La epístola del Apostol San Pablo a los

I CORINTIOS

 

CAPÍTULO 1

Resumen:
1 Después de su saludo y acción de gracias, 10 Pablo exhorta a la unidad, 12 reprueba sus disensiones. 18 Dios anula la sabiduría de los sabios 21 mediante la locura de la predicación, y 26 llama no a los sabios, ni a los poderoso, ni a los nobles, 27, 28 sino a los que el mundo tiene por necios, por débiles a los que se consideran sin importancia.

Texto:
1 PABLO, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,
2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;
5 porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;
6 así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,
7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;
8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.
9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.
12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.
13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo,
15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.
16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro.
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
19 Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, sagrado a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;
23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,
29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.
30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
31 para que, como está escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor.

 

COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA
1.
Pablo.
En cuanto al significado del nombre, ver la Segunda Nota Adicional de Hech. 7.
Apóstol.
Gr. apóstolos (ver com. Hech. 1: 2). La frase dice literalmente "apóstol llamado". El derecho de Pablo al apostolado había sido puesto en duda en Corinto. Aquí y en otros pasajes de esta misma epístola, él afirma y defiende intrépidamente este derecho (ver 1 Cor 9).
La voluntad de Dios.
Pablo destaca que era la voluntad de Dios que él fuera apóstol. Llama la atención al mismo hecho en sus cartas a otras iglesias (Rom. 1: 1; 2 Cor. 1: 1; Gál. 1: 1; Efe. 1: 1; Col. 1: 1; 1 Tim. 1: 1; 2 Tim. 1: 1). Sabía que no había sido llamado al ministerio por hombre alguno, sino por Dios (ver Gál. 1: 1). Cada verdadero ministro del Evangelio de Jesucristo debiera tener la misma 656 convicción acerca de su vocación y, como Pablo, creer que caerá sobre él un "ay" si emprende cualquier otra actividad (ver 1 Cor. 9: 16).
Hermano.
Así solían llamarse recíprocamente los cristianos en ese período (ver Rom. 16: 23: etc.). El nombre "cristiano" todavía no era común (ver com. Hech. 11: 26).
Sóstenes.
De identificación incierta. Es posible que fuera el mismo Sóstenes que aparece como principal de la sinagoga de Corinto que se menciona en Hech. 18: 17. Carece de fundamento la tradición que lo incluye entre los 70 discípulos (Luc. 10: 1). Sóstenes pudo haber sido amanuense de Pablo, como lo fue Tercio cuando Pablo le dictó la Epístola a los Romanos (ver com. Rom. 16: 22). El hecho de que Sóstenes aparezca en el saludo inicial no significa que fuera coautor de la epístola. Pablo sencillamente tenía la costumbre de mencionar los nombres de sus colaboradores.
2.
Iglesia.
Gr. ekkl'sía (ver com. Mat. 18: 17).
Corinto.
En cuanto a las labores de Pablo en Corinto y el establecimiento de la iglesia allí, ver p. 103; Hech. 18: 1-18.
Santificados.
Gr. hagiázÇ "dedicar", "santificar" (ver com. Juan 17: 17). Posteriormente en el versículo se llama "santos" (hágios) a los que son santificados (ver com. Rom. 1: 7). Hagiázo y hágios derivan de la misma raíz. La relación se ve claramente en nuestro idioma entre las palabras "santificar" y "santo".
En Cristo Jesús.
Sólo son considerados santos los que han buscado y hallado refugio en Jesús y están cubiertos con la justicia del Salvador.
Llamados a ser santos.
Literalmente "llamados santos", es decir, los que son llamados a santificación. Ver com. "santificados".
En cualquier lugar.
Estas palabras pueden relacionarse con la frase "llamados a ser santos", de modo que el énfasis del pasaje radica en el hecho de que los creyentes corintios formaban parte de una gran hermandad de fieles. Pablo les recuerda a los corintios que ellos no eran los únicos poseedores de los privilegios del Evangelio.
Es posible que Pablo también estuviera usando una frase común en los saludos de ese tiempo. Se han encontrado inscripciones en dos sinagogas donde se lee el siguiente saludo: "Haya paz en este lugar y en todos los lugares de Israel". La epístola no era sólo para ellos, sino que está llena de enseñanzas para todos, y ha sido preservada en el canon sagrado para nuestra instrucción y edificación (ver 2 Tim. 3: 16).
Invocan el nombre.
Ver com. Hech. 2: 21.
De ellos y nuestro.
Estas palabras podrían referirse tanto a "lugar" como a "Señor". Si se refieren a "lugar", añaden poco al pensamiento ya expresado; si se refieren a "Señor", dan mayor énfasis al hecho de que el mismo Señor es adorado por los cristianos de todas las comunidades (ver com. "en cualquier lugar"), con una posible referencia al espíritu partidista que había en Corinto (vers. 11-31).
3.
Gracia.
Gr. járis, palabra que aparece 164 veces en el NT. En la RVR se ha traducido como "gracia" en unos 130 casos. También se ha traducido como "favor" (Hech. 2: 47), "mérito" (Luc. 6: 32), "congraciarse" (Hech. 24: 27; 25: 9, donde járis está acompañada de un verbo); "gracias" (Rom. 7: 25, con el sentido de "gratitud"), "agradecimiento" (1 Cor. 10: 30), "donativo" (1 Cor. 16: 3), "privilegio" (2 Cor. 8: 4). Aunque se combinaran todas estas palabras con todos sus matices de significado, se estaría Lejos de presentar la gloria, maravilla, alegría, gratitud y gozo que se despiertan en la mente de aquel que capta una vislumbre de la revelación de todos los incomparables atributos de Dios que se manifiestan en su bondadoso trato con el hombre mediante Jesucristo. Todos ellos están sintetizados en la palabra járis.
Los antiguos griegos, que adoraban la belleza, usaban járis para sugerir un sentimiento de belleza o deleite. Esta idea después fue transferida al objeto que producía el sentimiento de belleza. El significado se amplió para incluir gratitud, gracias, agradable donaire y agrado. La palabra indicaba en sentido material una merced concedida o un favor que se había hecho.
La iglesia cristiana primitiva asimiló esta útil palabra y aplicó los matices de significado de naturaleza amable, afectuosa y agradable y de una disposición bondadosa, a la actividad mutua de los cristianos. El término se usó en forma más particular para expresar la conducta de Dios hacia el hombre pecador, tal como se revela en Cristo, como favor espontáneo. Este favor de Dios para con el hombre en ninguna manera depende de la condición de éste; es decir, que ni los esfuerzos humanos para ganar la gracia mediante obras de justicia ni los fracasos para alcanzarla, 657 afectan las manifestaciones del favor de Dios para con él. Por lo tanto, le corresponde al hombre aprovechar la gracia si así lo desea. Su grado de pecaminosidad no influye en la disposición de Dios de ser bondadoso con el hombre por medio de Jesús. Ver com. Rom. 1: 7.
Paz.
Gr. eir'n', de donde deriva el nombre Irene. En el NT eir'n' significa completa ausencia de todo lo que disturbe o interrumpa la obra plena del Espíritu Santo en la vida del individuo, por la cual el alma queda en perfecta armonía con su Creador. J. H. Thayer define así esta palabra: "El estado de tranquilidad de un alma segura de su salvación mediante Cristo, y que por lo tanto no se siente temerosa de Dios y está contenta con su suerte terrenal, cualquiera que ésta sea". Ver com. Rom. 1: 7.
4.
Gracias. . . a mi Dios.
Pablo, antes de ocuparse de las irregularidades que habían surgido en la iglesia, expresa alabanza por lo que los creyentes corintios habían alcanzado en su experiencia espiritual. El elogio por su fidelidad y obediencia precede al reproche o a la amonestación. Esto está bien ejemplificado en los mensajes a las siete iglesias (Apoc. 2: 2-4, 13-14, 19-20). Dios alienta a la iglesia mencionando primero las cosas buenas, y así prepara el camino para las advertencias y los reproches que son necesarios. Si se presta atención a éstos, como en el caso de la iglesia de Corinto, el resultado será crecimiento y bendiciones espirituales.
Doy.
El uso de este verbo en singular demuestra que Sóstenes no era coautor de la epístola (ver com. vers. 1).
Gracia.
Gr. Járis (ver com. vers. 3). Aquí se hacen resaltar los dones de la gracia (cap. 12: 4). Ver cap. 1: 5-7.
5.
En todas las cosas.
Dios había bendecido grandemente a los creyentes corintios; los había rescatado del ambiente sumamente corrupto en que vivían; los había levantado de los indescriptibles abismos del vicio y del pecado, y les había dado abundantemente dones espirituales para que no les faltara "ningún don" (vers. 7). De modo que se había concedido una abundante provisión, muy superior a las necesidades reales, para que la iglesia no tuviera excusa para reincidencias y apostasías. Cf. 2 Cor. 9: 11.
Palabra.
Gr. lógos, que aquí probablemente denota la habilidad para expresarse libre y claramente acerca de todo conocimiento verdadero. El don quizá es el mismo que se designa como "palabra de sabiduría" (lógos sofias) en cap. 12: 8.
Ciencia.
"Conocimiento" (BJ, BC, NC). Gr. gnÇsis, de donde derivan las palabras "gnóstico", "agnóstico", etc. En cuanto a este don, ver com. cap. 12: 8. El conocimiento es un fundamento esencial de la fe cristiana. Los que desean llegar a ser cristianos deben entender los asuntos básicos referentes a la existencia de Dios y el plan de salvación. Era necesario que hubiera en la iglesia personas que pudieran impartir un conocimiento tal. Pablo se enorgullecía de poseer el don del conocimiento (2 Cor. 11: 6). En Corinto algunos habían pervertido ese don (1 Cor. 8).
6.
Así como.
"En la medida en que" (BJ). La fuerza de estas palabras parece radicar en que el conocimiento del plan de salvación mediante Jesucristo fue aclarado y establecido mediante la poderosa acción del Espíritu Santo en la iglesia de Corinto, y que ese poder aún estaba obrando en la iglesia, demostrando el favor de Dios y la verdad del Evangelio en la misma medida en que el mensaje de liberación fue predicado primero en aquella ciudad.
Acerca de Cristo.
El resultado del abundante derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes corintios fue la confirmación de su fe en el Evangelio, su convicción profundamente arraigada y la aceptación de la verdad de la demostración del amor de Dios en el sacrificio de Jesús. El testimonio de los apóstoles acerca de Cristo no sólo fue creído y aceptado, sino que mediante el poder del Espíritu de Dios que lo acompañaba, la iglesia recibió los dones del Espíritu Santo (vers. 7). Esos dones son enumerados en 1 Cor. 12: 1, 4-10, 28; Efe. 4: 8, 11-13. Allí se declara que el propósito de esos dones es el crecimiento de la iglesia hasta que llegue a la unidad y la perfección en Cristo Jesús (Efe. 4: 12-15).
Confirmado.
O "consolidado" (BJ). El hecho de impartir los dones del Espíritu a la iglesia primitiva, lo que incluía a Corinto, revela la intención de Dios de proporcionar a su pueblo abundantes medios para que se mantenga firme y dé testimonio acerca de la fe ante un mundo incrédulo.
7.
En ningún don.
"A cada uno le" fue "dada la manifestación del Espíritu para provecho" (cap. 12: 7). Cada creyente recibió algún don. Los dones fueron especialmente 658 abundantes en la iglesia de Corinto.
Esperando.
Gn apekdéjomai, "esperar ansiosamente".
Manifestación.
Gr. apokálupsis, literalmente "descubrimiento", "revelación" (BJ, BC), "descubrir lo que ha estado oculto". Esta es la palabra que se usa en 2 Tes. 1: 7; 1 Ped. 1: 7, 13; 4: 13 para describir la venida del Señor. Jesús, que ha estado oculto a la vista de los mortales, súbitamente será revelado de modo que todo ojo lo verá (Apoc. 1: 7). Una palabra más común que describe la segunda venida es parousía (ver com. Mat. 24: 3). El verbo érjomai, "venir", también se usa con frecuencia. La venida de Jesús constituía la gozosa expectativa y la esperanza de la iglesia en el siglo I, y todavía es la "esperanza bienaventurada" de cada verdadero discípulo de Jesús (Tito 2: 13). Los creyentes corintios, confirmados en la fe de Jesús por los diversos dones del Espíritu, esperaban ansiosamente la manifestación del Salvador en su segunda venida. Así también sucede hoy. Los dones en la iglesia confirman ahora el testimonio de Jesús. La iglesia remanente se caracteriza por tener "el testimonio de Jesucristo" (Apoc. 12: 17), que se define en Apoc. 19: 10 como el "espíritu de la profecía".
8.
El cual.
Es decir, el Señor Jesucristo (vers. 7).
Confirmará.
O "establecerá".
Hasta el fin.
Cf. Fil. 1: 10; 1 Tes. 5: 23; Jud. 24. Esta afirmación no debe interpretarse como que es imposible caer de la gracia. Otros pasajes enseñan claramente que es posible que el creyente sufra esa caída (por ejemplo, ver Heb. 6: 4-6). Los creyentes serán confirmados hasta el fin sólo si perseveran hasta el fin (Mat. 24: 13; ver com. Juan 10: 28).
Irreprensibles.
Los creyentes tienen la seguridad de que Cristo los sostendrá en medio de las pruebas y las tentaciones y los guardará en la senda de la santidad a través de toda la existencia, de modo que cuando Cristo venga sean hallados irreprensibles. No es una promesa de que serán perfectos, sin cometer nunca un error, pues "todos pecaron" (Rom. 3: 23). Jesús los capacitará para vivir victoriosamente si se someten a él de continuo demostrando que procuran agradarle. Cuando Cristo venga serán hallados sin culpa porque están cubiertos con la justicia de Jesús. Son "irreprensibles" los que tienen una perfecta relación con Cristo. Por lo tanto son considerados como "perfectos" en Cristo.
9.
Fiel es Dios.
Cf. 1 Cor. 10: 13; 1 Tes. 5: 24; 2 Tes. 3: 3; etc. La absoluta confianza que podemos depositar en Dios es la base de la afirmación de Pablo de que los creyentes serán preservados en su carácter de irreprensibles hasta el fin. Así como el carácter de Dios es inmutable, así también lo son sus promesas. Este es un motivo de constante consuelo para el cristiano que vive en el mundo de hoy, cada vez más inestable.
Llamados.
Ver com. Rom. 8: 30; cf. cap. 9: 24; 11: 29. Todos los hombres son llamados por Dios para que participen del compañerismo o comunión con Jesús. Son llamados por las influencias que Dios hace que se ejerzan sobre ellos para inducirlos a reconocer el pecado y a aceptar la salvación mediante Cristo.
Comunión.
Gr. koinÇnía (ver com. Hech. 2: 42; Rom. 15: 26).
10.
Ruego.
Gr. parakaléÇ, "llamar al lado de", por lo tanto, "amonestar", "exhortar", "consolar" (ver com. Juan 14: 16). Aquí se aplican los significados de "amonestar", "exhortar". Este versículo señala la transición que hay entre el agradecimiento y encomio y la reprensión. Después de una breve introducción, Pablo entra directamente a tratar los diversos problemas que requieren su atención. Ver com. Mat. 5: 4.
Hermanos.
Forma usual de Pablo para dirigirse a los lectores de sus epístolas. Pablo tal vez usa aquí el cariñoso término con el propósito de suavizar la severidad de la censura que está por impartir. El término también implica unidad, cualidad que faltaba entre los creyentes corintios.
Por el nombre.
Literalmente "a través del nombre". Jesús es el intermediario de la exhortación (cf. Rom. 12: 1; 1 Tes. 4: 2). El hecho de recurrir a un nombre único puede ser una reprobación tácita (ver com. "hermanos") contra el espíritu de división que existía entre los creyentes corintios.
Habléis todos una misma cosa.
Esta frase traduce un modismo del griego clásico, que significa "estar de acuerdo". El uso de esta frase se ha presentado como una prueba de que Pablo conocía las obras clásicas griegas (ver com. Hech. 17: 28).
Divisiones.
Gr. sjísma, del verbo sjízÇ, "partir", "dividir". En Mat. 27: 51, sjízÇ describe el desgarramiento del velo del templo. Sjísma se 659 usa en Mat. 9: 16 para referirse a la rotura de un vestido. Pablo emplea esta palabra en sentido moral para referirse a las "disensiones" o "divisiones", con una aplicación especial al espíritu faccioso que había en Corinto. "Cisma" deriva de sjísma.
Estéis perfectamente unidos.
Gr. katartízÇ, "remendar [una red de pescar rota]" (Mat. 4: 21); en sentido ético, "perfeccionar", "completar". Este ferviente ruego por la unidad de la iglesia hace resonar una nota que se oye repetidas veces en la predicación de Jesús y de los apóstoles (Juan 17: 21-23; Rom. 12: 16; 15: 5-6; 2 Cor. 13: 11; Fil. 2: 2; 1 Ped. 3: 8).
Mente. . . parecer.
Gr. nóus. . . gnóm'. Estas palabras pueden distinguirse de la siguiente manera: Nóus denota el estado o actitud de la mente, gnóm', la opinión, el juicio o concepto que resulta de una cierta actitud mental.
11.
He sido informado.
Miembros de la familia de Cloé llevaron informaciones a Pablo acerca de la condición de la iglesia de Corinto.
Hermanos.
Ver com. vers. 10.
Los de.
No se puede determinar si eran miembros de la familia íntima de Cloé, o parientes, o esclavos.
Cloé.
Este nombre significa "hierba naciente". Era común entre los libertos, lo que quizá signifique que Cloé era una esclava liberada. La familia sin duda vivía en Corinto, desde donde le dio a Pablo información de primera mano acerca de las disensiones que había en la iglesia de Corinto (ver HAp 242). Algunos han procurado identificar a la delegación mencionada en otro pasaje (cap. 16: 17) con las personas a que aquí se hace referencia. No hay manera de comprobar esa opinión.
Contiendas.
Gr. éris, "disputa", "reyerta"; "discordias" (BJ). Eris aparece en la lista de pecados que se enumeran en Rom. 1: 29-31, y también entre las obras de la carne (Gál. 5: 20).
12.
Cada uno de vosotros.
Aparentemente todos habían sido afectados por el espíritu de facciones. Los diversos miembros de la iglesia demostraban su apoyo por un bando u otro.
De Pablo.
Pablo menciona primero el bando de los que pretendían ser seguidores de él. No favorece ninguna facción, y menos a la de los que decían seguirlo. Todas son desaprobadas. El espíritu de partidos es malo en cualquiera de sus formas. Comparar a un dirigente espiritual con otro es contrario al espíritu de Cristo.
Apolos.
Judío alejandrino, discípulo de Juan el Bautista, "varón elocuente" y "poderoso en las Escrituras" (Hech. 18: 24-25). Aquila y Priscila lo instruyeron en los principios de la fe cristiana en Efeso. De allí viajó a Acaya, y por un tiempo trabajó en la iglesia de Corinto (Hech. 18: 27-28; cf. 1 Cor. 3: 5-7). Su conocimiento y elocuencia indujeron a algunos de la iglesia a ensalzarle por encima de Pablo. Cuando Pablo comenzó a predicar el Evangelio en esa metrópoli, adaptó sus labores a la mentalidad de los que ignoraban las verdades espirituales (1 Cor. 2: 1-4; 3: 1-2). Apolos, teniendo el privilegio de construir sobre ese fundamento, había podido dar instrucciones que iban más allá de los rudimentos de la fe (cap. 3: 6-11). Su personalidad, su forma de trabajar y el tipo de mensaje que daba impresionaban a cierta clase de personas que comenzaron a mostrar preferencia por él. Otros rehusaron apartarse de la lealtad que sentían por Pablo, quien les había llevado el Evangelio por primera vez. Entre Pablo y Apolos había perfecta armonía (cf. vers. 5-10). Cuando surgieron las disensiones Apolos salió de Corinto y regresó a Efeso. Pablo lo instó a regresar, pero Apolos se negó resueltamente.
Cefas.
Es decir, Pedro. "Cefas" es una transliteración del arameo kefá, que significa "piedra" (ver Juan 1: 42). "Pedro" es la transliteración del Gr. pétros, que también significa "piedra" (ver com. Mat. 16: 18). Los que pertenecían a ese bando sin duda creían que había un mérito especial en estar unidos a uno de los doce apóstoles originales. Pedro había estado íntimamente relacionado con Jesús y había sido uno de los dirigentes de los doce apóstoles. Creían que ese hecho lo colocaba por encima de Pablo o de Apolos. Hay quienes creen que la presencia de este bando indica que Pedro estuvo alguna vez en Corinto; pero tal conclusión no es forzosa, y además no hay pruebas en ninguna parte de que alguna vez hubiera hecho tal visita.
De Cristo.
Los que estaban en ese bando se negaban a seguir a cualquier dirigente humano. Mantenían una actitud independiente, y pretendían ser enseñados directamente por Cristo (ver HAp 225-226).
13.
¿Está dividido Cristo?
La respuesta forzosamente negativa señala inmediatamente 660 cuán absurda es la pregunta.
¿Fue crucificado Pablo?
La forma de la pregunta en griego exige una respuesta negativa. La fuerza de la pregunta se revela en la siguiente traducción: "Pablo no fue crucificado por vosotros, ¿acaso lo fue?" Pablo se nombra discretamente a sí mismo como ejemplo, y no a Apolos o a Pedro.
En el nombre de Pablo.
Comparar con la fórmula de Mat. 28: 19; Hech. 8: 16.
14.
A Dios.
La evidencia textual (cf. p. 10) sugiere la inclusión de esta frase, aunque falta en muchos MSS, lo que resulta en la traducción abreviada: "Doy gracias".
A ninguno. . . he bautizado.
Es evidente que Pablo hacía que sus colaboradores bautizaran a sus conversos, quizá para prevenir que se le atribuyera una santidad especial al rito cuando era celebrado por ciertos individuos. El rito en sí mismo o el hecho de que sea administrado por cierta persona no le confiere ningún significado adicional al bautismo, sino lo que experimenta el participante. Comparar la práctica de Jesús que "no bautizaba, sino sus discípulos" (Juan 4: 2).
Crispo.
Anteriormente principal de la sinagoga de Corinto (Hech. 18: 8). Crispo es un nombre romano.
Gayo.
Evidentemente, hospedador de Pablo y de toda la iglesia de Corinto, que se menciona en Rom. 16: 23. Es dudoso que sea el mismo Gayo a quien se dirige la tercera epístola de Juan (3 Juan 1). Gayo es un nombre de origen romano.
15.
Fuisteis bautizados.
No hay duda de que en Corinto era común la creencia de que había una relación especial entre el que bautizaba y el bautizado. Pero aun los que afirmaban que pertenecían al bando de Pablo no podían jactarse de haber sido bautizados por su caudillo. El apóstol se sentía contento por la determinación que había tomado de permitir que otros celebraran la mayor parte de sus bautismos.
16.
Támbién bauticé.
Este versículo podría indicar que esta epístola fue dictada a un amanuense, pues de otra manera Pablo no habría añadido "la familia de Estéfanas" como algo que le vino después a la mente, sino que lo hubiera incluido al principio con Crispo y Gayo (vers. 14).
Estéfanas.
La familia de Estéfanas constituyó el primer fruto de Pablo en Acaya (cap. 16: 15). Estéfanas estaba con Pablo cuando se escribió 1 Corintios (cap. 16: 17).
17.
No. . . a bautizar.
Pablo anhelaba que sólo Cristo fuera ensalzado y que los hombres y las mujeres fueran ganados para él. Por lo tanto, destacó que su principal propósito no era bautizar, sino persuadir a las personas a que se entregaran al Salvador. No estaba insinuando que no bautizaría a ninguno, sino que deseaba que se supiera que no procuraba gloriarse a sí mismo mediante un gran número de bautismos. Su argumento, tal como se registra en los vers. 13-17, muestra su gran deseo de que el agente humano en la obra de la salvación se pierda de vista y que la contemplación del pecador arrepentido se concentre sólo en Jesús. Pablo comprendía el peligro de que los que fueran bautizados por los apóstoles pudieran pensar que eran superiores a otros conversos que no habían sido así favorecidos, y de ese modo se introdujera una lucha de bandos en la iglesia. Declaraba que su obra era hacer conocer a todos la alegre nueva de la salvación y llamarlos al arrepentimiento y a la fe en Jesús. Este debiera ser siempre el principal propósito de todos los ministros del Evangelio.
Sabiduría de palabras.
Los griegos estimabam mucho los métodos sutiles y pulidos que usaban en sus debates, en la refinada elocuencia de sus oradores. Pablo no procuraba imitar el estilo complicado y filosófico de la retórica de ellos. El éxito del Evangelio no depende de esas cosas, y el apóstol no las había exhibido en su predicación. Su enseñanza y forma de hablar no eran de las que producían la alabanza de los griegos refinados, pues éstos no consideraban que había sabiduría alguna en la enseñanza de Pablo. El apóstol anhelaba que la gloria de la cruz de Cristo no fuera oscurecida por la filosofía humana y la oratoria elegante, y se diera la gloria al hombre y no a Dios. El éxito de la predicación de la cruz no depende del poder del razonamiento humano y el encanto de una argumentación refinada, sino del impacto de su sencilla verdad ayudada por el poder del Espíritu Santo.
No se haga vana.
Literalmente "no quede vacía", es decir, vacía de su contenido esencial.
18.
Palabra.
Quizá haya un contraste intencionado con "sabiduría de palabras" (ver com. vers. 17).
De la cruz.
Es decir, acerca de la cruz. "La palabra de la cruz" es el mensaje de salvación por la fe en el Señor crucificado. Un mensaje 661 tal parecía el colmo de la insensatez para los griegos amantes de la filosofía y también para los judíos inclinados al ritualismo.
Los que se pierden.
Están en camino de perdición porque lo único que tiene poder para salvarlos, a saber, la palabra de la cruz, les parece locura.
Los que se salvan.
Literalmente "están siendo salvados". Pablo describe ahora la salvación como un acto presente. Las Escrituras presentan la salvación como un hecho pasado, presente y también futuro (ver com. Rom. 8: 24).
Poder.
Gr. dúnamis (ver com. Luc. 1: 35). Para aquellos que debido a su disposición para creer en la genuina afirmación del Evangelio "están siendo salvados", la "palabra de la cruz" es "poder de Dios". Este poder se demuestra en la transformación del carácter que acompaña al pecador que acepta las estipulaciones de la gracia. El Evangelio es mucho más que una presentación doctrinal o un relato de lo que Jesús hizo por la humanidad cuando murió en la cruz: es la aplicación del grandioso poder de Dios al corazón y a la vida del pecador arrepentido y creyente, que lo convierte en una nueva criatura (ver Rom. 1: 16; cf. 2 Cor. 5: 17).
19.
Está escrito.
La cita es de Isa. 29: 14, y concuerda mejor con la LXX que con el texto hebreo. Pablo presenta una prueba bíblica para su afirmación de 1 Cor. 1: 18. Todos los esfuerzos de los hombres para hallar un camino de salvación mediante la Filosofía y el pensamiento humanos serán rechazados por el Señor y aniquilados.
20.
¿Dónde está el sabio?
Este versículo es una cita libre que combina ideas de Isa. 19: 12; 33: 18; cf. cap. 44: 25. Con "sabio" Pablo quizá se refería en particular a los griegos que amaban la filosofía terrenal; con "escriba", a los judíos que ponían el énfasis en la autoridad de la ley; y con "disputador", tanto a los griegos como a los judíos que se complacían en argumentaciones filosóficas. Este versículo destaca la absoluta inutilidad de todas las formas humanas de pensamiento y de razonamiento como medio para lograr la salvación.
21.
En la sabiduría de Dios.
Los hombres no habían aprendido a conocer a Dios aunque estaban rodeados por muchas evidencias de su sabiduría divina en las grandiosas obras de la creación, en los prodigios del mundo natural, en las glorias de los cielos estelares y en las formas admirables en que la Providencia obra en favor de ellos. En su amor y compasión por la humanidad pérdida, Dios proclamó la gloriosa nueva de la salvación por la fe en Cristo. Esa nueva -que para los individuos sabios a la manera mundana era sólo locura- para los que la aceptaron se convirtió en el instrumento elegido por Dios para la redención.
No conoció a Dios.
Es decir, no alcanzó un conocimiento de él. Pablo está hablando de la sabiduría de la salvación, según se revela en el Evangelio.
Mediante la sabiduría.
A pesar de que el mundo se jactaba de su sabiduría y de su conquistas, no había llegado al conocimiento del verdadero Dios. Los griegos se destaca han por su filosofía, pero toda su investigación en busca de cosas nuevas y extrañas (ver Hech. 17: 21) no los había conducido al conocimiento del "Dios que hizo el mundo y toda las cosas que en él hay" (vers. 24). Los judío también se jactaban de su sabiduría superior, pero eran tristemente ignorantes del conocimiento esencial de la salvación.
Predicación.
Gr. k'rugma, "anuncio", "proclamación", con énfasis en el mensaje predicado, aunque sin excluir la idea de proclamarlo; debe distinguirse de k'ruxis, "el acto de predicar". La "locura de la predicación" es el anuncio del Evangelio de salvación mediante la fe en el Cristo crucificado, que para los griegos y para los judíos incrédulos parecía pura locura.
22.
Los judíos.
La palabra aparece sin artículo, "judíos", destacándose así las características del sustantivo antes que su identidad. Lo mismo ocurre con "los griegos".
Señales.
En cuanto a que los judíos pedía señales, ver com. Mat. 12: 38; cf. Talmud Sanhedrin 98a. Al hablar de judíos y griegos Pablo designaba a los dos grupos importantes con los cuales tenía que verse. Los judíos buscaban demostraciones externas y física en forma de prodigios, milagros y sucesos sobrenaturales y maravillosos.
Griegos.
Estos se habían distinguido durante siglos como intelectuales y pensadores. Creían que el intelecto humano podía penetrar en todo y comprenderlo todo.
23.
Cristo crucificado.
Ver com. cap. 2: 2.
Tropezadero.
La RVR traduce correcta mente la palabra griega skándalon, "el gatillo o disparador de una trampa", o "el palo que sirve de cebo en una trampa", colocado de tal 662 forma que cuando un animal lo pisaba, la trampa saltaba y el animal quedaba apresado. Skándalon significa metafóricamente lo que es ocasión de pecado, error u ofensa. El mensaje del Salvador crucificado era una ofensa para la nación de Israel según la carne, que se aferraba a la expectativa de un Mesías que gobernaría como un rey terrenal y haría que los israelitas predominaran en el mundo. El Evangelio era diametralmente opuesto a este concepto del Mesías, y por lo tanto los judíos lo rechazaron para su propia ruina. Cf. Gál. 5: 11, donde skándalon se ha traducido "ofensa" (VM). La actitud de los judíos hacia la idea de que alguien que había sido crucificado pudiera ser el Mesías, está ilustrada en el Diálogo con Trifón, de Justino Mártir, donde dice Trifón: "Pero este así llamado Cristo de vosotros, fue vil e ignominioso hasta el punto de que la última maldición contenida en la ley de Dios cayó sobre él, pues fue crucificado".
Para los gentiles.
Para los que confiaban en la filosofía, la lógica, la ciencia y los descubrimientos intelectuales, la idea de que pudiera salvarlos uno que había muerto en la forma más humillante de castigo usada por los romanos la -crucifixión-, era una completa necedad (ver HAp 199). La dificultad que experimenta la mente filosófica para aceptar a un crucificado como el Hijo de Dios se refleja en el siguiente pasaje de Justino Mártir: "Pues con qué razón debiéramos creer que un crucificado es el primogénito del Dios no engendrado, y que él mismo juzgará a toda la raza humana, a menos que hubiéramos encontrado testimonios acerca de él publicados antes de que viniera y naciera como hombre, y a menos que viéramos que las cosas así sucedieron" (Primera apología 53). En el cap. 13, el mismo apologista declara: "Pues ellos declaran que nuestra locura consiste en esto: en que damos a un crucificado el segundo lugar después del Dios inmutable y eterno".
24.
Llamados.
Es decir, los que han sido efectivamente llamados. Para los tales no sólo se ha extendido la invitación, sino que también ha sido aceptada. En cuanto al significado de "llamados", ver com. Rom. 8: 28, 30.
Así judíos como griegos.
Ver com. Rom. 1: 16. Todos los verdaderos cristianos, sin tomar en cuenta su nacionalidad u oportunidades o privilegios culturales, reconocen que Jesús es Aquel mediante el cual se ejerce el poder de Dios para su salvación. Comprenden que es sabio el plan de Dios para la redención del hombre, y que elimina todas las barreras y reúne a los hombres de todas las clases y culturas formando con ellos una gran comunidad de amante compañerismo.
25.
Lo insensato de Dios.
El medio que Dios ha dispuesto para la salvación del hombre parece necedad y debilidad para los que están cegados por la filosofía humana. El lenguaje de Pablo es figurado, pues en realidad no hay insensatez ni debilidad en Dios; pero su trato con la raza humana es una completa insensatez para el razonamiento irregenerado de los impíos. Los planes de Dios para la reforma y la restauración del hombre están, seguramente, mucho mejor adaptados a las necesidades humanas que todos los planes y artificios de los más inteligentes y más preparados pensadores que pueda producir este mundo.
Lo débil de Dios.
Es decir, lo que al hombre le parece débil (ver com. "lo insensato de Dios").
26.
Mirad.
O "contemplad".
Vocación.
Ver com. vers. 24.
No sois muchos sabios.
"El Evangelio ha logrado siempre sus mayores éxitos entre las clases humildes" (HAp 368). Para establecer su iglesia Dios no se valió del consejo de los sabios, los ricos o los poderosos de este mundo. Él procura ganar a todas las clases, pero la pretendida sabiduría de este mundo con frecuencia induce a los hombres a ensalzarse a sí mismos y a no humillarse ante Dios. Por lo tanto, es pequeña la proporción de ricos según el mundo y de aquellos considerados como líderes del pensamiento popular que aceptan el sencillo Evangelio de Jesucristo.
27.
Lo necio.
La mente que está llena con el conocimiento de este mundo, con frecuencia se confunde con las claras y sencillas declaraciones de la verdad evangélica presentadas por uno que ha recibido la enseñanza del Espíritu de Dios, pero que quizá no ha aprendido mucho en los establecimientos educativos del mundo. Los judíos quedaron asombrados por la sabiduría de Jesús, y preguntaron: "¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Juan 7: 15). No podían entender cómo alguien que no había asistido a las escuelas de los rabinos fuera capaz de apreciar las verdades espirituales. Esta situación aún prevalece. El valor que se atribuye a la enseñanza de n hombre con frecuencia se 663 calcula por la cantidad de años de estudio que tiene. La verdadera educación es la que coloca la Palabra de Dios como el centro supremo de todo. El que ha obtenido una educación tal será humilde, sumiso y completamente entregado a la dirección del Espíritu Santo. Cf. Mat. 11: 25.
Lo débil.
Es decir, lo que el mundo considera como débil.
28.
Lo vil.
Gr. agen's, literalmente "sin familia", por lo tanto, uno que no tiene nombre o reputación. Agen's significa aquí los que no son considerados importantes entre lo hombres. Pablo está destacando que Dios en ninguna forma depende de la habilidad humana o del conocimiento de los hombres para la realización de los propósitos divinos en la redención de los hombres. Los instrumentos humildes, que se han entregado plenamente, son usados por el Señor para mostrar cuán vanos e impotentes son los que confían en la jerarquía, el poder y el conocimiento que pertenecen al mundo.
Lo que no es.
Es decir, las cosas que el mundo considera como que no existen o que no son de valor.
29.
Nadie.
Pablo ahora resume el tema de los vers. 18-28 afirmando que ninguna clase de hombres, ya fueran ricos o pobres, encumbrados o humildes, instruidos o ignorantes, tiene motivo para jactarse ante Dios.
Se jacte.
El tiempo presente del verbo griego indica que ni siquiera puede haber una sola jactancia.
30.
Por él.
Es decir, por Dios. Nuestra vida, nuestro ser es de Dios (Hech. 17: 25, 28).
En Cristo Jesús.
La unión con Cristo convierte a los cristianos en fuertes y sabios. No alcanzan por sí mismos elevados puestos, riquezas, honores o poder, sino que Dios les proporciona todas las cosas por medio de Jesucristo. Puede ser que los hombres no lo reconozcan, sin embargo, todo lo bueno que poseen en la vida lo tienen por medio de Cristo. Todo lo necesario para rescatar a los hombres de la degradación en que se han hundido como resultado del pecado, se encuentra en Jesús, quien es "la plenitud de la Deidad" (Col. 2: 9; cf. PVGM 87). Mediante Jesús llegamos a ser sabios, rectos, santos y redimidos.
Sabiduría.
Ver com. Rom. 11: 33.
Justificación.
La justicia de Cristo es imputada e impartida por la fe al creyente arrepentido (ver com. Rom. 1: 17; 4: 3).
Santificación.
Gr. hagiasmós (ver com. Rom. 6: 19).
Redención.
Gr. apolútrÇsis (ver com. Rom. 3: 24).
31.
Gloríese en el Señor.
Una cita abreviada de Jer. 9: 23-24. No hay motivo de ensalzamiento o jactancia en cualquier hazaña humana. Lo único por lo cual el hombre puede jactarse con justicia es por conocer al Señor Jesucristo como su Salvador personal. La maravilla del amor y la sabiduría de Dios que se revelan en Cristo, es un continuo motivo de alabanza y regocijo ante el cual la sabiduría del hombre y todas sus proezas se pierden en una insignificancia total.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-31 FE 352; TM 489
1 HAp 104
2-7 ECFP 111
4 DTG 471
4-7 PE 144
5-8 HAp 244
7 FE 218; OE 496; 4T 447
10 ECFP 111; 1JT 448; 2JT 77; 3JT 255; 1T 210, 324, 332; 3T 446; 5T 65
10-11 HAp 244; 5T 65
11 HAp 242; 2JT 294
12 6T 401
12-13 HAp 227
17 HAp 104
17-21 FE 196
18 HAp 195; 1JT 583; 1T 525
18-19 CM 343; FE 415; HAp 196; MJ 189; 2T 495
18-24 8T 167
18-29 CW 118
19 NB 360
19-21 CM 319; FE 359
19-24 FE 332
21 FE 361; HAp 196; 2JT 334; 5T 300; 6T 32; 8T 257; TM 150
23 HAp 199; MeM 226
23-25 2JT 420
23-31 TM 489
24 COES 138; FE 262, 408; HAp 475; 3JT 238
25 CM 343; CS 247; FE 415; MJ 189
26 Ev 411-412; HAp 368 664
26-28 PVGM 57
26-29 HAp 104; 2T 495
26-31 FE 352, 473
27 7T 267
27-28 HAp 196; TM 171
27-29 4T 378
30 CE(1967) 74; CM 284, 333; EC 108; 401; HAp 423; 2JT 495; OE 39; PVGM 24, 87; TM 78
30-31 CM 343; CW 120; FE 415; MJ 189