El Segundo Libro de SAMUEL

CAPÍTULO 23

1 Últimas palabras de David. 6 La condición diferente de los impíos. 8 Los valientes de David.

1 ESTAS son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de jacob, El dulce cantor de Israel.
2 El Espíritu de jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.
3 El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.
4 Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
5 No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.
6 Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, Los cuales nadie toma con la mano.
7 Sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, Y son del todo quemados en su lugar.
8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David; Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.
9 Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel.
10 Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
11 Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.
12 El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.
13 Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim
14 David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.
15 Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!
16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová diciendo:
17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.
19 El era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros.
20 Después, Benaía hijo de joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando
21 También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza. 705
22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes.
23 Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia personal.
24 Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhanán hijo de Dodo de Belén,
25 Sama harodita, Elica harodita,
26 Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecoíta,
27 Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
28 Salmón abohíta, Maharai netofatita,
29 Heleb hijo de Baana, netofatita, ltai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,
30 Benaía piratonita, Hidai del arroyo de Gaas,
31 Abialbón arbatita, Azmavet barhumita,
32 Eliaba saalbonita, Jonatán de los hijos de Jasén,
33 Sama ararita, Ahíam hijo de Sarar, ararita,
34 Elifelet hijo de Ahasbai, híjo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel, gilonita,
35 Hezrai carmelita, Paarai arbita,
36 Igal hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,
37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia
38 Ira trita, Gareb, trita,
39 Urías heteo; treinta y siete por todos.


1.
Las palabras postreras de David.
Este capítulo consta de dos partes: los vers. 1-7 son un salmo que constituye la última declaración registrada de David, y los vers. S-39 son una lista de sus valientes. Este salmo no se encuentra en el libro de los Salmos.
Dijo.
Heb. ne'um, una afirmación divina pronunciada directamente por Dios o por medio de sus profetas. La palabra no se usa para designar el habla común humana. Con mucha frecuencia aparece en la frase "dice Jehová". Los falsos profetas usaban esa palabra cuando querían dar la apariencia de que transmitían mensajes divinos (Jer. 23: 31).
Fue levantado en alto.
David era un hombre de origen humilde a quien el Señor eligió y encumbró a los puestos de profeta y rey (ver 2 Sam. 7: 8, 9; Sal. 78: 70; 89: 27).
Dulce cantor de Israel.
Estas palabras describen adecuadamente al hombre que no sólo escribió este cántico sino también muchos Salmos que han resultado una inspiración para los seres humanos de todos los siglos.
2.
Espíritu de Jehová.
El mensaje no era una declaración personal de David. El hecho de que hablara el Espíritu Santo justifica el uso de la palabra ne'um (ver com. vers. 1).
En mi lengua.
Ver Jer. 1: 9; cf. 2 Ped. 1: 2 1.
3.
La Roca de Israel
Esta frase, paralela con la que la precede, indica el estilo poético de este cántico. Compárese también con las frases paralelas del vers. 2.
Justo.
El sentido del hebreo es: "el que rige rectamente". Se ensalza la bendición de tener un gobernante justo. No se trata de amonestar a un gobernante para que rija rectamente.
En el temor de Dios.
"Las autoridades ... que hay, por Dios han sido establecidas", y el magistrado "es servidor de Dios" (Rom. 13: 1, 4). Por lo tanto, todo el que gobierna debiera hacerlo siempre teniendo temor de Dios, y comprendiendo que gobierna porque el Altísimo lo permite y que el cielo lo hace responsable de cada decisión que tome.
4.
Como la luz.
Ver Sal. 89: 36. El que gobierna para Dios será como el sol, que proporciona luz, calor y bendiciones a la tierra.
La hierba.
El verdor de la tierra proviene de la obra de la luz del sol y de la lluvia. Así también el que gobierna puede producir muchas bendiciones si desempeña su cargo con justicia y en el temor de Dios.
5.
No es así.
Algunos comentadores expresan esta cláusula en forma de pregunta: "¿Y no es un hecho que mi casa está en esa condición para con Dios?" Como David se había esforzado por gobernar justa y sabiamente, en constante temor de Dios, el Señor prometió establecer su casa para siempre. La promesa era condicional, y sus descendientes literales no cumplieron las condiciones. Por eso tan sólo mediante Cristo -como la simiente de David- se cumplirá esa promesa.
Todavía no haga él florecer.
Algunos sugieren que esta cláusula, en armonía con la primera, también debiera ser una interrogación: "¿No hará, pues, que prosperen todos mis deseos?" Se ha sugerido una paráfrasis que está en armonía con la forma interrogativa: "¿Y no es un hecho que mi casa está en esa condición para con Dios? Pues para esto él ha hecho conmigo un pacto eterno, según el cual pueda ordenar todas las cosas a fin de hacerlas seguras. ¿Y no ha de hacer él que se 706 produzca mi salvación, y acaso no hará que prospere todo mi deseo?"
6.
Como espinos.
En contraste con el establecimiento del trono de David, triste sería la suerte de los impíos. Los inicuos no gozarían de los frutos de la salvación, sino que serían "como espinos arrancados", desechados como algo completamente inservible para ser consumidos y desaparecer.
Con la mano.
Los impíos son como espinas que atraviesan la mano de los que tratan de tocarlos, de modo que los medios comunes no son suficientes para apartarlos del camino.
8.
De los valientes.
Con este versículo comienza la segunda sección del capítulo (vers. 8-39), que contiene una lista de los valientes de David. La misma enumeración, con algunas variantes, aparece en 1 Crón. 11: 11-47. En Crónicas figura esta lista en el principio del relato del reinado de David. Aquí se presenta al terminar el relato; pero es evidente que data de los comienzos del reinado de David (ver com. vers. 24).
Joseb-basebet.
Aparece en 1 Crón. 11:11 como "Jasobeam hijo de Hacmoni". Había estado con David en Siclag (1 Crón. 12: 1, 6).
Principal de los capitanes.
Según 1 Crón. 27: 2, era capitán de la primera división del ejército de David, que servía durante el primer mes del año. En cuanto a la palabra traducida aquí "capitán", ver com. 2 Rey. 7: 2.
Adino el eznita.
En vez de este nombre propio, dice en la BJ: "Fue el que blandió su lanza". En el pasaje paralelo se lee: "El cual blandió su lanza" (1 Crón. 11: 11). La nota de pie de página de la BJ aclara: "Aquí y a continuación, el hebreo, las versiones y Cro [Crónicas] ofrecen variantes en los nombres propios" (2 Sam. 23: 8).
Ochocientos.
En 1 Crón. 11: 11 dice "trescientos". Es imposible decir cuál es el número correcto. Uno de los manuscritos de la versión Siriaca dice "ochocientos" también en Crónicas.
9.
Dodo.
Tal vez es Dodai, el comandante de la segunda división del ejército que servía durante el segundo mes (1 Crón. 27: 4).
Desafiaron a los filisteos.
Eleazar "estuvo con David en Pas-damim, estando allí juntos en batalla los filisteos" (1 Crón. 11: 13). Pasdamim también figura como "Efes-damim"(1 Sam. 17: 1). Fue el lugar donde acamparon los filisteos cuando Goliat desafió a los ejércitos de Israel y fue muerto por David.
10.
Quedó pegada su mano a la espada.
Durante tanto tiempo se había aferrado a su espada, que le fue difícil dejarla después.
11.
Lentejas.
En 1 Crón. 11: 13, 14 dice "cebada". Quizá se trataba de ambas cosechas. Este encuentro parece que fue el resultado de una incursión efectuada por Sama en una parcela que tal vez los filisteos recorrían en busca de alimentos.
13.
Tres de los treinta.
Probablemente había varios grupos de tres entre los 30 valientes de David. Parece que al principio hubo un grupo compuesto exactamente de 30 valientes, pero más tarde aumentó este número, como se ve por los 37 que aquí se presentan (vers. 39). Los tres a que se hace referencia aquí quizá no eran los tres mencionados previamente: Joseb-basebet, Eleazar y Sama (vers. 8-11).
El valle de Refaim.
Al suroeste de Jerusalén (ver com. cap. 5: 18).
17.
La sangre.
Para David el agua conseguida a riesgo de la vida de esos hombres era como la sangre en la cual estaba su vida (ver Gén. 9: 4; Lev. 17: 1 0, 11).
18.
Principal de los treinta.
Según algunas versiones siriacas, debe leerse "treinta", pero en el hebreo parecería leerse "tres", aunque la palabra está mal escrita o incompleta. Si se lee "tres", Abisai era el primero de la segunda tríada (vers. 19), y Benaía (vers. 20, 22) era el segundo. No se menciona al tercer miembro. Si Abisai era el principal de los "treinta", entonces Benaía era además de los tres, pero él y Abisaino eran iguales a ellos.
20.
Benaía.
El comandante de la guardia personal de David (los cereteos y peleteos) durante todo el reinado de David (caps. 8: 18; 20: 23) y comandante de la tercera división de David (1 Crón. 27: 5, 6). Tuvo una actuación descollante al apoyar a Salomón cuando Adonías se esforzó por ocupar el trono y le fue dado el cargo de comandante en jefe del ejército de Salomón en lugar de Joab (1 Rey. 1: 8, 26, 32-39; 2: 25-35; 4: 4). Su padre, Joiada, es llamado "sumo sacerdote"(1 Crón. 27: 5).
Cabseel.
Ciudad del extremo sur de Judá, cerca de la frontera edomita (Jos. 15: 21).
Dos leones.
"Dos hijos de Ariel de Moab" (BJ ed. 1967). Heb. 'a'riel. Literalmente, "león de Dios". En dos manuscritos de la LXX dice "hijos de Ariel". Algunos piensan que Benaía 707 mató a dos hijos de un rey moabita que se llamaba Ariel.
Mató un león.
Matar a un león se consideraba una hazaña de gran valor (ver 1 Sam. 17: 34-36).
21.
De gran estatura.
"Hombre de cinco codos de estatura" (1 Crón. 11: 23).
23.
Jefe de su guardia.
La guardia personal de David (ver com. vers. 20).
24.
Asael.
Puesto que Abner mató a Asael mientras David reinaba en Hebrón (cap. 2: 23), es evidente que esta lista corresponde a los comienzos del reinado de David. Asael comandaba la cuarta división de David (1 Crón. 27: 7).
25.
Sama harodita.
O "Samot harodita" (1 Crón. 11: 27), o "Samhut izraíta" (1 Crón. 27: 8).
26.
Heles paltita.
O "Heles pelonita" (1 Crón. 11: 27), el comandante de la séptima división (1 Crón. 27: 10).
Ira.
Comandante de la sexta división (1 Crón. 27: 9). Procedía de Tecoa, donde después vivió el profeta Amós (Amós 1:1), a 8 km al sur de Belén. Tecoa ahora se llama Teqú'.
27.
Abiezer.
Natural de Anatot, más tarde residencia de jeremías (Jer. 1:1), y comandante de la novena división (1 Crón. 27: 12).
Mebunai.
O "Sibecai"(1 Crón. 11: 29 y 27: 11), comandante de la octava división. Mató al gigante filisteo Saf (2 Sam. 2 1: 18).
28.
Salmón.
O "llai"(1 Crón. 11: 29).
Maharai.
Comandante de la décima división (1 Crón. 27: 13). Netofa estaba en un conjunto de aldeas que había cerca de Belén (1 Crón. 2: 54; 9: 16; Neh. 7: 26; 12: 28).
29.
Heleb.
O "Heled"(1 Crón. 11: 30) o "Heldai"(1 Crón. 27: 15), comandante de la 12.ª división.
30.
Benaía.
Efrainita comandante de la 11a división (1 Crón. 27: 14).
Hidai.
O "Hura"(1 Crón. 11: 32). En hebreo la d y la r son tan parecidas, que fácilmente se puede confundir una con la otra (ver com. 2 Sam. 8: 12).
31.
Abi-albón.
O "Abiel" (1 Crón. 11: 32).
32.
Los hijos de Jasén.
"los hijos de Hasem gizonita" (1 Crón. 11: 34).
Jonatán.
En 1 Crón. 11: 34 este nombre aparece con la siguiente explicación: "Hijo de Sage hararita". En uno de los manuscritos de Samuel de la LXX se lee: "Jonatán, el hijo de Shammah el hararita".
33.
Sarar.
O "Sacar"(1 Crón. 11: 35).
34.
Elifelet hijo de Ahasbai.
"Elifal hijo de Ur, Hefer mequeratita"(1 Crón. 11: 35, 36). (En la lista de Crónicas hay dos valientes en vez de uno.)
Eliam.
En 1 Crón. 11: 36 se omite a Eliam, pero se añade otro nombre, el de "Ahías pelonita". Es interesante saber que entre los valientes de David estaba el hijo de Ahitofel, su famoso consejero (ver 2 Sam. 15: 31; 16: 23).
35.
Hezrai.
"Hezro" (1 Crón. 11: 37). La mayoría de los valientes de David eran de los distritos de donde él era oriundo. Carmelo, la moderna Kermel, quedaba a 11,6 km al sur de Hebrón.
Paarai arbita.
Quizá el mismo que "Naarai hijo de Ezbai" (1 Crón. 11: 37).
36.
Igal hijo de Natán.
Quizá sea "Joel hermano de Natán" (1 Crón. 11: 38).
Bani gadita.
Quizá sea "Mibhar hijo de Hagrai" (1 Crón. 11: 38).
37.
Selec amonita.
Había muchos extranjeros distinguidos que servían a David. Entre ellos, "Igal hijo de Natán, de Soba", sirio (vers. 36; cf. cap. 8: 3, 5, 12); "Itai geteo" (cap. 15: 18, 19), de la ciudad filistea de Gat, y "Urías heteo" (vers. 39). Tal vez todos ellos aceptaron la religión hebrea.
Naharai.
Tal vez el principal de los diez escuderos de Joab (2 Sam. 18: 15), o quizá originalmente el único escudero de Joab.
38.
Ira itrita.
Aparentemente el mismo Ira que fue uno de los sacerdotes del tiempo de David (cap. 20: 26).
Gareb itrita.
Los itritas eran familias de las inmediaciones de Quiriat-jearim (1 Crón. 2: 53), aldea a 13 km al noroeste de Jerusalén, donde quedó el arca después de que la tomaron los filisteos en tiempo de Elí (1 Sam. 7: 2).
39.
Urías heteo.
Ver cap. 11. Después del nombre de Urías, aparecen 16 valientes en la lista de 1 Crón. 11: 41-47. Sus nombres no se encuentran en Ninguna otra parte de la Biblia. Tal vez se distinguieron después de que se había preparado esta lista.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-5 PP 817
3, 4 PR 18
4 DTG 78; PR 507
13-17 PP 796
15-17 HH 217 708
CAPÍTULO 24
1 David, tentado por Satanás, fuerza a Joab a contar el pueblo. 5 Los capitanes, al cabo de nueve meses y veinte días vuelven a Jerusalén con el censo del pueblo. 10 Dios propone tres plagas a David, éste se arrepiente y elige tres días de pestilencia. 15 Después de la muerte de setenta mil hombres David reconoce su pecado y Jerusalén es salvada de la destrucción. 18 David, dirigido por Dios, compra la era de Arauna, hace sacrificios en ese lugar y con eso detiene la plaga.
1 VOLVIÓ a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.
2 Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.
3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey?
4 Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.
5 Y pasando el Jordán acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad y junto a Jazer.
6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; y de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón.
7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba.
8 Después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.
9 Y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres.
10 Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.
11 Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
12 Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.
13 Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.
14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.
15 Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres
16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió dé aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
17 Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.
18 Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.
19 Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;
20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.
22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciera; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 709
23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.
1.
Volvió a encenderse.
No se presenta aquí la causa del enojo. El contexto sugiere que podría haberse debido al aumento del orgullo y la autosuficiencia de Israel a causa de la reciente grandeza nacional. Se habían despertado la ambición de obtener grandeza mundana y el deseo de ser como las naciones circundantes, y con esto los israelitas perdieron de vista el destino solemne al cual habían sido llamados como nación.
Incitó.
Es decir, el Señor incitó. El pasaje paralelo dice: "Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel" (1 Crón. 21: 1). Estas declaraciones no son necesariamente contradictorias; simplemente pueden representar dos aspectos de un mismo hecho. En el versículo que consideramos tenemos otro ejemplo en que se atribuye a Dios lo que él no impide. Fue en realidad Satanás quien instigó el orgullo y la ambición que indujeron al rey de Israel a tomar medidas para aumentar su ejército, con el propósito de extender las fronteras de Israel mediante nuevas conquistas militares (ver PP 809).
Censo de Israel.
No hay nada en el relato que indique con precisión cuándo sucedió esto durante la vida de David. El hecho de que Joab se encargara de esa tarea durante casi diez meses (vers. 8), muestra que debe haber sido cuando reinaba la paz. En el pasaje paralelo (1 Crón. 21), inmediatamente después del relato está el registro de los preparativos de David para la construcción del templo. Tanto en Samuel como en Crónicas, esos preparativos están entre las últimas cosas que se consignan del reinado de David. Todo esto lleva a la conclusión de que el censo militar se efectuó al final del reinado de David.
2.
A Joab.
La tarea fue asignada a Joab porque comandaba el ejército, y el censo tenía propósitos militares (ver vers. 9; PP 809).
Desde Dan hasta Beerseba.
La frase se presenta al revés en 1 Crón. 21: 2: "Desde Beerseba hasta Dan" (ver 2 Crón. 30: 5). En todos los libros anteriores -Jueces, Samuel y Reyes- dice: "Desde Dan hasta Beerseba" (Juec. 20: 1; 1 Sam. 3: 20; 2 Sam. 3: 10; 17: 11; 24: 2, 15; 1 Rey. 4: 25). Una explicación razonable para esta inversión es que cuando se escribió Crónicas -por el siglo V AC- Judá se destacaba en la mente de los hebreos cuando se referían al reino indiviso, pues Israel, el reino del norte, había terminado dos siglos antes. Puesto que Dan estaba en el reino del norte, difícilmente habría parecido apropiado si se mencionara antes que Beerseba. Por tanto, el empleo de la expresión "desde Dan hasta Beerseba" es una indicación de la antigüedad del libro de Samuel.
3.
¿Por qué?
Joab era un general endurecido e inescrupuloso, pero aun él pudo darse cuenta de que un censo tal no estaba en armonía con los principios fundamentales de la monarquía hebrea. Mediante varias preguntas procuró que David reconociera la necedad de su proceder.
5.
Pasando el Jordán.
En Crónicas se omiten los detalles de la forma en que se tomó el censo. Pasando el Jordán, Joab y los capitanes del ejército comenzaron la tarea en el extremo sur, en Aroer. Esta ciudad estaba a orillas del río Arnón (Deut. 2: 36; Jos. 13: 16), en la frontera sur del territorio de Israel en la Transjordania. Sus ruinas todavía llevan el nombre de 'Arâ'ir.
En medio del valle.
O "en medio del wadi" (ver Jos. 13: 9).
De Gad.
Una de las revisiones críticas de la LXX dice: "Hacia Gad" o "a Gad".
Jazer.
Ciudad limítrofe de Gad (Jos. 13: 24, 25).
6.
A Galaad.
Galaad estaba al sureste del mar de Galilea, e incluía a Gad y a Manasés.
Tierra baja de Hodsi.
Nada se sabe de esta tierra ni de su nombre. Uno de los textos revisados de la LXX dice: "Cades en la tierra de los hititas". La BJ dice: "Al país de los hititas".
Danjaán.
Este es el único lugar donde aparece el nombre "Dan" con el sufijo "jaán". No hay duda de que se refiere a "Dan" porque se menciona dos veces (vers. 2, 15), y también 710 porque a esta altura de la descripción correspondería un lugar en el extremo norte, en las proximidades de Sidón (ver Jos. 19: 47; Juec. 18: 27-29).
Sidón.
Aunque Sidón nominalmente estaba en el territorio de la tribu de Aser, al parecer nunca estuvo en poder de esa tribu (Juec. 1: 31, 32).
7.
La fortaleza de Tiro.
Llegaron a algún lugar fortificado de la frontera fenicia en las proximidades de Tiro, aunque no fueron hasta la ciudad misma. En ese tiempo, Tiro era un Estado independiente cuyo rey, Hiram, fue amigo tanto de David (2 Sam. 5: 11; 1 Crón. 14: 1) como de Salomón (1 Rey. 5: 1).
Los heveos.
Parece que un residuo de esos antiguos moradores del país (Deut. 7: 1; Juec. 3: 5) todavía ocupaba algunas partes de los confines de Israel.
En Beerseba.
No se dan detalles de los lugares visitados cuando se llevó a cabo el censo en las zonas principales de Israel y Judá.
8.
Nueve meses y veinte días.
Este detalle exacto refleja cuán fidedigno es el registro. El hecho de que se necesitara tanto tiempo indica que se realizó minuciosamente la tarea.
9.
Dio el censo.
"La cifra del censo" (BJ). Las cifras aquí presentadas difieren de las de 1 Crón. 21: 5. Algunos creen que el total asignado a Israel en Crónicas puede haber incluido el ejército permanente de 288.000 hombres (1 Crón. 27: 1-15). Otros dan por sentado que ese total incluye un cálculo aproximado de las tribus de Leví y Benjamín que no fueron censadas (1 Crón. 21: 6). Quizá pueda haber una diferencia entre los "fuertes" aquí mencionados y "todo Israel" de 1 Crón. 21: 5; el primer grupo consistía en las tropas capaces de un servicio activo, y el segundo incluía además las unidades de reserva. En todo caso, las cifras que se dan evidentemente son números redondos.
10.
He pecado gravemente.
Mientras se hacía el censo, David comenzó a recapacitar en las consecuencias de lo que había hecho y se dio cuenta de que estaba cometiendo una falta. Fue el Espíritu de Dios quien le habló y le mostró la necedad de su conducta. Con profunda humildad confesó su falta delante de Dios y pidió perdón.
13.
Siete años.
"Tres años" (BJ). La LXX dice "tres años" y también el pasaje paralelo de 1 Crón. 21: 12.
14.
Mano de Jehová.
Pareciera que David no eligió con exactitud cuál sería su castigo, sino sólo que procediera de Dios. Tanto la peste como el hambre podrían ser consideradas como procedentes directamente del Señor. Cualquiera de los castigos caería tanto sobre la nación como sobre el rey, pero puesto que el pueblo fomentaba los mismos pecados que los que movieron la conducta de David, mediante el error cometido por David el Señor castigó también los pecados de Israel (ver PP 810).
15.
Hasta el tiempo señalado.
Los tres días especificados (vers. 13).
16.
Jehová se arrepintió.
Ver com. Gén. 6: 6; Exo. 32: 14.
Arauna.
U "Ornán" (1 Crón. 21: 15).
17.
Yo pequé.
David confesó francamente su pecado. No intentó echar la culpa a nadie más. Él era el principal culpable, y reconoció esa responsabilidad ante Dios.
18.
Levanta un altar.
El punto donde se detuvo el ángel estaba sobre el monte Moriah, donde Abrahán había erigido un altar para ofrecer a Isaac, y donde Dios se le había aparecido (Gén. 22: 1-14; 2 Crón. 3: 1); y fue aquí donde Salomón levantó después su templo. El lugar donde la muerte había sido detenida por la misericordia era terreno sagrado, y por lo tanto fue reconocido como tal por el pueblo de Dios (ver PP 810, 811).
23.
Todo esto.
Tan pronto como Arauna supo que David deseaba la era para edificar un altar, estuvo dispuesto a dársela junto con los bueyes y los trillos. Estuvo listo a hacer un sacrificio personal para que pudiera detenerse la plaga.
24.
Por precio te lo compraré.
Nada más justo que David comprara la era con dinero y que no la aceptara como un regalo. El principio que movió a David es fundamental en todo verdadero servicio y sacrificio.
Cincuenta siclos de plata.
El pasaje paralelo dice "seiscientos siclos de oro" (1 Crón. 21: 25). Quizá lo consignado en Samuel corresponda sólo con el precio pagado por parte de la compra. David pagó 50 siclos de plata -570 gramos- por "la era y los bueyes". En Crónicas se dice que compró el "lugar" por 600 siclos de oro: 6,84 kg. El "lugar" quizá implique todo el monte Moriah, donde después se construyó el templo.
25.
Sacrificó holocaustos.
En ese tiempo se ofrecían los holocaustos en Gabaón, donde estaba el tabernáculo mosaico (1 Crón. 16: 39, 711 40; 21: 29; 2 Crón. 1: 3-6). Leemos que cuando se presentaron las ofrendas, el Señor "le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto" (1 Crón. 21: 26). David decidió que en ese sitio se construiría la casa de Jehová (1 Crón. 22: 1; 2 Crón. 3: 1).
El libro de Samuel termina con este relato del arrepentimiento de David y su reconciliación con Dios. La vida de David es un testimonio constante de la bondad y misericordia de Dios y del poder de su gracia salvadora manifestada en quienes ferviente y humildemente se entregan a él.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-25 PP 809-811
1-13 PP 809
14 5T 57; TM 361
14-25 PP 810
24 2T 127 715