El fruto
del Espíritu
Al estudiar las lecciones, verás que el fruto del Espíritu no es una teoría, aunque lo hayamos hecho objeto de estudio. No es un estilo de vida aunque una persona que esté cultivando el fruto del Espíritu no vivirá como lo hacía antes. En cambio, el fruto del Espíritu es un cambio del ser. “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17). El fruto del Espíritu es lo “nuevo” en la vida de una persona que ha pasado de la muerte a la vida en Cristo (1 Juan 3:14).
El propósito de las lecciones de este trimestre no es concentrarnos en cómo podemos llegar a ser más pacientes, o más amantes, o más bondadosos, o más fieles, sino cómo podemos permitir que el Espíritu Santo nos haga más semejantes a Jesús, que es la personificación de la paciencia, del amor, de la bondad, y de la fe.
