Segunda Epístola Universal de SAN PEDRO APÓSTOL

CAPÍTULO 3
1 Certidumbre en cuanto a la segunda venida de Cristo para juzgar a los burladores que la niegan. 8 Se previene a los justos que el Señor retarda su venida debido a su paciencia, para que todos se arrepientan. 10 Descripción de la manera como será destruido el mundo. 11 Por lo tanto, se exhorta a la santidad de vida 15 y a pensar de nuevo en que la paciencia de Dios es para salvación, como el apóstol Pablo lo ha Escrito en sus epístola.
1 AMADOS, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,
2 para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles;
3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,
4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.
5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,
6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;
7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito.
16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.
18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

COMENTARIO BIBLICO ADVENTISTA
1
Amados.
El apóstol deja el desagradable tema de los falsos maestros (cap. 2) y comienza a exhortar a sus lectores acerca de los sucesos de los últimos días. Y al comenzar a hacerlo emplea con naturalidad el término "amados", como en los vers. 8, 14, 17 (cf com. 1 Juan 3:2).
Esta.
"Esta es ya, queridos, la segunda carta que os escribo" (BJ). El adverbio "ya" ('d') puede sugerir que la segunda epístola fue escrita poco después de la primera.
Segunda carta.
Es natural leer en estas palabras una referencia a 1 Pedro como la primera de las epístolas del apóstol, y esta carta como la segunda de ellas. No se han presentado argumentos concluyentes en contra de este punto de vista, y las palabras de Pedro pueden ser tomadas como una prueba incidental de la paternidad literaria común de las dos epístolas.
En ambas.
En ambas cartas, la primera y la segunda.
Despierto.
Gr. diegéirÇ (ver com. cap. 1:13).
Con exhortación.
Esta expresión aparece antes (cap. 1: 13; ver el comentario respectivo). Pedro desea recordar a sus lectores sus instrucciones previas acerca del retorno de su Señor en poder y gloria.
Limpio entendimiento.
Gr. eilikrin's diánoia, expresión usada en el griego clásico para referirse a la "razón pura", pero que aquí se emplea en el sentido de una mente limpia o sincera. En cuanto a eilikrin's, ver com. Fil. 1: 10. Diánoia es la mente en función de entendimiento, sentimiento, deseo. Pedro da por sentado que sus lectores tienen una mente (en singular) incontaminado por la sensualidad, en agudo contraste con las mentes de los falsos maestros.
2.
Para que tengáis memoria.
Así se expresa el propósito de Pedro al escribir su epístola. Se proponía hacerles recordar instrucciones anteriores y no impartir nuevas enseñanzas. Compárese con el pasaje paralelo de Jud. 17.
Santos profetas.
Pedro se refiere a lo que está en el AT y a lo que hasta ese momento se había escrito en el NT.
Mandamiento.
Ver com. cap. 2:21.
Vuestros apóstoles.
El mandamiento o enseñanza provenía del Señor, pero había sido impartido por sus propios apóstoles.
3.
Sabiendo primero esto.
Cf. com. cap. 1:20, donde aparece la misma frase. El apóstol usa esta frase como introducción de la declaración que está por hacer. Esta debe considerarse teniendo en cuenta el antecedente de las enseñanzas combinadas de los profetas y los apóstoles. Pedro no cita ningún pasaje específico de los profetas o de los apóstoles, sino que da por sentado que lo que está por decir será reconocido como en armonía con el tenor general de las enseñanzas de ellos en cuanto al tema que se está tratando. Compárese con el pasaje paralelo de Jud. 18.
En los postreros días.
El propósito de Pedro es instruir a sus lectores para que no sean extraviados por los que se mofan del pensamiento del pronto regreso del Salvador. No está haciendo afirmaciones específicas en cuanto al tiempo de la venida de Cristo, sino tiene el propósito de preparar a su grey para "los postreros días", no importa cuándo lleguen. Ver Nota Adicional de Rom. 13; com. 1Ped. 4:7; Apoc. 1:1.
Vendrán.
Teniendo en cuenta las enseñanzas de los profetas y los apóstoles, los lectores de Pedro ya sabían qué podían esperar en "los postreros días". El apóstol les había amonestado que "el fin de todas las cosas se acerca" (1 Ped. 4: 7), y evidentemente considera que su consejo es oportuno y apropiado. Ver com. "en los postreros días". Cf. com. 1 Juan 2: 18; Jud. 18.
Burladores.
Puesto que la evidencia textual lo establece (cf. p. 10), debe añadirse la frase un tanto redundante, "con burla". Esto hace más enfática la descripción de Pedro, quien califica a los escépticos como "burladores" y los presenta usando sus malas facultades para ridiculizar la idea de la segunda venida de Cristo.
Según sus propias concupiscencias.
Es decir, impulsados por sus concupiscencias. Estos burladores se parecen a los falsos maestros, en que son gobernados por sus propias pasiones (cf. com. cap. 2:2, 10). Estas determinan su teología. Los seres humanos sensuales no pueden desear ardientemente el regreso de Aquel que es impecable.
4
Diciendo.
Es claro que la iglesia había sido bien instruida acerca del retorno de Cristo, y que los burladores ridiculizaban abiertamente la enseñanza de los apóstoles en cuanto a ese acontecimiento.
¿Dónde está la promesa?
No es una referencia a una promesa en particular, sino a las declaraciones en conjunto de los profetas y apóstoles en cuanto a la certeza del segundo 633 advenimiento. La pregunta de los burladores demuestra su escepticismo: no esperaban que se cumpliera la promesa.
Advenimiento.
Gr. parousía, vocablo común en el NT para referirse a la segunda venida de Cristo (ver com. Mat. 24:3).
Los padres.
Puede interpretarse de dos maneras: como una referencia a (1) los patriarcas (cf. com. Rom. 9:5; 1 Cor. 10: 1; Heb. 1:1), o (2) a la generación de cristianos inmediatamente anterior, los que escucharon a Jesús y los apóstoles en forma personal cuando proclamaban las promesas del regreso del Señor
Durmieron.
Gr. koimáÇ, "dormir". Este verbo aparece 18 veces en el NT, y 14 veces se refiere al sueño de la muerte (ver com. Juan 11: 11; 1 Tes. 4:13; etc.).
Todas las cosas.
Este argumento, aunque parezca raro, se escucha también ahora. Su tono secular y escéptico parece ser el eco del pensamiento de nuestros días. Los burladores, apoyados en un lapso tan largo de la historia -desde la creación hasta sus propios días-, parecían esgrimir un argumento muy contundente. En realidad, lo que estaban diciendo era que las leyes de la naturaleza continuaban actuando estación tras estación, con admirable uniformidad y regularidad, y así lo habían hecho a través de la historia. ¿Por qué no habría de continuar todo así? En el vers. 5 Pedro responde a ese razonamiento.
5.
Ignoran voluntariamente.
Los burladores conocían la historia del diluvio, pero deliberadamente preferían ignorar el cataclismo y su mensaje para la humanidad; y al hacerlo cerraban su mente a la realidad de una posterior intervención divina directa en el mundo cuando Cristo vuelva.
En el tiempo antiguo.
O "desde hace mucho". Algunos comentadores interpretan estas palabras como "originalmente", es decir, desde la creación. Esto es lo que Pedro quiere decir claramente.
Por la palabra de Dios.
Pedro creía en el mismo poder creador en que creyeron los otros escritores bíblicos, es decir, en la palabra pronunciada por Dios (cf. com. Gén. 1:3; Sal. 33:6, 9; etc.).
Los cielos.
Es una referencia a los "cielos" atmosféricos. Algunos comentadores ven en el plural "cielos" una referencia al concepto judaico de los siete cielos que hay sobre la tierra; pero a Pedro le interesan las Escrituras y no la tradición. Sin embargo, la palabra hebrea traducida "cielos" nunca aparece en singular, aunque la referencia del AT frecuentemente corresponde con la envoltura atmosférica que rodea la tierra. Es de número plural, pero por lo general su significado es singular. Pedro refleja sin duda la modalidad común idiomática del hebreo, y la usa con ese sentido cinco veces en esta epístola (vers. 5,7,10,12-13).
Subsiste.
La frase podría traducirse: "compuesta con agua y por medio de agua". Uno de los pasos en la preparación de la tierra como morada para el hombre fue la reunión de las aguas en un lugar (Gén. 1:9). Pedro no está tratando de describir la creación en términos de la ciencia moderna, sino que trata de explicar la obra creadora de Dios a los hombres de sus días.
6.
Por lo cual.
Es decir, por medio de las aguas que estaban sobre la tierra. Esas cosas usadas primero en la creación, se presentan ahora como medios para la destrucción.
El mundo de entonces.
El mundo antediluviano. Pedro probablemente se está refiriendo a los habitantes del mundo antediluviano y su civilización.
Pereció.
Gr. apóllumi, "destruir", "demoler", "aniquilar", "matar". Una palabra adecuada para describir la desolación causada por el diluvio. Ver Gén. 7:11-24.
Anegado.
Gr. kataklúzÇ, "inundar", "anegar". Palabra muy expresiva que sólo se usa aquí en el NT.
7.
Los cielos.
Los cielos y la tierra actuales, en contraste con "el mundo de entonces" (ver com. vers. 6).
Están reservados.
Gr. th'saurízÇ, "atesorar", de donde derivan "tesauro" y "tesoro". El tiempo del verbo implica que los cielos todavía están reservados para destrucción.
La misma palabra.
Es decir, la palabra de Dios (vers. 5).
Guardados.
O "siendo guardados" (cf. cap. 2:4, 9).
Para el fuego.
De acuerdo al texto griego, estas palabras pueden referirse a "están reservados" o "guardados"; pero la mayoría de los eruditos prefiere interpretar refiriéndolas a th'saurízÇ. Entonces la traducción sería: "están reservados para el fuego"; es decir, para que el fuego destruya así como el agua hizo su obra destructora en el tiempo del diluvio (cf com. Mal. 4: 1; 2 Tes. 1:8).
En el día del juicio.
Ver com. 1 Ped. 4:17; 2 Ped. 2:4-9. 634
Perdición.
Gr. apÇleia (ver com. cap. 2:1,3)
Los hombres impíos.
En cuanto a impíos ver com. cap. 2:5. Los pecadores o seres vivientes son los que serán juzgados y castigados, no la materia inanimada.
8.
Mas.
La oración inicial podría traducirse así. "Pero una cosa no se os olvide, amados" (cf. vers. 5); en otras palabras, los burladores deliberadamente cierran los ojos ante los hechos, pero los cristianos nunca deben caer en ese grave error. "Una cosa" se define inmediatamente después.
Un día.
El pensamiento de Pedro se origina en la verdad expresada en Sal. 90:4. Dios es eterno. Para Dios no hay pasado ni futuro; todas las cosas le son eternamente presentes. No tiene necesidad de nuestro limitado concepto del tiempo, y no podemos limitarlo ni a él ni a sus ideas según nuestra escala de días y años. Al destacar esta verdad Pedro está reprochando la impaciencia escéptica de los burladores que -juzgando a Dios por sus diminutas normas- ponían en duda el cumplimiento de sus promesas acerca del fin del mundo.
El contexto demuestra que Pedro no está estableciendo una unidad de medida profética para computar lapsos o períodos. El vers. 7 presenta el hecho de que Dios pacientemente espera el día del juicio, y el vers. 9, que él es "paciente para con nosotros".
9.
El Señor.
Es difícil determinar a qué persona de la Divinidad se refiere Pedro. En el vers. 15 "nuestro Señor" bien podría referirse a Jesús, y en el vers. 18 Jesús es llamado "nuestro Señor"; pero "el día del Señor" (vers. 10) también es descrito como el "día de Dios" (vers. 12). Tampoco tiene importancia definir a qué persona se hace referencia, pues los propósitos y las promesas del Padre y del Hijo son idénticos. Todo lo que Pedro atribuye a uno podría igualmente aplicarse al otro; pero si se juzga por el estilo de Pedro en esta epístola (cap. l: 2, 8, 11, 16; 2: l; 3:2), el peso de la evidencia sugiere que en este caso "el Señor" es Cristo.
Retarda.
Gr. bradúnÇ, "demorar", "remolonear". Este verbo se usa en el NT sólo aquí y en 1 Tim. 3:15.
Su promesa.
Es decir, la promesa de su venida (vers. 4), que era de lo que se ocupaban los burladores.
Algunos.
Los burladores (vers. 3).
Tardanza.
O "demora". El sustantivo griego es afín del verbo bradúnÇ (ver com. "retarda"). Los escépticos suponían que como Cristo aún no había regresado, los planes de Dios habían sido cambiados o estorbados. No comprendían que Dios es todopoderoso e inmutable, y que todos sus designios se cumplirán a su debido tiempo (DTG 23).
Sino.
Gr. allá, una conjunción adversativa que aquí podría traducirse "por el contrario", destacando así el contraste entre la acusación de los burladores y los hechos concernientes a que Dios es digno de confianza.
Es paciente.
Gr. makrothuméÇ, de makrós," largo" y thumós, "pasión", "ira"; por lo tanto, "ser lento para la ira", "ser paciente" (ver com. Rom. 2:4. En cuanto al sustantivo makrothumía, ver com. 2 Cor. 6:6). En cuanto a las descripciones inspiradas del carácter del Señor, ver Exo. 34:6; Sal. 86:5, 15; 103:8.
Para con nosotros.
La evidencia textual favorece (cf. p. 10) el texto "para vosotros"; "con vosotros" (BJ), es decir los lectores. Estos eran los cristianos santos que necesitaban que se les recordara la forma en que Dios velaba sobre ellos pacientemente, en especial en los momentos cuando estaban tentados a dudar de que el Señor lo rige todo.
No queriendo.
Dios no desea la muerte del pecador, antes bien ha hecho todo lo que está a su alcance para salvarlo de la muerte (Juan 3:16). Pero Pedro tiene presente que algunos rechazarán el plan de salvación de Dios, y se perderán (2 Ped. 3:7).
Perezca.
Gr. apóllumi (ver com. vers. 6).
Sino.
Una conjunción adversativa (ver com. "sino") que destaca el contraste entre la tergiversación de la naturaleza de Dios, a saber, que podría querer que algunos perecieran, y la verdad de que él desea que todos sean salvos.
Procedan.
Gr. jÇréÇ, "hacer lugar", en este caso para el arrepentimiento, o "avanzar", es decir ir hacia el arrepentimiento; "lleguen" (BJ).
Arrepentimiento.
Gr. metánoia (ver com. 2 Cor. 7:9). En los vers. 8 y 9 Pedro aclara que la promesa de Dios en cuanto al regreso de Cristo se cumplirá con certeza. Cualquier aparente demora en su venida se debe a que Dios no está dispuesto a cerrar la puerta de la salvación mientras haya esperanza de que se arrepienta algún pecador.
10
El día del Señor.
Lo mismo como el "día de Dios" (vers. 12). Ver com. Hech. 2:20; Fil. 1:6; 1 Tes. 5:2. 635
Vendrá.
La sintaxis del griego pone el énfasis en este verbo. El hecho de que el Señor vendrá está más allá de toda duda.
Ladrón.
Gr. klept's (ver com. Juan 10: l). Esta misma comparación la usaron Jesús (Mat. 24:43), Pablo (1 Tes. 5:2) y Juan (Apoc. 3:3; 16:15) para destacar cuán inesperado será el regreso del Señor. El que desea ser salvo debe tener sus cuentas bien claras con Dios antes de que llegue el día del Señor, pues entonces ya no habrá oportunidad para el arrepentimiento en ese gran día.
En la noche.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) la omisión de estas palabras. Las omiten la BJ, BA, BC y NC.
En el cual.
En el día del Señor.
Los cielos
Ver com. vers. 5.
Pasarán.
Gr. parerjomai, "gastarse", "perecer" (cf. Mat. 5: 18; 24:35; Apoc. 21: 1); "se desharán" (BJ).
Con grande estruendo.
Gr. roiz'don adverbio onomatopéyico que indica un ruido fuerte y estrepitoso. Pedro quizá usa esta palabra para representar el sonido hecho por las llamas rugientes; "con ruido ensordecedor" (BJ).
Elementos.
Gr. stoijeion, "lo dispuesto en orden". Vocablo aplicado a las letras del alfabeto como si estuvieran en filas; más tarde se aplicó a los cuerpos celestes: sol, luna y estrellas (cf. Gál. 4:3). Es probable, pero no seguro, que Pedro se refiera a los elementos físicos de los cuales está compuesto nuestro mundo, a la materia que será "deshecha" con los fuegos purificadores del último día.
Ardiendo.
Gr. kausóomai, "arder de fiebre", "quemarse", "consumirse por el fuego". Aparece aquí y en el vers. 12. En cuanto a la combinación de fuego y calor con la venida de Cristo, ver com. Sal. 50:3; Mal. 4:1; 2 Tes. 1:8; cf com. Apoc. 20:9; etc.
Deshechos.
Gr. lúÇ, generalmente traducido como "desatar", se lo traduce como "deshacer" en los vers. 11 y 12, en el sentido de 'descomponerse" o "desmenuzarse". La idea 'deshacerse" sin duda se deriva del hecho de arder".
La tierra... en ella.
O todas las cosas terrenales: las obras de los hombres y de la naturaleza.
Quemadas.
La evidencia textual sugiere (cf. p. 10) el texto "serán halladas". El texto de la RVR concuerda con el contexto, pero la variante también es posible, pues corresponde con el pensamiento de que la inutilidad de las cosas materiales, terrenas, se pondrá de manifiesto ante el universo. Sin embargo, los especialistas conceden que a pesar de ser el texto preferido como más antiguo, no es original.
11.
Puesto que.
En vista de que toda forma de pecado será completamente destruida, es necesario que los que saben que es inminente el día cuando este mundo será deshecho en un holocausto de fuego, sean diligentes en permitir que Cristo elimine todo rastro de pecado de sus pensamientos y vidas.
¡Cómo no debéis vosotros andar!
O "¿qué clase de personas tenéis que ser?" Pedro revela que su gran interés no radica en los acontecimientos sino en los hombres, en el carácter de sus lectores. Ha detallado los sucesos del último día para presentarles la necesidad imperiosa de alcanzar la santidad. Ahora dedica el resto de su epístola a impresionar en ellos esa necesidad.
En santa y piadosa manera de vivir.
"Santa conducta... y piedad" (BJ). Ambos sustantivos están en plural en el texto griego, lo que muestra que Pedro procuraba que su pensamiento fuera muy abarcante pues deseaba que sus lectores pusieran cada detalle de su conducta en armonía con las más elevadas normas cristianas. En cuanto a "manera de vivir" (anástrof'). ver com. cap. 2:7; y en cuanto a "piedad" (eusébeia), ver com. 1 Tim. 2:2.
12.
Esperando.
Gr. prosdokao, "esperar", "aguardar", verbo que se usa tres veces en los vers. 12-14. Siempre implica una afanosa anticipación. Los creyentes siempre deben estar a la espera de la venida de su Señor (cf. com. Mat. 24:42, 44).
Apresurándoos.
Mejor "acelerando" (BJ); es decir, facilitando la llegada del "día de Dios", o, "deseando fervientemente" ese día. Los que han confesado sus pecados pueden anhelar la venida de Cristo y dedicar sus energías a propagar el Evangelio, preparando así el camino para el advenimiento del Señor (ver PVGM 47-48).
Venida.
Gr. parousía (ver com. Mat. 24:3).
Día de Dios.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) este texto, aunque algunos MSS dicen "día del Señor". Sin embargo, ver com. vers. 10, donde se sugiere que "el día del Señor" y el "día de Dios" son expresiones equivalentes.
En el cual.
O "a causa del cual", es decir debido a la venida del día de Dios. 636
Cielos.
Los cielos atmosféricos (ver com. vers. 5).
Encendiéndose.
Ver com. vers. 10.
Deshechos.
Gr. lúÇ (ver com. vers. 10).
Elementos.
Ver com. vers. 10.
Siendo quemados.
"Abrasados" (BJ). Ver com. vers. 10. Pedro ha repetido su exposición de acontecimientos relacionados con el regreso del Señor para impresionar en la mente de sus lectores la certeza y solemnidad de estos eventos. Ahora se ocupa de un tema más agradable al tratar lo que seguirá después de la disolución de las cosas terrenales.
Se fundirán.
Gr. t'kÇ, "licuar", "derretir". En el texto griego el verbo está en presente, lo que añade énfasis a la narración.
13.
Esperamos.
Ver com. vers. 12.
Sus promesas.
No importa lo que puedan haber pensado los burladores en cuanto a la promesa del Señor (vers. 4), Pedro muestra (vers. 9, 13) que él confía absolutamente en ella y conduce su vida de acuerdo con ella.
Nuevos... nueva.
Gr. kainós, "nuevo", en el sentido de ser diferente, de una clase nueva, y no néos, que generalmente significa "reciente", nuevo en cuanto al tiempo. Pedro anticipa cielos renovados y tierra renovada, limpiados de toda inmundicia (cf. com. Apoc. 21: 1).
Mora.
O "se instala", lo que indica permanencia. Se describe a la justicia como un residente permanente de los cielos nuevos y de la tierra nueva (ver com. Isa. 11: 9).
14.
Amados.
El apóstol usa esta forma afectuosa (ver com. vers. 1) como una exhortación especial.
Estando en espera.
El conocimiento y la anticipación del fin de la historia terrenal colocan sobre el creyente una responsabilidad espiritual que ahora destaca Pedro.
Procurad.
Gr. spoudázÇ (ver com. cap. 1: 10).
Hallados por él.
El cristiano vive a la expectativa de encontrarse frente a frente con su Señor. Esa perspectiva lo estimula a prepararse para el acontecimiento a fin de que Cristo lo encuentre sin pecado.
Sin mancha e irreprensibles.
Cf. com. Efe. 1: 4; Fil. 2: 15; Apoc. 14: 5. El que sea hallado por Jesús en esta condición, ciertamente estará "en paz"; poseerá la calma interior que produce el ser irreprensible. Estará en paz con Dios y con sus prójimos. Pero nótese, como contraste, la descripción que presenta Pedro de los falsos maestros (2 Ped. 2: 13). Compárese con el remordimiento de los píos (ver com. Jer. 8: 20).
En paz.
Ver com. Rom. 5: 1
15.
Paciencia.
Gr. makrothumía, sustantivo afín con el verbo makrotuméÇ (ver com. Vers. 9).
Nuestro Señor.
Una probable referencia; a Cristo (ver com. vers. 9).
Salvación.
No significa que la paciencia de Cristo es salvación, sino que hace posible la salvación. Los burladores consideraban la demora del Señor como una prueba de que las promesas del Salvador nunca se cumplirían; pero Pedro muestra que más bien es una evidencia de la misericordioso paciencia de Cristo. El Señor espera que todos los que deseen tengan la oportunidad de aceptar la salvación.
Nuestro amado hermano Pablo.
Si se acepta que Pedro no está usando el adjetivo "nuestro" en forma literaria, sus palabras implican que Pablo era bien conocido y amado por los lectores. Y en el caso de que "nuestro" hubiera sido sólo un requisito de estilo, las palabras muestran el amor de Pedro por Pablo a pesar de cualquier diferencia de opinión que hubieran tenido (ver com. Gál. 2: 11-14).
Sabiduría... dada.
Pablo no tenía ninguna sabiduría espiritual intrínseca, sino que dependía de la gracia divina lo mismo que sus hermanos.
Os ha escrito.
La identificación de las epístolas paulinas, a las que Pedro se refiere, depende de la respuesta que se dé a las siguientes preguntas: (1) ¿Qué tema tiene en mente Pedro? ¿Es sólo la aparente demora del Señor, la relajación moral en la iglesia, o es el tema general de la venida de Cristo? (2) ¿A quiénes dirigió Pedro esta epístola? Los comentadores presentan muchas respuestas a las preguntas que se levantan, pero aún no parece posible ninguna solución definitiva. Si se acepta que la epístola de Pedro fue escrita a cristianos del Asia (ver p. 563), entonces las epístolas paulinas a las que se hace referencia podrían ser Gálatas, Efesios y Colosenses, u otras cartas que no se han conservado. Una cosa sí es clara: los escritos de Pablo circulaban, su autoridad era aceptada, y Pedro podía acudir a ellos para apoyar su propia enseñanza.
16.
Todas sus epístolas.
En las grandes; ciudades del Imperio Romano fácilmente se copiaban cartas por una pequeña suma, y su 637 rápida distribución estaba asegurada por la excelente red de caminos del imperio. Por lo tanto, es muy posible que la mayoría de las epístolas de Pablo, si no todas, circulaban aun antes de su muerte. Por estos versículos no es posible saber si el gran apóstol estaba vivo o muerto en el tiempo en que Pedro escribió.
Estas cosas.
Como se hizo notar (ver com. vers. 15), no se sabe con seguridad a qué temas se está refiriendo Pedro; pero si se refiere al tema general del advenimiento, es un asunto que se encuentra en todas las principales cartas de Pablo, y no hay necesidad de una identificación más específica.
Difíciles de entender.
Aunque no se identifican esos asuntos difíciles, la mayoría de los comentadores convienen en que se refieren a cuestiones sobre laxitud moral surgidas de una tergiversación de la enseñanza de Pablo en cuanto a la segunda venida y la relación del cristiano con la ley, temas que ocupan un lugar prominente en 1 Tesalonicenses y Gálatas.
Indoctos.
O desconocían los escritos de Pablo, o quizá sencillamente eran ignorantes en cuanto a los asuntos espirituales en general. Cuando la religión de Cristo se posesiona del corazón, refina y cultiva a su poseedor; pero los que rechazan sus preceptos quedan a merced de las tentaciones como las que presentaban los burladores y los falsos maestros.
Inconstantes.
Gr. asteriktos (ver com. cap. 2: 14).
Tuercen.
Gr. streblóÇ, "torcer", "atormentar", "retorcer". Los indoctos e inconstantes distorsionan las Escrituras torciendo y forzando su significado así como el inquisidor torturaba y sometía a presiones a sus víctimas en el potro de tormento.
Otras Escrituras.
Se ha debatido mucho en cuanto a cuáles escritos se refiere Pedro con estas palabras. Algunos limitan la referencia al AT, mientras que otros incluyen lo que ya existía del NT. No se puede llegar a una conclusión final, pero es evidente que Pedro coloca los escritos de Pablo en el mismo nivel de las otras escrituras inspiradas (ver pp. 611-612).
Perdición.
Gr. apÇleia (ver com. cap. 2: 1, 3). Las Escrituras tienen el propósito de conducir a los hombres a la salvación (ver com. Juan 5: 39; 2 Tim. 3: 16-17). Pero cuando son pervertidas pierden su poder benéfico, y el que las tergiversa sigue un camino que sólo puede terminar en su propia perdición.
17.
Vosotros.
El uso de este pronombre es enfático en griego. Pedro deja de ocuparse de los necios que han tergiversado las Escrituras, y se dirige a sus lectores, a quienes trata de proteger de esos errores.
Sabiéndolo de antemano.
"Estando ya advertidos" (BJ). Los creyentes habían sido bien instruidos y conocían de antemano las engañosas enseñanzas de los falsos maestros; por lo tanto, no deberían haber tenido nada que temer en el caso de que las enseñanzas heréticas llegaran hasta ellos, o si se encontraban con los astutos engañadores.
Guardaos.
El creyente es responsable de su propia seguridad. No debe entregarse al sueño durante la lucha espiritual en que está empeñado (cf. com. 1 Cor. 16: 13; Efe. 6: 10-18).
No sea que arrastrados.
Gr. sunapágÇ (ver com. Rom. 12: 16).
Error de los inicuos.
El escritor ha hablado antes (cap. 2: 18) de "los que viven en el error", o sea los gentiles paganos. Ahora dice que los falsos maestros comparten los pecados o "error" de los gentiles, y suplica a sus lectores instándoles a no ser entrampados por una conducta tal. En cuanto a los "inicuos" (áthesmos), ver com. cap. 2: 7.
Firmeza.
Gr. st'rigmós, se usa en contraste con ast'riktos, "inconstantes" (vers. 16), y que aquí tal vez sería mejor traducir como "fundamento". El verdadero cristiano tiene su fundamento seguro (cf. 1 Cor. 3: 10-14), y no debe abandonarlo a cambio de cualquier libertad imaginaria que los maestros licenciosos puedan ofrecerle.
18.
Antes bien.
Se destaca la alternativa ofrecida por el apóstol. En vez de ser descarriado, el creyente puede avanzar en la perfección cristiana.
Creced.
El tiempo del verbo implica "continuad creciendo". Los lectores de Pedro ya habían progresado mucho en su conducta, pero no debían quedar satisfechos; debían continuar su crecimiento espiritual (cf. com. Mat. 5: 48; Efe. 4: 13-15; 1 Ped. 2: 2).
El crecimiento es característico del verdadero hijo de Dios, como lo es de todos los seres vivientes, pues ha encontrado una nueva vida en Cristo Jesús (cf. 1 Cor. 4: 15). Su meta es tener un carácter que se asemeje al carácter perfecto de su Señor y una mente que pueda pensar a semejanza de Cristo. Aspira a crecer "en todo en aquel que es la cabeza, 638 esto es, Cristo" (ver com. Efe. 4:15). El cristiano puede anticipar en esta vida y en la de más allá un crecimiento ¡limitado en carácter y en la comprensión de la voluntad y de lo caminos de Dios. Siempre habrá profundidades ilimitadas de pensamiento y espíritu que él podrá sondear, nuevas alturas que es calar, nuevas puertas de aventura y oportunidad que abrir.
Como Pedro ya lo hizo notar (1 Ped. 2:2) los "niños" cristianos "recién nacidos" crece alimentándose con "la leche espiritual no adulterada" de la Palabra. Pero finalmente llega el tiempo cuando no deben seguir subsistiendo con una dieta que consista principalmente de "leche" espiritual sino aprende a participar de "alimento sólido" (ver com. Heb. 5:11-14; 6:1-2).
Gracia.
Gr. járis (ver com. Juan 1: 14; Rom. 1:7; 3:24; 1 Cor. 1:3). La gracia es una de las esferas en las que debe crecer el cristiano; debe llegar a estar aún más firmemente establecido en una experiencia personal de la gracia bondadosa de Cristo.
Conocimiento.
Gr. gnÇsis (ver com. 1 Cor. 1:5; 12:8). Pedro se refiere a un conocimiento particular, el conocimiento que hace que su poseedor se relacione plenamente con la persona, la misión, la obra y el poder de Jesucristo. Este es un conocimiento que puede y debe crecer. El cristiano debiera crecer cada día en la comprensión de la misión de su Maestro para el mundo y para él mismo. En cuanto al comprensivo título que aquí se da a Cristo, cf. com. Mat. 1: 1, 21; Luc. 2:11; cf. Fil. 3:20; 1 Tim. 1:1; Tito 1:4; 2 Ped. 1:1,11.
A él.
A Cristo. Pedro ha sido consecuente en toda esta epístola en testificar de la divinidad de Cristo (cf. cap. 1: 11, 17; 2:20; etc.); y ahora, con el mismo espíritu, eleva su doxología al Salvador (cf. com. Jud. 24-25).
Gloria.
Gr. dóxa (ver com. Juan 1: 14; Rom. 3:23; 1 Cor. 1 1:7). Dóxa está precedida por el artículo definido -"la gloria" (BJ, BA, BC, NC)-, lo que significa que toda la gloria posible debe ser atribuida al Salvador.
Hasta el día de la eternidad.
Cf. com. Apoc. 1:6.
Amén.
Ver com. Mat. 5: 18. La evidencia textual sugiere (cf. p. 10) la inclusión de esta palabra, aunque muchos MSS la omiten. Es una terminación muy apropiada para la epístola.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
3-4 CS 420; HAp 427; PP 92
4 DTG 589; 1T 57; 2T 195; 5T 10; TM 233
5-7 PP 89
8 PP 167
9 CS 52; 2T 194, 5T 485, 649
9-15 HAp 427
10 CS 731; DTG 726; HR 448; PE 54; PP 94, 352
11 5T 547; TM 420
11-12 2JT 368; PE 108
12 DTG 587; PVGM 47
13 DMJ 20
13-14 5T 692
14 CS 12; HAp 453; 1JT 115
16 CC 108; CM 447; COES 41; Ev 263; FE 308; 1JT 283; 2JT 304; OE 420; 3T 38; TM 25,33
17 CM 244; 5T 693
17-18 HAp 428; 2JT 209; 5T 483
18 CC 80,114; CM 37,199,436,489; CMC 17 1; COES 32, 76, 118; EC 479; ECFP 77, 122, 125; FE 118; HAd 330; 1JT 115, 241, 404; 2JT 218, 311; 3JT 360; MeM 104, 106, 176, 257; MJ 119; MM 217; OE 87; IT 663; 2T 187, 642; 5T 69, 528; 6T 423-424; Te 82, 167; TM 160 641