609; 1JT 216; PR 529; PVGM 341; 1T 291; 5T 746; 8T 49
9-11 CS 4407 497
9-12 HAp 216
10 CRA 572; CS 616; FE 88; 1JT 99, 388; 2JT 15, 124, 139; 3JT 312; MJ 56; SC 196; 1T 294; 4T 557, 576, 594; 8T 28, 49,162
10-11 CS 616; HR 417; 1JT 98-99; 3JT 275; PP 38; 1T 73; 6T 401; TM 365
10-12 CS 484; 3JT 253
11-12 1JT 216, 591; 2JT 35; PE 44-45, 88
12 CS 441; 2T 455,470
13 CM 21; FE 189
13-17 8T 226
14 DTG 309
15-17 HAp 216 285
CAPÍTULO 3
1 Pablo pide las oraciones a su favor, 3 manifiesta la confianza que tiene en ellos, 5 y ruega a Dios en su favor; 6 les da diversos preceptos, especialmente a huir de la pereza y las malas compañías, 16 y concluye con oración y saludos.
1 POR lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,
2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.
3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.
5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.
7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,
8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;
9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.
10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
13 Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
15 Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.
16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
17 La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo.
18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
1.
Por lo demás, hermanos.
Cf. com. Fil. 3: 1; 1 Tes. 4: 1. Estas palabras dan comienzo a la conclusión de la epístola de Pablo.
Orad por nosotros.
El apóstol acaba de registrar una oración en favor de sus conversos, para que fueran confirmados y consolados (cap. 2: 17). Ahora les ruega que ellos, a su vez, lo recuerden a él y a sus compañeros (cf. 2 Cor. 1: 11; Fil. 1: 19; 1 Tes. 5: 25). Pablo siempre sentía su insuficiencia y comprendía su necesidad del poder divino (ver 2 Cor. 2: 16; 3: 5).
Palabra del Señor.
Pablo no sentía egoísmo alguno cuando pidió las oraciones de los tesalonicenses. Lo único que anhelaba era que la Palabra de Dios se difundiera mediante su ministerio y el de sus colaboradores.
Corra.
Gr. tréjÇ, "correr", aquí en sentido metafórico. Parece que en la ciudad de Corinto la Palabra de Dios no estaba "corriendo" tan rápidamente como lo deseaba el apóstol. Quizá encontraba una firme oposición de parte de los judíos (ver com. 1 Tes. 3: 7). Bien puede ser que en respuesta a las oraciones unidas de los tesalonicenses, le fue dada a Pablo una visión reanimadora, y más tarde fue liberado de un complot de los judíos para poner fin a su obra en esa ciudad (Hech. 18: 9-17). El permaneció en Corinto durante un año y medio y fundó una iglesia importante. En condiciones normales, "la palabra del Señor" vivificada por el Espíritu Santo hace rápidos progresos. Es "viva y eficaz" (Heb. 4: 12). "Velozmente corre su palabra" (Sal. 147: 15). Crece y se multiplica (Hech. 12: 24). 286
Sea glorificada.
La Palabra del Señor es glorificada en las vidas transformadas de los que son guiados por ella. El Evangelio es embellecido por las vidas piadosas aun de los cristianos más humildes: esclavos convertidos que no estafaban, sino que eran completamente honrados y fieles en el servicio que prestaban (Tito 2: 9-10; cf. com. Mat. 5: 16).
Como lo fue entre vosotros.
Pablo recordaba el gozo con que los tesalonicenses recibieron el Evangelio y la eficacia que tuvo en ellos (1 Tes. 2: 13).
2.
Seamos librados.
Gr. rúomai, "rescatar". Aunque este segundo pedido tiene un sabor netamente personal, el apóstol no se preocupa en primer lugar por su seguridad personal, sino que desea estar seguro de que sus compañeros en la tarea de evangelización queden en libertad para continuar con su piadosa obra.
Perversos.
Del adjetivo griego átopos; literalmente, "fuera de lugar", y por lo tanto "impropio", "malo", "equivocado". En el texto griego está precedido por el artículo definido. "Los hombres perversos" (BJ, NC). Esto significaría que Pablo se está refiriendo a un grupo específico de adversarios, sin duda los judíos que se unieron para atacarlo y llevarlo ante Galión, el procónsul romano (ver com. Hech. 18: 9-17). Esos judíos eran más perversos que muchos paganos porque obstinadamente resistían el testimonio de las Sagradas Escrituras y los milagros efectuados por el Espíritu Santo como demostración del poder de Dios. Algunos de ellos aun llegaron a veces hasta el punto de blasfemar (Hech. 13: 45).
No es de todos la fe.
Probablemente sea una referencia a los judíos incrédulos que rechazaban la fe cristiana. Los tesalonicenses habían creído con prontitud, pero no debían sorprenderse de que no sucediera lo mismo con todos los demás. Quienes se han entregado completamente al mal tienen sus conciencias cauterizadas (1 Tim. 4: 2). Algunos que cierran del todo su mente ante la evidencia demostrada en su corazón por el Espíritu Santo, se colocan más allá del alcance del Evangelio. Cuando el Señor demostró indiscutiblemente su divinidad mediante sus maravillosas obras en la carne, hubo algunos que insensibilizaron hasta tal grado su corazón para no aceptar que él era el Mesías, que atribuyeron su poder milagroso a Satanás. El Señor les advirtió que estaban en peligro de cometer el pecado imperdonable, más aún, que quizás ya lo habían cometido. Algunos que aún no han llegado hasta ese punto se han endurecido tanto por los afanes de este mundo, que el Evangelio no puede penetrar en su corazón, así como la buena semilla no puede arraigarse en la tierra pisada junto al camino (Luc. 8: 5, 12). Necesitan que el terreno de su corazón sea arado por un sincero arrepentimiento, para que la Palabra pueda arraigar en ellos y dar fruto de fe (ver Ose. 10: 12).
3.
Fiel es el Señor.
Frente a la infidelidad del hombre, especialmente la de los judíos que dieron la espalda a la verdad de Dios, contrasta la invariable fidelidad del Señor (ver com. 1 Cor. 1: 9). Pablo podía testificar personalmente que se puede confiar en Dios, porque le había prometido su liberación en Corinto, y cumplió su promesa (Hech. 18: 9-17).
Afirmará.
Gr. st'rízÇ, "confirmar", "establecer", "fortalecer". Pablo ya había orado para que sus conversos fueran confirmados (cap. 2: 17); ahora expresaba su confianza de que así sería.
Guardará del mal.
Literalmente "os guardará del maligno". La referencia puede ser al mal en general, o a Satanás, el maligno (cf. Mat. 13: 19, 38; Efe. 6: 16; 1 Juan 2: 13-14; 3: 12; 5: 18). En esta epístola corresponde que la referencia sea a Satanás, pues Pablo ha hecho resaltar la obra del maligno y de sus agentes (ver com. 2 Tes. 2: 3-12). El apóstol asegura a sus lectores que el Señor a quien ellos servían, los protegería fielmente aun de sus peores enemigos.
4.
Confianza... en el Señor.
El pensamiento de la infidelidad de otros hace que Pablo tenga en cuenta la necesidad de los fieles tesalonicenses. Pero aunque el apóstol está animando a creyentes humanos, aclara que la base de su confianza está "en el Señor" y no en los hombres (cf. Gál. 5: 10 ).
Hacéis y haréis.
Una exhortación presentada en forma atrayente. Pablo tiene órdenes específicas para los tesalonicenses, pero con todo tacto expresa su convicción de que ya están haciendo lo que él les pide, y que continuarán haciéndolo. Sus órdenes provenían de Dios, y ellos las habían aceptado como tales y habían recibido el poder del Espíritu de Dios para cumplirlas (1 Tes. 2: 13). El apóstol creía que el Señor, que había comenzado una buena obra en sus vidas, la terminaría y los 287 prepararía para su gloriosa aparición (cf. Fil. 1: 6).
Lo que os hemos mandado.
No se especifica en este versículo qué había mandado el apóstol, pero sus órdenes se enumeran en los vers. 6-15.
5.
Encamine.
Gr. kateuthúnÇ, "dirigir en línea directa", "guiar correctamente". Es parte de la petición de Pablo: "El Señor encamine".
Corazones.
Gr. kardía, que aquí incluye la mente, sede de la inteligencia (cf. com. Rom. 1: 21; 10: 10; Efe. 1: 18). Necesitamos que el Señor guíe continuamente nuestro razonamiento y nuestras emociones. Ha prometido hacernos recordar las verdades que se nos han enseñado, revelarnos su significado y guiarnos para que comprendamos completamente su voluntad (Juan 14: 26; 16: 13).
Al amor de Dios.
Estas palabras definen la primera de dos áreas hacia las cuales Pablo desea que sus lectores dirijan el corazón. Son posibles dos interpretaciones: (1) que sean encaminados al amor de Dios; (2) que puedan llegar a poseer el amor de Dios, o a compartirlo. Por analogía con las palabras finales del versículo, es preferible la segunda alternativa.
Paciencia.
Gr. hupomon' (ver com. Rom. 2: 7; cf. com. Heb. 12: 1). Puede significar la paciencia manifestada por Cristo, o un ánimo semejante al de Cristo; sin embargo, el contexto hace posible aplicar el propósito de la oración de Pablo al tema particular de esperar con paciencia el regreso del Salvador.
6.
Os ordenamos.
Pablo comienza ahora a registrar sus órdenes específicas para los tesalonicenses (cf. com. vers. 4). En su primera epístola había exhortado a la iglesia para que amonestara a los fanáticos que había en ella (1 Tes. 5: 14). Parece que su exhortación sólo tuvo un éxito parcial, pues ahora recurre a medidas más severas y da órdenes (cf. com. 1 Tes. 4:2, 11).
Nuestro.
En cuanto al significado de la frase, "en el nombre de nuestro Señor", ver com. Hech. 3: 6; 1 Cor. 5: 4. Pablo invoca el nombre del Señor en apoyo de las órdenes que está dando a los creyentes (cf. com. 1 Tes. 4: 2; 2 Tes. 3: 12).
Apartéis.
Gr. stéllomai apó, "mantenerse lejos", "apartarse de", "retirarse". El hecho de que los miembros más fieles de la iglesia interrumpieran su trato íntimo con los que andaban mal, debía dar como resultado que estos últimos volvieran en sí, se avergonzaran (vers. 14) y abandonaran sus malos caminos. Este era un paso necesario en la disciplina eclesiástica (cf. Mat. 18: 15-18), pero no era una excomunión. Esa medida final estaba reservada para las faltas más graves (ver com. 1 Cor. 5: 5).
Todo hermano.
La instrucción dada por Pablo era abarcante; todos los casos estaban comprendidos.
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
Enseñanza.
Gr. parádosis (ver com. cap. 2: 15).
7.
Vosotros mismos sabéis.
Cf. palabras similares en 1 Tes. 2: 1-2, 5; 3: 3; 5: 2.
Imítarnos.
Gr. miméomai, "imitar". Compárese con el uso de esta palabra en Heb. 13: 7; 3 Juan 11. La enseñanza que Pablo y sus compañeros habían dado no quedó perturbada por ninguna inconsecuencia en las vidas de ellos. El ejemplo presentado ante los tesalonicenses había sido digno (cf. com. 1 Cor. 4: 16; Fil. 3: 17). Pablo podía instar a los cristianos a que lo imitaran porque él imitaba a Cristo (1 Cor. 11: 1). Si pensaban en la conducta humilde y cuidadosa de Pablo, semejante a la de Cristo, iban a saber lo que el Señor exigía de ellos. Todo ministro debe vivir de tal manera que su vida concuerde con su enseñanza.
No anduvimos desordenadamente.
Este andar desordenado al cual alude Pablo (vers. 6), parece ser fruto de la fanática idea de que como el Señor estaba por volver, era demasiado tarde para seguir con las ocupaciones de todos los días. Los que estaban dominados por ese pensamiento, quizá propugnaban el principio de la comunidad de bienes en la iglesia por razones de conveniencia propia, para aprovecharse del trabajo de otros. Pablo condenaba a esos perturbadores insolentes (vers. 11), pero primero recordaba a los hermanos que el ejemplo de él había sido positivo. Con la frente alta podía referirse a su laboriosa vida, conocida por ellos.
8.
De balde.
Compárese con 2 Cor. 11: 7-9, donde Pablo se jacta de no haber sido una carga para los corintios.
Con afán y fatiga.
Ver com. 1 Tes. 2: 9. Estas palabras destacan cuán cuidadosos eran Pablo y sus compañeros de presentar el debido ejemplo ante la gente para evitar todo posible motivo de crítica.
Día y noche.
Ver com. 1 Tes. 2: 9.
Ser gravosos.
Gr. epibaréÇ, "pesar encima", 288 "ser una carga". Pablo no quería ser una carga para los tesalonicenses.
9.
Derecho.
Gr. exousía, "derecho", "autoridad" (ver com. Juan 1: 12; Hech. 1: 7). El apóstol deseaba aclarar que no se oponía a un ministerio sostenido por la iglesia. En otro pasaje enseñó la obligación específica de la iglesia de sostener a los llamados por Dios para ministrar a sus miembros (1 Cor. 9: 9-14). Apreció las dádivas que le enviaron los filipenses para su sostén, y las llamó un sacrificio aceptable, "agradable a Dios" (Fil. 4: 17-18). Pero en Tesalónica renunció al derecho que tenía de ser sostenido por la iglesia para dar a los miembros un ejemplo digno de imitar.
Ejemplo.
Gr. túpos, "imagen", "figura" (ver com. Rom. 5: 14).
Imitaseis.
Gr. miméomai (ver com. vers. 7).
10.
Cuando estábamos con vosotros.
Cf. com. 1 Tes. 3: 4; 2 Tes. 2: 5.
Os ordenábamos.
Son admirables los alcances de las enseñanzas dadas por Pablo a los tesalonicenses. En el corto tiempo que estuvo con ellos parece que abarcó todo tema vital y aplicó sus enseñanzas a las necesidades inmediatas de ellos. Por eso, estando ausente, podía referirse a las órdenes que personalmente les había dado.
No quiere trabajar.
Es evidente que Pablo se está refiriendo a los que, anticipando el regreso inmediato de Cristo, se oponen a ocuparse en un trabajo normal afirmando que era innecesario en vista de la prontitud de la segunda venida.
Tampoco coma.
El apóstol se opone brevemente al razonamiento de los fanáticos con una concisa declaración que puede haber sido común en los días del apóstol, o que pudo haberse originado con él. Este fallo suyo también tiene valor ahora. El trabajo es una bendición; la ociosidad, una maldición (ver DTG 52; PVGM 293). Dios proporciona alimento para los animales, pero éstos deben buscarlo. A Adán se le dijo: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Gén. 3: 19). El Maestro, "el carpintero" de Nazaret, nos dio un digno ejemplo (Mar. 6: 3). El cristiano debe hacer todo lo que pueda para no ser una carga para otros. Debe trabajar para que, además de sostenerse a sí mismo, pueda ayudar a los necesitados (Efe. 4: 28).
11.
Porque oímos.
Parecería que Pablo había recibido noticias poco antes de Tesalónica, y estaba escribiendo en cuanto a una situación entonces presente.
Algunos de entre vosotros.
Aunque el apóstol hacía responsables a los tesalonicenses por la situación de su iglesia, sin embargo no incluía a todos en su condenación pues reconocía que la dificultad se limitaba a "algunos".
Desordenadamente.
Gr. atáktÇs (ver com. 1 Tes. 5: 14).
No trabajando... entremetiéndose.
En griego hay un evidente juego de palabras que podría corresponder a "no ocupados, sino ocupándose en lo que no les importa". "No ocupados en ningún trabajo, sino ocupados en mariposear" (BC). Los entremetidos se ocupan de cosas sin importancia, en lo que no les concierne, en lo ajeno y no en lo propio. El trabajo honrado es el mejor remedio para tales personas, pues los que son cuidadosos en el cumplimiento de sus deberes, no tienen ni tiempo ni inclinación para inmiscuirse en asuntos ajenos (cf. com. 1 Tes. 4: 11; 1 Tim. 5: 13-14; 1 Ped. 4: 15). Los chismes y la maledicencia son el pasatiempo favorito de los ociosos y entremetidos. El resultado es una doble maldición que es peor para el chismoso que para los que perjudica (ver 2JT 83, 252-253; 5T 176; Ed 231).
12.
Por nuestro Señor Jesucristo.
En esta exhortación llena de tacto que añade Pablo, no sólo presenta la autoridad del Señor sino que sugiere que aquellos a quienes es dirigida están dentro del redil. El apóstol siempre anhelaba mantener dentro de la iglesia a todos los que querían permanecer dentro de ella; pero además deseaba que vivieran de acuerdo con las normas establecidas.
Tabajando sosegadamente.
Cf. com. 1 Tes. 4: 11. La exhortación se refiere a una vida consecuente, piadosa y sosegada, de trabajo útil, en contraste con la de un chismoso entremetido. El verdadero cristiano se ocupa de sus deberes callada y modestamente, es diligente en sus actividades y sirve al Señor (ver Rom. 12: 11); de modo que, como Pablo, no procurará depender de otro sino que se esforzará por ganarse el pan cotidiano (cf. com. vers. 8).
13.
Hermanos, no os canséis.
El apóstol se dirige de nuevo a la iglesia en conjunto (cf. vers. 6), incluso a los miembros fieles que no habían sido engañados por los fanáticos perturbadores. Los hijos de Dios no deben cansarse ni desanimarse en su determinación de hacer el bien debido a presiones, ya sean internas 289 o externas. Cf. com. Gál. 6: 9-10, donde se refiere a la obra de ayudar a los necesitados. El hecho de que haya haraganes, imprevisores e indignos que aspiran a que la iglesia los sostenga, no debe ser un motivo para que se sequen completamente las fuentes de la generosidad cristiana. La iglesia necesita de la bendición que proporciona el ayudar a sus pobres. Es un privilegio compartir nuestras bendiciones materiales con los menos afortunados, y ser así mutuamente útiles (ver 2 Cor. 8: 14; 9: 7-12; 3JT 404; MB 42-45).
14.
No obedece a lo que decimos.
Pablo deseaba que la iglesia comprendiera que la epístola estaba llena de autoridad. Era la Palabra inspirada por Dios, escrita en el nombre del Señor. Exigía obediencia. Los miembros debían ayudar a apoyar sus instrucciones.
No os juntéis con él.
Ese deliberado ostracismo practicado por los cristianos leales, tenía que ser un remedio eficaz. Los culpables se verían más fácilmente a sí mismos como otros los veían, y se avergonzarían. Este avergonzamiento por su reprobable conducta los induciría a arrepentirse, y serían salvos.
15.
No lo tengáis por enemigo.
Esta palabra de advertencia es muy necesaria en la iglesia, pues es fácil que los cristianos sean duros en su juicio de un hermano culpable.
Como a hermano.
Pablo no quería que el culpable fuera excomulgado. Deseaba que aún fuera considerado como hermano, y que se lo amonestara como tal. Si la disciplina tenía el efecto esperado, sería sensible ante el consejo fraternal y estaría listo a interpretar nuevamente la verdad en forma equilibrada. Este proceder no es fácil para ninguna de las partes, pero es el ideal por el que debe luchar la iglesia.
16.
Señor de paz.
En 1 Tes. 5: 23 Pablo habla del "Dios de paz" refiriéndose al Padre, cuyos atributos comparte el Hijo. El título "Príncipe de paz" se aplica proféticamente al Mesías, (Isa. 9: 6). En los Evangelios se muestra a Cristo impartiendo paz a sus seguidores (Juan 14: 27; 16: 33; 20: 19, 26). El apóstol Pablo describe a Cristo como "nuestra paz" (Efe. 2: 14). Pablo reconoce que sólo un Cristo tal podía traer verdadera paz a los conturbados corazones de los tesalonicenses.
Siempre.
El apóstol deseaba que sus conversos disfrutaran de la paz de Cristo en todo momento, no importa cuán difíciles pudieran ser sus situaciones.
En toda manera.
Es decir, en toda forma necesaria.
Todos vosotros.
El apóstol incluye en esta oración a toda la iglesia de Tesalónica, a los miembros obstinados e indóciles no menos que a los más fieles. Deseaba que la presencia del Señor habitara continuamente con todos ellos (cf. 1 Tes. 5: 26; 2 Tes. 1: 3; 3: 18). La presencia divina en el corazón de cada creyente será la mejor garantía de paz para la iglesia en la tierra y del gozo de la paz eterna en el mundo venidero.
17.
Salutación.
Gr. aspasmós (ver com. Col. 4: 18; 1 Tes. 5: 26). La referencia es a la bendición de despedida (2 Tes. 3: 18); pero el saludo tiene un significado mayor, puesto que fue escrito por la misma mano de Pablo (cf. com. 1 Cor. 16: 21; Gál. 6: 11; Col. 4: 18; File. 19). El autógrafo personal no era raro en las cartas dictadas, pero puede haber tenido un significado especial en esta epístola en vista del posible peligro de que se falsificaran cartas (ver com. 2 Tes. 2: 2). Aun cuando no existiera ese peligro, ver el saludo escrito de puño y letra haría que la carta fuera recibida en Tesalónica más afectuosamente.
Signo.
Gr. s'méion, "señal" (ver com. Luc. 2: 34). Se refiere no tanto al saludo como al hecho de que fue escrito por la propia mano de Pablo.
En toda carta.
Esto demuestra que Pablo tenía la costumbre de firmar de puño y letra todo lo que escribía, aunque no lo mencione específicamente en cada carta.
18.
La gracia de nuestro Señor.
Cf. Rom. 16: 24. En cuanto al significado de la frase, ver com. Rom. 1: 7. Cf. com. 1 Tes. 5: 28.
Amén.
La evidencia textual se inclina (cf. p. 10) por la omisión de esta palabra. La omiten la BJ, BA, BC y NC.
En la RVA aparecía esta nota: "La segunda Epístola a los Tesalonicenses fue escrita de Atenas". Es una añadidura que no forma parte de la carta original. Esta Epístola fue escrita en Corinto, ver pp. 232-233. 290
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-5 HAp 217
8 1T 447
8-9 HAp 280
10 CMC 128; MB 208; PVGM 193
10-12 HAp 280
11 HAp 212
12 HAp 217
13 2T 445; 3T 210; 9T 220
15 HAp 217